Si os fijáis con detenimiento, en un plazo muy breve de tiempo, la revolución tecnológica que ha sufrido la industria del ciclismo no es equiparable a la de casi ningún otro sector. Además de que las ruedas siguen siendo redondas, hay pocas otras partes de la bicicleta que no hayan recibido transformaciones importantes. De manera especial, en los últimos cinco años, con la estandarización de la fibra de carbono en la mayoría de procedimientos de fabricación, tanto de cuadros como de componentes, ha cambiado el concepto de diseño de muchos elementos de nuestras bicicletas.
Además de la reducción de peso, algo vital en una práctica deportiva en la que es la energía humana la que provoca el desplazamiento, se ha conseguido mejorar la eficiencia ya que, al emplear materiales más rígidos, la transferencia de fuerzas se ha optimizado.
Lo escrito en los párrafos anteriores corresponde a un discurso tecnológico, pero no debemos olvidar que nuestro deporte, el CICLISMO, con letras mayúsculas, pertenece a la épica, a la historia y, en muchos lugares del mundo, a una tradición que ya ha pasado de ser centenaria. En este camino evolutivo han quedado plasmadas fechas, nombres, efemérides, mitos… y seríamos injustos si no reconociésemos el valor que cada uno de estos aconteceres merece.
Si os preguntasen por nombres relacionados con el ciclismo, a la mayoría de vosotros se os vendrían una docena de ellos a la cabeza en pocos segundos, de entre todos seguro que estaría el de Colnago. Leer más →
