Pablo Bueno

Pedalada a pedalada

La era del carbono

Publicado el agosto 16th, 2010 por pablobueno | Tags: General

A medida que la tecnología se introduce en nuestra sociedad, los valores tradicionales quedan olvidados y sólo permanecen vivos en la memoria de unos pocos. Esta es la dictadura del progreso y, como en la actualidad los cambios son tan rápidos que apenas podemos asimilarlos, la memoria se desdibuja con demasiada facilidad.

Para un joven ciclista que se haya aficionado a pedalear en bicicleta de carretera hace tan sólo cuatro o cinco años, es posible que conscientemente imagine que las bicicletas llevan siendo de fibra de carbono y con 9, 10 u 11 velocidades desde casi siempre: o sea, que se ha pasado del velocípedo a la tecnología aerospacial en una sola fase. Así de radical es el mercado: lo que llega nuevo barre con lo menos contemporáneo, aunque ello suponga un quiebro absoluto de tendencias y tecnología.

 

Del acero al espacio

Si cerrásemos los ojos y los volviésemos a abrir hace tan sólo una década, nos encontraríamos con lospropiedadesmaterialesco escaparates de las tiendas de bicis llenos de modelos de aluminio aeronáutico, algunas de acero al cromo molibdeno arrinconadas, en una vitrina especial un par de modelos de titanio y varias horquillas de fibra de carbono dispuestas a ser instaladas en las bicicletas más clásicas. Sólo en algunos comercios muy especializados se podrían llegar a ver bicicletas de carbono, a unos precios prohibitivos y la tendencia latente sería la de cuadros de aluminio con vainas y tirantes de fibra de carbono. Esta es una realidad constatable, aunque el futuro –con la mirada puesta hace una década- nos ha sorprendido a todos, permitiendo una oferta de bicicletas con cuadro de fibra de carbono más baratas que los modelos medios de aluminio del año 2000.

 

¿Made in … ?

Si ya con los cuadros de aluminio la industria de la bicicleta se desplazó hacia oriente (los mejores robots de soldadura TIG estaban en Taiwán), con la fibra de carbono se ha desarrollado casi al completo en los países de esa parte del planeta. La razón es muy sencilla: aunque el carbono es un material tecnológicamente muy difícil de manipular, en China y Taiwán disponen de una gran capacidad industrial y han sabido estandarizar la fabricación de componentes de fibra de carbono: la industria transformadora de este material ya la tenían implementada (todas las fábricas de palos de golf, cañas de pescar y raquetas de tenis de carbono están en estos países) y dar el paso hacia el mercado del ciclismo ha sido relativamente sencillo.

Aunque la materia prima (tejido de carbono) es bastante más costosa que el aluminio o el acero, al emplear un método de elaboración monocasco, basado en un molde que se recubre con láminas de tejido y se comprime de manera automática, logra eliminar muchas horas de mano de obra y abaratar el coste por unidad, pudiendo conseguir en la actualidad bicicletas montadas con un cuadro de este moderno material y un grupo de gama media por menos de 2.000 euros; una alternativa impensable hace tan sólo una década.

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