Pablo Bueno

Pedalada a pedalada

Motivación

Publicado el abril 27th, 2010 por pablobueno | Tags: General

Es una palabra irremediablemente unida a nuestro deporte: motivación. Más del cincuenta por ciento de la energía que mueve los pedales sale de algún lugar etéreo, difícilmente identificable, de nuestro interior. No podemos manejarla, es imposible entrenarla y mucho menos controlarla, ya que está gobernada por nuestras sensaciones y sentimientos. La motivación es lo que diferencia a casi todos los deportistas de las personas sedentarias, es ese plus de entropía que, muy lejos de perjudicarnos, nos permite sacar de nuestro interior energías incomprensibles para la ciencia con las que somos capaces de realizar esfuerzos que, para la mayoría, resultarían inhumanos. Un ejercicio como pedalear, durante una centena de kilómetros, por un territorio montañoso genera un consumo de energía real –de la medida en los laboratorios- que una persona como tú, quien está leyendo ahora este comentario, no debería poder obtener; sin embargo, para un cicloturista medianamente entrenado, es una labor casi rutinaria, que se salda con unas jarras de cerveza al finalizar y una sesión de risas con los compañeros de grupeta.

 

El calendario: la base

Este año se ha adelantado mi temporada cicloturista. El poco tiempo libre del que dispongo para participar en rutas yMorcuera marchas obliga a que organice muy bien el calendario y marque con nitidez mis objetivos. Para mí, el pedalear supone un gran disfrute y, si no dispones de un grado de entrenamiento mínimo, se puede convertir en una tortura. A eso jamás quiero llegar, siempre lo he dicho: el día que deje de disfrutar sobre los pedales… colgaré la bici. Por lo que casi se ha convertido en una obsesión preparar cada actividad que realizo. Hace un par de meses recibí entusiasmado una llamada de mi buen amigo Francesc Felipe: me invitaba a que acompañase a su grupeta de la Unió Ciclista Villanova para realizar su marcha clásica (llevan más de veinte ediciones) consistente en recorrer en un par de días la distancia que separa la población costera de Villanova y la Geltru  y el Principado de Andorra, ida y vuelta. Acepté sin pensarlo, sólo por pasar un par de días en compañía de Francesc y sus amigos cualquier esfuerzo merecería la pena. En ese momento no valoré que se trataba de realizar una ruta de más de 400 kilómetros con muchos metros de desnivel acumulado.

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