Cicloturista de profesión

El blog de Sergio Palomar

Camino de Santiago – 4ª Parte

Publicado el febrero 16th, 2010 por sergiopalomar | Clasificado en: Rutas y Marchas | Tags: , , , , , ,

Etapa 4: Molinaseca – Ligonde

Tras una noche en la que duermo de vicio, me despierto cuando mis O Cebreirocompañeros de albergue comienzan a recoger para salir tempranito, es lo que tiene ir caminando. Yo estoy muy a gusto en el saco y racaneo un poco, pero justo antes de que se vayan no puedo evitar levantarme para despedirme de ellos. Ya entonces si, me desperezo y comienzo a recoger con una sensación de frio tremenda. Nuevamente el cielo raso y una helada de consideración va a ser lo primero que me encuentre nada más salir a la calle.

Arranco dirección a la vecina Ponferrada, por suerte de salida tengo un buen repecho para calentar y tras la subsiguiente bajada llego a esta bonita ciudad. Antes de nada, ronda de fotos, me encanta especialmente su castillo templario y a buscar un lugar donde desayunar y echar un vistazo a la prensa, principalmente para ver las previsiones meteorológicas que me siguen dando ausencia de precipitaciones, viento noreste que es bueno para mis propósitos y sobre todo, frio, mucho frio que hoy sufriré en el periplo montañero que me espera.

Con renovadas fuerzas intento orientarme en la medida de lo posible para buscar la salida de la ciudad. Evidentemente las señalizaciones del camino están pensadas para los senderistas y gente que va en bici de montaña, aun así consigo encontrar tras un poco de callejeo una preciosa carreterilla rural que me saca de la ciudad en dirección a Cacabelos. En este tramo voy disfrutando de los paisajes del Bierzo. Es una comarca que siempre (bueno solo había estado otra vez antes por aquí) me ha parecido como un pequeño mundo aparte.

Cacabelos lo atravieso sin parar por sus estrechas calles prácticamente desiertas a estas horas y vuelvo a salir a carretera abierta en un terreno mas de transición donde los repechos comienzan a hacer acto de presencia, buscando las montañas que hace un rato veía a lo lejos y que poco a poco se empiezan a notar en las piernas. Así llego a Villafranca del Bierzo donde se puede decir que comienza la ascensión al coloso que supone O Cebreiro, con tanta caña en las piernas acumulada de estos días y sobre todo viniendo de tantos kilómetros de llano.

Al comienzo, la subida es tendida y cada poco encuentras desviaciones que te sacan de la carretera general para hacerte pasar por los pueblos. Durante todo este tramo el cauce del rio Valcarce nos va acompañando atravesándolo multitud de veces y serpenteando junto a él por el fondo del valle que cada vez se va encajonando mas entre las altas montañas. En Vega del Valcarce, aprovecho para hacer una pequeña parada al pasar junto a una pastelería que no puedo evitar asaltar, en que buen momento, ya que a partir de aquí el puerto se pone realmente serio y lo peor es que me entra el aire de cara desde el fondo del valle con lo que la ascensión comienza a resultar penosa. Aparte, lo que realmente me mina la moral en este tramo es el frio, a pesar de ir esforzándome y generando calor, noto el frio metido en el cuerpo y la cabeza me va jugando malas pasadas. Sobre todo se me quedó grabado un tramo llegando a Piedrafita donde pasas por debajo de un viaducto impresionante de la autopista con una altura tremenda y al kilometro siguiente la carretera va por encima de la autopista y piensas “¿pero cuanto desnivel he ganado de golpe?”. Cuando por fin llego a Piedrafita, la carretera se vuelve más amable, ya que abandonamos la compañía de la autopista, pero este último tramo resulta muy duro, constantemente ganando altura a media ladera y viendo al fondo el pueblo de O Cebreiro. Arriba estoy simplemente muerto después de cerca de 20 kms de ascensión. Me hago unas fotos junto al cartel del puerto y rápidamente reemprendo la marcha porque estoy congelado y los cortos tramos de bajada que vienen a continuación me terminan de rematar, con lo que cuando reemprendemos la subida para salvar el desnivel del alto de Poio me encuentro con una torrija muy considerable.

Arriba del alto de Poio coincido con un bilbaíno que me cuenta que en el último año es la octava vez que pasa por ahí. Que lleva un año haciendo el camino ida y vuelta por la recuperación de una chica que sufrió un accidente y quedó en coma, le quedaban 5 días para hacer un año desde que pasó aquello y espera llegar a Santiago ese día. Me deja simplemente sin palabras. Le animo e inicio el largo descenso hacia tierras gallegas, un descenso por carretera perfecta y rapidísimo que me recuerda el frío que hace y en mi mente el llegar al algún sitio habitado para entrar en calor.

Hago parada en Triacastela, en un sitio que la verdad no me dejó ningún buen sabor de boca. De esto que entras medio muerto, saludas mientras intentas entrar en calor, los parroquianos levantan un poco el ojo y continúan a lo suyo mientras que una camarera con poca sangre en el cuerpo te atiende casi como si te perdonara la vida. En fin. Que me como un bocata rápido y continúo camino. Lo que me encuentro es lo que me habían contado de Galicia. Terreno pestoso a más no poder mil y un repechos que al principio subo muy motivado pero que poco a poco comienzan a acumularse y vas viendo como apenas corren los kilómetros mientras intentas adivinar en el horizonte el trazado de la carretera o cuanto quedará para el siguiente pueblo.

Atravieso Samos junto a su espectacular monasterio y desciendo hacia Sarria, otra vez dentro de una ciudad con el bajón que eso me provoca. A la salida me encuentro con un mini puerto que me mata del todo y yo en mi cabeza pensando en donde voy a terminar la etapa hoy. Me pongo como objetivo llegar hasta Portomarin, mi intención es dejarme menos de 100 kms para el día siguiente ya que me siento tan cansado que no sé si podré con otro etapón al día siguiente. Psicológicamente no me siento con fuerzas, pero es que en este momento como ya he dicho, me encuentro súper débil.

Aun así voy venciendo los repechos como buenamente puedo, en las bajadas me dejo caer sin mas y solo la aparición del rio Miño espectacular delante de mí, indicándome que llego a Portomarín me alegra. Miro el reloj y veo que es pronto, por lo que decido seguir un poco mas ya que prefiero dormir en un pueblecillo que en una ciudad, pero a la salida de dicha localidad me encuentro un cartel que dice “Alto de Hospital” puff, otro puerto, con esto no contaba yo. No sé de donde saco fuerzas para reemprender la marcha, y aunque el ritmo es ínfimo poco a poco voy comiéndome kilómetros.

Un poco mas adelante me encuentro con el primer y único peregrino ciclista que vi en todo el camino. El hombre venia desde Roncesvalles y también, debido a las condiciones meteorológicas tenía problemas con los frenos. Por suerte con una llave fija que si llevo le conseguimos medio apañar el problema, mientras continuo hacia delante ya que él iba mas petadete aun que yo y con mis desarrollos de carretera no podía mantener un ritmo tan lento aparte que en mi cabeza solo estaba el llegar al primer lugar habitado para ducharme, tirar el saco y morirme allí mismo.

Atardecer LigondeCorono el Alto de Hospital y mira tú por dónde lo que me encuentro a partir de aquí me devuelve a la vida. De nuevo carreterillas estrechas entre aldeas mientras voy buscando la localidad de Ventas de Naron donde he decidido parar. Cuando llego ahí voy todo alegre hacia el albergue y me encuentro que está en obras. 4 kms mas hasta el siguiente me dicen, se me cae el alma a los pies. En fin, que le vamos a hacer. Me vuelvo a subir a la bici, menos mal que es casi todo bajada y al poco llego a Ligonde donde por fin doy por finalizada la que sin duda ha sido la etapa más dura del viaje, ya no solo por el terreno tan duro sino por lo desapacible del día, me queda una sensación de frío constante. Por suerte, por segundo día consecutivo me encuentro gran calor humano a mi llegada al albergue. Allí me encuentro a unos hombres de Aranda de Duero, otro tío de Zaragoza y al rato aparecen un grupito de Huesca. Parece que nos vamos a juntar unos cuantos. Me tiro un buen rato charlando con la hospitalera que se queda un poco sorprendida de los pocos sellos que llevo en mi credencial y la cuento toda mi aventurita de salir desde Madrid, los casi 200 kms de ayer, etc… La cena también es bien entretenida. Esta gente llevan hecho un buen surco al camino, no obstante, los oscenses son miembros de la asociación de amigos del camino de Santiago de Huesca y se conocen aquello de arriba abajo con lo que es una delicia escucharles contar mil y una anécdotas, reseñas históricas y demás primero con una cerveza en la mano y después con una suculenta cena donde no puede faltar el pulpo ya que estamos en tierras gallegas, con la curiosidad de que aquí nos lo sirven a la plancha, una agradable novedad. Hoy no alargamos demasiado la sobremesa ya que el calentón es considerable, tanto el mío como el de los compañeros que también se han pegado buena paliza con lo que al rato estamos ya ensacados mientras les doy un poco de envidia ya que a mí solo me quedan apenas 70 kilómetros para alcanzar en ansiado jubileo mientras que ellos aun tendrán que sufrir las penalidades a las que nos somete el camino al menos tres días más.

Datos del día: 154,4 kms – 8h 51m – 2470m de desnivel

1 comentario hasta ahora

  • 1 Pablo Bueno // feb 17, 2010 a las 14:33

    Me duelen las piernas sólo de leerlo!!! Ahora a disfrutar de la llegada a Santiago, una de las ciudades más entrañables que tenemos en toda nuestra geografía. Ahora a disfrutar de Palas de Rei, Melide, Arzúa… qué recuerdos.
    ¿Realmente la envidia puede ser sana? jejejejjee.
    ¡Ánimo y a disfrutar de la Plaza del Obradoiro!

    Por cierto, el final del Camino de Santiago, el kilómetro “cero”, se encuentra justo en el Cabo de Finisterre. Allí hay una gran losa de piedra con un agujero donde los peregrinos quemaban las sandalias con las que habían realizado el Camino. Ahora hay un cartel, en varios idomas, que cita “No quemar botas”.
    Desde este enlace llegas a una foto del mojón kilométrico “cero” del Camino, justo sobre Finisterre: http://yfrog.com/0ikm0caminosantiagoj

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