Hoy en día ya se contempla como algo ancestral que nuestra bicicleta esté equipada con unas ruedas de montaje de serie, y para los más recientes practicantes de este deporte no despertará demasiado interés la evolución que ha
sufrido este componente de la bicicleta, pero no debemos olvidar que, hasta hace poco más o menos una década, todavía la construcción de ruedas formaba parte del arte del montaje a la carta de una de nuestras monturas, cuando muy pocos nos planteábamos adquirir una bicicleta de catálogo y, sobre todo en la gama alta, se vendían muchos más cuadros que bicis montadas, ya que era práctica habitual que cada uno de los componentes fueran seleccionados por el usuario.
Entonces, cuando existía el duopolio Campagnolo/Shimano los bujes eran una parte fundamental de los grupos ya que, a partir de ellos, seleccionando radios y llantas, se fabricaban las ruedas completas. Hoy en día casi nadie sabe qué tipo de bujes llevan sus ruedas y, como mucho, se preocupan de la sección de la llanta y del material del que están compuestas.
A vueltas con los cruces
Con la estandarización en la fabricación de ruedas, en realidad el mercado se ha convertido en la selección de unas pocas marcas que investigan y diseñan y muchas otras que “fusilan” lo que los anteriores hacen. Hay poco debate y el
montaje de radios rectos en la rueda delantera y cruzados en la trasera, de manera especial en el lado del casete, se ha convertido casi en la tónica general. Sólo honrosas excepciones, como puede ser el caso del sistema 3G de Campagnolo, rompen esta dinámica.
Se ha perdido en la memoria la técnica artesana de los mecánicos especialistas en construir ruedas (no cualquiera podía hacerlo) que eran capaces de elegir qué tipo de radiado necesitaba el usuario: a 2, 3 ó 4 cruces, dependiendo del peso del ciclista, el tipo de terreno que frecuentaba en sus recorridos o el grado de comodidad que pretendía en su montura. La rutina era realmente compleja, ya que había que elegir la longitud de los radios, el tipo de cabecilla y, lo más importante, la tensión que había que darle a cada uno
Y llegaron las Helium
En 1996 el clásico fabricante galo de llantas, Mavic, saca a la luz un proyecto que había culminado tras 5 años de
investigación, poniendo en el mercado las primeras ruedas con montaje integral de la historia contemporánea: las Mavic Helium. Su diseño era arriesgado ya que, además de presumir de una gran ligereza (rondaban los 1.700 gramos, todo un récord en la época), confiaban en un montaje de radios sin cruzar en la rueda delantera (radial) y bujes con rodamientos estancos, aunque ajustables. En poco menos de 5 años, casi todos los fabricantes más importantes de componentes y accesorios ya disponían de diferentes modelos de ruedas de gama alta con montaje de fábrica.
Argumentos para el futuro
La evolución del material del ciclismo durante la última década ha sido imparable, logrando que se redujera el peso
de una bicicleta hasta límites inimaginables cuando sólo se utilizaban metales en la confección tanto de cuadros, como de todo tipo de componentes. Ahora un peso de 7 kilos es el correspondiente a una bici de gama media y gran parte de la responsabilidad de este aligeramiento reside en las ruedas. Al ser una parte fundamental en el desplazamiento, aceleración y direccionabilidad de la bicicleta, la reducción de peso en este componente ha sido vital a la hora de conseguir máquinas con un comportamiento dinámico mucho más ágil. No olvidemos que cada gramo que se reduce en una rueda (movimiento circular, de gran diámetro y con desplazamiento de masas circulares) mejora la inercia de nuestro desplazamiento, favorece los cambios de ritmo y aporta mayor estabilidad lineal a la bicicleta.
Ahora podemos elegir entre modelos más o menos aerodinámicos, fabricados con llantas y bujes de carbono o metálicos, con mayor o menor número de radios… pero no debemos olvidar que estas opciones, hace poco más de una década, eran un sueño inalcanzable.

5 comentarios hasta ahora
1 Cascoloco // nov 24, 2011 a las 16:12
Pero la ligereza y rigidez son a costa de mayor fragilidad y un mantenimiento o reparación complicados.
Con las ruedas de 32 radios incluso uno mismo se podía atrever a centrarla, cambiar un radio, cabecilla, etc. Pero con las actuales, a llevar pocos radios radio y mucha tensión, cualquier reparación deberá ser hecha por un profesional cualificado, si es que quiere hacerlo, ya que a veces te dicen que es más barato y menos complicado comprar una rueda nueva.
¿Y esa marca tope de gama llamada “Pesoligero” a 500.000 pesetas el par? No se pueden reparar, hay que enviarlas al fabricante para que las cambie por otras por un “módico” precio.
Aunque los consumidores tenemos lo que nos merecemos por comprar basándonos en la estética, para dar envidia a la gente que odiamos.
2 Jose // nov 27, 2011 a las 10:32
Una verdad como un puño, solo un matiz a la que odiamos y a la que nos reconforta que nos odie porque llevamos mejor material. Pero pasa con las bicis, los coches, el piso, etc , al final en el pecado nos va la penitencia
3 Fernando-Tuareg // nov 27, 2011 a las 16:25
Eso de la envidia pasará siempre, te compras un pedazo pepino y al día siguiente ya verás algo mejor a lo tuyo… Todavía recuerdo aquellos tiempos en los que todos llevaban las mismas ruedas y los mismos cuadros de acero, aunque de distintas marcas, pero que pesaban todos igual…
4 FRANCESC FELIPE // ene 7, 2012 a las 22:56
TODO EBULULOCIONA,DESPUES DE LOS PEDALES LAS RUEDAS ES LA MEJOR EBULUCION DE LA BICICLETA,ANTIGUAMENTE RUEDAS CON 36 RADIOS HERA MUY RARO QUE NO ROMPIESES ALGUN RADIO.YO LLEVO DOS AÑOS CON UNAS DE 16 DELANTE Y 21 DETRAS Y ESTAN COMO EL PRIMERDIA .HACIENDO 13.000 KILOMETROS AL AÑO .ANTIGUAMENTE ESTO HERA IMPENSABLE.Y COMO ESTO TODO .RESPETO A LO ECONOMICO NO SEPUEDE COMPARAR ,MI PRIMERA BICICLETA SIENDO DE SEGUNDA MANO MECOSTO MAS SACRIFICIOS QUE LA ULTIMA SIENDO DE ULTIMA GAMA.COMPARANDO LAS HORAS QUE TUVE QUE TRABAJAR PARA OBTENERLAS.
5 Manuel // ene 22, 2012 a las 10:22
Las primeras ruedas de radios con montaje de fabrica integral que comercializaron fueron las Campagnolo Shamal en 1993.
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