Cerca de tres años hacía que no venía por aquí con la bici de carretera, con la BTT si que había estado a finales del pasado año, pero sobre las ruedas gordas no tiene mucho misterio ascender aquí, resulta una subida bastante insulsa, sin embargo a lomos de la flaca las sensaciones son intensas, seguro que se va a convertir en una subida mítica si es que ya no lo es. Su inclusión en el libro de ruta de la edición de este año de la Vuelta Ciclista a España, seguro que es el espaldarazo definitivo que la va poner a la altura de esas ascensiones que hasta el más profano en este deporte conoce como puedan ser Angliru, Lagos de Covadonga, Pandera, Covatilla, etc….. Ah, se me olvidaba, estoy hablando de la subida a La Bola del Mundo.
Para los que no conozcáis la geografía de la sierra madrileña os pongo en situación. La Bola del Mundo no es más que la denominación como popularmente se conoce a la estación de televisión situada en el Cerro de las Guarramillas, justo sobre el Puerto de Navacerrada, este sí, mucho más conocido para los aficionados a este deporte. Es una subida que no tiene salida, pista hormigonada y que añade unos cuantos puntos más de dureza a la ya de por sí dura ascensión al Puerto de Navacerrada.
Así que nada, con la excusa de la visita de David por estos lares, uno de los foreros valencianos con quien compartimos la Luchon-Bayona, que tenía en su agenda esta subida, pues decidí que era un buen momento para volver a subir este puerto. Además parece un buen entrenamiento de cara a la Perico.
Iniciamos la ruta prontito ya que yo voy justo de tiempo, luego toca ir a currar. Así que solo subiré hasta arriba, desde Villalba y vuelta. Así a lo tonto nos hemos juntado cinco ciclistas, ellos luego continuaran puerteando. De salida ya empezamos picando hacia arriba y a un ritmito bastante vivo, con lo que unido al frescor mañanero hace que mi asma haga acto de presencia, aunque por suerte de forma leve. Este primer tramo del puerto de Navacerrada, es una sucesión de rampas cortas, falsos llanos picando hacia arriba y descansitos, que nos van aproximando hacia el monte. Es una delicia venir por aquí entre semana. Durante los fines de semana, la afluencia de madrileños buscando naturaleza sin alejarse mucho de casa hacen que estas carreteras tengan mucho tráfico y sea un poco agobiante, pero entre semana es todo mucho más relajado y más en pleno mes de agosto.
Este “calentamiento” termina cuando alcanzamos la localidad de Navacerrada, a partir de aquí la carretera incrementa claramente su pendiente y tenemos un segundo tramo de unos 5 kms con pendientes rondando el 7%, sin embargo la carretera ancha, el asfalto perfecto y la ligera brisa que entra desde el valle hacen que ganemos altura con mucha facilidad. Conviene ser consciente de lo que nos espera y no dejarnos llevar por la euforia, por lo que busco piñones altos y buena cadencia para mantener las piernas lo más frescas posible. Así llegamos hasta el Ventorrillo, sin duda la parte más dura del puerto de Navacerrada. Aquí tenemos un duro kilometro con rampas cercanas al 10%, para posteriormente suavizar algo mientras al fondo podemos divisar las construcciones que llenan la cima del puerto. Poco a poco vamos abandonando los pinares que nos han acompañado durante la ascensión para alcanzar el último kilometro del puerto donde nuevamente duras rampas en torno al 10% se oponen a nuestro avance, aunque hoy, pensando en los tres kilómetros y medio que nos quedan por delante, casi se agradece este aperitivo para ir entrando en faena.
Coronamos, giramos a la derecha y cogemos una empinada rampa que conduce hacia el puesto de la cruz roja. Giro a la izquierda sobre un piso de hormigón completamente descarnado y pasamos junto a la estación del telesilla. Ante nosotros una durísima recta al 19% así sin anestesia. ¿Podría ser peor? Pues la verdad que esta vez sí. Me pongo de pie y prufff…..la rueda de atrás pinchada, ¡que fastidio! Paro, arreglo lo más rápido posible, pero no lo suficiente como para no quedarme frío. Menudo suplicio arrancar de parado en este rampón. Como comentaba, el suelo de esta ascensión es de hormigón rallado. Completamente descarnado tras un duro invierno donde permanece cubierto por la nieve y el hielo y con tramos bastante destrozados por el paso de los vehículos oruga que durante el invierno abastecen la estación de televisión situada en la cumbre. Si ya de por si los porcentajes que afrontamos son terribles, el suelo le da un punto extra de dureza.
Tras el duro rampón del inicio, tenemos una zona más “suave” donde la pista traza una enorme zeta en la ladera. Podemos llevar un pedaleo relativamente fluido salvo en las curvas donde la pendiente crece de golpe. Comentar que voy ascendiendo con un 34×25, en este tramo y con mi estado de forma actual, voy subiendo bastante cómodo, pero la verdad que en la parte de arriba un piñoncito mas no me hubiera venido mal.
Superado este tramo, más o menos en la mitad de la subida, vamos rodeando la ladera y ante nosotros aparecen, aun muy arriba, las características antenas de esta estación de televisión, que a mí siempre me han recordado al comic de Tintín en la Luna. Este nuevo tramo resulta simplemente inhumano. La pista se encarama en la ladera buscando la estación de retorno del telesilla en una sucesión de cortas zetas, lo que provoca que la pendiente ronde el 20%. Las piernas se ponen tensas y la cadencia cae. Toca tirar de pundonor. Cuando creemos que ya lo tenemos superado, aun nos queda una recta donde el desnivel se redobla un punto más si cabe. En este sitio, siempre que he subido me clavo, no hay manera, entre lo que traes acumulado de atrás y la durísima pendiente. El suplicio finaliza por momentos con una curva a izquierda que nos deja en un pequeño llano de apenas 50 m que desemboca en la estación del telesilla. Los pros en la vuelta, finalizaran su ascenso aquí, imagino que para facilitar su descenso tras la etapa vía telesilla. Nosotros giramos a la derecha para encarar una perfecta recta hacia las antenas de televisión. Unos inhumanos 800m donde rampas del 18% parecen querer impedirnos que venzamos a la montaña. Pero este último tramo, con la cumbre ya a la vista, lo haces anestesiado. Casi disfrutando de la hazaña que supone subir hasta aquí, entre miradas de incrédulos montañeros. Nada menos que 2257m de altura. Pocas veces podemos ascender en nuestra bici de carretera tan arriba.
Tras las fotos de rigor no nos queda más que volver por donde hemos venido. Bajando se sufre casi más que en la subida, aparte de poder percibir de forma clara la magnitud de las pendientes que hemos superado.
Un día cortito pero intenso. ¿Acaso no dicen que lo bueno si breve, dos veces bueno?

3 comentarios hasta ahora
1 Juan Izquierdo // ago 18, 2010 a las 9:54
Buena descripción!Esta subida la tengo pendiente (nunca mejor dicho).El año pasado no pude subirla con la de montaña por culpa de la nieve,pero tienes razón,para los “carreteros” lo suyo es subirla con la “flaca”.
2 Ernesto Pastor // ago 24, 2010 a las 12:02
Llevabas razón, si me hubiera leido el artículo entero sabría distancia y calidad del terreno… lo siento… no se volverá a repetir…!!
Ernesto – Lofoten
3 sergiopalomar // ago 26, 2010 a las 15:37
Jajaja….ahora tienes que verla en directo a ver si la descripción es buena
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