El año pasado ya me quedé con las ganas de esta marcha. Me cogió en pleno periodo de descanso y con la excusa de ver al montón de foreros que vinieron a hacerla pues la recorrí en moto. Un recorrido de los que me gustan a mí, terreno de clásicas, puertos cortos, terreno rompepiernas, carreteritas sin tráfico y bueno, el magnífico entorno del valle del Alberche.
Así que nada, este año hizo falta poco para apuntarnos. Sería el punto de inicio al segundo bloque de la temporada. Tras finalizar la primera parte con la Pirenaica y el Cpto. De Madrid de XC, nos tomamos un par de semanas de merecido descanso ciclista para retomar con fuerza y ganas los entrenamientos a pesar del riguroso verano que nos está tocando vivir, por lo menos por la zona centro. Menos mal que hemos conseguido apañar los turnos de trabajo para poder entrenar tempranito por la mañana. Pero bueno, no nos desviemos del tema.
Tras apenas dos semanas de entrenamiento donde han predominado los rodajes largos de fondo la verdad que me presentaba en esta marcha con un estado de forma que era una incógnita y evidentemente falto de ritmo. Me fui la noche anterior a dormir con Joaquín a El Barraco a fin de descansar bien y evitarnos el madrugón que nos pegamos hace unos meses para la marcha de los Puertos Míticos y ya de paso estrenábamos el amago de camperización temporal de mi furgoneta (apenas un colchón en la parte de atrás para ir tirando hasta que podamos hacer la buena). Menudo gustazo eso de acostarte prontito y levantarte sin prisas al ladito de la línea de salida.
El día amanece brumoso y por lo que se ve nos vamos a salvar del intenso calor que hemos tenido en las jornadas precedentes. Como es habitual nos encontramos con un buen montón de gente del foro y así entre pitos y flautas se nos llega la hora de salida. Tras guardar un minuto de silencio en recuerdo de Víctor Jimenez, un joven ciclista que murió atropellado hace pocas semanas en Cantabria, se da la salida con unos primeros kilómetros neutralizados recorriendo el pueblo, para finalmente lanzar la prueba justo cuando enfilamos la carretera que desde El Barraco nos conduce a San Juan de la Nava. Procuramos situarnos en la parte delantera del pelotón para evitar en la medida de lo posible los continuos látigos y si hay algún corte. La verdad que salgo superconcentrado con la premisa de gastar cero fuerzas en este tramo de unos 20 kms, principalmente picando hacia abajo que nos va a conducir al primer puerto del día.
Lo malo de comenzar las marchas en terreno favorable es que mucha gente permanece en la grupeta principal y la tensión es grande. Hay que estar con mil ojos para no tener ni causar ningún incidente y anticipar lo que nos viene para no malgastar fuerzas tontamente. Por suerte el tramo pasa rápido y tras una bajada pronunciada tomamos un cruce a la derecha que nos indica el comienzo de la subida a Navalacruz. Con el cambio de carretera la calzada se estrecha y el firme se vuelve más rugoso. Tras una primera rampa de bienvenida me sorprendo aun rodando a plato en esta parte inicial bastante tendida y sin descolgarme del grupo cabecero. Sé que lo duro está en los dos últimos kilómetros así que intentaremos aguantar lo que se pueda. Cruzamos el pueblo que da nombre a esta ascensión donde se estrecha la carretera aun más y un duro rampón nos saluda y nuevamente a la salida del mismo sigo ahí delante, no me lo creo ni yo. Pero claro, lo que no puede ser, no puede ser y las alegrías culinarias de mis semanas de reposo se dejan notar en los dos últimos kilómetros donde unas pendientes constantes al 9-10% hacen que cada uno vaya al lugar que le corresponde. Intento aguantar lo más posible mentalizado en que son apenas dos kilómetros de sufrimiento, el pulsómetro por las nubes, el garmin marcando que subimos a 1500 m/h por ese tramo recordando la reciente entrada en el blog de Pablo pruff, no voy a poder aguantar mucho así, venga sufre, pero es inútil, voy al máximo y veo como se aleja la grupeta, intento no agobiarme y poner un ritmo crucero para pasar este tramo que es realmente duro. Menos mal que como decía antes es corto y corono sin haberme vaciado del todo y con gente relativamente cerca, entre ellos Paolo, otro compi de foromtb que es increíble como ha subido para lo poco que lleva entrenando tras un largo parón. Me pongo a bloque en la bajada para enlazar con él. Bajada que no es tal, ya que aunque pica para abajo varios repechos la salpican. Menos mal que encuentro colaboración y poco a poco conseguimos entrar. Se va formando una amplia grupeta que seremos los que transitemos juntos casi de aquí al final.
Con el grupo unificado donde recogemos a Edu que se había cortado al perder su bidón de agua, nos ponemos a tirar a la caza del que es el segundo grupo. Tirando fuerte y relevándonos bien, vamos recortando pero pasa lo de siempre, solo trabajamos unos poco y no va a ser suficiente ya que nos vamos acercando a San Martin de la Vega del Alberche y no los cogemos. Apenas a unos 15 segunditos nos quedamos al llegar a este pueblo, donde comienza el ascenso a la segunda cota de la jornada, el alto de Barajas, apenas 5 kilómetros que más que un puerto son una sucesión de repechos. Ahí se escapa nuestra posibilidad de entrar. Aun así seguimos marcando un ritmo duro en la ascensión. Como siempre me cuesta coger ritmo al comienzo, pero después me encuentro como nunca, incluso tensando en el último repecho a ver si podemos limpiar el grupo un poco y quedarnos solo gente que quiera trabajar y no ruederos. Al coronar un rápido descenso hasta Barajas y enlazamos con la carretera que nos llevará hacia Navarredonda de Gredos y su Parador Nacional, el primero que se construyo y conocido por ser el lugar donde se gestó allá por 1978 la Constitución.
Tras la reseña histórica, volvemos a lo nuestro. En este tramo ya tengo clarito que no vamos a enlazar y así le digo a Edu que se pone a tirar en la subida al parador. Le digo que no se queme que ahora viene una bajada larga de pedalear, que nos llevará hacia la venta del Obispo en la carretera del Puerto del Pico. En este tramo vamos tirando fuerte Edu, Paolo y Yo, llevando la grupeta enfilada, pero nada, del grupo cabecero ni rastro, ¡que rabia! Abajo giramos a la izquierda en dirección a Ávila durante unos pocos kilómetros hasta llegar al desvío que nos llevará a Hoyocasero. Esa subida aunque no viene marcada como puerto, es de esas pestosas que se agarra, además, se vuelve a tensar la cosa y yo alucinando conmigo mismo. Me encuentro súper a gusto. Sufriendo, pero en ese puntito dónde vas bien. Sigo entrando a los relevos sin olvidarme de comer y beber, ya con la cabeza puesta en la parte final, ya que me parece que vamos a ir ya todos juntos hasta Navaluenga.
Pasado Hoyocasero la ruta transita por una carretera colgada del valle del Alberche, con unas espectaculares vistas hacia la sierra de Gredos y como no, carretera pestosa en continuo sube y baja. Sin más novedad alcanzamos Navatalgordo y tras dicha localidad a los pocos kilómetros tenemos un vertiginoso descenso hacia Hoyocasero que ya conocía del año pasado de gozarlo con la moto. No me lo pienso y me pongo delante para entrar primero e intentar hacer la de Samuel Sanchez. Pruff…la primera parte es muy de pedalear, pero aun así sigo apretando y se me unen el forero Litro, que se la sabe de memoria y Edu que es un crack cuesta abajo. Así a lo tonto casi sin ponernos, nos vamos del grupo y nos entendemos fácil, apretando en los relevos cuando en la parte final de la bajada suaviza la cosa, venga que nos vamos. Pero nada, no va a haber suerte, en la parte final de la bajada, a la entrada de Burgohondo un par de coches a los que no conseguimos adelantar fácil nos cortan el rollo y cruzando el pueblo vemos como nos echa mano la grupeta, vaya…. Me dejo caer un poco en el grupo y aprovecho para comer y beber las últimas reservas y poco antes de Navaluenga, en un repechito que hay, apenas un cambio de rasante, cuando me toca relevar vuelvo a tensar el tema, a ritmo. Se ve que la gente va cascada ya que a la entrada de Navaluenga nos quedamos por delante Litro y otro tío de los que venía participando en los relevos. Nos dice que vamos fuerte que nos escapamos. Durante el paso por el pueblo tiramos fuerte, pero nada, en el grupo reaccionan rápido y no nos dejan ir. Otra bala perdida.
Así que nada, en este punto nos encontramos al comienzo del ascenso a San Juan de la Nava, mirándonos unos en plan tira tú que a mí me da la risa. Así vamos contemporizando hasta que a falta de 5 kms para coronar empieza el tramo más duro de la ascensión y pasa lo de siempre, los chuparuedas que no pasaban porque iban muertos salen como si fueran a ganar el tour. Aun así aun hay fuerzas y a ritmo junto con Edu vamos remontando posiciones mientras que la grupeta explota definitivamente. Y en estas voy todo pletórico incluso pensando en pegar un palito cuando, no sé, el esfuerzo de remar todo el día, un mal movimiento, me pega un calambrazo en el isquio de la pierna derecha que me deja clavado. Maldigo mientras veo como se van mis acompañantes (aquí no se espera a nadie) a la par que subo piñones para intentar controlarlo. Bueno…poco a poco puedo volver a pedalear pero ya está la pierna tocada, me toca arrastrarme con suavidad en la pedalada pero procurando poner el ritmo justo en los dos kilómetros que quedan de ascenso. Es frustrante notarse con fuerza y fuelle para ir más deprisa y no poder ya que en cuanto aprieto un puntito mas la pierna se encarga de recordarme que no. Así corono en el pueblo de San Juan de la Nava, meto plato y decido lanzarme a lo que sea en los 4 kilómetros que restan hasta la meta. Veo a Edu no muy lejos aunque va a estar imposible enganchar. Me emociono, aprieto, aprieto un punto más y pasa lo que tenía que pasar. Zass, calambrazo en el mismo musculo pero de la otra pierna. Me quedo instantáneamente fulminado mientras veo como me adelanta Paolo y otro y no puedo ni engancharme a rueda, dioss que rabia. Así arrastrándome alcanzo la meta. A pesar de este final uno de los días más pletóricos que he tenido sobre la bici. Así que no puedo por menos que tener una enorme sonrisa en la cara.
Y por supuesto, el post marcha donde disfrutamos de la comida que nos pone la organización, pasta y caldereta mientras nos vamos encontrando con mogollón de amigos, conocidos, foreros y demás, de hecho hay un rato donde no puedo andar cien metros sin tener que parar a hablar con alguien, a contar la batallita del día, a preguntar cómo ha ido, a alegrarse por un reencuentro después de mucho tiempo.
Para terminar me gustaría mencionar a la organización. Se ve que en Ávila gustan de hacer las cosas bien. Ya hable genial de la organización de puertos míticos y la Fundación Víctor Sastre no podía por menos tener un listón al menos tan alto. Para mí perfectos, todos los cruces bien marcados, gente en las bajadas avisando de los puntos complejos, tres avituallamientos en una marcha de apenas 125 kms mas uno liquido, una zona de salida y meta amplia y cómoda para los participantes y el propio Carlos Sastre participando como uno más en la marcha, pero dando muestras de su enorme clase, empezando en la cabeza y dejándose caer poco a poco para ir charlando y compartiendo pedaladas con la gente y finalizar la marcha junto a los últimos. Si acaso, el único pero que se debe de comentar, no es que lo haya vivido yo, es que en los foros algunos se quejaban de que faltó agua en los avituallamientos para los que llegaban al final. Sin duda un punto a revisar para próximas ediciones donde ya han anunciado que han solicitado la categoría de Marcha Internacional a la federación española de ciclismo. Sin duda una marcha destinada a estar entre las grandes de este país.
Podeis encontra mas fotos de esta marcha en http://www.carlossastre.com y en la crónica de Casco Loco en esta misma web

2 comentarios hasta ahora
1 Cascoloco // ago 13, 2010 a las 21:56
Como otras veces… ¡Crónica cojonuda!
Me alegro que te encontrases fuerte, ya no tienes excusa para disputar el Open 2011 de MTB ;o)
2 Belge // ago 24, 2010 a las 11:28
Me suena tu maillot, y eso de “tira tu que me da la risa” llegando a Burgohondo también. La grupeta en la que iba no quería tirar a por los de delante.
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