Los que llevéis tiempo siguiéndome ya me habréis leído alguna vez acerca de cómo cíclicamente se me repetían las cosas. No había forma de enganchar dos años seguidos buenos. Un año era la leche y el contrario se volvía nefasto, sin embargo ahora a las puertas del 2012, momento típico de resúmenes, de volver por un momento la vista atrás me doy cuenta de que aunque no lo pueda calificar de bueno, si se ha quedado en un regular tirando más a bueno, una tendencia que consigo romper y que me anima a reafirmarla en este nuevo año que se planta por delante.
¿Por donde empezar? La verdad que he hecho tantas cosas, he viajado tanto, ha sido todo tan intenso que uno pierde el horizonte de las cosas que hizo ahora hace 12 meses. Bueno lo primero el cambio radical en mi vida laboral, la verdad que en mi vida, ya que el que tu afición se convierta de la noche a la mañana en tu curro es una peligrosa arma de doble filo a la que tras un año aun no he conseguido acostumbrarme. De la noche a la mañana pasar de tener un horario fijo, de poder planificar cosas con meses de antelación a no saber que vas a hacer mañana, cuando te va a tocar un viaje o si vas a poder ir a esa marcha o carrera que te hacía tanta ilusión, pero sobre todo el estar las 24 horas del día pensando en bicis. Se hace muy complicado desenchufar. Aun así no lloremos, las cosas buenas superan –por el momento – a las malas que esto tiene, como cualquier otro trabajo. Gracias a esto he podido estar en sitios increíbles donde dudo mucho que hubiera ido de otra forma.
Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda. Un año más la temporada para mi comenzaba con el open de BTT en Tres Cantos, donde tras un carrerón me quedo a un pasito de puntuar. Que rabia, tras eso un viaje para la presentación que SRAM hacía en Mallorca me permitió seguir poniéndome a tono lo que corroboré en un viaje express a Francia para un reconocimiento de la París – Roubaix en compañía nada menos que de Hinault y Duclos Lasalle, casi nada.
Pero no es oro todo lo que reluce, ahí empecé a sentirme desbordado y todo comenzó poco a poco a irse a la mierda. Cuando mejor empezaba a estar de forma, sumando buenos entrenamientos, primero una faringitis que no se curaba, luego unas molestias en la espalda que me hicieron abandonar en la prueba de Open en Villa del Prado cuando iba haciendo una fenomenal carrera y la sensación de agobio con el curro, de estar aprendiendo a ostias, el ir siempre a la carrera, los cierres hicieron que mi físico y mi cabeza se resintieran y mucho. Ahí un año más la sabia mano de Samuel me ayudó a ver las cosas desde otro prisma cuando aparentemente todo era una mierda. Un buen ejemplo fue el fin de semana en Denia, stage con el equipo donde me pegué el ostión de mi vida con la bici y al día siguiente fui como un avión en la marcha de los Vals de la Marina, o el fenomenal fin de semana en Alemania visitando la fábrica de Canyon donde anduve sin cadena en una preciosa marcha de 200 kms, con el resto de periodistas flipando y preguntándome si hacía esas burradas habitualmente. Guardo también un especial recuerdo de la marcha de los Faros de Menorca, en compañía de Mapi y siendo fenomenalmente acogido por Arturo y Lina, un finde de esos que cargan las pilas.
Sin embargo las cosas no terminaban de ir como es debido. Volver a Madrid y al día a día era una fuente constante de estrés para mi, estar fuera me lo pasaba bien pero no dejaba de pensar en lo que me esperaba a la vuelta o en que hacia tanto o cuanto no veía a mis colegas, lo que al final hace que todo se resienta y el rendimiento en la bici es una de esas cosas. Toqué fondo en los 10000 del Soplao de BTT. Una marcha que afrontaba con una ilusión especial y en la que me tocó sufrir como un animal. Mi sobrepeso, las averías mecánicas, todo fue un infierno pero a la vez un punto de inflexión, me sobrepuse, incluso durante la misma marcha y dije que aquello no podía seguir así. No solo terminé la marcha pletórico sino que a partir de ahí, al menos durante el verano la cosa fue viento en popa. En la MadridBikeX, uno de los grandes objetivos del año, a pesar de no concluir en clasificación por una inoportuna avería de mi compañero en la última etapa, conseguí volverme a sentir ciclista, lo que corroboré con un desquiciado finde donde doblamos sábado maratón de Pastrana y domingo última prueba del Open de BTT donde conseguí mi objetivo de no irme con mi casillero de puntos vacío en esta competición.
Todos los astros se alineaban justo antes de mis vacaciones. Lo que el año anterior se había torcido tras múltiples avatares, este año se convirtió en las vacaciones perfectas. Diez días a caballo entre Francia e Italia, donde nombres como Tourmalet, Aspin, Mont Ventoux, Mortirolo, Gavia, Stelvio, Marmolada, Giau, etc… fueron llenando páginas en mi cabeza, con la fenomenal compañía de Oscar, Ernesto, Alvar, Sainza, Soto, Luigi, culminado todo ello por la Maratona de los Dolomitas. Un montón de días de bici por unos parajes de ensueño y sobre todo con unas piernas que acompañaron y que me hicieron disfrutar hasta el infinito de esto que es lo que más me gusta.
Todo lo que sube baja y claro, la vuelta fue terrible. La verdad que ha sido la tónica de todo este año. Momentos de euforia y momentos de bajón en un ciclo sin fin. La verdad que no es algo muy sano, pero es lo que tiene vivir en el caos constante. Precisamente de uno de esos baches me sacó una rubia que de locuras entiende bastante con un maravilloso fin de semana en tierras sorianas. Así nos adentrábamos en el mes de agosto donde la máquina seguía engrasada y con la cabeza de nuevo funcionando disfruté del díptico Sastre, Perico y un fenomenal remate de temporada en Asturias en compañía de Luis, Joaquín y Juanfran.
En septiembre llegó el parón “invernal” más debido a nuevamente la acumulación de curro con el viaje a Eurobike lo que no me evitó participar en la KDD de la Morcilla que un año más organizaba Alvar y los miembros de la UC Burgalesa.
A la vuelta de las vacaciones ciclistas, más viajes, el primero de ellos increíble, para participar en l’Eroica, una prueba con bicis antiguas donde compartí toda la marcha con mi ídolo ciclista de siempre, el propio Perico, también a Sicilia a la presentación del Campagnolo Electrónico donde tuve el placer de conocer a Pablo Lastras. Ya me parecía un crack desde el sillón y en persona lo corrobora. Las ideas claras sobre esto del ciclismo, el trato cercano, en fin simplemente estar en la misma onda.
Así poco a poco nos hemos ido adentrando en el invierno, la verdad que con un par de meses que no se los recomiendo ni a mi peor enemigo. Agobiado de curro, sacando los entrenos a golpe de rodillo. Pero no hay mal que cien años dure y llegaron las deseadas vacaciones. Una escapada a Canarias, apenas una semana pero que me ha llenado como si hubiera sido un mes y que sobre todo me ha servido para que algo en mi interior me diga que el próximo año va a ser bueno, muy bueno.
Tras este repaso ya podéis ver la montaña rusa en la que vivo. Sinceramente no se como mi cabeza lo aguanta, pero bueno, dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. De momento no me ha matado, aunque la verdad no lo descarto. ¿Cómo veo el año que viene? La verdad que con ilusión. He aprendido a no depender de planes inamovibles, a buscar más el día a día, a dejar que las cosas vayan fluyendo por si solas, a reservar las planificaciones para cuando realmente hagan falta y se puedan aplicar. Deseo simplemente asentarme, ser capaz de organizar mi escaso tiempo y bueno, ya lo comentaba, algo me dice que el próximo año va a ser bueno. Me guardaré estas líneas cerca para cuando lleguen los malos ratos, acordarme de cómo hay que afrontar las cosas.
Bueno, mejor me dejo de divagaciones. Así que simplemente me queda desearos que en la balanza del 2011 el lado positivo haya pesado más que el negativo y si no ha sido así que con ilusión miréis hacia la nueva oportunidad que supone el nuevo año para hacer que se cumplan nuestros objetivos, y no hablo solo de bici.
Me gustaría terminar acordándome de todos los que habéis estado ahí cuando lo he necesitado, los que habéis aguantado mis malos ratos, los que habéis tenido esa palabra de ánimo en el momento oportuno, con los que he compartido mis momentos de alegría. Gracias chavales, soy un privilegiado por teneros cerca.


9 comentarios hasta ahora
1 manuel sanz // ene 1, 2012 a las 12:35
eres un crack yo que tengo 18 años me habia planteado dejar la bici para pequeños paseos me as vuelto a enchufar a esto de dar pedaladas muchas gracias y que tengas un feliz año
2 Jess // ene 1, 2012 a las 22:18
Gracias por estos ratitos Sergio. Este año espero podere escaparme de nuevo contigo. Fué un placer
3 Luis // ene 1, 2012 a las 23:16
Feliz y muy buen año 2012 es lo que te deseamos y que podamos compartir contigo algún ratito. Un beso, crack. Tere
4 Samu // ene 2, 2012 a las 8:47
Seguro que el 2012 va a ser un año excepcional, ya lo verás.
Chauuu
5 Neuro // ene 2, 2012 a las 21:00
El privilegio es nuestro por tenerte como amigo. Que el 2012 supere todas tus expectativas, y que estemos cerca para verlo.
6 Jmescalador // ene 7, 2012 a las 21:40
Cuando tu vida da un giro radical como te ocurrio a ti es normal sentirse agobiado, aunque todo tiene su atractivo, vivir al dia en una aventura constante una vez que te acostumbras es una pasada,el no tener 2 dias igules, tener siempre la maleta preparada.
Disfruta del dia a dia sin pensar en que ocurrira la semana siguiente, es duro pero al final tambien es atractivo. Tus colegas te diran” que suerte tienes que viajas mucho, no tienes un horario rigido, etc.” y tu piensas ” ya te lo cambiaba yo un par de semanas para que vieras lo que es esto”.
Un abrazo
7 isaac // ene 29, 2012 a las 20:11
hola sergio…!!
no sabras por casualidad una marcha cicloturista super conocida en Slovenia …que no logro acordame del nombre.Porque quiero ir y no recuerdo el nombre ni la web.
8 Cascoloco // feb 2, 2012 a las 16:36
Eres un tío grande, lo sabes.
Pídele a tu jefe un becario, que te lo has ganado.
9 Atutxall // mar 14, 2012 a las 21:06
Buenas crack!!!
Despues de leer tantos artículos y me acabo de enterar que eres e Torrecilla.Yo soy de Igorre, pueblo de gran tradición ciclista pero casi todos los fines de semana suelo estar en Fuentepiñel y salgo a entrenar por la zona de Fuentidueña,Sepulveda o incluso la sierra.Me es imposible formar grupeta, incluso quedar con nadie que ande un poco.A ver si te animas un día y nos pegamos unas palizas por la tierra de pinares.
Saludos.
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