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	<title>Cicloturista de profesión &#187; Segovia</title>
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	<description>El blog de Sergio Palomar</description>
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		<title>Mis tradiciones navideñas</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2011 11:13:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sergiopalomar</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cada año cuando llegan estas fechas lo vemos en la tele. Gente que se dedica a nadar en un lago helado, los saltos de esquí, las San Silvestres, esas cosas. Yo como ya sabréis los que me seguís una que no falla es la rutita el día de navidad, habitualmente por tierras segovianas, este año [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2011/12/IMAG0879.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-926" title="IMAG0879" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2011/12/IMAG0879-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a>Cada año cuando llegan estas fechas lo vemos en la tele. Gente que se dedica a nadar en un lago helado, los saltos de esquí, las San Silvestres, esas cosas. Yo como ya sabréis los que me seguís una que no falla es la rutita el día de navidad, habitualmente por tierras segovianas, este año además, he recuperado otra que tenía un poco abandonada, irme al pueblo en bici y es que el hacer un recorrido en línea, no se, para mi tiene un sabor especial. Te da esa sensación de que has ido a algún sitio…aparte de lo vacilón que queda cuando con orgullo lo cuentas durante la cena de Nochebuena a familiares y amigos.</p>
<p>Estando de vacaciones y con bastante trabajo previsto para la cuesta de enero ya me dejó claro Julio –mi entrenador –   que tocaba acumular kilómetros, así que decidí desempolvar del baúl de los recuerdos una locura que hice en <a href="http://sergiopalomar.wordpress.com/2005/12/26/de-madrid-al-pueblo-%E2%80%93-ruta-navidena-%E2%80%93-24122005/">2005</a> y 2006 –uff, no tenía la sensación de que hubiera pasado tanto tiempo-  Esta vez decido cambiar la ruta para evitarme el periplo en transporte público y salir desde la puerta de casa.</p>
<p><span id="more-923"></span></p>
<p>Tal como viene siendo este mes de diciembre, amanece soleado, sin una brizna de viento y con una temperatura por encima de cero que resulta hasta agradable así comienzo mi rodar, calentando poco a poco mientras salgo de Leganés en dirección a Madrid. Es la parte más fea de la ruta, pero si queremos ir hacia el norte no queda otro remedio. Bordeo por Aluche para buscar la salida hacia Pozuelo de Alarcón. En esta parte no tengo demasiado claro el camino ya que siempre que lo he hecho ha sido de vuelta e iba con gente que lo conocía, aun así me voy acordando. Hay que admitir que es un poco pestoso, rondas de circunvalación de doble carril, arcenes sucios, para variar nuestros políticos en lo último que han pensado a la hora de echar cemento es en las bicicletas. Por suerte, siendo Nochebuena la verdad que el tráfico es bastante escaso. Así llego a Majadahonda donde meto la pata al hacer caso a los carteles que indican hacia la A6 en vez de a mi instinto añadiendo varios kilómetros a la ruta. Tras el despiste echo un vistazo al móvil y googlemaps me saca rápido de mi error y reencuentro rápido el camino hacia Las Rozas. Desde ahí ya es fácil, se llega a la A6 y se coge la vía de servicio, ruta típica de los ciclistas de esta zona.</p>
<p>Aunque sea un poco pestoso circular junto a una gran autopista, pero ya a partir de aquí da sensación de carretera abierta y comienzo a coger ritmo. Menos mal porque desde este punto ya pica claramente hacia arriba según nos vamos aproximando a la sierra. Así paso por Las Matas, Torrelodones, La Berzosa, hasta alcanzar Collado Villalba donde abandono la compañía de la A6 dirigiéndome hacía el puerto de Navacerrada. Según subía hacia Villalba, me deja un poco intranquilo las nubes que veo en la zona del Alto del León que parecen pasar desde Segovia, sin embargo al comenzar a afrontar Navacerrada aparece claro y despejado, esperemos que esté bien al otro lado, que llevan toda la semana sin ver el sol a causa de la niebla.</p>
<p>Poco a poco voy cogiendo ritmo de puerto y la verdad que no me encuentro las piernas como en semanas anteriores. La bici que llevo de prueba, de una talla pequeña para lo que me corresponde quizás tenga algo de culpa en que no encuentre ese golpe de pedal que te hace subir cómodo. Aun así, en modo caracol, voy ganando altura y disfrutando de la Sierra de Guadarrama que a pesar de todo siempre tiene un sabor y un olor especiales. Por unos paisajes que se me de memoria y a pesar de todo no me canso de mirar, el calvario a la izquierda, arriba los siete picos, a la derecha en la aproximación la Maliciosa dominando todo el entorno o la pelada mole rocosa de la Pedriza cuyo granito se muestra reluciente con este sol de invierno. Lo que es un poco triste es que estando a mediados de diciembre no haya ni un copo de nieve acumulado en las cunetas. Aun así, la cima del puerto se encuentra animada con gente que ha decidido venir a pasar la mañana caminando por el monte.</p>
<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2011/12/IMAG0884.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-925" title="IMAG0884" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2011/12/IMAG0884-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>Fotos de rigor para dejar constancia, me abrigo y para abajo por las siete revueltas. Con mucho cuidado porque la carretera está húmeda de la helada nocturna. Aparte bajando por la umbría hace un frío helador y los dedos quedan entumecidos. En estos momentos es donde me acuerdo del cambio eléctrico. Aun así voy pensando “no seas nenaza, si bajaste por aquí nevando cuando el <a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/camino-de-santiago-1%c2%aa-parte/">Camino de Santiago</a>”. Como aquella vez, deseando llegar al puente de la Cantina para poder empezar a pedalear con fuerza mientras voy recordando el día de gloria en <a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/de-menos-a-mas-%e2%80%93-marcha-pedro-delgado-2011/">la Perico</a> este año como bajaba por aquí. Recuperada la temperatura, me noto con buenas piernas y avanzo a buen ritmo hacia la capital castellana. No llego a entrar en la ciudad sino que tiro por la circunvalación hasta la Lastrilla. Para evitar carreteras principales voy a seguir la ruta del río Pirón por los diminutos pueblos de Espirdo, la Higuera o Cabañas de Polendos. Es una carretera que descubrí en forma de ruta improvisada en mi <a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/una-ruta-segoviana/">ruta navideña</a> de hace un par de años. Unas carreteritas solitarias y serpenteantes de esas que te recuerdan porque te encanta este deporte.</p>
<p>Pena que sea un tramo relativamente corto. Llego a Pinillos de Polendos y salgo a una carretera general de más tráfico y con unas rectas interminables. Esta será la tónica de esta última parte mientras busco pueblo como Escalona del Prado, Aguilafuente –en cuyo pavés no puedo evitar calentarme –, Lastras de Cuellar y Hontalbilla. Aquí ya huelo la meta pero es justo donde el tío del mazo llega. De repente apenas a falta de 8 kms para concluir me pega un buen arreón. Me arrastro esos últimos kilómetros con el objetivo de una ducha caliente en la cabeza. Tras una pequeña colina aparece Torrecilla del Pinar al fondo. Una vez más prueba superada. Estás cansado, estás helado, estás dolorido pero con una sensación de alegría tremenda tras 6h y 160 km de bici.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para rematarlo al día siguiente, la típica ruta del día de navidad y nada mejor que uno de mis recorridos favoritos, por el entorno de las <a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/cumpliendo-las-tradiciones/">Hoces del Duratón</a>. No me voy a enrollar con ello ya que lo pudisteis leer el año pasado. Únicamente recomendaros que si tenéis un hueco en vuestros calendarios, no dejéis de visitar la zona. A poco más de una hora de Madrid, unas carreteras preciosas, uno de los cañones más impresionantes que conozco y siempre se puede rematar la ruta con unos cuartos de cordero asado.</p>
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		<title>De menos a más – Marcha Pedro Delgado 2011</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Aug 2011 11:27:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sergiopalomar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rutas y Marchas]]></category>
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		<description><![CDATA[Parece mi sino, los años impares por una u otra razón, resulta imposible engarzar una buena temporada, sin embargo viendo las circunstancias, que me toca entrenar de aquella manera, que no puedo planificar nada, que llevo todo el año pasado de peso. Aun así, que salvo que me improvise algo durante el mes de septiembre, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2011/08/TCN2781.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-760" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2011/08/TCN2781-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Parece mi sino, los años impares por una u otra razón, resulta imposible engarzar una buena temporada, sin embargo viendo las circunstancias, que me toca entrenar de aquella manera, que no puedo planificar nada, que llevo todo el año pasado de peso. Aun así, que salvo que me improvise algo durante el mes de septiembre, la cosa  va tocando a su fin. Y la verdad que visto lo visto creo que me puedo dar con un canto en los dientes ya aunque me ha pasado de todo a lo largo del año, últimamente como habéis podido ir leyendo la cosa no se ha dado ni pizca de mal. En la Perico, entre pitos y flautas, tampoco había conseguido sacar nunca una carrera redonda, pues lo que decía arriba, siempre había algún detallito – que si un pajarón, que si hacerla acompañando a otros, los problemas estomacales del año pasado – que empañaba el resultado final. Resulta que el año que menos me lo propongo va y sale.</p>
<p><span id="more-759"></span></p>
<p>Así que nada, ahí vamos de nuevo, la marcha de casa por mi ascendencia segoviana. Una tradición que se repite por octavo año consecutivo. Este año además, la marcha ha regresado a su recorrido tradicional en sentido horario. Mucha gente no ha conocido este recorrido, yo recuerdo hacer mis dos primeras Perico en este sentido, cuando prácticamente comenzaba a andar en bici de carretera, mi nivel era el de paquete total y el objetivo era únicamente terminar. Como cambian las cosas. Hoy uno no se plantea terminar sino ir lo más rápido posible, arañar minutos al crono, batir al compañero de grupeta con el que tienes el pique sano. Ni mejor ni peor, simplemente diferente. Allí estoy yo a las 8 de la mañana puntual con la cita segoviana con las milenarias piedras del acueducto romano como testigo. Tomamos la salida, neutralizada hasta la cercana localidad de Torrecaballeros, con muchos nervios por la velocidad excesivamente lenta que fija el coche que abre carrera y la gran cantidad de rotondas que provocan constantes parones y acelerones, con la gente muy ansiosa por pasar hacia delante a cualquier precio. Yo lo dejo casi por imposible para no jugarme un incidente. Por fin se lanza la prueba y bueno, vaya comienzo, en el quinto pimiento. La cabeza se ve lejos, aunque poco a poco vamos remontando no llegaremos ni a arrimarnos. Sopla una suave brisa de suroeste que hace que camino de Collado Hermoso hace que la cola del paquete principal donde me encuentro vaya literalmente encunetada haciendo muy difícil remontar puestos, menos a esas velocidades que vamos.</p>
<p>Me encuentro con Gabi al que hacía mogollón que no veía y nos ponemos a charlar un rato, con lo que terminamos de rematar el asunto ya que nos empanamos y se me va un poco la cola del grupo justo llegando a Navafría. Así no.</p>
<p>Cruzamos este pequeño pueblo de la vertiente norte de la sierra, como es habitual jaleados por los restos de la fiesta de la noche anterior mientras busco un desarrollo más blando para comenzar el ascenso al primer puerto de la jornada. Me sorprendo cuando salimos del pueblo y encaramos la subida de que voy muy suelto de piernas, subiendo con comodidad. No es un puerto duro, verdad, pero normalmente me cuesta mucho calentar y las primeras dificultades siempre se me atragantan. Pongo ritmo de crucero, mucha cadencia, pulsaciones en el punto justo sin pasar a ritmo de dolor ya que aun queda mucha prueba y me sorprendo, no hago más que adelantar gente y yo pensando para mí “si no voy tan rápido”. Se me hace realmente corto el puerto.</p>
<p>Corono y me tiro a disfrutar por una bajada que me encanta, aunque mucha gente aun en este tramo la convierten en un carrusel de adelantamientos. Insisto en lo de todos los años. No pasan más cosas yo no se porque. El nivel general de la gente cuesta abajo es muy malo y muy pocos son los que se preocupan en tratar de mejorar este aspecto, aprender a trazar correctamente, aprender a frenar, aprender a tener confianza encima de la bici. Allá cada cual, que todo somos mayorcitos, pero es que hay muchos que sinceramente te da miedo arrimarte a ellos.</p>
<p>En la parte final del descenso engancho a Perico y termino de bajar a su rueda, simplemente por pegarme el gustazo. Que yo me he criado viendo al “loco de los pirineos”. Llegamos a Lozoya y delante a unos cientos de metros tenemos un grupo numeroso. Pedro se pone a tirar, pero yo me veo con más ritmo y paso a relevo indicándole que se ponga a rueda. Jo, que flipe, tirando del propio Perico. No tardamos en enlazar justo antes de comenzar el repecho que rodea el embalse, ni hecho a propósito. Ahora es el momento de recuperar fuerzas ya que los dos siguientes puertos vienen enlazados sin descanso y lo que llevamos ha sido un mero aperitivo, el meollo de la marcha comienza ahora. En la grupeta también se encuentra mi compi de equipo Edu que ya se está convirtiendo en acompañante habitual durante esta marcha.</p>
<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2011/08/TCN3001.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-764" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2011/08/TCN3001-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>Casi sin enterarnos llegamos al cruce donde abandonamos la carretera del valle para dirigirnos al pueblo de Canencia. Ya desde aquí comienza a picar claramente hacia arriba, aunque todavía se puede ir perfectamente a plato, aunque en algún repecho yo prefiero quitarlo y jugar con los piñones para guardar las piernas. Mi experiencia en este recorrido es la de petar en Cotos y el objetivo es no hacerlo esta vez. Por tanto me mantengo a la expectativa en la grupeta mientras atravesamos el pueblo y nos adentramos en la carretera que serpentea entre los pinares característicos de este puerto. Las sensaciones de Navafría se reproducen. Me noto muy cómodo subiendo. Como era de esperar al llegar a la vaguada, donde una señal de tráfico indicando 10%, aquello se parte en mil cachos colocando la carretera a cada uno en su lugar por mera selección natural. Veo que se parte justo por delante del ciclista que me precede y como me noto con piernas no me lo pienso y acelero un puntito para enganchar con los que van hacia delante. En la parte más dura, tras pasar las dos herraduras enlazadas, el ritmo se tensa y prefiero no cebarme. En cuanto sube un poco la inclinación noto el lastre que suponen los kilos que me sobran, toca contemporizar. Cojo aire en el descansito del puente y a comerme los dos últimos kilómetros, donde me adelanta Edu y me sueldo a su rueda, toca sufrir un poquito y por primera vez en el día veo el pulsómetro pasar de las 170 ppm. Las piernas responden bien.</p>
<p>Nada más coronar la lío bien gorda. Decido tomarme un gel para que vaya haciendo efecto ya que Morcuera empieza inmediatamente al finalizar el descenso. Lo abro de un mordisco y cuando voy a apretar para sacar el contenido, se me sale todo y me pongo completamente pringado de una masa pegajosa. Completamente asqueroso. El manillar repegado, el culote repegado, las manos pringosas. No se lo recomiendo a nadie. Pero bueno no hay lugar para perder la concentración ya pensaremos en ello al llegar a Segovia. Ahora toca centrarse en la bajada, muy rápida, con curvas muy intuitivas pero en la que hay que tener mucho cuidado por la cantidad de domingueros que suelen subir al área recreativa de la cima. Al final de la misma, ya en las calles del pueblo, vemos a la derecha una caída bastante fea. Por suerte como luego nos enteramos aunque con bastante avería el implicado se encontraba bien, precisamente a causa de un coche.</p>
<p>Giramos a la derecha dispuestos a encarar el coco de la jornada, las duras rampas de Morcuera esperan. Empiezo bien, pero como ya me esperaba, en cuanto las rampas se empinan toca sufrir. Edu se va por delante y desde detrás viene Luís, un compi de la Pirenaica que tras estar un poco conmigo también va por delante. Es el único momento de la marcha donde me adelanta gente. No me emparanoio. Aquí se que toca sobrevivir. Ritmo constante y fluido. Sin relajarse, pero sin dejarse todo. Una vez que cojo el ritmo voy encontrándome mejor en la parte alta, incluso paso el temido kilómetro duro casi sin enterarme. Algo tuvo que ver en ello el efecto de no ver el cartel de punto kilométrico 13. Arriba está el Grega, compi de la   PC Bermejo de Leganés, me dice que los primeros me llevan nada más que 20 minutos. No está mal la referencia, aunque eso es otra guerra. Cojo un bote de sales que dan en la cima y le dejo mi bote vacío al compi, plato grande y a volar. Me encanta esta bajada y encima estuve por aquí la semana pasada, con esta misma bici haciendo fotos para la revista por lo que la tengo fresca. La peña se ve que empieza a ir cascada, por la forma de bajar, frenando mucho antes, con menos frescura. Yo la conservo y disfruto como un enano estos 12  km adelantando a ni se sabe cuanta gente. Llegando al pueblo enlazo con un grupito, justo antes del repecho de entrada al pueblo, donde me dejo llevar por la emoción y el plato grande y me pega un latigazo en el recto interno de la pierna derecha. Una zona que ya me ha dado problemas en otras ocasiones pero que hacía tiempo que no se quejaba. Dios que dolor, un poco de automasaje y parece que consigo soltarlo lo suficiente para no cortarme y pasar el paves de Rascafría. En el llano a la salida del pueblo sigo soltando la pierna y parece que todo queda en un susto. Me acoplo en la grupeta y me pongo a comer y beber lo poco que me queda para afrontar la larga subida a Cotos.</p>
<p>Al llegar a El Paular miro el cuentakilómetros, 107 km, son 14 desde aquí, o sea en el 121 se corona. Al principio aun comienza suave, aunque yo quito el plato a las primeras de cambio tras el aviso muscular.</p>
<p>Poco a poco la carretera va ganando pendiente y el grupo a estirarse, “tranquilo, tranquilo” me digo a mi mismo, aun queda mucho puerto. La gente no parece pensar lo mismo incluso hay alguno que sale del grupo provocando una buena desparramera. No entro al trapo y marco mi ritmo. Al principio las piernas se resienten después de los kilómetros llanos pero pronto recupero temperatura y me veo inusualmente suelto para los kilómetros que llevamos en las patas. Me sirve de acicate y me voy retroalimentando. Un puntito más mientras de reojo vigilo el cuentakilómetros midiendo mentalmente lo que queda hasta arriba. Como era de esperar cazamos a alguno de los aventureros, incluso en la última parte paso a tirar del grupo. En la vida había subido tan bien este puerto, ni siquiera viniendo a entrenar.</p>
<p>Los que venían en el grupo paran en el avituallamiento de la cima, a mi me queda un sorbo de agua en el bidón del que doy buena cuenta, meto plato y agacho la cabeza.</p>
<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2011/08/TCN2787.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-766" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2011/08/TCN2787-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Enlazo con otros tres tíos en el tramo entre Cotos y Navacerrada que hoy se hace especialmente pestoso porque entra aire de costado bastante incomodo. Aun así se puede rodar rápido y apretando fuerte en los relevos enganchamos otro pequeño grupo. Un poco de aire y subo a la cabeza a echar una mano en los relevos y claro, lo de siempre, solo pasamos dos a relevos. Yo voy tirando con todo, y me repatea un poco por lo que en la parte final ya llegando a Navacerrada, tenso la cuerda y les encuneto un poco. Ya que no queréis compartir esfuerzos pues suframos todos el viento. Aprieto un poco más, giro a la derecha y a fuego a por las siete revueltas, el que tenga narices que me siga. En una bajada que me sé como el pasillo de mi casa.</p>
<p>Bajo a fuego, con mucha confianza y por el sitio, disfrutando, encima con la rueda de la moto de la guardia civil marcándome las trazadas. La pena es el intenso tráfico que tiene esta carretera y nos obliga a adelantar a innumerables coches. Tras el puente de la Cantina, la carretera pierde inclinación y toca apretar con fuerza los pedales. Llega un tio por detrás y nos ponemos a relevos pero con mi 50&#215;12 me reviento cada vez que paso en un tramo tan rápido. Aun así vamos fuerte y conseguimos enganchar con otra grupeta donde esta vez si hay buen entendimiento y vamos haciendo camino. Así llegamos a la Granja, ya está casi hecho, pero aun cogeríamos otro grupo donde va Edu quien me cuenta que se le hizo un poco pelota Cotos.</p>
<p>Al crecer el grupo vuelven los escaqueos, pero bueno por lo menos vamos pasando 4 o 5. En unos kilómetros veremos a los que vienen doloridos y con calambres esprintar como locos, la misma cantinela de siempre. Yo ahora simplemente voy concentrado en disfrutar como un enano porque me noto fuerte, todo ha salido redondo y ya tenemos esto finiquitado y así entro, exultante en la meta, con una cara de felicidad increíble. Quien me lo iba a decir esta misma semana cuando me arrastraba por la Marañosa.</p>
<p>La verdad que poco más hay que añadir. Después de tantas ediciones buscando el día bueno, de arrastrarse, de sufrir, es complicado explicar estas sensaciones, un día de esos que hay que paladear despacito y que te deja en la memoria un buen poso de buenos momentos y a pesar de ser un año impar, no me puedo quejar, tengo un buen montón de ellos para guardar en mi disco duro.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Cumpliendo las Tradiciones</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Dec 2010 14:22:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sergiopalomar</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los habituales de este blog ya conoceréis mi tradición por hacer una buena rutita el día de navidad, normalmente aprovechando mi presencia por tierras segovianas. Tras una Nochebuena pasada en familia, donde normalmente uno se excede en el plano culinario, resulta delicioso hacer un pequeño esfuerzo para madrugar un poquito y disfrutar de un “entrenamiento” [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-490" title="Hoces" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/12/IMAG0258-300x200.jpg" alt="Hoces" width="300" height="200" />Los habituales de este blog ya conoceréis mi tradición por hacer una buena rutita el día de navidad, normalmente aprovechando mi presencia por tierras segovianas. Tras una Nochebuena pasada en familia, donde normalmente uno se excede en el plano culinario, resulta delicioso hacer un pequeño esfuerzo para madrugar un poquito y disfrutar de un “entrenamiento” que suele tener un gusto especial.</p>
<p><span id="more-487"></span></p>
<p>Me levanto con buenas piernas a pesar del calentón del día  anterior en la carrera del pavo de Colmenar Viejo y desayunando me viene a la cabeza el recorrido que voy a hacer. Me apetece una de mis rutas favoritas por estas tierras que por alguna razón ya hace un montón de tiempo que no hago. El día ha amanecido radiante pero no nos podemos dejar engañar. El cielo sin nubes, el tono blanquecino de los campos y el leve vaivén de los arboles nos hacen presumir que vamos a pasar una jornada gélida ¿Quién dijo miedo? Aunque perreo un poco alargando el desayuno, por fin me forro de ropa y bueno, a por ello.</p>
<p>Una de las cosas que me encantan de salir en el pueblo es que bastan una docena de pedaladas para estar en una solitaria carretera rodando a ritmo de crucero, sin semáforos, sin gente con demasiada prisa, sin estrés. Voy cogiendo temperatura mientras, con pedaleo ágil hacia Fuente el Olmo de Fuentidueña y San Miguel de Bernuy. Una ligera brisa de frente y de costado, viento frío del norte que sisea entre las ruedas, me acompaña en estas primeras pedaladas Aparte de eso nada, ni un trino de pájaro, ni un coche, ni un paisano transitando por los pueblos, como si el tiempo estuviese detenido en esta fría mañana de invierno, respiro hondo y dejo que el aire gélido llene mi nariz y mis pulmones, aire puro que me llena de energía.</p>
<p>Al llegar a San Miguel, giramos a la derecha, transitaremos paralelos al río Duratón por una carretera que no se que tiene pero incita a rodar rápido. Otro par de pueblos, Cobos de Fuentidueña y Carrascal del río es lo que va a durar nuestro calentamiento ya que a los pocos kilómetros de atravesar el segundo de ellos las cosas se van a poner divertidas. Un letrero nos indica que nos dirigimos hacia las Hoces del río Duratón giramos a la izquierda para tomar una estrecha carretera, con el piso rugoso y bacheado que nos va a sacar del valle. Poco a poco la carretera se empina en un pequeño puertecito, apenas unos 5 o 6 kms, que subido en plan guerra hace daño a las piernas. Menos mal que hoy no toca. Subo piñones y me dedico a disfrutar de la soledad que me ofrecen estos parajes a la par que las cunetas comienzan a tapizarse de nieve según vamos ganando altura. El tramo se hace duro con el viento de cara y el terreno botoso mientras transitamos por diminutas localidades como Hinojosa del Cerro y Aldehuela. Al llegar arriba no hay bajada. Simplemente hemos abandonado el valle horadado por el Duratón para alcanzar un paramo que se mueve en torno a los 1100m de altitud en lo más profundo de Castilla en pleno mes de diciembre. Nos encontramos en el reino del frío, así que solo nos queda seguir pedaleando con fuerza como único arma contra el mismo.</p>
<p>Nuestro sufrimiento finaliza cuando alcanzamos Castrillo de Sepúlveda. En un cruce a la entrada del pueblo seguimos las indicaciones que nos dirigen a Sepúlveda para unos kilómetros adelante salir a una carretera más ancha que tomamos a la derecha. Unos cuantos repechos mas y afrontamos un veloz descenso que nos va a devolver hacia el profundo tajo que el río Duratón ha horadado en estas tierras. La postal es espectacular. La villa de Sepúlveda dominando el entorno en lo alto de un promontorio y a su pie la imponente hoz que el río ha trazado con el paso de los siglos y todo ello con una navideña postal de tejados nevados. No tenemos mucho tiempo para descansar. Aunque un moderno túnel atraviesa el pueblo por debajo, éste la verdad que tiene poco atractivo para el aguerrido ciclista, más cuando una empinada calle sale a nuestra izquierda. Piñones para arriba y ascendemos cadenciosos buscando la plaza del pueblo. No es para tanto. Atravesamos la plaza y descendemos por el lado contrario, mucho más empinado. Algún día tendré que probar esa subida.  Descendemos junto al otro extremo del túnel y giramos a la derecha, un poco más adelante seguimos las indicaciones que nos dirigen a Villar de Sobrepeña. Afrontamos una nueva dificultad en nuestra ruta ¿alguien decía que Castilla era ancha y llana? Otra vez carreterita estrecha y botosa. Ese asfalto que se pega. Aun así no es una subida dura, es de esas donde disfrutas de la bici. A la derecha vamos ganando altura sobre los cantiles del Duratón, acompañados en nuestro ascenso por el elegante vuelo de alguno de los buitres leonados que han dado fama a este parque natural. Son apenas cuatro o cinco kilómetros de subida pero sencillamente deliciosos para los sentidos. Nuevamente arriba no tenemos bajada, llegamos al paramo y nos toca lidiar de nuevo con el viento mientras nos aproximamos al mencionado pueblo. Menos mal que tras el mismo la carretera va a buscar de nuevo el trazado del río en una dura bajada para nuestros brazos por el mal estado del firme. Proseguimos nuestro rodar en dirección a Sebulcor en suave ascenso. Por suerte ahora el aire nos echa una mano. Desde aquí unos kilómetros más y alcanzamos Cantalejo, una de las localidades más grandes de la provincia y la vuelta a la civilización después de tantos kilómetros de solitarias carreteras.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-492" title="VillarSobrepeña" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/12/IMAG0262-300x200.jpg" alt="VillarSobrepeña" width="300" height="200" />No nos apenemos ya que no va a durar mucho. Atravesamos Cantalejo siguiendo en dirección a Cuellar y justo a la salida, a la izquierda, camuflada, parte una pequeña carretera con indicaciones de “casa de la ermita 2,5 kms”. Nos va a conducir hacia un terreno completamente distinto. Nos vamos a adentrar en plena tierra de pinares por una carreterita de esas que me gustan. Ya os sabéis la frase, una carretera “de clásica”. Estrecha, rápida, con un buen montón de repechos. Incita a cargar el plato y exprimirse con fuerza en cada repecho, aunque siempre esté ahí la cabeza para recordarnos que hoy hay que ser comedido, que no toca pegarse calentones. La carretera desemboca en el cauce del río Cega, una carretera ancha, sin el encanto de la anterior. Giro a la derecha y en dirección a Lastras de Cuellar. Ya tenemos casi finiquitada la ruta. Estos últimos kilómetros son un poco pestosos. Otra vez con viento frontal y el día se ha ido nublando y el frío siendo más intenso. Para mí ya es un mero trámite. Aun queda sufrir un poco camino de Hontalbilla y desde ahí apenas 8 kms nos separan de Torrecilla del Pinar donde hace ya varias horas que comenzamos el día.</p>
<p>A pesar de haber sido un entreno largo, en condiciones duras, hoy es de esos días donde llegas a casa con las pilas cargadas, lleno de energía. Un día para sumar motivación y donde te cargas de razones para seguir adorando este deporte.</p>
<p>Por cierto, podeis ver la ruta en <a href="http://connect.garmin.com/activity/61155975" target="_blank">http://connect.garmin.com/activity/61155975</a></p>
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		<title>Carreteras con Encanto &#8211; La Cuesta de Calabazas</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Dec 2010 17:50:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sergiopalomar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carreteras con Encanto]]></category>
		<category><![CDATA[Calabazas]]></category>
		<category><![CDATA[Duratón]]></category>
		<category><![CDATA[Fuentidueña]]></category>
		<category><![CDATA[Pipe Gomez]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/12/IMAG0206.jpg" target="_blank"><img class="alignright size-medium wp-image-462" title="Fuentidueña" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/12/IMAG0206-300x200.jpg" alt="Fuentidueña" width="300" height="200" /></a>Hoy quiero presentaros una propuesta diferente. Normalmente uno tiende a hablar de los duros recorridos de las marchas, de ese  puerto espectacular o de ese reto imposible. Hace unos días se me ocurrió transitando por una de mis carreteras habituales de entrenamiento. Hablar de esas carreteritas sin ninguna característica especial, pero por las que sin embargo nos encanta, por alguna razón desconocida, transitar. Esos tramos concretos de nuestras rutas que nos hacen disfrutar con todos nuestros sentidos de este deporte.</p>
<p><span id="more-460"></span></p>
<p>Para iniciar esta sección he elegido una pequeña carretera del norte de la provincia de Segovia. Apenas un tramo de un par de kilómetros conocidos como la Cuesta de Calabazas, por conducir a este pequeño pueblo.</p>
<p>Justo a la entrada de la preciosa Villa amurallada de Fuentidueña, una de las joyas de la provincia de Segovia, comienza esta carretera que en apenas poco más de dos kilómetros no va a permitir salir de la vega del río Duratón y ascender al paramo circundante.  Para mí tiene un sabor especial por varios motivos. Ya de pequeño, pasando los veranos en Fuentidueña resultaba un duro reto ciclista. Por aquel entonces con mi pequeña Orbea de paseo, que se plegaba por la mitad a cada bache al tener estropeado el sistema que permitía hacerlo, lo veía como una ascensión imposible, digna del por aquel entonces gran ídolo de las gentes de estas tierras, hablo ni más ni menos que de Perico Delgado. Aumentando si cabe más aun mis ensoñaciones ciclistas. Unos años más tarde, la primera vez que cayó una bici de carretera en mis manos, el primer recorrido que afronté con ruedas finas, quizás poniendo la primera piedra de lo que luego serian las aventuras que habitualmente podéis leer por aquí.</p>
<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/12/IMAG0207.jpg" target="_self"><img class="alignleft size-medium wp-image-464" title="Cuesta de Calabazas" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/12/IMAG0207-300x200.jpg" alt="Cuesta de Calabazas" width="300" height="200" /></a>En la actualidad, con la forma de ahora, no resulta una subida de entidad, sin embargo no ha perdido ápice de encanto. Si vienes cruzando el pueblo, ya vienes subiendo desde el puente que atraviesa el Duratón con unas duras rampas que atraviesan el  pueblo. Tomas el cruce hacia Calabazas y apenas una centena de metros en bajada para oxigenarnos para pasarnos a dar de golpe con un par de curvas de herradura con un desnivel cercano al 10% y que nos hacen ganar unos buenos metros de altura de golpe. A cambio obtenemos una esplendida vista sobre la Villa de Fuentidueña, su muralla, la iglesia románica en honor a San Miguel y toda la vega del río Duratón que se extiende a  nuestros pies.</p>
<p>No podemos relajarnos aun ya que aunque la pendiente afloja tras este explosivo inicio y la carretera encara de forma rectilínea la ladera buscando la cima del paramo.</p>
<p>En esta época, esta es zona dominada por el frío y el viento, el campo tiene un aspecto oscuro y dormido, casi desolador. Nada se escucha, solo los jadeos de nuestra respiración y el rumor del rodar de la bicicleta, mientras el entorno se vuelve yermo según nos adentramos en el paramo, coronando entre campos de cultivo que ahora no son más que superficies de tierra removida y húmeda. Ante nosotros, la iglesia de Calabazas comienza a vislumbrarse mientras un pequeño tramo de bajada nos adentra en este pequeño pueblo para volver al rodar monótono del llano y olvidarnos de nuestros anhelos escaladores en un pequeño oasis en la ancha Castilla.</p>
<p>Si queréis conocer esta zona, en los últimos dos años, la marcha cicloturista Pipe Gómez ha transitado por estas carreteras a finales de mayo.</p>
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		<title>Marcha Pedro Delgado 2010</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Aug 2010 13:39:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sergiopalomar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rutas y Marchas]]></category>
		<category><![CDATA[Canencia]]></category>
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		<category><![CDATA[Navacerrada]]></category>
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		<description><![CDATA[Parece que últimamente empiezo todas las crónicas igual. Otra Perico mas a la buchaca, van 7 seguidas. Nuevamente los mismos rituales, el pasar el finde en el pueblo, la ruta por tierras Segovianas la mañana del sábado para soltar patas, echando de menos a habituales de este finde, la tarde en Segovia recogiendo los dorsales [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/08/Morcuera.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-398" title="Morcuera" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/08/Morcuera-300x142.jpg" alt="Morcuera" width="300" height="142" /></a>Parece que últimamente empiezo todas las crónicas igual. Otra Perico mas a la buchaca, van 7 seguidas. Nuevamente los mismos rituales, el pasar el finde en el pueblo, la ruta por tierras Segovianas la mañana del sábado para soltar patas, echando de menos a habituales de este finde, la tarde en Segovia recogiendo los dorsales y encontrándose a foreros, en fin, esas cosas que ya nos habituamos a hacer año tras año. Algunas cosas cambiaban. Por fin un año llegaba enchufado a esta marcha. Normalmente en estas fechas ya estas de vuelta de todo, deseando colgar la bici. Es lo que tiene el llevar corriendo desde febrero y cuando terminas las carreras continuar con las marchas. Sin embargo, este año, tras un paroncito de un par de semanas a primeros de Julio, tras la buena actuación en la Carlos Sastre, tras un reconocimiento de los puertos la semana pasada, tras la subidita a la Bola del Mundo, en el que quizás sea el mejor estado de forma que he tenido nunca. Así que el trabajo de esta semana fue intentar no dejarse llevar por la euforia, aunque es muy complicado desinhibirse. Para esta marcha repetimos el plan de la Sastre y nos fuimos a dormir con la furgoneta el sábado por la noche a Segovia y así evitarnos el madrugón en la medida de lo posible, la verdad que solo un par de marchas haciéndolo y ya le estoy pillando el gustillo.</p>
<p><span id="more-396"></span></p>
<p>Centrándonos en la marcha, pues nada, tras preparar todo nos unimos a la riada de gente que a esas horas toma las calles de Segovia bajando hacia el acueducto. Nos encontramos con algunos conocidos a los que aprovechamos para saludar. Después ya no habrá tiempo. Nos situamos lo más cerca posible de la salida a fin de evitar, látigos, enganchones y caídas en la medida de lo posible en el largo tramo neutralizado, para mí, año tras año, uno de los puntos negros de esta marcha. Por fin tras una larga espera se da la salida, al igual que el año pasado con un calor ya desde primera hora de impresión, nos vamos a reír. Aparte no salgo con demasiadas buenas sensaciones. Me noto pesadote, como hinchado, por ahora no me preocupo demasiado, es típico de tanto agua e hidratos los días previos.</p>
<p>Arranco rápido para rodar más cómodo cerca de la cabeza en el tramo que nos llevará hasta la Granja de San Ildefonso. Carretera salpicada de numerosas rotondas y con todo el mundo queriendo rodar allí delante precisamente con la misma idea que yo, quitarse problemas. Casi va uno deseando que se desaten de una vez las hostilidades. En la Granja, giramos la rotonda y allí vamos otra vez. Voy rodando cómodo en el paquete, bastante cerca de la cabeza mientras los primeros repechos pre puerto nos van machacando las piernas. Yo procuro no gastar innecesariamente. Incluso quito el plato en alguno. Poco a poco se va a acercando el puente de la Cantina donde realmente comienza la ascensión a Navacerrada. Curva cerrada a derechas y un durísimo rampón nos pone definitivamente las pulsaciones por las nubes. Hoy, no hay estacazo, se sigue a ritmo, venga ahí voy. Se me ilumina una sonrisa cuando me veo que aguanto este primer arreón cerca de la cabeza. Llegamos a la primera revuelta y aquello no para, me autoanimo para aguantar un poco más, aunque sé que a ese ritmo mucho no me queda ya que el pulsómetro no baja de 170 ppm. Segunda revuelta donde suaviza un poco, tomo un poco de aire, pero ya me va adelantando gente.  Llego a la tercera de las revueltas y veo a Valverde pasar como un obús con todo el platazo metido, que envidia, porque yo ya empiezo a ir con los ojos cruzados, aparte que desde hace unos kilómetros el exceso de hidratación se empieza a dejar notar y me voy meando mogollón, pero a ver quién para ahora. Antes de llegar a la cuarta revuelta se me encienden todas las luces y ya sí que me pasa hasta el tato a montones. Bueno, no te vengas abajo, son 5kms hasta arriba, a seguir lo más fuerte que se pueda. Sin duda cinco kilómetros agónicos, a pesar de conocerme cada metro de puerto, nunca se me habían hecho tan largos. A un kilometro de coronar andaba pensando incluso en parar con la escusa de aliviarme, pero me resistía a hacerlo. Poco antes de coronar me adelanta Juan Carlos Domínguez, intento que no se me vaya porque pienso que será una buena rueda para el llano hacia Cotos y la bajada, pero nada, imposible, voy con las pilas fundidas. Intento enlazar nada mas coronar pero veo que voy a nadar para morir en la orilla y en un alarde de sensatez me dejo coger por un grupito de 5 o 6 y me acomodo a rueda. Momento de comer. A duras penas mordisqueo una barrita, pero tengo un mal cuerpo tremendo, incluso se me pasa por la cabeza lo de mear en marcha aunque rápidamente lo desecho, no tengo esa habilidad en mi lista de disponibles, no la vayamos a liar y como soy un cabezón pues me aguanto y no paro.</p>
<p>Llegamos a Cotos y acelero para pasar delante y bajar marcando yo la bajada, pero parece que a varios no les gusta mi ritmo y que baje ciñéndome a mi carril ya que rápido me adelantan y se ponen a bajar a carretera completa. A uno le echo una buena bronca “vete a la izquierda tontoloscojones, que te va a matar un coche”. Realmente me iba poniendo nervioso verle trazar curvas ciegas pegado a la izquierda del todo. La gente no aprende, todos los años hay alguna ostia chunga en esta bajada, muy muy rápida pero con algunas curvas muy engañosas. En el llano doy algún relevo de cortesía pero hoy estoy decidido a que no me ocurra como en la Carlos Sastre. Rápido me dejo caer y sigo obligándome a engullir barritas, cosa complicada cuando no te entra nada. Al poco va entrando gente por detrás entre los que se encuentra Edu, el compi de equipo con el que también fui en la Sastre. Pasamos Rascafría donde este año, al ser la marcha una semana más tarde de lo habitual, se echa en falta la marabunta de borrachos y trasnochadores amenizando el paso de los ciclistas. Sin querer, me voy por delante de la grupeta cruzando el adoquín. Giro a la derecha y a por el segundo, Morcuera. Nada más comenzar se pone buen ritmito aunque encajo bastante bien el cambio de desarrollo. Nuevamente las pulsaciones por las nubes pero llevo buena cadencia. Se pone Edu a marcar ritmo invirtiendo las tornas del finde pasado cuando estuvimos reconociendo la zona, pero voy cómodo al punto que me lleva. A algunos no les debe de ir bien ya que se empeñan en subir a cambios de ritmo. Mejor no entrar al trapo voy pensando, mientras llegamos a la primera herradura donde como suele ser habitual se encuentran los compis de APM echando fotos y animando ¡Gracias chavales! No os podéis imaginar lo que ayudan esos gritos. Seguimos con el ritmito mientras poco a poco vamos recogiendo algunos cadáveres de las grupetas delanteras. Aquí el sufrimiento no es tan extremo como el de Navacerrada, evidentemente el puerto no es tan duro, aunque más largo y por la pendiente menor se sube mucho más deprisa, aun así consigo aguantar bastante bien el ritmo del grupo. Un esfuerzo más llegando al rampón a la salida de las curvas y bien, ya está hecho lo más duro. Solo quedan los kilómetros finales que son una sucesión de repechos y descansos. En el avituallamiento me encuentro con Luis, un chaval que conocimos en la Pirenaica que anda como un tiro aunque hoy al parecer ha decidido que no le apetece sufrir, charlamos un poco antes de coronar, plato y a machete para abajo. Bien, parece que la cosa mejora voy pensando mientras me centro en trazar las curvas en una bajada muy complicada donde la gente baja sin conocimiento. Los que la conocemos sabemos del intenso tráfico de esta carretera los fines de semana y de las curvas engañosas que tiene, pero bueno, que ya somos todos mayorcitos, es lo de todos los años.</p>
<p>Casi no te da tiempo a recuperar y llegamos a Miraflores, curva cerrada a la izquierda, fuera plato, todos los piñones para arriba y a por el rampón que nos recibe marcando el inicio de Canencia. Edu ha coronado detrás de mí y parece querer vengarse de la afrenta de la semana pasada porque pone un ritmo inhumano ¿A dónde vas, sobraoo? Yo subo piñones y pongo mi cadencia habitual mientras voy cogiendo ritmo en este inicio tan explosivo. Gracias a otros dos con quien me voy relevando volvemos a entrar justo antes del descanso y nada, de ahí para arriba apenas cuatro kilometrillos donde la grupeta que veníamos se rompe un poco, cuando algunos deciden tensar la cuerda. Me encuentro bien y poco a poco consigo enlazar con los que han tensado, sufriendo nuevamente pero encontrándome relativamente cómodo. Realmente es un puerto casi de trámite voy pensando mientras se acerca la curva que marca la parte final. Arriba recojo el bote de sales que nos dan de la organización y sin más dilación nos lanzamos por una recién asfaltada carretera que da mucha seguridad. Aquí si se puede dejar correr la bici porque el tráfico es mucho menor y las curvas ofrecen mucha más visibilidad. Así voy marcando el trazado hasta el pueblo. Allí viendo que la grupeta vuelve a ser numerosa, vuelvo a pensar en la Carlos Sastre y me voy descaradamente a la oficina para seguir intentando comer e hidratarme.</p>
<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/08/DSC_0343.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-399" title="DSC_0343" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/08/DSC_0343-300x201.jpg" alt="DSC_0343" width="300" height="201" /></a>Este tramo se me hace muy duro psicológicamente. Voy cómodo a rueda a pesar de que el ritmo es alto, pero mi cabeza va dando vueltas en que llevamos poco más de la mitad de la marcha, todavía queda Navafría, pestosísimo, la carretera de Torrecaballeros. La verdad que estos momentos voy bastante asqueado casi con ganas de pararme en la cuneta y mandar todo al carajo. Pero bueno, esta vez viene bien el ser tan cabezón y hago caso omiso de estos pensamientos siguiendo en lo que estábamos. Así llegamos a Lozoya donde misteriosamente suelen desaparecer las fuerzas. A la salida del pueblo tenemos a Domin esperando con un botecito de agua fresca que la verdad me asienta un poco el cuerpo aunque la sensación de bienestar solo dura lo que tarda en volverse a tensar la cuerda un kilometro adelante. Se le vuelve a cruzar el cable a Edu y pone un ritmo potente que destroza completamente la grupeta. Yo paso unos momentos de mucha crisis, respiro hondo, aprieto los dientes mientras me obligo a aguantar un poco más. Cuando por fin estabilizo el ritmo lo tengo como a unos 70-80m. Yo voy sufriendo lo indecible para que no se me vaya, con todo el desarrollo metido, con mucha cadencia y buscando en las cunetas los carteles con los puntos kilométricos para ver lo que me queda hasta el descanso. Realmente este tramo es con lo que me quedo de la marcha, como a pesar de no estar súper, consigo agarrarme ahí, sufriendo como en contadas ocasiones he hecho sobre la bici. El descansito llega como agua de mayo, pero el aire de cara hace que meta el plato casi por vergüenza, demasiado poco dura mientras afrontamos los 3 últimos kilómetros. ¡Vamos! Me voy animando mientras pienso que al final suaviza y no se me ha ido, incluso voy recortando algo. Sé que luego en la bajada con esa distancia engancho fijo, incluso a falta de poco menos de un kilometro me vengo arriba meto plato y me voy como un loco a por él y justo lo veo que para a llenar el bidón con uno de los botellines de agua que daban en la cima, buff yo ya no paro, ya me enganchará bajando. En el descenso me lo tomo con calma. La grupeta como dije ha dejado de existir pero es tontería pegarse el calentón en este tramo uno solo aunque arriba me cantaron 30 sg a una grupeta grande. Voy trazando bien, intentando recuperar el fuelle después de la durísima subida. Entra otro chaval que se pone inmediatamente a tirar fuerte, me dice que vamos, y le digo que conozco la zona, que no se cebe porque no merece la pena dejarse fuerzas en este tramo, se de lo que hablo, hace 3 años tirar fuerte en esta bajada me supuso un pajarón de impresión. También entra Edu y ya los tres nos vamos entendiendo. Llegando al pueblo de Navafría vemos al fondo que hemos recortado un montón a la grupeta que nos precedía, ahora si que hay que tirar. Será el tren que nos lleve a Segovia. Nos ponemos fuerte a relevos. Yo acuso el mover tanta tranca, pero sé que merece la pena el esfuerzo, aunque cuando veo que llegamos a la nacional y aun nos sacan unos cientos de metros dudo si seremos capaces de enlazar. Por suerte no van tirando fuerte debido al viento que pega de cara y en un último arreón en uno de los múltiples repechos de esta carretera conseguimos enlazar. Buff que alivio. A partir de aquí la cosa se vuelve tediosa. Solo el abrirse hacia el centro para adelantar a los múltiples setos, tramposos que se saltaron Morcuera y Canencia y luego tendrán el valor de cruzar la meta con su chip para posteriormente presumir de su tiempazo ante los compis de grupeta, rompe la monotonía. En el famoso repecho de Torrecaballeros paso delante para dar un relevo de cortesía y como se ve que la gente anda perra, me toca hacer todo el repecho tirando. Uff que daño han hecho hoy el viento y el calor, nadie va nada sobrado, solo echar un vistazo a las caritas que se ven, incluida la mía hacen inferir esa conclusión.</p>
<p>La carreterilla hacia la Granja, se hace eterna, repecho hacia arriba, repecho hacia abajo, viento, mas viento, un terreno muy incomodo ya a estas alturas. Casi todo el mundo va con la cabeza puesta en ese último repecho que da entrada al pueblo. Llegando allí gano posiciones para poder subir cómodo, aprovechar la inercia y no forzar de más mis maltrechas piernas, ahora si que está hecho pienso, mientras enfilamos hacia Segovia. En esto que me pongo a hablar con Edu y me parece entenderle que ahí vamos a andar para bajar de las 5h. Umm, se me cruza el cable, remonto desde la cola hasta la cabeza de una grupeta que se ha vuelto numerosísima con el paso de los kilómetros y me pongo a tirar como un descosido en estos 4 últimos kilómetros. De 30 km/h, pasamos a 45 km/h, gastándome lo poquito que me quedaba. Pido relevo y nadie pasa, sigo tensando un poco más. Las patas a punto de explotar, vuelvo a pedir relevo y me pasa uno, para inmediatamente ceñirse al borde de la carretera metiendo cuneta, tras recuperar el resuello, lo llamo de todo y vuelvo a comandar el grupo aprovechando el carril para abrir el abanico y no fastidiar al personal. El pago que obtengo es el de siempre, llega la recta de meta y los acalambrados y apajarados parecen encontrar repentinamente el maná divino y me adelantan por todos los lados esprintando como si fueran a ganar. Lamentable, pienso mientras me dejo ir hasta la línea de meta. 5h 6min será el tiempo oficial.</p>
<p>Tengo una sensación agridulce. Por una parte miro los números y es mi mejor Perico con diferencia, no he entrado cadáver como hace tres años en la que era mi mejor tiempo hasta el momento pero la sensación hoy es que no he disfrutado nada de la bici. Muy mal cuerpo todo el día, hinchado, pesado, sufriendo lo indecible en los puertos sin encontrar un ritmo cómodo jamás, incluso momentos de hartazgo. Lo positivo es que he sabido superarlo tirando de cabeza, aunque el desgaste psicológico que me ha provocado ha sido grande ¿realmente compensa tanto sufrimiento? El día que vas sin cadena si, pero cuando te toca morirte a cada metro piensas en que estás perdiendo el tiempo, saliendo a entrenar cada día, llegando a casa con la hora pegada para ducharte, estirar, comer y al curro hasta las tantas de la noche, cenar algo al volver a casa y a la cama para dormir al menos ocho horitas y poder repetir al día siguiente la rutina. Pero aun peor es pensar en que ahora pronto llega el descanso “invernal” ya que pararé tras la Larrau y encontrarte con que el tiempo que pasabas por la mañana entrenando probablemente lo vas a invertir en no hacer nada delante del ordenador, dormir hasta media mañana, etc… y es que a veces nos obsesionamos tanto con este jodio deporte, por otra parte tan esclavo si quieres mantener un nivel medio decente, que perdemos la perspectiva de que cosas son realmente importantes. De hecho este año creo que ha sido una de las principales cosas que han cambiado y que me han llevado a tener este excelente año en lo deportivo que estoy teniendo, mas vida social, menos pensar en me toca entrenar tal o cual, menos tener todo hiperplanificado y dejarme llevar por lo que me apetece. Han sido pequeños cambios, pero aún queda mucho camino por andar y pequeñas espinitas que permanecen clavadas, reapareciendo de tanto en cuando.  No sé, quizás no está de más reflexionar de vez en cuando sobre lo que hacemos, aunque en mi caso me suponga rallarme mogollón y darle muchísimas vueltas a la cabeza.</p>
<p>Hoy unos días más tarde veo las cosas de otro color, he cambiado el chip, ya pensando en la Larrau, en la semana que viene que tengo libre y que me voy a ir a subir puertos a los pirineos con un colega, en la juerguecita tras la Larrau, etc.. pero eso ya serán otras historias que os iré contando.</p>
<p><a href="http://picasaweb.google.com/116106853011340471531/PericoDelgado2010?authkey=Gv1sRgCIaevJm8qI7XVA#" target="_blank">Fotos: Ismael Sanchez</a>.</p>
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		<title>Tierra de Pinares</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Mar 2010 06:34:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sergiopalomar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rutas y Marchas]]></category>
		<category><![CDATA[Coca]]></category>
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		<category><![CDATA[Segovia]]></category>
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		<description><![CDATA[Buena ruta la de hoy de vuelta a tierras segovianas. La verdad que tras una semana extraña, con una primera mitad nefasta, decidimos aprovechar la propuesta de Rafa de acudir a Navas de Oro que habían montado una rutita para reconocer el recorrido de la marcha que organizan en esta localidad así que decidimos cambiar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://lzx6oq.bay.livefilestore.com/y1pdwtZBcH1qtAZeKYLA2Ml2C0aX43d78_Jdoo4hd-BTxJUnfwpaPSJeWT1Wl_D7ffPvjqFyItLDxhJdBkF0noRJpuwK0SRDvOO/RutaNavasOro.jpg"><img class="alignright" src="http://public.bay.livefilestore.com/y1pG5yM2fCyf3qhOe9Z8Nb4aZdxq_a9mzhWQJAV-hN2AwFVVIdqQPaUx53422pK8MdZcRMi62z4mE872wJyq25EUQ/RutaNavasOro.jpg" alt="Ruta Navas de Oro" width="283" height="289" /></a>Buena ruta la de hoy de vuelta a tierras segovianas. La verdad que tras una semana extraña, con una primera mitad nefasta, decidimos aprovechar la propuesta de Rafa de acudir a Navas de Oro que habían montado una rutita para reconocer el recorrido de la marcha que organizan en esta localidad así que decidimos cambiar de aires. Lío al niño para que se vengan y puntuales aparecemos en el punto de encuentro en el centro de esta localidad Segoviana.</p>
<p>Me cuentan que tras una noche de lluvia intensa los medinenses se han rajado pero bueno aun así seremos una buena grupeta entre los locales, la gente de Iscar y Peñafiel con algunos de los cuales había coincidido en anteriores escaramuzas de estas.</p>
<p>Os podéis imaginar, que hoy no vamos a hablar de grandes puertos, ni de un recorrido complicado, hoy toca lidiar con el llano mas absoluto. 97 Km/h y 305 m de desnivel acumulado dicen todo.</p>
<p><span id="more-300"></span></p>
<p>Salimos en dirección a Coca entre alegre conversación mientras me van comentando así por encima los pormenores de la ruta que nos espera. Tendremos un tramo libre coincidente con el de la marcha donde desfogarnos un poco mientras transitamos por solitarias carreteras entre grandes masas de pinares usados para la explotación resinera que aun perdura por estas tierras, aunque a nosotros lo que mas nos interesa es la protección que ejercen frente al viento que se deja notar en cuanto salimos campo abierto.</p>
<p>Desde Coca, tomamos dirección a Nava de la Asunción por una carretera por la que hace poco mas de un mes transitaba en dirección contraria cargado con mis alforjas camino de Santiago de Compostela. Hoy con un ritmo y un chip completamente diferentes que me hacen pensar en las diferentes facetas que es capaz de ofrecernos nuestro deporte, a cada cual mas sugerente.</p>
<p>No puedo pensar tampoco demasiado porque rápido alcanzamos Nava de la  Asunción donde tomamos la carretera que conduce hacia Miguelañez y el ritmo se va avivando poco a poco hasta dar comienzo el tramo libre.</p>
<p>La gente apenas se mueve, algún pequeño escarceo intentando desatar las hostilidades, pero el viento no sopla con la fuerza suficiente para provocar daño en un terreno tan llano. Antes de Miguelañez, nos desviamos a la derecha hacia Domingo García donde tenemos la única subida que vamos a encontrar en el recorrido y se tensa la cuerda en una carreterita estrecha por la que apenas cabe un coche y con el firme bastante roto. Por detrás perdemos algunas unidades pero apenas hay daño hasta que atravesando las calles del pueblo, el niño pasa a la cabeza y se marca unos cientos de metros antes de abrirse que hacen la selección definitiva tras el ritmito que hemos traído. No se de donde saco fuerza ya que las sensaciones no eran nada buenas y me meto delante mientras finaliza la subida y alcanzamos un cruce que tomamos hacia Miguelañez, para atravesar esta localidad y regresar por la carretera de antes hacia Nava de la Asunción.</p>
<p>Los que hemos quedado delante nos entendemos bien y comenzamos a relevar con fuerza y así nos pegamos un calentón serio hasta llegar a Nava donde paramos a reagrupar.</p>
<p>Desde aquí el resto del día a sido tranquilo, bueno tranquilo para lo que son estas carreteras ya que todo el rato la velocidad rondaba los 35  km/h arriba o abajo.</p>
<p>Hemos hecho un segundo bucle desde Nava volviendo hacia Coca y continuando hacia Santiuste de San Juan Bautista y nuevamente a Nava y para finalizar el periplo nuevamente hacia Coca y otro bucle por Fuente el Olmo de Iscar, Samboal y final en Navas de Oro donde tenían montada una buena parrillada a las afueras del pueblo ya que celebraban el día de la bicicleta en dicha localidad, de hecho en el último paso por Coca nos cruzamos con una pequeña marcha popular que habían preparado donde los chavales y algunos no tan chavales del pueblo han podido disfrutar de unos kilómetros por estas carreteras.</p>
<p>Buen día de bici donde hemos aprovechado para salirnos un poco de la rutina y cambiar de aires aparte de rodar en buena compañía. No es mala manera de terminar una semana que como decía al principio comenzaba nefasta y poco a poco se ha ido arreglando para terminar bastante decente.</p>
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		<title>Camino de Santiago &#8211; 1ª Parte</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Feb 2010 12:40:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sergiopalomar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rutas y Marchas]]></category>
		<category><![CDATA[Camino de Santiago]]></category>
		<category><![CDATA[Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Navacerrada]]></category>
		<category><![CDATA[Santa María la Real de Nieva]]></category>
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		<description><![CDATA[No se ni como empezar. Ha sido una semana muy extraña. Os pongo en antecedentes. Resulta que tenía una semana de vacaciones aun colgando del 2009 que tenía que gastar si o si y claro en pleno mes de febrero yo ya me veía como en el puente de la constitución o en navidad, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-256" title="Kilometro Cero" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/02/IMG_1741-300x224.jpg" alt="Kilometro Cero" width="300" height="224" /></p>
<p>No se ni como empezar. Ha sido una semana muy extraña. Os pongo en antecedentes.</p>
<p>Resulta que tenía una semana de vacaciones aun colgando del 2009 que tenía que gastar si o si y claro en pleno mes de febrero yo ya me veía como en el puente de la constitución o en navidad, en casita sin hacer mas que entrenar y estar tirado en el sofá. Menudo plan.</p>
<p>Así que la semana pasada, en una noche de insomnio dándole vueltas al asunto, escuchando en la radio hablar sobre la que había sido noticia estrella, la salida de tono de la presidenta de la comunidad de Madrid mientras se encontraba en un acto de promoción del camino de Santiago madrileño, me dije ¿Por qué no? Los siguientes días le estuve dando vueltas al asunto, acudí a recoger la credencial de peregrino a la asociación de amigos del camino de Madrid y me prestaron un trasportín y unas alforjas.</p>
<p>Sin embargo, aquello aun no cogía color. Las previsiones meteorológicas eran simplemente horribles, yo estaba arrastrando un tremendo resfriado que me tenía parado, justo esa semana que el domingo iniciaba la temporada de BTT con la carrera de Open de Tres Cantos ¿Se iría todo a la mierda una vez mas? Este pensamiento es lo que me hizo seguir con lo previsto contra todo.</p>
<p>El plan era salir desde la misma puerta de casa y seguir el camino de Madrid que enlaza con el camino francés en Sahún. Me llevaría la bici de carretera ya que en esta época resultaba poco sensato el intentar transitar cargado con alforjas por los caminos y así le daría un toque personal al viaje. Total, lo que realmente me importaba era el camino, el aislarme durante una semana conmigo, con mis pensamientos.</p>
<p>El domingo tras la carrera de Tres Cantos, que resultó un importante fiasco tras tantos meses de preparación, la gota colmó el vaso y fue el acicate definitivo. Empieza la aventura.</p>
<p><span id="more-255"></span></p>
<h2>1ª Etapa: Leganés – Santa María la Real de Nieva</h2>
<p>Levanto la persiana a las 8 de la mañana y el paisaje es desolador. El suelo esta encharcado y un pertinaz txirimiri envuelve el ambiente. Bueno podría ser peor. Ya dije anoche que me iba y no voy a dar marcha a tras. Bajó al trastero como un día cualquiera donde me espera la bici preparada. Mi BH Oquina que en tantas aventuras me ha acompañado esperando para si cabe, la locura mas grande que hemos afrontado ya que no olvidemos, nos encontramos en el mes de febrero de un invierno especialmente duro. Por curiosidad la subo a la bascula, 18,5 Kg. son los que tendré que mover a lo largo de la semana.</p>
<p>Los primeros pasos son torpes. No obstante, es la primera vez que monto en una bici con alforjas. Noto la dirección muy ligera con lo que girar resulta una tarea ardua. La sensación es como cuando conduces una furgoneta. Mientras transito por las calles de Leganés la poca gente que a esas horas, un lunes por la mañana, camina por ellas me mira con cara de incredulidad. Enfilamos hacia Carabanchel y me adentro en las calles de la capital intentando acostumbrarme lo mas rápido posible a las reacciones de la bici.  Desde ahí bajada hacia el Puente de Toledo donde tengo que hacer la primera parada, aquello ya es mas que txirimiri, esta lloviendo con fuerza así que a ponernos el chubasquero y no parar demasiado. Menos mal que el ascenso por la calle  Toledo me hace recuperar temperatura y así llego a una semidesierta plaza Mayor y a la puerta del Sol donde no puedo evitar sacarme una foto en el kilómetro 0. Tantos años viviendo por estos lares y aun no contaba con una foto en este lugar. Desde aquí me acerco a la plaza de Santiago donde se encuentra la iglesia homónima, lugar oficial de comienzo del camino de Madrid. Sin embargo yo no lo voy a seguir ya que dicho camino nos dirige hacia el pardo para adentrarse posteriormente por caminos, aquí sigo hacia el norte para salir por plaza de Castilla y recuperar el camino en el carril bici de la carretera de Colmenar.</p>
<p>Es un alivio salir por fin a campo abierto. La lluvia a aflojado y en algunos momentos incluso para, pero son pocos. Mientras voy transitando por terreno conocido, entre bruma mientras asciendo en dirección a Colmenar Viejo. Las referencias cambian, repechos donde normalmente no quitas el plato, ahora requieren de desarrollo muy blando, ponerse de pie es una tarea que requiere tacto para no desequilibrarnos con el peso de las alforjas y el ritmo es pausado. Aparte, el viento norte que me machaca tampoco permite demasiadas alegrías.</p>
<p>Alcanzado Colmenar, me encuentro aun con fuerzas y decido seguir un poco mas hasta Cerceda antes de parar en algún sitio a tomar algo caliente y coger fuerzas de cara al coco de la jornada.</p>
<p>Nuevamente nos separaremos del camino ya que las flechas amarillas nos conducen hacia Cercedilla para atravesar la sierra por el puerto de la Fuenfría. Nosotros como transitamos con ruedas finas optaremos por un camino si cabe aun mas duro, el puerto de Navacerrada, todo un primera, que con la carga extra se va a convertir en un duro coloso.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-259" title="Puerto de Navacerrada" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2010/02/IMG_1745-300x224.jpg" alt="Puerto de Navacerrada" width="300" height="224" />Salgo de Cerceda y para variar continua lloviendo mientras poco a poco ya vamos ganando claramente altura con algunos repechos que ponen las patas muy calientes. Los kilómetros apenas parecen avanzar mientras intento marcarme pequeñas etapas para no caer en el desanimo. Hasta la rotonda de Matalpino, ahora a por el durísimo kilómetro del arcipreste y enganchamos la carretera del puerto donde directamente ya cae un tremendo aguacero con el viento de cara. Menos mal que fui precavido y vengo sobrado de desarrollo con un 34&#215;27. Mientras, los característicos carteles que en este puerto señalan la altitud van incrementando su cifra. Llego al Ventorrillo y pasa lo que se veía venir, el aguacero se convierte en una dura ventisca de nieve mientras que la carretera comienza a teñirse con el manto blanco y me empiezo a preocupar no por la subida sino de cómo voy a bajar de allí. En la cima solo las roderas de los coches nos indican por donde va la carretera. Apenas un par de fotos para inmortalizar el momento y rápido hacia abajo.</p>
<p>El descenso es simplemente penoso. Apenas me atrevo a tocar el freno delantero porque la carretera esta muy precaria, intento no salirme de las roderas de los coches y bajo prácticamente a ciegas porque la nieve se mete en los ojos y golpea sin cesar y sobre todo la mezcla de frío y humedad que recorre mi cuerpo. Deseando llegar al puente de la Cantina donde el puerto suaviza y poder comenzar a pedalear con fuerza y recuperar algo de temperatura y así llegar a Segovia lo antes posible buscando un sitio donde me den algo caliente, ni fotos ni turismo, solo quiero algo caliente y dejar de mojarme por un rato.</p>
<p>Tras la comida todo se ve de otro color. Ha parado de llover, son las 4 de la tarde y apenas me quedan 30 kms para llegar al final previsto de la etapa. Aunque las piernas van cansadas y agarrotadas por la humedad solo el hecho de no mojarme me hacen pedalear con otro ánimo y salvo un horrible repecho ya llegando, alcanzo sin mayor problema Santa María la Real de Nieva donde rápidamente localizo el albergue de peregrinos y tras contactar con la persona que lo lleva, al poco esto disfrutando de una agradable y calentita ducha.</p>
<p>Aun me queda tiempo de disfrutar de la tarde con unos tímidos rayos de sol a los que ha dejado paso la lluvia y una visita al espectacular claustro románico de esta localidad. De ahí voy a un restaurante cercano donde un par de cervezas y la agradable charla con los lugareños interesados por mi aventurita ponen el punto final a la jornada.</p>
<p>Datos del día: 8h41m &#8211; 142,6 kms – 1823 m desnivel</p>
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		<title>Una ruta Segoviana</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Dec 2009 21:17:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sergiopalomar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rutas y Marchas]]></category>
		<category><![CDATA[Navidad]]></category>
		<category><![CDATA[Segovia]]></category>
		<category><![CDATA[Torrecilla del Pinar]]></category>

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		<description><![CDATA[No es que las navidades sean para mí unas fiestas especiales. Mas bien todo lo contrario, no me gusta nada eso del buen rollo institucionalizado y el tener que estar feliz por decreto, este año menos aun donde estoy de cualquier manera menos feliz (por no decir muy triste y desilusionado). Pero bueno, a pesar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2009/12/25122009477.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-233" title="Autofoto" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2009/12/25122009477-225x300.jpg" alt="Autofoto" width="225" height="300" /></a>No es que las navidades sean para mí unas fiestas especiales. Mas bien todo lo contrario, no me gusta nada eso del buen rollo institucionalizado y el tener que estar feliz por decreto, este año menos aun donde estoy de cualquier manera menos feliz (por no decir muy triste y desilusionado).</p>
<p>Pero bueno, a pesar de todo, desde hace muchos años si mantengo como costumbre, salvo algún caso excepcional el salir en bici el día de navidad. No soy muy de salir y desparramar la Nochebuena así que tampoco me cuesta demasiado mantener esta tradición.</p>
<p>Habitualmente en Nochebuena suelo estar por el pueblo, Torrecilla del Pinar, una pequeña localidad del norte de la provincia de Segovia, por lo que mis rutas navideñas transcurren por estas tierras con el denominador común del intenso frío, la soledad de las carreteras y muchos kilómetros por delante.</p>
<p><span id="more-231"></span></p>
<p>Este año tal como venia pintando la semana en lo climatológico ya lo veía complicado, pero un año más el día de navidad ha amanecido con ese sol de invierno que apenas calienta el ambiente pero si te alegra un poco el ánimo. Así que no lo he dudado y me he enfundado en lycra buscando minimizar los excesos culinarios de la noche anterior, aparte de cumplir con el entrenamiento.</p>
<p>La verdad que tampoco tenía planificada ninguna ruta, así que he salido a improvisar, de hecho he salido con idea de tirar en dirección norte hacia Peñafiel, pero a los pocos kilómetros, viendo por donde venía el escaso aire que soplaba, he decidido al llegar a Hontalbilla continuar hacia el sur camino de Segovia.</p>
<p>Desde aquí, transitando por buenas carreteras y siempre con la premisa de mantener ritmos aeróbicos. Hace un intenso frío aunque mitigado por el agradable solecito. Si algo caracteriza estas jornadas es la soledad más absoluta. Atraviesas los pequeños pueblos sumidos en su letargo invernal, nadie por las calles, ningún coche por las carreteras, solo el rumor de la transmisión de la bicicleta rompe el silencio mientras vas sumando kilómetros.</p>
<p>Tras cruzar Hontalbilla continuamos dirección Segovia hacia la cercana localidad de Lastras. De aquí, nos introducimos de lleno en la conocida como Tierra de Pinares mientras nuestro rodar nos hace atravesar el rio Cega camino de la villa sinodal de Aguilafuente.</p>
<p>El tránsito por este pueblo rompe un poco la monotonía del rodar con su travesía adoquinada. A estas alturas no os voy a ocultar lo que me encantan estos tramos, vestigio de un ciclismo de otra época donde la épica rodeaba a este deporte.</p>
<p>Continuamos siguiendo como referencia las indicaciones hacia Segovia y dirigirnos hacia el valle del río Pirón, hasta alcanzar un cruce donde podemos elegir entre continuar hacia Segovia, a la derecha a Cantimpalos y a la izquierda Pinillos de Polendos, que será la opción que elijamos.</p>
<p>Nos encontramos ahora en una carretera pestosa en continuo sube y baja donde la sensación de soledad se acentúa mas aun si cabe. A los pocos kilómetros tras atravesar Cabañas de Polendos llegamos a un nuevo desvío donde decido continuar hacia la izquierda siguiendo las indicaciones que me mandan hacia la N-110, ya que me encuentro en un terreno completamente desconocido para mí y más o menos voy orientándome por la referencia de la sierra al sur.</p>
<p>Esta nueva carretera es aun más pestosa que la anterior, pero sin embargo la belleza de la misma es enorme. Apenas un estrecho carril con espacio justo para un coche, asfalto rugoso y continuas curvas y sube y baja, rodeado por una frondosa vegetación que en algunos tramos crea un túnel natural sobre la carretera. Podríamos estar en las Ardenas, pienso, mientras recuerdos de Lieja acuden a mi cabeza. Es lo malo de estas rutas tan largas y a este ritmo tan asequible. Te da mucho tiempo a darle vueltas a la cabeza.</p>
<p><a href="http://bikeroutetoaster.com/Course.aspx?course=94473"><img class="alignleft size-medium wp-image-235" title="rutasegoviana" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2009/12/rutasegoviana-207x300.jpg" alt="rutasegoviana" width="207" height="300" /></a>Continuando con el recorrido, aparezco en la N-110 en las proximidades de Segovia y decido girar a la izquierda hacia Torrecaballeros para desde ahí encontrar alguna carretera que me lleve de vuelta. Dicho y hecho, según atravieso Torrecaballeros veo un cartel que me indica hacía Turegano. Nuevamente nos volvemos a encontrar en un tramo sube y baja que nos va a devolver hacia el valle del río Pirón, aunque esta vez, con un asfalto exquisito. Muchas veces había escuchado en las retransmisiones de TVE a Perico hablar de estas carreterillas, planteándolas como una buena encerrona. La verdad que tiene toda la razón. El terreno es infernal, constantes repechos y carreteras reviradas. Terreno de clásicas. Finalmente abandonamos esta zona de presierra para regresar a la llanura según nos acercamos a Turegano, que ya se adivina en el horizonte con la inconfundible silueta de su castillo. Hacía años que no pasaba por aquí.</p>
<p>Ya desde aquí es terreno conocido aunque todavía queda un trecho y el tiempo está cambiando. El viento es más intenso y ha rolado, dificultando ahora el avance, aparte que el día se ha ido estropeando con el paso de las horas y hace bastante frío. Me dirijo hacia Cantalejo para desde ahí concluir el bucle por la carretera que lleva hacia Cuellar y que a mitad de camino me devuelve al pueblo.</p>
<p>Nada menos que 120 kms que sumar a la agenda de entrenamientos. Por lo menos parece que vamos a salvar esta semana tan nefasta. Otro día más.</p>
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		<title>Seguimos currando – Marcha Pedro Delgado 2009</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Aug 2009 12:24:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sergiopalomar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rutas y Marchas]]></category>
		<category><![CDATA[Canencia]]></category>
		<category><![CDATA[Morcuera]]></category>
		<category><![CDATA[Navacerrada]]></category>
		<category><![CDATA[Navafría]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Delgado]]></category>
		<category><![CDATA[Perico]]></category>
		<category><![CDATA[Segovia]]></category>

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		<description><![CDATA[A pesar de que oficialmente la temporada esta acabada desde hace un mes, aun en fase de bajada vamos perdiendo la forma poco a poco y bueno, tampoco vamos a dejar de andar en bici ni de aprovechar una de las pocas marchas de categoría que nos coge cerca de casa. Aparte, porque negarlo, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2009/08/perico09.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-186" title="perico09" src="http://blogs.ciclismoafondo.es/sergiopalomar/files/2009/08/perico09-300x225.jpg" alt="perico09" width="300" height="225" /></a>A pesar de que oficialmente la temporada esta acabada desde hace un mes, aun en fase de bajada vamos perdiendo la forma poco a poco y bueno, tampoco vamos a dejar de andar en bici ni de aprovechar una de las pocas marchas de categoría que nos coge cerca de casa. Aparte, porque negarlo, la Perico se ha convertido ya en una tradición veraniega. Nada menos que 6 participaciones íbamos a cumplimentar con la de este año.</p>
<p>La novedad este año, que nos presentamos en Segovia a las 7 de la mañana y uff, este año no hacia el típico frasquete de la tierra, donde es habitual tener 10 graditos en las amanecidas de agosto. No, hoy el termómetro hacía presagiar un día duro, nada menos que 20ºC nos sofocaban a esas horas. Menos mal que el plan era el mismo que en la Indurain (puff, no se si eso es bueno o malo), o sea volver a currar, esta vez para Frances a ver si poníamos una buena guinda a su temporada revelación mejorando sus 8 horas y pico del año anterior, es mas, ya me había ocupado yo durante los días previos a la prueba en comerle la cabeza para atacar el diploma de oro, cifrado en 6h20m. Estaba seguro de que lo tenia en las patas otra cosa es lo que dijera su cabecita que aun tiene que aprender a mantener ese ritmo donde las patas te queman y el dolor es solo una sensación mas.</p>
<p>Mas inquieto estaba por mi mismo. Tras estas semanas prácticamente parado y perdiendo forma a pasos agigantados, la verdad que pocas ganas de bici tenia, pero bueno, el tema de ir de gregario es lo que me ha motivado para no rajarme, además por suerte esta vez iba a contar con la ayuda de Dani, colega bilbaíno y compañero de otras aventuritas.</p>
<p><span id="more-184"></span></p>
<p>Tras saludar a un buen montón de foreros, a las 8 se da la salida, retomando la tradicional ubicación junto al acueducto segoviano. Como es habitual en esta marcha los primeros kilómetros neutralizados hasta la Granja tienen mucho peligro y tensión. Rotondas, acelerones, frenazos, gente que se cruza. Menos mal que uno ya esta curado de espanto. Hemos salido bastante atrás gracias al montón de insolidarios, prisas y jetas que llegan a última hora y no dudan en meterse en la línea de salida a última hora sin respetar el mas mínimo orden. Como se que al tiempo del chip le descuentan lo que tarden los primeros en llegar a la Granja donde se da la salida oficial, intento llevar a Frances lo mas arriba posible del pelotón procurando no gastar lo mínimo. Me voy fijando y la veo tremendamente concentrada. Otras veces perdería mi estela a cada maniobra dentro del grupo pero sin embargo hoy permanece pegada a mi tubular adentrándose en los huecos que le voy abriendo en el grupo. Buena señal pienso para mí.</p>
<p>Llegados a la Granja podemos decir que empieza la fiesta. La cosa se estira hasta el infinito y aunque me cueste, mantengo la cabeza fría y no nos dejamos imbuir por la locura. No vamos a quemar naves tan pronto. Vamos enganchándonos a los grupos que llevan un ritmo adecuado cuando es posible, sino, pongo yo el ritmo mas interesante. Muchos pasan para delante como tiros, no me preocupa, esto no ha hecho mas que empezar. El comienzo de Navacerrada es una sucesión de repechos donde el plato grande pide alegría, pero donde es muy fácil dejarse demasiadas fuerzas. De hecho cuando llegamos al puente de la Cantina, donde se puede decir que comienza de verdad esta subida, se ve a muchos ya pagando los entusiasmos iniciales. Nosotros ponemos una buena velocidad de crucero mientras empiezo a descontar cada una de las famosas 7 revueltas a la par que multitud de foreros pasan saludando, un poco extrañados de verme en posiciones tan postreras.</p>
<p>La verdad que preocupado de marcar el ritmo, de que no se descolgara Frances, de irla animando y cantándole lo que venia, se me pasa el puerto en un suspiro cuando entre los árboles ya se comienzan a ver las faldas de la Loma del Noruego y las primeras edificaciones del puerto. En la última rampa veo que está Luis parado hablando con alguien del público que no es otro que Isma, que anda por allí sacando fotos. Así que hacemos un pequeño alto para saludar. Breve, para enganchar rápido y relevar a Dani en la tarea de tirar del grupo con ganas en el llano que nos llevará a Cotos.</p>
<p>Mientras vamos marcando un ritmo mas que alegre no dejo de recordarle a Frances que es momento de comer y beber antes de lanzarnos hacia el valle del Lozoya.</p>
<p>La bajada de este puerto como he comentado en otras ocasiones la verdad que no me gusta nada. En general es sencilla, eso hace confiarse a la gente y tiene algunas curvas bastante traicioneras si no conoces, aparte que aun a estas alturas de marcha la concentración de ciclistas es considerable. Así que rápidamente gano posiciones en el grupo para bajar a mi aire tras ponerme un poco nervioso con un par que bajaban por decirlo finamente &#8220;raro&#8221;.</p>
<p>En el llano miro atrás para reagrupar, aunque no es necesario esperar mucho ya que como comentaba antes Frances viene súper concentrada y creo que jamás la había visto bajar tan bien un puerto. Así que nada, vuelta al tajo. Nos ponemos Dani y yo a marcar ritmo hasta que enlazamos con otro grupo mas numeroso donde nos podemos relajar unos minutos. Poco ya que rápido llegamos a Rascafría y claro, no lo puedo evitar. En cuanto me ponen un par de adoquines delante me sale la vena clasicómana y me marco una pequeña serie sobre las piedras mientras vigilo a los trasnochadores que animan desde las aceras y nos ofrecen avituallamiento en forma de zumo de cebada y destilados varios.</p>
<p>Con esto, encaramos nuevamente hacia el monte a por el segundo capitulo del día. El puerto de la Morcuera, por esta cara siempre inacabable aunque no excesivamente duro.</p>
<p>Nuevamente volvemos a la velocidad de crucero, aunque siempre voy un par de metros por delante como intentando estirar un poquitín el ritmo. Nos vamos adelantando constantemente con Mapi, otra forera que también ha fijado su objetivo en el diploma de oro y con la que no dudamos en colaborar también cuando se corta.</p>
<p>Poco antes de la cima, tras superar la parte mas dura, Dani decide tirar hacia arriba junto con Luis que nos ha adelantado para avituallarnos. De hecho, yo también paro a recargar en el avituallamiento y coger comida para toda la grupeta y echarle una mano a Dani en las tareas de carga. Así mato dos pájaros  de un tiro y voy a poder disfrutar a mis anchas de una de mis bajadas favoritas de la sierra de Madrid.</p>
<p>En un suspiro llegamos a Miraflores de la Sierra donde el brusco giro a la izquierda seguido de un duro rampón nos indica que comenzamos la ascensión a Canencia. Al final de la rampa veo al amigo Jose echándonos unas fotos. Tras posar para la instantánea paramos a saludar unos segundos y bueno, nuevamente toca pegarse el calentón para terminar de enlazar y surtir de alimento y líquido elemento al resto de la grupeta.</p>
<p>Aprovechamos el descansito, para comer y beber. El puerto en sí tiene poca historia. Realmente si quitas el rampón inicial, después vienen un par de kilómetros de descanso, se te queda un puerto de apenas 5 kms sin desniveles dignos de reseñar. Frances sigue súper constante, sin venirse abajo en ningún momento. No parece afectarle el sofocante calor que nos asola y nuevamente casi ni nos enteramos del puerto. Eso es bueno.</p>
<p>Arriba el tradicional avituallamiento liquido de Born donde nuevamente recargamos y a pegarse otra vez el calentón para enlazar. Esta vez con el agravante de que el viento comienza a machacar en el final de la bajada. Con la ayuda de Dani no es problema ya que ambos nos entendemos perfectamente y al poco de pasar el pueblo de Canencia enganchamos con una grupeta donde va Mapi mientras al fondo veo otro numeroso pelotón donde imagino que irá Frances. Me hierve la sangre al ver a los 10 o 15 tíos que iban en la grupeta a rueda de Mapi que iba tirando con fuerza y dejándose unas valiosas fuerzas. Así que según llegamos pasamos delante a tirar y no tardamos en enganchar con el grupo delantero donde efectivamente iba Frances, ella sí, acurrucada tras la reprimenda que le eché en la Indurain.</p>
<p>En fondo del valle, giro a la derecha y encaramos el pestoso tramo que nos va a conducir hasta Lozoya. Otra vez toca dar la cara para mantener un buen ritmo, aunque esta vez por suerte contamos con mas colaboración. De hecho en el último repecho antes de alcanzar el borde del embalse nos motivamos en exceso y cortamos el grupo. Vaya, nos ha fallado el pinganillo, hemos dejado a la jefa de filas detrás. ¡Que fallo de juveniles! Inmediatamente nos abrimos Dani y yo levantando el pie. Buff, menudo estropicio que hemos liado. Se ve que el calor va haciendo mella porque tampoco veníamos tirando tan fuerte. Pero es que la gente viene muy cascada. De hecho, llegando a Lozoya vuelvo a parar en la fuente a rellenar botes de agua. Puff, otra vez a enlazar y las piernas comienza a quejarse con un pequeño amago de calambre, ya estaba tardando en notarse el desentrenamiento. Bueno, concentrémonos, hemos venido a lo que hemos venido, así que a seguir currando hasta que petemos. Enlazo, pongo buena cara y me concentro nuevamente en marcar ritmo, aunque aquí ya es evidente que no soy el único a quien los kilómetros y el calor pasan factura. Mapi se va por delante y Frances no lleva ni pizca de buena cara. Toca sacar la vena psicólogo para evitar en la medida de lo posible que eso decaiga. Lo de siempre, intento cantarle cada metro de puerto, que no piense en lo que queda hasta la cima sino lo que queda hasta el descanso que hay a 4 kms de coronar, diciendo que no podemos perder la referencia de Mapi, que la verdad me ha sorprendido. En Canencia iba cortándose y aquí se marca una subida tremenda. Aun así al contrario que en los otros puertos, esta subida se hace eterna. Los kilómetros apenas corren y a pesar de la brisa y la sombra de los pinos que nos protegen, el calor es asfixiante. Jamás había visto tanta gente fundida en este puerto, incluso gente caminando como si esto fuera el Marie Blanque. Realmente dantesco.</p>
<p>El ritmo aunque escaso, resulta constante. Ahora si que esta sabiendo sufrir esta chica. De hecho a pesar de la fundida, nos llevamos a un buen montón de gente por delante lo que sirve de acicate para que no se deje vencer por el dolor de patas, el calor y la agonía. Es en estos momentos donde el entrenamiento sale a relucir y se ve que los deberes estaban bien hechos.</p>
<p>Finalmente con mucho sufrimiento alcanzamos la cima y nos tiramos para abajo. Me pongo en cabeza del grupo a marcar la bajada. Según vamos recogiendo gente se nos van uniendo. No esta mal ya que esto no esta acabado, aun quedan 40 durísimos kilómetros.</p>
<p>Según nos acercamos a la nacional al final de la bajada insisto en el tema de la comida y la bebida para según salimos retomar el ritmo. Vamos con el tiempo muy justo para lograr el objetivo. Aun así no dejaremos de intentarlo. Pero no contábamos con un nuevo elemento. El viento pega duro de costado y de cara dificultando el avance. Tenemos la suerte que en este tramo nos juntamos un buen montón de foreros con lo que somos bastantes pasando y el ritmo no decae a pesar de todo. Enganchamos a Mapi que se ha quedado cortada en el llano y le viene como agua de mayo nuestra grupeta, mientras los repechos van menguando el numero de la misma. Esta vez vamos mas vigilantes para no repetir el error de Lozoya.</p>
<p>En Collado Hermoso, donde se encuentra el último avituallamiento Dani para a recargar liquido y yo no caigo en darle un bote de los míos para descubrir pasados unos pocos kilómetros que iba completamente seco. Ya comienzo a ir muy cascado y cada relevo me cuesta horrores, pero lo dicho, hasta reventar.</p>
<p>Dani se marca una serie tremenda para enlazar de nuevo aunque sin liquido para mí, todo va para la jefa de filas mientras encaramos con tacto el famoso repechón de Torrecaballeros que causa por si mismo un considerable destrozo en el grupo rematando la faena el giro a la izquierda para encarar hacia la Granja donde ahora si que el viento se vuelve completamente frontal. Aquí me llega la crisis gorda. Directamente me voy durmiendo sobre la bici tal como me ocurrió en la Indurain. Recurro a un gel que llevaba en el maillot aunque no se si dará tiempo a que haga efecto antes de que se consume la catástrofe. Aun así sigo pasando lo que puedo, pero no hay, en los repechos me vengo para atrás hasta que decido cortar gas y bajar a la oficina. Dani sigue tirando pero con este aire tampoco puede estar mucho ahí y cuando se quita el ritmo baja de los mas de 30 km/h a que circulábamos a apenas 23 km/h, uff como va la gente.</p>
<p>Pasan un par de kilómetros muy dolorosos, hasta que parece que la glucosa vuelve a correr por las venas, como si me hubieran insuflado nuevas fuerzas vuelvo a pasar a los relevos relanzando el tema mientras nos aproximamos a la Granja. El repechón con muchísima calma para no cortar a Frances y a por los últimos 5 kilómetros donde hay que morirse en la bici. Aquí si que el ritmo que ponemos Dani y Yo es infernal, estirando la fila hasta el infinito en el último repecho que nos queda. Frances pletorita aguanta soldada a unos pocos centímetros de mi rueda. Unas rotondas mas y ya se ve el polideportivo, encaramos la línea de meta para que los &#8220;sprinters&#8221; que venían sin fuerzas agazapados en el grupo disputen el puesto 900 y muchos. Si a ellos les aprovecha. Finalmente 6 horas 54 minutos desde la salida en Segovia a los que habrá que descontar lo que se haya tardado hasta la granja para ver si hemos logrado el objetivo. Uff, por los pelos. Apenas 5 minutos nos han faltado. ¡Que rabia!, aunque luego pensándolo en frío, el día ha estado tremendo. Mas de dos horas de mejora sobre el tiempo del año anterior que se dice fácil. Como comentaba en la Indurain, cuando trabajas y te responden, da gusto, ves que todo el esfuerzo que has puesto ha servido.</p>
<p>Terminamos la fiesta como no podía ser de otra manera comentando la jugada con el resto de foreros mientras degustamos un apetitoso plato de pasta. Alargando la sobremesa hasta que prácticamente nos echan de ahí. Toca volver a casa a saborear este plato de ciclismo con calma.</p>
<p>Ya solo nos queda una última parada en un par de semanas. La Larrau pondrá fin a la vorágine de viajes y marchas. Ya os contaré.</p>
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