Ya tenía yo ganas de conocer esta isla con lo bien que me habían hablado de sus carreteras, así que menuda alegría me llevé cuando hace unas semanas mi compi Antonio me dijo que él no podría ir al SRAM-Zipp Media Camp donde estas marcas presentaban sus productos y que me iba a tocar a mí asistir.
Cuando Geraldine, la encargada de SRAM que gestionaba todo el evento me envió el plan para los tres días que íbamos a estar allí, me alegré aun más. Mucho tiempo dedicado a andar en bici, bueno a probar productos, jeje. Así que nada para allá que fuimos. Primer viaje de curro y la verdad, como con toda historia nueva, inquieto.
Una vez allí todo son atenciones, es dejarles la bici a los mecánicos y olvidarte de todo. En una primera charla nos explican el plan para los siguientes días y tras eso fuimos pasando por las manos de un par de hombres de la marca Scott que nos iban a proveer de cascos, gafas y zapatillas para esos días y con esto, a la camita que mañana esperaba un día largo.
A primera hora nos levantamos y tras el desayuno tenemos una charla técnica donde nos hablan de la nueva versión del SRAM Red, de las ruedas Zipp y de alguna cosa más que ahora no recuerdo, tengo que mirar la chuleta. La verdad que estoy un poco desubicado ya que salvo, Fran, un compañero de la revista Ciclismo en Ruta, el resto son extranjeros, alemanes, italianos, americanos, etc… y bueno, mi ingles la verdad no es que sea muy fluido, mas bien, todo lo contrario y encima está bastante oxidado por la falta de uso. Tras las charlas técnicas, nos vestimos de romanos y a buscar la bici que nos tienen preparadas, en mi caso con unas rueditas Zipp 808, vamos, lo ideal para el día ventoso que hace. Ese día salen con nosotros varios componentes del Saxo-Bank que estaban entrenando en la isla tras participar en la vuelta al Algarve. Este primer día la ruta es prácticamente llana, dirigiéndonos hacia el suroeste de la isla. Mucho rodar, por carreteritas con poco tráfico, la mayor parte del tiempo estrechas, de esas que me gustan a mí. Menudo filón que tienen por aquí. Hablando con un compañero inglés, me dijo que él había estado viviendo unos cuantos años en la isla y que estaba seguro de que no conocía toda la maraña de carreteras. El ritmo la verdad que es cómodo todo el día y totalizamos al final 4 horitas y media de entrenamiento que saben a gloria, sobre todo, con una temperatura prácticamente primaveral. A la vuelta nos metemos por una zona más quebrada en la parte final que la verdad hace que se me caiga la baba. La ruta de este primer día la podeis ver aquí
El segundo día el plan es el mismo, charlita por la mañana y luego a rodar. Para hoy me han prometido una subidita chula. Vamos a tirar hacia el sur a la búsqueda de la subida a Randa. Un puertecillo de apenas 5,5 kms que corona un cerro desde el que se vislumbra una esplendida panorámica de la isla. La parte inicial coincide con el final del día anterior, con la diferencia que hoy menos gente se ha apuntado al recorrido largo y el ritmo es más vivo. Además aquí la gente anda un montón. Los compis italianos con la competitividad habitual que caracteriza a los transalpinos, Christophe, un compi francés de la revista Vélo que no veáis como va el tío y bueno luego las gente de SRAM que dirige el cotarro entre los que hay que destacar a Tim, nada menos que el campeón de USA de ciclocross, vamos, todos cojos. Llegamos a pie de Randa y justo al cruzar el desvío marco en mi garmin y decido apretar ya que es lo que me había mandado el jefe para entrenar. Voy tensando pero me da que me van haciendo la 13-14, y efectivamente, al kilómetro pasa el francés a tirar como un poseso. Me sueldo a su rueda y casi me da un susto cuando voy viendo que me va subiendo a más de 400w, se que a ese ritmo voy a reventar fijo, pero bueno, a ver lo que duramos, no es mal test. Kilómetro y medio más arriba, a la salida de una curva, me atufo y tengo que dejarles marchar, aunque sigo a ritmo fuerte. Me pasan otros dos un poco más arriba y me sueldo a ellos, aunque en un falso llano ya cerca del final no atino a meter el plato y se me van. Madre mía que dolor de patas. Menos mal que la vista es tan espectacular como nos habían asegurado. Por cierto, es alucinante ver la cantidad de gente por aquellas carreteras, eso si casi todos alemanes que vienen con el viaje ciclista organizado. La infraestructura para ello que hay montada en la isla es simplemente tremenda. Bajamos y vamos a tomar el café a Llucmajor y desde ahí la vuelta es más o menos como la ida, con la diferencia de que la gente tiene ganas de juerga y nos pegamos varios calentones muy interesantes, aquello parece una clásica. Todo por carreterillas estrechas, continuos repechos, vamos una gozada. Esta es la ruta de este segundo día
Para el último día apenas hay tiempo para salir un ratito. A mi me toca apuntarme al grupo corto que apenas va a hacer hora y media ya que sino no llego al avión. Hoy saldremos los dos grupos juntos, bordeando la costa a la búsqueda de una bonita subida en la carretera que va hacia el cabo Formentor. Vamos muy tranquilitos, de chachara, vamos toda la charleta que puedo llevar con mi limitado inglés, jeje. A la salida de Port de Pollença empieza la subidita donde se repite el guión de ayer. Esta vez no gasto balas ya que se lo que me voy a encontrar y cuando el francés arranca la moto, me pego a su rueda sufriendo como una perra. A un kilómetro de coronar iba haciendo un poco la goma, pero vamos, algo normal en mí, aguantando como podía y en ese momento Tim que iba a mi rueda, pega un cambio de ritmo que me deja completamente reventado, aunque aun así corono detrás de ellos. Bien. Aquí es donde la lio parda, con la falta de oxigeno, no me debo de enterar bien y cuando un grupo sale para abajo, voy con ellos convencido de que es la ruta corta. Cuando al rato veo que nos alejamos de la costa me empiezo a mosquear, pero cuando ya pasamos el siguiente pueblo y no vamos hacia la costa me mosqueo definitivamente y le pregunto a Lothar, uno de los alemanes de SRAM que van controlando el grupo “I’m worried about the hour, this is the short ride, isn’t it?”, “No, no, you’re in a mistake, this is the long ride”, “gluppssss, then I think I have a little problem”, prufffff…… menos mal que lo solucionamos rápido, me subieron a la furgo de apoyo, conducida por Altino, un italiano que debe de ser fan de Fernando Alonso y su nuevo Ferrari, porque en un pispas nos presentamos en el hotel, aunque ya con la hora pegadísima que solo me dio tiempo a cambiarme de ropa, recoger la bici que los mecánicos se ocuparon de embalar y sin duchar ni nada corriendo al aeropuerto. De alguna forma tenía que pagar la pardillada, jeje. Menos mal que al final solo susto y vuelta a casa con una sonrisa, después de pasar varios días donde placer y trabajo se han entremezclado. Me quedo con las ganas de conocer las carreteras de la sierra de Tramontana y sus puertos, pero bueno, así tengo una buena escusa para volver por estos lares. Esta fue la ruta de este tercer día.

4 comentarios hasta ahora
1 Alberto // feb 26, 2011 a las 21:57
Que acierto haber aceptado el curro, eh?
2 Cascoloco // mar 8, 2011 a las 23:52
Aquí hay algo que falla… ¿desde cuando a disfrutar montando en bici se le llama trabajar?
;o)
3 ALEJANDRO // mar 14, 2011 a las 0:56
Sergio dile a Fran si le ves, mi ex director que me sigo acordando de él….debido a los trabajos que hice para su revista…. y que parece que así sin más explicaciones me abandonó…¿Cómo anda por cierto? Que lástima que sólo haya hablado con él por teléfono….
4 Rompiendo la racha | Cicloturista de profesión // ene 2, 2012 a las 8:32
[...] donde tras un carrerón me quedo a un pasito de puntuar. Que rabia, tras eso un viaje para la presentación que SRAM hacía en Mallorca me permitió seguir poniéndome a tono lo que corroboré en un viaje express a [...]
Escribir un comentario: