Cicloturista de profesión

El blog de Sergio Palomar

Puertos épicos de Ávila

Publicado el mayo 11th, 2009 por sergiopalomar | Clasificado en: Rutas y Marchas | Tags: , , , , , , , ,

Subida a la Paramera

Subida a la Paramera

Si, ya me doy cuenta de que le acabo de cambiar el nombre a esta marcha, que ayer celebró su primera edición en la capital abulense. Todo tiene una justificación. El recorrido de ayer, aparte de mítico, por toda la historia y el aroma ciclista que emanan las carreteras por donde transita, añadió el calificativo de épico por el duro día que nos sorprendió a todos, dando cumplimiento a las peores predicciones.

Ya hacia falta una marcha así en la zona centro. Tras la desaparición de la Sierra Norte nos habíamos quedado un poco huérfanos, así que desde el día que vi que se iba a celebrar esta marcha la tenía marcada en mi calendario sobre todo cuando se dio a conocer el recorrido de la misma. Simplemente irresistible, por unas carreteras donde se han escrito tantas y tantas páginas de ciclismo del bueno. Esta vez íbamos a ser nosotros los protagonistas.

Estas últimas semanas, nos habíamos acostumbrado demasiado rápido a lo bueno. Buenas temperaturas, solecito, salir de corto, así que nos presentamos en Ávila haciendo caso a las previsiones bastante benévolas. Así que cuando poco antes de la salida, el viento y los nubarrones empezaron a rodearnos, el desanimo cundió por todo el pelotón. Bueno, ya que estamos aquí habrá que tirar para delante así que con un pequeño retraso, comenzamos la andadura.

La salida de Ávila neutralizada mientras que ya desde los primeros kilómetros la carretera se torna en ascenso mientras buscamos la primera dificultad del día, el alto de la Paramera. En esta primera parte se rueda a un ritmo cómodo, parece que la gente anda precavida ante lo que se nos avecina. A los pocos kilómetros pasa lo que tenia que pasar, al duro viento de cara se le suman primero unas gotitas, cada vez mas copiosas, que acaban convirtiéndose en un durísimo chaparrón mientras, dada la cercanía aun de la salida, muchos deciden que no están dispuestos a sufrir lo que nos esta cayendo y lo que es peor, lo que se nos avecina ya que una mirada al horizonte no sirve para animarnos mientras vamos ganando altura y tanto la niebla como la lluvia se hacen mas intensas, unido al fuerte viento de cara dan una sensación muy intensa de frío, a pesar de ir subiendo un puerto y yo con equipación de verano y unos míseros manguitos.

Como todo lo que puede ir a peor, empeora, al otro lado el panorama es incluso peor, con incluso algún tramo donde el granizo pica en el cuerpo mientras descendemos a toda velocidad hacia el Barraco donde giraremos a la derecha buscando la carretera que nos llevará a San Juan de la Nava y Navalmoral.

Aquí por suerte, la lluvia da una tregua y la pérdida de altura supone unos graditos más de temperatura. Sin embargo el daño esta hecho y las sensaciones, a pesar de seguir rodando en el grupo cabecero, no pueden ser peores. Dolor de estomago, mal cuerpo en general, músculos agarrotados. Esos momentos en que piensas en que pintas ahí sufriendo tanto y por la cabeza pasa la idea de darse la vuelta. A pesar de todo, haciendo caso omiso a cualquier amago de raciocinio, continuamos adelante adentrándonos mas aun en el valle del Alberche cuando en Navalmoral giramos a la izquierda para descender hacia Burgohondo.

Llegados a este punto, ya no hay vuelta atrás ni atajo posible encaramos hacia Navarrevisca y el puerto de Serranillos a sabiendas de la dura y larga subida que nos espera. La niebla a media montaña no nos augura mejoría alguna según vayamos ganando metros. De momento me encuentro metido en una grupeta donde ruedo comodo, a pesar de las malas sensaciones que continúan. El grupo cabecero ya se ha ido por delante con las primeras rampas dejando tras de sí un pequeño reguero de insensatos que intentaron seguir un ritmo que no era el suyo. Detrás nos juntamos una grupeta de unos 10 o 15, que prácticamente hemos ido a partir de aquí toda la marcha juntos.

Poco antes de llegar a Navarrevisca regresa la lluvia y el frío mientras nos vamos adentrando en la niebla que se va haciendo mas espesa según ganamos altura. Por suerte es un puerto cómodo de subir, sin grandes rampas salvo algún tramo de mayor dureza a la salida de la localidad de Serranillos. Sin embargo el duro viento que sopla en algunos tramos y que se hace notar cuanto más alto subimos, le pone un punto extra de dureza a la ascensión. Personalmente paso algunos momentos bastante malos, sin encontrar el golpe de pedal y haciendo la goma con el grupo, pero pasan los kilómetros y sigo ahí hasta que finalmente, entre la niebla aparece la cima del puerto y el primer avituallamiento. No cojo nada, llevo barritas y geles de los míos, aunque con el mal cuerpo que llevo no he conseguido comer nada. Me recuerda sospechosamente a la Quebrantahuesos del año pasado, esperemos que tenga el mismo final. Apenas paro unos segunditos a desaguar y me lanzo puerto abajo con muchísima precaución en el primer tramo ya que no se ve absolutamente nada con la niebla. Suerte que he subido un par de veces por esta cara y mas o menos se lo que me viene. Aparte, la carretera esta muy sucia tras el duro invierno, restos de agujas de los pinos y de la sal hacen que el descenso se convierta en un rosario de ciclistas pinchados.

Me sienta bien la larga bajada y casi sin darme cuenta aparece delante el desvío hacia Pedro Bernardo ya con mejor temperatura ambiente y sin agua. Me encuentro mejor por lo que aprovecho los primeros metros de ascensión para comer una barrita y beber un poco y pongo un pedaleo ágil para vencer el apenas par de kilómetros que restan hasta el puerto de Pedro Bernardo, desde aquí, la carretera esta casi completamente seca y se puede bajar con mayor confianza. De hecho vamos bastante rápido en una bajada muy de pedalear durante la cual nos volvemos a reagrupar prácticamente los mismos que íbamos ascendiendo Serranillos. Al llegar a la nacional alguien me comenta que llevamos casi 32 de media, ¡menos mal que hemos venido con el viento de cara! En estos pocos kilómetros que nos separan del siguiente puerto aprovecho para recuperar un poco mientras me como otra barrita a la par que preparo la cabeza para el “Portalet” de Ávila. Nada menos que 22 kilómetros hacia arriba. Es mejor no pensarlo.

Al llegar al cruce, me despido anticipadamente de mis compañeros de grupeta pensando que en la primera rampa me voy a quedar, los mismos que marcaban ritmo en Serranillos vuelven a tomar la cabeza del grupo, pero me sorprendo cuando pasan los primeros kilómetros y aguanto ahí mientras que mucha gente que iba en el grupo se ha quedado a las primeras de cambio.

Estos primeros kilómetros resultan para mi los mas duros, ya que se va tirando a buen ritmo y cuesta encontrar el golpe de pedal, hasta que llegamos a Gavilanes donde se encuentras las rampas mas duras de la ascensión que parecen apaciguar los ánimos, así como su tramo de adoquín que me hace recordar aventuras Belgas. Con el ritmo estabilizado comienzo a encontrar buenas sensaciones, aparte tenemos la grandísima suerte de que el aire nos favorece, haciendo muy cómoda la subida. Cruzamos el pueblo de Mijares, con gran animación en sus calles que siempre sirve para sacar ese gramo más de fuerza que nunca viene mal, mientras pasamos por un nuevo avituallamiento donde cojo una botella de agua para rellenar mi único bidón, el otro lo perdí al paso por Burgohondo.

Ahora la carretera se encajona entre los pinares, en un ambiente casi de cuento. El ambiente húmedo, la neblina que nos rodea, por momentos que solo se escucha el jadeo de la respiración y el rumor de las cadenas al girar. Capturamos a algunos que no han sabido medir sus fuerzas y suben a estas alturas con la luz de reserva encendida, lo que me hacer recordar que he de seguir alimentándome, aun queda mucha marcha por delante.

Nuevamente estamos ante un puerto alto, con lo que la niebla, que ya teníamos casi olvidada, vuelve a convertirse en protagonista, aunque por suerte esta vez no viene acompañada de agua. El bosque va dando paso al paisaje de alta montaña y la roca cobra protagonismo, mientras intento calcular lo que nos queda hasta el alto en base a los carteles kilométricos de la carretera. Cualquier cosa es valida para distraer la mente del duro esfuerzo ya que aunque subamos a ritmo y se vaya bien en la grupeta, no nos engañemos, para nada estamos subiendo parados. Mi pulsómetro apenas ha bajado de 160 ppm (para mí muchas respecto a mis máximas). Solo en las bajadas y poco mas.

Los últimos kilómetros vuelvo a tener una pequeña crisis. Se va acumulando el esfuerzo de tanto rato seguido subiendo. Es mas psicológico que de piernas. Aun así no me descuelgo de la grupeta y mi motivación gana enteros al ver la cima del puerto donde nos ofrecen periódicos para la larga bajada.

YoBurgohondoEn el otro lado, nos aparece de nuevo el valle del Alberche despejado, nada que ver con el paisaje de la ida. Sin embargo ahora me concentro en disfrutar de una divertidísima bajada. Un montón de curvas enlazadas, carretera perfecta, trazadas limpias e intuitivas. Tanto me animo que me quedo solo con otro con quien me entiendo la perfección, haciendo él parte del descenso marcando y yo otra parte. Cuando la bajada pierde inclinación, al paso por Villanueva de Ávila, levantamos el pie para que vuelva a entrar la gente. El aire entra cruzado y no vamos a ninguna parte solos. Así casi sin darnos cuenta estamos otra vez a la entrada de Burgohondo donde veo a Luis y a Rene animando y echando fotos en la cuneta. Ya me parecía a mi que no pasaban para delante, imagino que se bajarían en la deserción masiva de la Paramera. Me dan un bote de sales que me viene de perlas ya que empezaba a tener el estomago un tanto aguado. En este pueblo de todas formas había avituallamiento, pero no hace falta parar porque  llevo otro gel y un par de glucosas en el bolsillo aparte del bidón lleno. Ha de ser suficiente para llegar.

Les voy comentando a mis compañeros de grupeta que no se ceben en el tramo llano por donde transitamos y que nos conduce hacia Navaluenga. Aun queda terreno muy duro. La subida a San Juan de la Nava sale en pocas referencias puertisticas y sin embargo es de esas que por alguna extraña razón siempre hace mucho daño. Mis recuerdos son de mucho sufrimiento en este tramo, por lo que voy contemporizando y alimentándome bien.

Sin embargo hoy no es el día de petar. Comenzamos a subir, los primeros kilómetros agrupados en un falso llano que poco a poco va ganando inclinación hasta que llega un punto donde cada vez vas mas atrancado y te das cuenta de que vas metido en una subida dura. De forma sutil sin rampas estridentes. Mayor sorpresa es cuando me veo en cabeza de la grupeta siendo yo esta vez quien marca el ritmo, con el pulsómetro manteniéndose arriba a pesar de la kilometrada que ya llevamos en las piernas. Las buenas sensaciones poco a poco se van convirtiendo en euforia, aunque procuro no forzar demasiado para no soltar a algunos de los compañeros de grupeta que empiezan a flojear. No sería ético después del genial trabajo que se marcaron en la subida a Mijares. Además, para rematar, todo comienza a volverse de cara y un tímido sol aparece entre las nubes, motivándome aun mas. Realmente esta vez si disfruto de esta ascensión. Arriba enganchamos con la carretera de la ida en dirección al Barraco, un breve descanso para encarar la subida final a Paramera.

Aquí continúan las sensaciones de la anterior subida, aunque parece no acabar nunca. Subida larga, tendida, por carretera ancha que no te permite tener referencias del desnivel, de esas que si vas mal te machacan moralmente ya que parece que la bici no avanza. Por suerte el aire no estorba a pesar de entrar algo cruzado incluso nos favorece en el tramo final donde la alegría recorre todo el cuerpo. Voy pensando para mí “menudos cojones tenemos”  tras el día que ha hecho, el recorrido duro de verdad, como hemos ido. En un momento hago un repaso de toda la marcha mientras un sentimiento de satisfacción me invade.

La bajada es rapidísima. Con el viento de culo veo record de velocidad en el Polar. Apenas un par de repechos nos separan de la meta. En el segundo de ellos me sobro un poco con el plato y mis cuadriceps a punto están de decir basta, aunque solo es un amago. Un par de rotondas mas y entro eufórico en meta, felicitándome con el compañero con quien hice el final de ascensión a Paramera, también de la grupeta que fuimos toda la marcha juntos.

Frances y Yo con Julio Jimenez

Con Julio Jimenez

Finalmente, 6horas y 11 minutos de dura marcha. Hoy si que nos hemos sudado los macarrones y la carne que componen la comida final. Gran día de ciclismo el que hemos tenido hoy, en una marcha que promete convertirse en una de las grandes citas del calendario. La organización, para ser la primera edición ha cumplido con creces. Todos los cruces señalizados, los avituallamientos aparentemente buenos y estratégicamente colocados (digo aparentemente porque yo no usé de ellos), la zona de comida bajo techo, con sus mesas y tal para comer cómodamente, duchas y zona de aparcamiento y zona de meta todo junto, un precio contenido (las hay mas baratas pero también bastante mas caras), un recorrido de lujo. En fin todos esos pequeños detalles que el cicloturista suele agradecer antes, durante y sobre todo tras una marcha tan dura como ha sido esta. Esperemos que en venideras ediciones como mínimo sigan manteniendo el nivel y se convierta en una de las citas imprescindibles, que no andamos sobrados de marchas de entidad en la zona centro. Seguro que todos los cicloturistas lo agradeceremos.

8 comentarios hasta ahora

  • 1 Neuro // may 12, 2009 a las 8:19

    Al final todo llega si has hecho bien los deberes,jejeje.
    Enhorabuena!!
    Nos vemos en Irati

  • 2 JOSE MARIA MARIN CUELLO // may 12, 2009 a las 13:44

    Hola sergio, soy el padre de Jaime, de la escuela de Mammoth. No se si te acuerdas de mi te salude en San Agustin de Guadalix. Yo estuve el día anterior haciendo una ruta parecida aunque algo mas corta. Me alegro que te gustara la zona ya que es mi zona de entrenamiento vacacional. Ah y enhorabuena por la cronica, es apasionante.

  • 3 ALEJANDRO // may 18, 2009 a las 22:34

    Sergio buena crónica y buen tiempo jeje
    Soy Alejandro Villalobos de ciclismo en ruta. Yo aqui sigo andando hoy 76 y ayer 85 a 27,8 de media pese al puto aire que hizo en la parte final.
    kms 5370 desde enero (estuve 5 dias sin montar de viernes a miercoles de la semana pasada por estar en ávila y tener que escribir lunes y martes pero bueno jeje). A ver si me estreno este año en las marchas que a todas a currar fufffffff
    Un abrazo chiclamino como dijo el otro día ainara que ya a la segunda lo ha puesto bene jeje

  • 4 ALEJANDRO // may 18, 2009 a las 22:35

    Por cierto Sergio esa chica como se llama. Es muy mona jeje

  • 5 ALEJANDRO // may 18, 2009 a las 22:36

    Y la última cuanto pillaste bajando paramera. Supongo que sería en la última recta que con ese aire 90 o asi no jeje

  • 6 Sergio // may 20, 2009 a las 18:57

    Hola Alejandro.
    Le transmitiré a Frances, es su nombre, tu opinión, jeje.

    Si, los 90 por hora fueron en el final de la Paramera donde la carretera se mete en una especie de trinchera. Me comentaban este pasado fin de semana compañeros abulenses que en esa carretera con condiciones aun mas favorables de viento han llegado a ver los 3 digitos en el cuentakilometros.

    Un saludo y a ver si coincidimos en alguna sobre la bici.

  • 7 DANDY // may 21, 2009 a las 13:46

    En esta marcha y en esa bajada es dónde he hecho mis primeros 90 km/hora, cada vez que lo pienso… como para caerte a esa velocidad…
    Saludos

  • 8 Todo está en la cabeza | Cicloturista de profesión // ago 4, 2010 a las 20:31

    [...] en casi todas las carreras agobiado y sin disfrutar de ello, en las marchas, salvo el día de Ávila arrastrándome y siempre ocurriéndome cosas y nuevamente sin disfrutar de las mismas, de hecho [...]

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