A medida que la tecnología se introduce en nuestra sociedad, los valores tradicionales quedan olvidados y sólo permanecen vivos en la memoria de unos pocos. Esta es la dictadura del progreso y, como en la actualidad los cambios son tan rápidos que apenas podemos asimilarlos, la memoria se desdibuja con demasiada facilidad.
Para un joven ciclista que se haya aficionado a pedalear en bicicleta de carretera hace tan sólo cuatro o cinco años, es posible que conscientemente imagine que las bicicletas llevan siendo de fibra de carbono y con 9, 10 u 11 velocidades desde casi siempre: o sea, que se ha pasado del velocípedo a la tecnología aerospacial en una sola fase. Así de radical es el mercado: lo que llega nuevo barre con lo menos contemporáneo, aunque ello suponga un quiebro absoluto de tendencias y tecnología.
Del acero al espacio
Si cerrásemos los ojos y los volviésemos a abrir hace tan sólo una década, nos encontraríamos con los
escaparates de las tiendas de bicis llenos de modelos de aluminio aeronáutico, algunas de acero al cromo molibdeno arrinconadas, en una vitrina especial un par de modelos de titanio y varias horquillas de fibra de carbono dispuestas a ser instaladas en las bicicletas más clásicas. Sólo en algunos comercios muy especializados se podrían llegar a ver bicicletas de carbono, a unos precios prohibitivos y la tendencia latente sería la de cuadros de aluminio con vainas y tirantes de fibra de carbono. Esta es una realidad constatable, aunque el futuro –con la mirada puesta hace una década- nos ha sorprendido a todos, permitiendo una oferta de bicicletas con cuadro de fibra de carbono más baratas que los modelos medios de aluminio del año 2000.
¿Made in … ?
Si ya con los cuadros de aluminio la industria de la bicicleta se desplazó hacia oriente (los mejores robots de soldadura TIG estaban en Taiwán), con la fibra de carbono se ha desarrollado casi al completo en los países de esa parte del planeta. La razón es muy sencilla: aunque el carbono es un material tecnológicamente muy difícil de manipular, en China y Taiwán disponen de una gran capacidad industrial y han sabido estandarizar la fabricación de componentes de fibra de carbono: la industria transformadora de este material ya la tenían implementada (todas las fábricas de palos de golf, cañas de pescar y raquetas de tenis de carbono están en estos países) y dar el paso hacia el mercado del ciclismo ha sido relativamente sencillo.
Aunque la materia prima (tejido de carbono) es bastante más costosa que el aluminio o el acero, al emplear un método de elaboración monocasco, basado en un molde que se recubre con láminas de tejido y se comprime de manera automática, logra eliminar muchas horas de mano de obra y abaratar el coste por unidad, pudiendo conseguir en la actualidad bicicletas montadas con un cuadro de este moderno material y un grupo de gama media por menos de 2.000 euros; una alternativa impensable hace tan sólo una década.
Memoria histórica
Pero los que hemos vivido esta evolución desde un principio no podemos dejar de tener un cierto poso de tristeza al ver con qué facilidad se ha enterrado algo que vimos nacer, crecer y casi morir. El paso del acero al aluminio supuso una rebaja sustancial en el peso de las bicicletas, de hecho se llegaron a batir récord en la báscula análogos a los conseguidos con las más modernas bicicletas de carbono y la rigidez de los últimos cuadros de aluminio (escandio, series 6000 y 7000…) era muy alta, pero la poca resistencia a la fatiga de este material y lo complejo de su manipulación (la soldadura era muy delicada y había que someterlos a un proceso de tratamiento térmico para su endurecimiento) hicieron que la industria se decantase mayoritariamente hacia el carbono: un material mucho más longevo, que aporta una respuesta lineal más homogénea y que permite un compromiso entre el peso y la rigidez difíciles de lograr con los metales, incluyendo el costosísimo titanio.
¿Y el futuro?
A la vista de estos cambios tan drásticos de tendencias, cabe esperar que mañana se evolucione sobre materiales
como el borón o el niobio y, de golpe y porrazo, nos olvidemos en poco tiempo de la fibra de carbono. Espero que, sinceramente, esto no suceda y que en el futuro alguien eche la mirada atrás y se recuperen a los artesanos que pueden hacernos todavía un cuadro a medida con los mejores metales, opción (la de los cuadros a medida) que con la fibra de carbono es poco más que imposible. De momento hemos visto cómo marcas tradicionales, como es el caso de De Rosa, han mantenido modelos de muy alta gama fabricados con tuberías de acero al cromo molibdeno ¿será una tentativa retro o un camino para alimentar en el futuro?

6 comentarios hasta ahora
1 picaedro // ago 17, 2010 a las 19:18
Los aires retro parece que han quedado relegados al mundo de las “fixies” y al menos en nuestro país, la fabricación de cuadros artesanales prácticamente ha desaparecido.
Personalmente pienso que entre el mundillo del cicloturista puro, debería renacer ese segmento de aficionados a admirar la obra de un buen profesional y el placer de poseer un objeto que nos identifica.
Un saludo.
2 Edu // ago 18, 2010 a las 8:38
Añadir algunos comentarios para el debate:
- Bajo mi punto de vista el hecho mas importante para el traslado masivo la fabricación hacia el lejano oriente, es el bajo coste de la mano de obra, y un soldador de TIG ( proceso para soldar aluminio) es una mano de obra cualificada que tiene un salario alto dentro de los especialistas de la industría, el traslado de la fabricación masiva de bicis a oriente yo pienso que se sitúa a finales de los 80 inicios de los 90, cuando este hecho era determinante. Ni que decir tiene que la fibra de carbono permite prescindir de una mano de obra tan especializada.
- La industria aeronautica (Que es donde hay que mirar cuando se busca maximas prestaciónes con bajo peso) no esta haciendo nada muy diferente de lo que se conoce, la fibra de carbono es todavía un material en expansión y estudio.
- Los aires-retro pienso que lo que buscan es un afán de personalización de la propia bici, el hecho de que tener una bici distinta del resto no sea solo una cuestión de dinero, además de que la existencia de un factor sicologico en todo esto, que es la busqueda de la bici soñada de tu juventud.
Edu
3 Cascocloco // ago 18, 2010 a las 9:56
Cada vez se ven más ciclistas que están deseando tener el tope de gama de “Pinatimelook” y pedalear con las bicis de los profesionales en vez de cuidar su salud, alimentación, llevar un entrenamiento adecuado…
¿Y esos catálogos que año tras año nos quieren vender su “pepino” con ganchos como “un 50% más rígida y 200 gr más ligera que el modelo del año pasado”?
¿Y si tengo la del año pasado, qué hago? ¿la tiro a la basura y me compro la nueva para tener el mejor material?
¿La era del carbono? ¡Noooooo!
Es la era del márketing, la publicidad y de nunca estar feliz con lo que tienes.
4 tuareg // ago 21, 2010 a las 17:03
¡Que razon tienes Cascoloco! Recuerdo que antaño el tener una bicicleta artesana era todo un lujo y el no va mas, yo de hecho tuve una, una Macario y era una pasada.
5 Edu // ago 24, 2010 a las 8:20
Dos temas a añadir:
- Las marcas de bicis son empresas que existen gracias a que venden bicis todos los años y cada año han de venderlas, para que los usuaríos las sustituyan aúnque no hayan terminado su vida útil, (una bici es un bien longevo), y debén intentar convencernos para seguir existiendo.
- ¡Siguen existiendo artesanos que fabrican bicis a mano en el mercado!
http://www.handmadebicycleshow.com/
¡Y vaya bicis! ¡Animo que el estilo retro está en auge! Sino mirad lo que ocurre en el mercado de las motos.
Edu
6 jaumeMF // oct 1, 2010 a las 14:13
Sin duda, vivimos en una época de envidias, de deseos, de mejoras sustanciales o intangibles. Son pocos los que escapan a esta industria, que mueve millones y que no sufre la crisis. Se siguen vendiendo bicis baratas, y se siguien vendiendo bicis de gama alta, de 3000 para arriba. Cada vez se ven más ruedas Ligthweigth, Reynolds,ultraligeras con precios prohibitivos. Y lo mejor de todo es que esas ruedas suelen montarlas gente mayor, regordetes que sólo ruedan los domingos para ir a merendar con los amigos.
Pero en cierta manera me parece lógico que queramos lo mejor. Cuanto más envejecemos, menos fuerza solemos tener, pero mucho mayor poder adquisitivo que cuando teníamos 18 años. Y queremos suplir esa falta de fuerza montando bicis espectaculares, pensando que si le quitamos 500 gr a la bici, y aumentamos la rigidez, andaremos más.
Yo cambiaría mi bici por mis piernas cuando tenía 20 años, pero no puede ser. De alguna manera hay que intentar mejorar. Mejorar o evolucionar.
PD: Si este año el cuadro PinaORbBHTImeLook es un 30% más rígido que el anterior. Y si el anterior era ya un 27% más rigido, y el anterior otro 19%, y si el año que viene sacan uno que mejora el actual en un 23%, mi bici de hace 5 años era de plastilina?????? XD
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