A pesar de que oficialmente la temporada esta acabada desde hace un mes, aun en fase de bajada vamos perdiendo la forma poco a poco y bueno, tampoco vamos a dejar de andar en bici ni de aprovechar una de las pocas marchas de categoría que nos coge cerca de casa. Aparte, porque negarlo, la Perico se ha convertido ya en una tradición veraniega. Nada menos que 6 participaciones íbamos a cumplimentar con la de este año.
La novedad este año, que nos presentamos en Segovia a las 7 de la mañana y uff, este año no hacia el típico frasquete de la tierra, donde es habitual tener 10 graditos en las amanecidas de agosto. No, hoy el termómetro hacía presagiar un día duro, nada menos que 20ºC nos sofocaban a esas horas. Menos mal que el plan era el mismo que en la Indurain (puff, no se si eso es bueno o malo), o sea volver a currar, esta vez para Frances a ver si poníamos una buena guinda a su temporada revelación mejorando sus 8 horas y pico del año anterior, es mas, ya me había ocupado yo durante los días previos a la prueba en comerle la cabeza para atacar el diploma de oro, cifrado en 6h20m. Estaba seguro de que lo tenia en las patas otra cosa es lo que dijera su cabecita que aun tiene que aprender a mantener ese ritmo donde las patas te queman y el dolor es solo una sensación mas.
Mas inquieto estaba por mi mismo. Tras estas semanas prácticamente parado y perdiendo forma a pasos agigantados, la verdad que pocas ganas de bici tenia, pero bueno, el tema de ir de gregario es lo que me ha motivado para no rajarme, además por suerte esta vez iba a contar con la ayuda de Dani, colega bilbaíno y compañero de otras aventuritas.