Etapa 5: Ligonde – Santiago
Esto se acaba. Me levanto con una sensación contradictoria en el cuerpo. Por un lado con un montón de cansancio
acumulado de estos días atrás deseando por fin alcanzar el final de esta aventura, por otro lado triste porque esta maravillosa va tocando a su fin. Repito por última vez el ritual ya casi automatizado de ordenar todas mis pertenencias y colocarlas en su exacta ubicación en las alforjas, me despido de mis compañeros de albergue que tampoco han hecho mucho por madrugar, mientras comienzo mi suave rodar por esa carreterilla estrecha y rompepiernas que ayer casi me mata y hoy me parece el lugar más bonito del mundo, transitando entre minúsculas aldeas gallegas. Pero pronto se rompe el hechizo ya que alcanzo la nacional que seguiré hasta el mismo Santiago. Agacho la cabeza y pongo velocidad de crucero buscando llegar a Palas de Rei donde he decidido parar a desayunar.
Desde aquí el trayecto que me queda la verdad que es bastante feote para hacer en bici de carretera, como digo una carretera nacional con bastante tráfico, en constante sube y baja como buena carretera gallega que se precie y transitando por zonas cada vez mas urbanas según nos acercamos a Santiago.
compañeros de albergue comienzan a recoger para salir tempranito, es lo que tiene ir caminando. Yo estoy muy a gusto en el saco y racaneo un poco, pero justo antes de que se vayan no puedo evitar levantarme para despedirme de ellos. Ya entonces si, me desperezo y comienzo a recoger con una sensación de frio tremenda. Nuevamente el cielo raso y una helada de consideración va a ser lo primero que me encuentre nada más salir a la calle.