Etapa 5: Ligonde – Santiago
Esto se acaba. Me levanto con una sensación contradictoria en el cuerpo. Por un lado con un montón de cansancio
acumulado de estos días atrás deseando por fin alcanzar el final de esta aventura, por otro lado triste porque esta maravillosa va tocando a su fin. Repito por última vez el ritual ya casi automatizado de ordenar todas mis pertenencias y colocarlas en su exacta ubicación en las alforjas, me despido de mis compañeros de albergue que tampoco han hecho mucho por madrugar, mientras comienzo mi suave rodar por esa carreterilla estrecha y rompepiernas que ayer casi me mata y hoy me parece el lugar más bonito del mundo, transitando entre minúsculas aldeas gallegas. Pero pronto se rompe el hechizo ya que alcanzo la nacional que seguiré hasta el mismo Santiago. Agacho la cabeza y pongo velocidad de crucero buscando llegar a Palas de Rei donde he decidido parar a desayunar.
Desde aquí el trayecto que me queda la verdad que es bastante feote para hacer en bici de carretera, como digo una carretera nacional con bastante tráfico, en constante sube y baja como buena carretera gallega que se precie y transitando por zonas cada vez mas urbanas según nos acercamos a Santiago.
Hoy el viento sopla fuerte de culo y sumado a las ganas de llegar y lo corta de la etapa voy en modo “deporte” o sea, prácticamente como si fuera un entrenamiento de los de todos los días. Apretando con fuerza los pedales, casi sin quitar el plato grande y exprimiéndome en cada repecho, buscando en las cunetas los carteles donde cada vez la distancia a Santiago aparece en un número menor.
Tras un largo repecho de repente me encuentro una rotonda aparentemente sin salida ya que tras ella se inicia la autopista que da entrada a la ciudad y a los caminantes se les manda por un camino paralelo intransitable para mi bici. Le pregunto a un guardia civil que allí estaba y me indica una vía de servicio paralela al aeropuerto y al poco ya estoy ante un último repecho, apenas 10 kms para el final. Lo subo con fuerza y me lanzo cuesta abajo con ansia. De hecho a punto estoy de pasarme un desvío que aparece en la izquierda que indica hacia Monte do Gozo. Sin quitar el plato me lanzo a por ella en un último arreon.
Llego arriba jadeante, levanto la vista y los sentimientos se desatan mientras una lagrimilla quiere asomar pensando en todos lo que he sufrido para llegar ahí, las razones que han originado este viaje, en todos estos meses atrás.
Unas fotos y ya si que me dejo caer con suavidad, degustando los últimos kilómetros hacia Santiago, intentando adivinar el camino entre las concurridas calles. Al fondo voy adivinando la silueta de la catedral mientras comienzo a transitar por pavimento empedrado.
Sonidos de gaita provenientes de unos músicos callejeros me acompañan justo cuando alcanzo la plaza del Obradoiro. Me voy hacia el centro de la misma, vuelvo la cabeza y ante mí se muestra espectacular la catedral que tantas veces había visto en fotos. Tras unos minutos embobado con el panorama, busco a alguien que me eche la foto de rigor, me voy a un extremo de la plaza para aparcar la bici y sentarme en el suelo apoyado en una columna a disfrutar del agradable solecito que me ha recibido. Una sensación como de vacio me llena. Ya esta, ¿y ahora qué? Es la prueba de lo importante que era en este viaje el trayecto y no la meta alcanzada. Tras un rato allí, decido que es hora de moverse. Busco la oficina del peregrino donde a pesar de las preguntas incrédulas del hombre que allí estaba al ver mis escasos sellos en la credencial y tras explicarle mi recorrido detalladamente obtengo la Compostela que acredita la realización de esta aventura. Tras ello, como no me atrevo a dejar la bici por ahí. En la oficina consulto sobre como volver y demás. Me informan de una empresa que transporta la bici al punto de destino y de que hay tarifa especial para regresar en avión. Tras darle unas vueltas voy a consultar a la agencia de viajes con quien tienen concertado el tema y tras valorar las alternativas decido que me niego a tirarme 8h en un autobús y cojo un vuelo para el día siguiente a media tarde, así que me voy a buscar alojamiento para esa noche. Me pego el caprichito de meterme en un hotel y una vez duchado y con la bici a buen recaudo me dirijo de vuelta a visitar como se merece la catedral.
Pena que el pórtico de la gloria, la obra magna del románico que tantas veces había visto en los libros se encuentre en proceso de restauración rodeado de andamios, así tengo escusa para volver. Me dirijo también a darle el tradicional abrazo al santo. Unos minutos donde reflexiono sobre el viaje, mientras le agradezco la ayuda para llegar hasta allí con bien y bueno aprovecho para pedirle un favorcillo que me guardo para mí. Evidentemente como es año santo, no desaprovechamos la oportunidad de atravesar la puerta santa, habitualmente tapiada. Ojalá fuese siempre tan fácil (o tan difícil, que primero hay que llegar hasta allí tras un largo viaje) redimir todas nuestras faltas.
No os voy a engañar, no es que yo sea especialmente creyente por no decir nada, mi mentalidad racional, mi formación, el conocimiento de la historia me hacen discrepar de la existencia de seres superiores que nos guíen, sin embargo este viaje desde su comienzo no ha sido nada racional, el paso de los kilómetros, el trato con la gente, el ver cómo se vive este camino y se ha hecho así desde hace siglos nos muestra que realmente hay algo espiritual en el mismo por encima de cualquier raciocinio y personalmente siento un profundo respeto por estas tradiciones por encima de cualquier creencia. Ayer durmiendo en Ligonde uno de los compañeros de Huesca lo explicaba de una forma muy gráfica refiriéndose a un peregrino barcelonés que llevaba un montón de caminos a sus espaldas. Decían que le preguntaron porque siempre estaba haciendo el camino y el hombre les contestó: “Si yo me tiro en el suelo en cualquier punto del camino al poco tengo a alguien preguntándome si me pasa algo, si necesito ayuda. Si hago eso mismo en la plaza de Cataluña nadie me hace caso incluso te pasan por encima”
Creo que con esto se resume claramente lo que he podido vivir estos días. Las gentes de los diferentes sitios por los que he pasado, el transcurrir de los kilómetros, los momentos de soledad y reflexión, las anécdotas de los compañeros con los que me he ido encontrando y sobre todo que por primera vez yo creo que en mi vida le he echado las narices suficientes para lanzarme a la aventura, sin depender de lo que hagan otros, sin necesitar a nadie más. Realmente ha sido una semana perfecta. Lo necesitaba después de los avatares de mi vida en estos últimos meses. Pena que la vuelta al mundo real sea tan dura, aunque siempre puedo volver sobre estas líneas para recordar estos momentos, aunque solo sea para sacar ese puntito de autoconfianza de la que últimamente tanto adolezco.
Espero no haber sido demasiado pesado y que con este relato aunque sea desde la mesa de vuestro ordenador os hayáis evadido aunque sea un rato. Si encima puede servir para que alguien en el futuro repita la aventura, aquí queda. Gracias si habéis llegado hasta aquí.
Podeis ver el resto de las fotos del viaje en: http://picasaweb.google.es/serpal/CaminoDeSantiago
Datos del día: 78,6 kms – 3h33m – 1070 m de desnivel






17 comentarios hasta ahora
1 Frances // Feb 18, 2010 a las 16:49
Enhorabuena Sergio!
Un gran relato sobre DOS grandes viajes, el del paisaje realizado sobre tu bici, que acaba de terminar, y el interior, que no ha hecho más que empezar
Buen camino!
2 EDU // Feb 18, 2010 a las 17:08
Felicidades Sergio.
Me ha encantado el relato y me ha servido para pensar en hacerlo alguna vez,
Saludos,
Edu
3 Alberto // Feb 18, 2010 a las 17:40
Felicidades Sergio! un relato inspirador, sin duda.
4 Pedro Lanseros // Feb 18, 2010 a las 17:48
Enhorabuena Sergio!
Hace 1 hora he dado con tu relato, pues no tenía ni idea de tu viaje interior por el camino de Santiago. Lo cierto es que hacía unos días que no te encontraba por el foro y he aquí la causa. Tu relato estupendo. Ahora a volver al viaje diario pero con las pilas llenas de energía.
Un saludo
5 Iñaki // Feb 18, 2010 a las 18:41
¡¡¡Enhorabuena Sergio!!!
Buff que pasada lo que has echo. ¿Pesado? no lo has sido para nada. En breve me lo cuentas en persona y con todo tipo de detalles.
¡¡¡Un abrazo!!!
6 Pablo Bueno // Feb 19, 2010 a las 11:58
¡Fantástico el colofón filosófico!
Muchas gracias por compartirlo con todos nosotros.
7 tuareg // Feb 19, 2010 a las 12:34
Enhorabuena Sergio, magnifica experiencia y muchas gracias por compartirla con nosotros.
8 DavidCB // Feb 19, 2010 a las 16:42
Me uno a las gratificaciones. He disfrutado mucho leyendo tu historia.
9 Rodrigo (koniek) // Feb 19, 2010 a las 22:24
Enhorabuena Sergio. Me llena de orgullo conocerte.
Un abrazo
10 jero // Feb 21, 2010 a las 0:33
enhorabuena sergio por tu aventura y este bonito relato que nos has puesto, este año me gustaria hacer otra vez el camino de santiago aunque sea de otra manera a la que lo hice , un saludo
11 picaedro // Feb 21, 2010 a las 19:50
¡Bravo Sergio!
Tras disfrutar de tu magnifica crónica, me convierto en serio candidato a vivir esa experiencia, ya que tal y como cuentan los que la han “saboreado” alguna vez, realmente es una pausa obligada en el camino de la vida, a la que intentaré no renunciar.
A pesar del motivo por el que tomaste esa decisión, o mejor a partir de ese motivo y tal como te ha dicho Frances , comienza tu camino interior. ¡Que lo vivas con la misma intensidad!
Muchas gracias por compartir tus vivencias, estas historias nos sirven de reflexión, tal vez incluso, seremos capaces de aprovecharlas.
Un saludo.
12 hidratum // Feb 23, 2010 a las 2:53
alguien decia por aqui que empiezas un camino nuevo,esta vez interior,suerte y a por todas sergio ,tu propia fuerza te acompañara al menos durante un buen tiempo.
13 robertmillar // Feb 23, 2010 a las 12:49
El Camino de Santiago es siempre una gran experiencia pero hacerla como tú la has hecho, a pelo y en febrero, resulta aún más intensa. Imagino la dureza de las condiciones que has encontrado, atravesando el puerto de Navacerrada bajo una manta de nieve, las largas jornadas castellanas, con esos lejanos horizontes que no terminan nunca de alcanzarse, el frío, la lluvia… Ese enorme esfuerzo se ve de sobra compensado por el compañerismo y por la generosidad que uno se encuentra en quienes dan cobijo a los peregrinos, el saberse partícipe de una historia milenaria, el encontrarse historias conmovedoras como la de ese bilbaíno que viste en el Alto del Poio. Al final, la meta del Camino es el propio Camino y todo lo que en él se vive y se siente.
Enhorabuena y no dejes de disfrutar con lo que te ha deparado la vida.
14 Alberto // Feb 24, 2010 a las 18:05
¡Qué bien, Sergio! Cuantos recuerdos me has traído. Yo lo hice a pie desde St. John en Enero del 2004. ¡Cómo corre el tiempo! Gracias por compartir tan bonita experiencia. Inolvidable, ¿verdad?
15 Pitxiki // Feb 28, 2010 a las 16:46
Felicidades Sergio:
Deseo que el viaje que terminas te de la fuerza para recorrer todos los siguientes que emprendas.
Siempre es un placer leer tus relatos, hasta el proximo.
Un abrazo
16 Emilio Pla // Mar 2, 2010 a las 0:48
Hola Sergio,creo que nos conocemos de las carreras y de montar por aqui.Tambien soy Titusracerx del foro.Me ha gustado mucho tu experiencia del camino y chapeau tio,hacerlo en febrero y con esas condiciones ha tenido que ser duro de co…Bueno despues de leerlo me han entrado ganas de hacerlo yo tambien a finales de marzo que tengo unos dias.Podrias decirme la ruta que hiciste o mejor dicho de donde la sacaste?He visto el camino de madrid pero es por caminos y lo quiero hacer por ctra.Muchas gracias y animo con el blog,que es muy bueno
17 cesar de diego // Mar 15, 2010 a las 10:59
hola sergio, un plazer poder hablar contigo, tengo una pregunta a ver si me la puedes contestar.
queremos hacer el camino de Santiago este año, como el que has hecho tu con ruedas finas, pero con un par de dias mas, que no somos tan buenos en eso de los pedales como tu somos de la Fortuna ( leganes) tenemos mas o menos claro la salida de madrid por la sierra hasta segovia, pero alli ya andamos un poco perdidos, no sabemos bien que carreteras cojer para ir al norte sin demasiados peligros ¿ donde podemos ver alguna ruta que nos lleve hasta alli mas o menos o tenemos que improvisar un poco para llegar?
antes que nada gracias porque a sido tu aventura la que a animado a los demas a hacerlo con bici que ya es mucho un saludo y suerte
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