Parece que últimamente empiezo todas las crónicas igual. Otra Perico mas a la buchaca, van 7 seguidas. Nuevamente los mismos rituales, el pasar el finde en el pueblo, la ruta por tierras Segovianas la mañana del sábado para soltar patas, echando de menos a habituales de este finde, la tarde en Segovia recogiendo los dorsales y encontrándose a foreros, en fin, esas cosas que ya nos habituamos a hacer año tras año. Algunas cosas cambiaban. Por fin un año llegaba enchufado a esta marcha. Normalmente en estas fechas ya estas de vuelta de todo, deseando colgar la bici. Es lo que tiene el llevar corriendo desde febrero y cuando terminas las carreras continuar con las marchas. Sin embargo, este año, tras un paroncito de un par de semanas a primeros de Julio, tras la buena actuación en la Carlos Sastre, tras un reconocimiento de los puertos la semana pasada, tras la subidita a la Bola del Mundo, en el que quizás sea el mejor estado de forma que he tenido nunca. Así que el trabajo de esta semana fue intentar no dejarse llevar por la euforia, aunque es muy complicado desinhibirse. Para esta marcha repetimos el plan de la Sastre y nos fuimos a dormir con la furgoneta el sábado por la noche a Segovia y así evitarnos el madrugón en la medida de lo posible, la verdad que solo un par de marchas haciéndolo y ya le estoy pillando el gustillo.



