Cicloturista de profesión

El blog de Sergio Palomar

Camino de Santiago – 3ª Parte

Publicado el febrero 16th, 2010 por sergiopalomar | Clasificado en: Rutas y Marchas | Tags: , , , , , ,

Etapa 3: Cuenca de Campos – Molinaseca

Madrugo un poco mas hoy. Aquel pueblo y aquel albergue la verdad que danHelada en tierra de campos cierto miedo. Me asomo a la ventana y lo que se ve no anima para nada a salir, el cielo completamente raso, sin una nube y los primeros rayos de sol mostrando unos campos cubiertos de escarcha. Bueno, que mejor forma de entrar en calor que dando pedales. Me tapo bien de forma que no quede ni una pizca de piel expuesta al gélido frío y me lanzo a la carretera. Puff, dolor es poco. A los pocos kilómetros los pies son dos muñones y las puntas de los dedos duelen y tengo que andar constantemente cambiando de postura sobre el manillar y poniéndome de pie cada poco para no quedarme congelado. A la salida del siguiente pueblo, Villalón de Campos saco una descriptiva foto mientras el termómetro me dice que son -5ºC la temperatura que me hace sentir así. Por suerte a estas horas el tiempo esta calmado.

A partir de aquí sigo claramente las indicaciones que me van a dirigir hacia Sahún, carteles que indican “camino de Santiago”, pero antes de eso voy pensando en parar a calentar un poco ya que según va levantando el sol, el viento comienza a hacer acto de presencia. Lo hago en Villada un pueblo ya de la provincia de Palencia y poco antes de llegar a la de León. Nuevamente como en casi todos los pueblos de Castilla que atravieso la soledad es la nota predominante. Entro en el bar que domina la plaza del pueblo y me miran como un bicho raro mientras lo único que consigo es un café con leche calentito, menos mal que al salir del mismo veo una panadería que saqueó y reanudo la marcha. Por suerte ya el sol comienza a dejarse notar tímidamente y por lo menos ya me siento todas las partes de mi cuerpo mientras pedaleo contra el viento que se ha levantado que aunque no es muy fuerte, viene de cara y por el costado derecho, lo que aunque parezca mentira me alegra sobremanera a la par que veo que me voy aproximando a Sahún. El terreno continua siendo llano, llanísimo, solo con suaves toboganes y larguísimas rectas.

Cuando por fin llego a Sahún podemos decir que el camino madrileño ha concluido a partir de ahora transitaremos por el camino francés, el típico que todo el mundo conoce y que viene de Roncesvalles, sin embargo por la época del año que es sigo sin ver a nadie.

Como decía antes, me alegraba la dirección por la que venia el viento porque a partir de ahora el rumbo cambia y pasamos giramos para dirigirnos claramente hacia el oeste y el viento que me venía machacando aunque sigue entrando de costado ahora lo hace de forma favorable con lo que el ritmo aumenta claramente. De hecho en este tramo no me cuesta mantener la velocidad en torno a 30 km/h, velocidad de bici de carretera a pesar de ir cargado pienso para mí mientras ahora sí con mucho menos frío voy disfrutando de esta mañana mientras me aproximo a Bercianos del Camino, primero por una ancha carretera que al poco dejo para regresar a las carreterillas estrechas, como digo yo, de clásica, de esas que me gustan tanto.

Desde este último pueblo continuamos hacia el Burgo Ranero, y es por aquí donde por fin veo otro peregrino. Ya era hora, a pesar de las flechas amarillas ya pensaba que me había equivocado de camino.

Esta parte sigue siendo bastante monótona, seguimos rodando por carreteras llanas así que nos concentramos en pedalear y en pensar en mil y una cosas diferentes y fijarnos en pequeños detalles como cuando alcanzo el pueblo de Reliegos y a la salida del mismo veo un curioso cartel que indica: “Mansilla de las Mulas: 1 Legua”. Ah, esa me la sé si solo son unos 5 kms y pico. Lo malo que al llegar a este pueblo, volvemos a las carreteras generales. Aquí ya nos metemos en la carretera nacional que nos va a dirigir hacia Puente de Villarente y la capital Leonesa, rodeados de intenso trafico.

En León me siento estresado. Tras estos días de casi completa soledad volver a la ciudad así de repente resulta un trauma. Aunque es una ciudad preciosa que ya conocía de otra ocasión, hoy no la disfruto nada, así que rápidamente echo unas fotos, como algo y busco desesperadamente la salida hacia la Virgen del Camino, el siguiente pueblo de mi trayecto. Próxima parada Astorga.

De León a Astorga la tónica sigue siendo la misma. Carretera nacional con un intenso tráfico. De hecho, las previsión original era dormir en Villadangos del Páramo, pero con los 20 kms de mas que eché ayer y el viento de culo de hoy, llevo buen ritmo y la verdad que esta zona no me pone nada para parar, así que decido tirar hasta pasado Astorga. Aquí el viento me vuelve a machacar claramente del costado izquierdo ya que la carretera tiende a suroeste, pero a pesar de ello el ritmo continua siendo algo ya que el intenso tráfico de camiones de esta carretera hace que vaya de rebufo en rebufo.

A la entrada de Astorga un durísimo repecho me recuerda que llevo alforjas, puff menos mal que es cortito. Miro el reloj y apenas son las 15:30. Evidentemente un día entre semana, a estas horas, no hay nadie por la calle y prácticamente todo cerrado. Muy tristón el tema. Aun así me paro un rato a echar unas fotos ya que me encanta esta ciudad y bueno, a partir de aquí el paisaje va a cambiar claramente. Volvemos a las carreterillas rurales y sobre todo que nos dirigimos hacia las anheladas montañas.

Siguiendo las flechas amarillas, compañeras inseparables en este periplo, marchamos hacia El Ganso y Rabanal del Camino por unas estrechas carreteras en terreno de transición entre el llano y la montaña. Aquí volvemos a los desarrollos cortitos y a los mil y un repechos.

El monte esta precioso esta tarde. Silencio sepulcral, un tímido sol que apenas calienta y nubes de esas que anuncian nieve. De hecho precisamente cuando atravesando El Ganso comienzan a caer unos tímidos copos, decido pasar de dormir por la zona y afrontar el puerto de Foncebadon por lo que pueda suceder mañana, así que ya puestos, alcanzamos Rabanal donde comienza esta ascensión.

Este es uno de los puntos emblemáticos del camino. Son 8 kms los que nos separan de la Cruz de Ferro, un entorno precioso y una motivación por llegar arriba. De hecho subo disfrutando, casi como si no llevara alforjas. Esforzándome, poniéndome de pie, exprimiendo el desarrollo dejando que el aire frío llene mis pulmones.

Cruz de FerroArriba nos espera uno de los puntos especialmente simbólicos del camino. La cruz de hierro situada en un poste y a sus pies un montículo con multitud de piedras amontonadas.

Dice la tradición que el peregrino ha de traer de donde parte una piedra que representa la carga de sus pecados y al llegar a este punto la deposita y se libra de ellos. Yo traía desde Madrid una piedra de nuestra querida sierra madrileña, un trozo de granito que me ha venido acompañando durante estos casi 500 kilómetros, en ella van depositados, no mis pecados sino mis pesares y la verdad que a pesar del intenso frío y viento que me sacude en este lugar al depositarla junto al poste no puedo evitar pasar unos minutos pensando y reflexionando.

Sin mas dilación, nos abrigamos para iniciar el largo descenso hacia tierras Bercianas. Al fondo se puede observar Ponferrada y a nuestra izquierda los montes cargados de nieve. Sencillamente mágico.

La bajada es vertiginosa, a pesar que desde el puerto de Navacerrada voy sin freno trasero. A mitad de la misma hago un pequeño alto en la Aldea de Manjarin. Bueno, llamarlo aldea quizá sea mucho decir. Apenas una pequeña construcción donde habita un hombre que dice ser uno de los últimos Templarios. No se debía de encontrar en el lugar cuando pasé así que simplemente echo unas fotos del pintoresco lugar y continuo el descenso hacia Molinaseca donde ahora sí daré por finalizada esta larguísima etapa.

En Molinaseca me encuentro con un acogedor albergue. Sin calefacción, muy básico, peor con un intenso calor humano. Coincido con dos caminantes un barcelonés y un italiano y el hospitalero, un peculiar hombre, simplemente se desvive por nosotros. Nos cuenta un montón de anécdotas, nos habla de él, se interesa por nosotros y realmente nos hace sentir como si estuviéramos en casa. Nos manda a cenar mientras se queda preparando el fuego para que este caliente el lugar cuando regresemos. La cena la hacemos en el Mesón Puente Romano junto al puente de donde toma el nombre y nuevamente el trato es exquisito y nos hacen sentir tremendamente arropados en esa fría noche. Un caldo Berciano, churrasco, una exquisita tarta de queso con mermelada de boletus que nos devuelve el calor al cuerpo y al espíritu. Antes de marchar nos da a cada uno una estampa de la virgen de Ntra. Sra. De las Angustias de Molinaseca diciéndonos, “creáis o no creáis seguro que os echa una mano así que ahí tenéis”. Con la dura etapa que me espera al día siguiente, la verdad que cualquier ayuda será poca.

Al regresar al albergue nuestro anfitrión ha conseguido vencer a la leña húmeda y nos ha preparado un poderoso fuego que da al sitio un ambiente tremendamente acogedor. Nos saca una botella de orujo mientras alargamos la hora de meternos en el saco entre agradable conversación. Hoy es de esos días donde te acuestas con una tremenda sensación de paz y de felicidad en el cuerpo

Datos del día: 194,7 kms – 9h4m – 1490m de desnivel

5 comentarios hasta ahora

  • 1 pablobueno // feb 16, 2010 a las 13:22

    Esa zona la conozco perfectamente, mientras escribo estas líneas seguro que estarás afrontando las rampas de Piedrafita do Cebreiro… y con la que está cayendo por el norte, mucho me temo que vas a tener que luchar más contra lo que cae del cielo que contra las duras rampas de la puerta de entrada a Galicia.
    ¡¡Cómo estoy disfrutando con tus crónicas!!

  • 2 Manuel // feb 16, 2010 a las 20:40

    Venga, ánimo Sergioooo!!!!!!

  • 3 Alberto // feb 16, 2010 a las 23:20

    Que curioso se me hacen esas etapas tan largas que has hecho. Yo la hice con la de monte y para lo que tu has tardado un día, nosotros estábamos 3. Claro que yendo por carretera y sólo es diferente, supongo.

    a ver como sigue el relato!

  • 4 sergiopalomar // feb 16, 2010 a las 23:54

    El tema era primero el frio que hacía que parar significaba quedarse a punto de congelación, segundo que no habia nadie en ningun sitio, mes de febrero entre semana en el corazon de castilla, los pueblos completamente desiertos. Habia ratos que se tiraba mas de una hora sin pasar ningun coche por poner un ejemplo, asi que nada agachas la cabeza y tiras y tiras. Luego lo que tu dices, con la bici de carretera se avanza a otro ritmo.

  • 5 hidratum // feb 17, 2010 a las 2:32

    sencillamente delicioso tu relato sergio,la peña ciclista bermejo esta contigo,animo que estas ya muy cerca.Gracias a ti recuerdo mis 2 caminos a santiago,envidia muy sana.
    Hablanos de los olores,son otras sensaciones espectaculares

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