Pablo Bueno

Pedalada a pedalada

Colocando las calas

Publicado el enero 16th, 2013 por pablobueno | Clasificado en: General |

La biomecánica es una de las ciencias relacionadas con el ciclismo que más ha evolucionado en los últimos tiempos. El disponer de una bicicleta regulada acorde con nuestras medidas, además de aportarnos la mayor comodidad, juega un papel importante en la eficiencia dinámica, hasta el punto de permitirnos aplicar al pedaleo el máximo de nuestra energía.

La colocación correcta de las calas, además de permitir que optimicemos la fuerza que aplicamos sobre los pedales, evita que suframos lesiones en alguna de las articulaciones de los miembros inferiores, por lo que es una de las rutinas más importantes a realizar con esmero.

Si no tienes la posibilidad de que algún experto te regule las calas sobre tus zapatillas habituales, te mostramos en este vídeo cómo puedes llevarlo a cabo tú mismo, pero lo ideal es que sea un especialista el que supervise esta acción.

Una vez que dispongas de unas zapatillas con las calas correctamente instaladas es posible que tengas más de un par y necesites regularlas de la mejor manera posible. Para realizar esa labor con la mayor comodidad te mostramos este truco, para el que sólo necesitas un trozo de cartón y una cuchilla: una vez recortada la cala, trazas una línea que correspondan a los ejes longitudinal y transversal y, valiéndote de estas medidas, podrás ajustar a la perfección cualquier calzado que utilices.

Para los que no dispongáis de medidas concretas de regulación, os aconsejamos que os paséis por la web de nuestro experto en biomecánica, Jon Iriberri, y os bajéis la plantilla con la que podéis hacer un montaje a la medida de las calas más habituales.

 

 

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Se acaba la temporada

Publicado el octubre 22nd, 2012 por pablobueno | Clasificado en: General |

Cada año al llegar estas fechas, y ya van unas cuantas temporadas pedaleando, los días amanecen más tristes, hay que estar siempre pendiente de la previsión meteorológica y nunca acertamos con la ropa con la que salimos a pedalear. Es lo que sucede en otoño y primavera: que la climatología se alborota y perdemos la franquicia de buen tiempo con la que nos gusta pedalear. Por suerte la tecnología cada vez está más a nuestro servicio y el equipamiento nos permite olvidar un poco el termómetro y la lluvia, pero no podemos ignorar que estamos a final de la temporada y que cualquier excusa es buena para “perrear” y quedarnos en la cama en lugar de enfrentarnos a la incertidumbre meteorológica.

Las alternativas

Si eres de los que se preocupan por mantener la mejor forma física posible durante los 12 meses del año, retomando en primavera el pedaleo intensivo, seguro que en tu calendario de entrenamiento ya has previsto sesiones de gimnasio, deportes complementarios, incluso unas jornadas de parón para relajarte y cambiar de aires durante una pequeña temporada.

Pero cada vez es más frecuente alargar la temporada y hasta para los profesionales aparecen carreras en plena estación invernal. En ese caso hay que volver a programar los objetivos e intentar mantener un estado aceptable de entrenamiento a lo largo de toda la temporada.

Y para los más “machacas” siempre queda el recurso del rodillo, uno de los accesorios más eficaces… y odiados. De manera especial para los que disfrutamos de los paisajes, la charla en la grupeta y esa sensación indescriptible que se tiene al trazar bien una curva que ya conoces.

Alargando la actividad

Para alguno de nosotros el ciclismo es en realidad una verdadera filosofía y, además de ser un deporte más o menos exigente, nuestra vida gira en torno a él. Supeditamos el calendario de citas a las actividades en las que vamos a participar, hacemos previsiones económicas para poder asistir al mayor número de eventos posibles y, cuando nos queremos dar cuenta, nuestros mejores amigos pertenecen o están estrechamente relacionados con el mundo de los pedales.

Para los que seguís de cerca esta web, poco os tenemos que contar: nuestras kedadas se organizan en los momentos más insospechados y, cuando nadie se lo plantea, se nos ocurre montar una marcha “siberiana” en la Rioja, el Pirineo o la Sierra de Béjar.

Esta temporada la estoy terminando con la actividad más relajada, pero sin alejarme demasiado de la bicicleta. Una de las actividades que, desde hace muchos años, más me satisface es asistir a las vueltas por etapas que se organizan en las islas: Ibiza, Menorca o Maspalomas ofrecen el mejor de los escenarios para continuar con el cicloturismo hasta que se acerca el momento de tomarse las doce uvas. Pero este año no he renunciado a realizar una actividad más convencional, echándole un pulso al mal tiempo… aunque debo deciros que salió ganando él. Desde hace tiempo llevaba “maquinando” con Tere y Luis, los amigos que todos los ciclistas tenemos en Sabiñánigo, hacer la Quebrantahuesos disfrutándola al máximo, para lo cual nos planteamos hacerla en dos jornadas: el primer día llegaríamos hasta Laruns y en la jornada siguiente haríamos el resto del recorrido. La fecha elegida sería el último fin de semana de septiembre, por aquello de la presencia del “veranito de San Miguel”, pero el homenajeado no debió darse cuenta de nuestras intenciones y llegó una semana tarde, por lo que el fin de semana del 29 y 30 de septiembre estuvo lloviendo en prácticamente toda la península. Como ya habíamos reservado hotel para pasar la noche en Laruns, decidimos hacer turismo durante la primera jornada y poner unas velitas al santo para que fuera condescendiente con nosotros. Al final pudimos hacer media QH y, aunque amaneció un domingo nublado y tenebroso, la lluvia se retiró y pudimos disfrutar de una jornada excepcional de cicloturismo.

Y ahora espero ansioso a que llegue la primera semana de diciembre para volver a compartir paisajes y puertos con los amigos de Maspalomas, entre tanto aprovecharé las jornadas de buen tiempo para seguir pedaleando y, si no hay otro remedio, sacaré el rodillo del maletero para mantener “engrasadas” las articulaciones.

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Querido Truji…

Publicado el junio 29th, 2012 por pablobueno | Clasificado en: General |

Desde la madrugada del 28 de junio de este 2012 ya no me llegarán más mensajes de WhatsApp con esos chistes que me mandabas, ni te veré protagonizando alguna de las fotos que me hace llegar Juan Carlos Alvaré de las marchas en las que participabas. Pero eso no es lo peor: ya no podremos echarnos esos piques en la subida a Guayadeque, ni esprintar en Cercados de Espino, ni hacernos jugarretas en Ayagaures para ver cuál de los dos “revienta” antes…

Hace un par de semanas recibí una llamada de Juan Carlos dándome una noticia preocupante: “Truji se ha desvanecido cuando estaba descendiendo con la bicicleta y se ha salido de la carretera, se ha dado un golpe muy feo”. Días más tarde nuestro amigo, el Dr. Bartolomé, me confirmó la peor de las previsiones: una lesión medular, entre la C6 y la C7, te relegaría a la postración para el resto, pero tus constantes vitales eran en ese momento mucho más preocupantes, te empezabas a debatir entre la vida y la muerte. Alguien de ahí arriba, de los que gobiernan en el mundo de los cielos, no quiso que una persona dicharachera, inquieta, dinámica, optimista, vital… tuviera que pasar el resto de sus días viendo pasar la vida, sin intervenir en la resolución de lo que tuviera que suceder, y decidió que tus días entre nosotros habían tocado a su fin. Aunque es una afirmación un poco cruel, es un alivio poder recordarte alegre, nervioso y desafiante. El Truji de siempre: no merecías vivir tu recta final desde una cama o una silla de ruedas.

 

Andaluz con orgullo y catalán de profesión llegaste hace décadas, desde tu Córdoba natal, hasta la Sabadell de tus amores, donde el buen oficio te permitió construir un más que próspero negocio familiar: ese Ciclos Trujillo que ha dado el mejor de los servicios a miles de clientes aficionados a la bicicleta. Pero nunca te olvidaste de la pasión por la bici y de tus amigos; conseguiste contagiar a infinidad de personas el amor por este bello deporte. Has sido uno de los importantes, te has ido dejando una huella imborrable y no has dejado deberes por hacer: hasta terminaste esa Andalucía Bike Race tan exigente en la que te inscribiste con tanta decisión.

Ya no volveremos a escuchar ese “liante” acento andaluz tan envolvente, con el que lograbas llevar a tu terreno a cualquier interlocutor… como a aquel mosso d’esquadra que te paró para multarte por ir al tresbolillo con la bicicleta (qué malo eras bajando puertos, jodío) y al día siguiente fue a tu tienda para que le vendieras una bici.

Pero no te perdono que no acudas a la cita que teníamos en la próxima Vuelta a Ibiza, ni a la de Menorca y… ¿con quién voy a compartir en diciembre el décimo de lotería de Navidad que me regalabas en Maspalomas?

Hasta siempre Antonio.

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Rafa se ha roto

Publicado el mayo 8th, 2012 por pablobueno | Clasificado en: General |

Son noticias que sabes que, tarde o temprano, llegan. Aquí la sapiencia popular es dramáticamente eficiente y “de tanto ir el cántaro a la fuente…”.

Ha sucedido. El 30 de abril, a las 8 de la mañana, me pita la alarma de WhatsApp avisándome que se ha creado un grupo de charla en el que estamos Ainara, Alvarito Calleja, Miguel Chico, Sergio Palomar y yo. El título del grupo era “Fotógrafo Kaput”, y en el primer mensaje que veo aparece una foto de Rafa Gómez, nuestro fotógrafo, en una camilla de hospital, con un montón de vendas, un collarín y varias vías en un brazo. Comienzan a fluir los mensajes y enseguida Rafa nos cuenta que ha habido una caída en el pelotón de la Vuelta a Asturias y que el motorista, para evitar atropellar a un ciclista derribado, hace una maniobra evasiva y Rafa termina en el suelo con su propia moto pasándole por encima de la pierna derecha. Leer más →

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III Siberiana, en Béjar

Publicado el febrero 28th, 2012 por pablobueno | Clasificado en: General |

Otro invierno más, y ya van tres, hemos convocado una kedada desde el Foro de esta página web, con la finalidad de reunir a unos cuantos locos de los pedales más para pasar una jornada de diversión, gastronomía y turismo, que para lograr cualquier tipo de objetivo deportivo: a estas alturas de la temporada sería un suicidio planificar una actividad medianamente exigente.  

De las intenciones a los hechos

Nunca sabremos si es bueno convocar un evento tan informal con tanto tiempo de antelación pero el caso es que, desde mediados de noviembre de 2011, ya se estaba calentando el ambiente en el Foro y la lista de preinscritos crecía de manera significativa. La dinámica es siempre la misma: los participantes en la conversación más interesados en la kedada proponen una fecha y un lugar y se someten a quórum todas las propuestas. Como ya habíamos visitado la Rioja y el Sobrarbe en las ediciones anteriores de La Siberiana, se decidió ir a tierras salmantinas, en las faldas de la Sierra de Gredos, para, utilizando de “cuartel general” el hotel que Lale Cubino tiene en el Puerto de la Vallejera, hacer un recorrido sencillito por la zona. Una vez preparada la lista de participantes nos pusimos en contacto con el ex corredor bejarano para organizar la kedada en su hotel, pero recibimos la triste noticia de que se encuentra en plena fase de ajustes administrativos y no podía asegurarnos que para la fecha solicitada pudiera darnos cama y mantel.

Improvisando

Rápidamente, nuestro veterano forero Víctor, Vitihv para los seguidores de nuestra sala de charla, seleccionó un hotel por su cuenta, al que nos unimos otros participantes. La lista de inscritos parecía abundante, pero empezaron a caerse los candidatos por diferentes razones: lejanía, asuntos familiares, trabajo, algunos sólo podían el sábado y la ruta se haría el domingo… pero la convocatoria seguía adelante. Para colmo, entre la segunda y tercera semana de febrero entró una ola de frío polar y, si algún indeciso necesitaba argumentos sólidos, este era el definitivo, Pero, vamos a ver: ¿esto no era una marcha “siberiana”?

Y llega el 25 de febrero

Siguiendo el guión previsto, nos encontramos en el hotel Beletri (adoptado como “cuartel general”) los supervivientes de la kedada original. Juan Carlos, desplazado desde Sabadell, Víctor, Aurora y Javi (Milic) desde Madrid y yo mismo, que llegué con Raquel al final del día. Una charla breve y quedamos citados para el desayuno del día siguiente. Béjar amanece a tres grados centígrados, cielo despejado y viento en calma. Tras el desayuno ascendemos hasta el centro del pueblo para reunirnos en el aparcamiento de la Escuela de Ingenieros, donde ya nos esperaba Vicente (Ervicen en el Foro) que venía desde Salamanca. Esperábamos la presencia de algún forero más (Louth) que llegaría desde Cáceres, pero a las 9:30, la hora pactada, no había nadie más y decidimos emprender la marcha.

Carretera y manta

Dejamos atrás las calles de Béjar con el sol levantándose a nuestras espaldas, los primeros compases eran ascendentes, dejando a nuestra izquierda los antiguos batanes de la monumental villa. El viento estaba en calma y, aunque la temperatura no se incrementaba, la sensación térmica era bastante agradable hasta que, rebasado el cruce de Calzada de Béjar, nos metimos en un tramo sombreado y sentimos con rotundidad los rigores de febrero. Tráfico motorizado mínimo, carretera perfectamente pavimentada, paisaje charro hasta donde alcanza la vista… todo esto recorriendo un sinfín de toboganes hasta que, desde el fondo del valle del río Alagón, se inicia el ascenso hasta Valero y San Miguel de Valero. Menos de una decena de kilómetros, perfil llevadero y alguna rampita suelta, con más del 10% de pendiente, donde la bicicleta nos recuerda que, por muy festivo que sea nuestro espíritu, a la hora de sudar no hay tolerancia que valga.

El momento esperado

Ascendemos hasta la cumbre de San Miguel de Valero, nos hacemos la foto de rigor en el mirador y Vicente nos guía hasta un restaurante de la zona donde nos avituallamos con unas “patatas meneás”. Un buen rato de charla, algunas fotos y pocas ganas de seguir pedaleando… pero llega el momento de continuar la ruta. La propuesta original del itinerario continuaba por Valdefuentes pero, al llegar al cruce de San Esteban de la Sierra, descubrimos que la carretera está cerrada por obras, por lo que decidimos regresar por Santa María de los Llanos y deshacer el camino recorrido a la ida. Sin ningún incidente que reseñar y, sufriendo en las piernas los más de 1.300 metros de desnivel acumulados en 77 kilómetros, llegamos a las calles de Béjar donde finaliza nuestro periplo salmantino.

Momento de reflexión

Y para reflexionar, nada mejor que juntarnos todos en el restaurante Beletri, donde previamente habíamos reservado un menú típico (muchas gracias a José Enrique por su mediación con el cocinero) y permanecer dos horas largas analizando cada vivencia de la marcha. Todo fue muy bonito, pero echamos en falta a los que no pudieron acudir por diferentes motivos: Txema, Ayala, Tuareg, Tommy, Sunneo, David Ibáñez, Javier Oroquieta, Louth, Peternac, Luis González…  

¡Os esperamos en la próxima Kedada!

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“Jaja”, uno de los más grandes

Publicado el enero 30th, 2012 por admin | Clasificado en: General |

A lo largo de todos los años que llevo en esta profesión, he compartido diferentes actividades con personajes célebres del mundo del ciclismo de lo más variopinto, tanto en el entorno de las competiciones, como al ir a hacer entrevistas, en ferias, presentaciones de material… en la mayoría de los casos he conseguido tratar con estas celebridades fuera del estricto escenario de la competición, por lo que he encontrado a personas más relajadas, con pocas (o ninguna) gana de abordar asuntos relacionados con la competición y bastante más cercanos que cuando se trata de hablar de su propia profesión en ejercicio.

Desde la sobriedad de Lance Armstrong, la frescura de Chiappucci, la proximidad de Fondriest… hasta la enorme simpatía de Indurain, todos ellos siempre han mostrado un perfil mucho más humano y alejado del papel que representan cuando se encuentran sobre la bicicleta. De todos ellos el que más me sorprendió fue Laurent Jalabert y, aunque ya sabía de su cordialidad antes de haber tratado con él, todos los calificativos se quedan cortos para describir a una persona que, desde el primer momento de estar con él te sientes como si fuera un amigo de toda la vida.
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Así nace un mito: el Pico de las Nieves

Publicado el diciembre 21st, 2011 por pablobueno | Clasificado en: General |

Corría el mes de enero de 1998 y se acababa de producir la fusión entre la editorial Dorleta (Ciclismo a Fondo) y Motorpress (Bicisport). En aquella época me dedicaba a las pruebas de bicis y a publicar recorridos cicloturistas y perfiles altigráficos en la revista resultante de esta unión empresarial. Un día recibí una llamada de David Ibáñez, el máximo responsable de Campagnolo en España, que me propuso hacer un viaje a Maspalomas con todas las bicicletas de los equipos profesionales que montaban el grupo italiano, para hacer una prueba a fondo y un reportaje fotográfico en las paradisíacas carreteras de Gran Canaria, sin duda uno de los lugares más espectaculares para practicar ciclismo.

Dicho y hecho, unos días más tarde nos encontrábamos en el aeropuerto de Barajas con dos carros llenos de las bicis oficiales de Festina, Vitalicio, Banesto, ONCE… que David había pedido a los equipos: empezaba la temporada y ya disponían todos de sus monturas oficiales. El objetivo estaba claro: sumarnos al pelotón de la Scuola Italiana de Ciclismo, dirigida por Davide Cassani, que cada invierno acudía a la isla para realizar infinidad de actividades de esta entidad y rodar cada día con una bicicleta diferente para realizar un test subjetivo de cada modelo.

En tierras canarias

Al llegar a la isla nos vino a recoger al aeropuerto un tal Ángel Bara, me lo presentaron como el responsable de recorridos en Gran Canaria de la Scuola Italiana de Ciclismo y, a la postre, el organizador de la Marcha Cicloturista Internacional de Maspalomas. Enseguida entablamos conversación y salió a relucir un puerto que era durísimo. Esto me sucedía de manera habitual en aquella época: a cualquier sitio que iba de visita y me identificaban como el medidor de altimetrías de Ciclismo a Fondo siempre aparecía un “puerto en la zona durísimo”, utilizando siempre como patrón el Angliru, que comenzaba a despuntar, informativamente hablando, por aquella época (la primera ascensión de La Vuelta se haría un año más tarde).

Como por las mañanas nos dedicábamos a rodar con los de la Scuola para probar las bicis, quedamos una tarde con Ángel para conocer ese misterioso puerto. Recuerdo que era bastante tarde y, como el inicio de la subida estaba a unos 40 kilómetros del hotel, decidimos recorrerla en coche (de hecho, justo al llegar a la cumbre se hizo de noche cerrada).

Monté un altímetro de emergencia y ascendimos muy despacio, para no provocar errores desmesurados de lectura y la medición de la altimetría la iniciamos desde la misma costa, en el pueblo de Carrizal (la Escalada Cicloturista clásica comienza en Ingenio, 6 kilómetros más arriba) o lo que es lo mismo, sobre el mismo nivel del mar.

 

Cifras para asustarse

Los 10 primeros kilómetros no me parecían nada excepcional: alguna rampa del 10% de pendiente, entre callejuelas de las poblaciones costeras y nada en el Angel Bara, Director de la Vuelta a Maspalomaspaisaje que nos informase de una aparición inmediata de ese coloso terrible que nos había anunciado Ángel Bara. Todo transcurría así hasta que desembocamos en La Pasadilla, una pequeña aldea situada a unos 700 metros de altitud: giramos hacia la derecha y, de golpe, un muro inimaginable se presentaba frente a nosotros. El altímetro se volvió loco de repente, marcaba cifras de hasta el 24% de inclinación y a juzgar por los tirones del embrague del coche no iba muy desencaminado. Los siguientes siete kilómetros no nos decepcionaron… no voy a continuar con la crónica, porque no es el motivo de este post, pero os diré que cuando pasé los datos a limpio no me lo podía creer y tardé muy poco en volver hasta esas rampas para medirlo sobre la bicicleta.

 

Operación mediática

En 2011 se incluyó la subida al Pico de las Nieves como un etapa “extra” cronometrada de la Vuelta a Maspalomas. Ciclistas con el bagaje de Óscar Chema Arguedas y Javier GuillenSevilla, Ángel Vicioso, Eduardo Chozas, Abraham Olano o Peio Ruiz Cabestany comprobaron la dureza de las rampas de esta montaña en sus propias piernas, tras lo que se comenzó a hablar en voz muy alta de la posibilidad de llegar a incluir esta montaña en una etapa de nuestra Vuelta a España. Se vieron reportajes en televisión, algunos periódicos deportivos generalistas le dedicaron su atención y personajes muy próximos a la organización de Unipublic, como fue el caso del periodista Osvaldo Menéndez, valoraron la infraestructura necesaria para ver la viabilidad de traer hasta aquí al pelotón internacional.

 

Aire fresco en La Vuelta

Incluso sus detractores están de acuerdo en que la llegada del nuevo equipo Pico de las Nieves rampas 23%directivo de Unipublic ha supuesto una batería de cambios importantes en la Vuelta a España, de manera especial por la inclusión de etapas que, tras el clamor popular, en tiempos pretéritos carecían de viabilidad. Así hemos podido comprobar cómo algo que parecía impensable se ha convertido en una realidad: etapas en los Países Bajos o en el País Vasco, prólogo nocturno en Sevilla,  metas en Cotobello, La Farrapona o la Bola del Mundo… ya son una realidad y el espíritu de innovación parece no decaer en la joven cúpula directiva de nuestra carrera más importante.

Y esta afirmación está apoyada por hechos que hemos vivido en primera Javier Guillen cumbre Pico de las Nievespersona; en la pasada edición de la Vuelta Cicloturista a Maspalomas tuvimos la visita de Javier Guillén, Director General de Unipublic, quien decidió convertirse en un cicloturista más y sufrir en carne propia las duras rampas del Pico de Las Nieves. Ya sabíamos de la afición por la bicicleta de Javier, incluso le pudimos ver participando en la última edición de la Treparriscos, pero no imaginábamos que su implicación con la selección de nuevos  recorridos llegase hasta tan lejos.

Su visión para el futuro está clara: a toda costa quiere que La Vuelta celebre sus dos últimas etapas en tierras canarias y podríamos estar hablando de la disputa de dos etapas en línea, una con final en la base del Teide y otra en la cumbre del Pico de las Nieves. Sabemos que hay negociaciones abiertas con el Gobierno del Cabildo y que se ha valorado cuál sería la infraestructura necesaria para traer hasta aquí a todos los equipos y su material. Y no es un sueño de muy larga distancia, ya que estaríamos hablando de la Vuelta de 2013.

Nuestra carrera se merece lo mejor y el nacimiento de este nuevo mito supondría una bocanada de aire fresco para la ronda española.

 

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Ruedas y radios; algo de historia

Publicado el noviembre 22nd, 2011 por pablobueno | Clasificado en: General |

Hoy en día ya  se contempla como algo ancestral que nuestra bicicleta esté equipada con unas ruedas de montaje de serie, y para los más recientes practicantes de este deporte no despertará demasiado interés la evolución que ha sufrido este componente de la bicicleta, pero no debemos olvidar que, hasta hace poco más o menos una década, todavía la construcción de ruedas formaba parte del arte del montaje a la carta de una de nuestras monturas, cuando muy pocos nos planteábamos adquirir una bicicleta de catálogo y, sobre todo en la gama alta, se vendían muchos más cuadros que bicis montadas, ya que era práctica habitual que cada uno de los componentes fueran seleccionados por el usuario.

Entonces, cuando existía el duopolio Campagnolo/Shimano los bujes eran una parte fundamental de los grupos ya que, a partir de ellos, seleccionando radios y llantas, se fabricaban las ruedas completas. Hoy en día casi nadie sabe qué tipo de bujes llevan sus ruedas y, como mucho, se preocupan de la sección de la llanta y del material del que están compuestas.

 

A vueltas con los cruces

Con la estandarización en la fabricación de ruedas, en realidad el mercado se ha convertido en la selección de unas pocas marcas que investigan y diseñan y muchas otras que “fusilan” lo que los anteriores hacen. Hay poco debate y el montaje de radios rectos en la rueda delantera y cruzados en la trasera, de manera especial en el lado del casete, se ha convertido casi en la tónica general. Sólo honrosas excepciones, como puede ser el caso del sistema 3G de Campagnolo, rompen esta dinámica.

Se ha perdido en la memoria la técnica artesana de los mecánicos especialistas en construir ruedas (no cualquiera podía hacerlo) que eran capaces de elegir qué tipo de radiado necesitaba el usuario: a 2, 3 ó 4 cruces, dependiendo del peso del ciclista, el tipo de terreno que frecuentaba en sus recorridos o el grado de comodidad que pretendía en su montura. La rutina era realmente compleja, ya que había que elegir la longitud de los radios, el tipo de cabecilla y, lo más importante, la tensión que había que darle a cada uno

 

Y llegaron las Helium

En 1996 el clásico fabricante galo de llantas, Mavic, saca a la luz un proyecto que había culminado tras 5 años de investigación, poniendo en el mercado las primeras ruedas con montaje integral de la historia contemporánea: las Mavic Helium. Su diseño era arriesgado ya que, además de presumir de una gran ligereza (rondaban los 1.700 gramos, todo un récord en la época), confiaban en un montaje de radios sin cruzar en la rueda delantera  (radial) y bujes con rodamientos estancos, aunque ajustables. En poco menos de 5 años, casi todos los fabricantes más importantes de componentes y accesorios ya disponían de diferentes modelos de ruedas de gama alta con montaje de fábrica.

 

Argumentos para el futuro

La evolución del material del ciclismo durante la última década ha sido imparable, logrando que se redujera el peso de una bicicleta hasta límites inimaginables cuando sólo se utilizaban metales en la confección tanto de cuadros, como de todo tipo de componentes. Ahora un peso de 7 kilos es el correspondiente a una bici de gama media y gran parte de la responsabilidad de este aligeramiento reside en las ruedas. Al ser una parte fundamental en el desplazamiento, aceleración y direccionabilidad de la bicicleta, la reducción de peso en este componente ha sido vital a la hora de conseguir máquinas con un comportamiento dinámico mucho más ágil. No olvidemos que cada gramo que se reduce en una rueda (movimiento circular, de gran diámetro y con desplazamiento de masas circulares) mejora la inercia de nuestro desplazamiento, favorece los cambios de ritmo y aporta mayor estabilidad lineal a la bicicleta.

Ahora podemos elegir entre modelos más o menos aerodinámicos, fabricados con llantas y bujes de carbono o metálicos, con mayor o menor número de radios… pero no debemos olvidar que estas opciones, hace poco más de una década, eran un sueño inalcanzable.

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Ciclismo y ecologismo

Publicado el octubre 3rd, 2011 por pablobueno | Clasificado en: General |

Al hilo de los datos que ha publicado la DGT sobre el último barómetro de usuarios de la bicicleta, nos encontramos con que, según las estadísticas, hay cerca de tres millones de ciclistas habituales que, según este documento, utilizan la bicicleta a diario. Estos “ciclousuarios” colaboran al desarrollo sostenible de una sociedad ya que, en gran medida, además de evitar utilizar para sus desplazamientos un vehículo contaminante, mejoran la calidad humana de las ciudades.

El porcentaje de usuarios de bicicletas de carretera/deportivas es sólo del 9,8% (unos 294.000 ciclodeportistas) y, aunque son los que tradicionalmente han mostrado la imagen “social” del ciclismo, obviamente están en minoría.

Como podréis imaginar, la mayoría de nuestros lectores corresponden a este perfil: cicloturistas, ciclodeportistas de diferentes categorías, amateur, profesionales… que son, a su vez, los que pueblan las cunetas de las carreteras durante los fines de semana y los que participan en la mayoría de las marchas cicloturistas.

El día después

Resulta curioso que nuestro colectivo, el de los cicloturistas y ciclodeportistas, que detentan la imagen tradicional del ciclista esforzado y vocacional, empiezan a ofrecer una imagen de nuestra práctica deportiva que poco tiene que ver con la ecología y la sostenibilidad del medio ambiente.

El fin de semana posterior a que se disputase la marcha cicloturista organizada por la Federación Madrileña de Ciclismo, bautizada como “Desafío Puertos de Guadarrama”, estuve entrenándome por los mismos puertos que había atravesado aquel pelotón. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme la cuneta plagada de envoltorios de barritas energéticas, ampollas de bebidas glucosadas, geles energéticos… y eran muy recientes, a juzgar por el brillo que lucían las plateadas carátulas de estos complementos dietéticos.

En la Quebrantahuesos ya han convertido en una rutina celebrar una “batida” (el grupo de Os Andarines de Aragón) unos días después a los que se celebra la marcha y nos han confirmado que han llegado a recoger miles de desperdicios asociados con la suplementación alimenticia de los cicloturistas participantes en la marcha de Sabiñánigo.

La conciencia

No vamos a andar con paños calientes: cualquier ciudadano que tira al suelo un desperdicio es un cerdo, sin paliativo alguno. Y un cicloturista que hace lo propio merece el mismo calificativo. En su conciencia, sin duda, no hay respeto alguno por el medio ambiente y estamos convencidos que monta en bici porque no le ha picado el gusanillo de los aviones a reacción, pero no son representativos de nuestra afición. Su conducta refleja un comportamiento egoísta y, aunque deberíamos ignorarlos y saldar todo con un “allá cada cual”, no podemos evitar pensar en el gran perjuicio que suponen para todos.

Afortunadamente son muy pocos y la mayoría de los cicloturistas son respetuosos y hacen gala de una conciencia medio ambiental muy decidida, pero su actuación es muy eficaz: llenan de basura lugares donde crece la hierba. Esto, además de perjudicar nuestra imagen como colectivo, tiene otras consecuencias, entre ellas que los organizadores de marchas deban afrontar sanciones, gastar fuertes cantidades de dinero para limpiar el recorrido una vez finalizada la marcha (exigencia habitual cuando se atraviesan zonas protegidas) y poner en peligro la concesión de nuevos permisos para disputar marchas cicloturistas, ante la negativa de algunas autoridades hartas de ver las cunetas llenas de basura una vez finalizada la marcha.

Ni nos queremos erigir en salvadores del medio ambiente, ni queremos dar pie a ningún tipo de polémica, pero la moraleja de este llamamiento podéis sacarla sin demasiado esfuerzo.

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El recurso de la improvisación

Publicado el agosto 12th, 2011 por pablobueno | Clasificado en: General |

A lo largo de los años que llevo realizando diferentes reportajes y artículos para Ciclismo a Fondo, y más recientemente para esta página web, siempre ha sido necesario conseguir imágenes de apoyo para ilustrar los textos que publicamos ya que, de otra manera, el trabajo final sería realmente “infumable” y difícil de presentar en las páginas de una revista o en este espacio web.

Cuando se trata de una prueba de bicis, no suele haber ningún problema, ya que recurrimos a alguno de nuestros fotógrafos de apoyo (Rafa Gómez, César Lloreda, Mikel Helsing…), pero si las imágenes corresponden a una marcha cicloturista o a una sesión de medición de altimetrías la cosa se complica: no resultaría nada rentable organizar un viaje con los costes de un redactor más un fotógrafo, para que éste último, en un viaje que puede durar varios días y miles de kilómetros (por ejemplo, cuando acudimos a los Alpes a medir los puertos del Tour), para que su trabajo quede resumido a la toma de media docena de fotos en las rampas más significativas de cualquier collado alpino.


La imagen y la realidad

Sin llegar a ser un mundo de ilusión, como sucede en una película de cine, no hay que olvidar que las imágenes con las que se suele ilustrar un reportaje tienen bastante de fantasía: el objetivo final es el de mostrar algún detalle muy concreto de lo que se está describiendo en el texto, y para lograrlo se puede llegar a modificar la realidad. Cuando se fotografía la prueba de una bicicleta, las tomas de “barrido”, simulando velocidad, los ángulos inclinados en una curva o los gestos de tensión durante una arrancada, son vitales. De la misma manera que, al fotografiar un paisaje de un puerto de montaña hay que cuidar que el encuadre muestre, incluso exagerándolo, la inclinación de una rampa, efecto muy difícil de conseguir, ya que haría falta una proyección tridimensional de la imagen.

En cualquier caso la finalidad de una fotografía es comunicar al que la está contemplando una sensación de realidad máxima.

¿Y si faltan manos?

Cuando disponemos de un fotógrafo de apoyo la cosa es bastante más sencilla aunque, aprovechando que se pueden hacer todo tipo de pruebas, el fotógrafo de turno “abusa” de su condición de artista, obligándonos a hacer mil y una pasadas por delante del objetivo de la cámara hasta lograr esa imagen que, previamente, ha perseguido su imaginación.

Otra cuestión muy diferente es cuando se carece de fotógrafo y es necesario conseguir esas imágenes ilustrativas del reportaje que se pretende completar. Salvo que aparezca algún colaborador inesperado (nuestro amigo Juan Carlos Alvaré es un auténtico mago en esas lides) es necesario recurrir al uso de un trípode, una cámara que ofrezca una calidad de imagen buena, un autodisparador y mucha paciencia.

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La mecánica es la que podéis observar en el vídeo adjunto: se coloca el trípode, con la cámara orientada hacia el encuadre pretendido, se pulsa el botón de disparo y, mentalmente, se descuentan los segundos que tardará en abrirse el obturador para captar la fotografía.

Con mayor o menor fortuna logramos el resultado pretendido, incluso en ocasiones antes de repetir la operación una docena de veces. Pero no siempre es fácil: el lugar para colocar el trípode no permite un encuadre correcto, la carretera en la que nos encontramos tiene mucho tráfico (en Alpe d´Huez casi me aplastan el equipo de fotografía un par de veces), hace demasiado viento (algo frecuente en los Alpes y los Pirineos) y las fotos salen movidas, lo que apreciamos con la mirada no responde a lo que aparece en la foto final… y todo esto sucede en la actualidad, que las cámaras digitales permiten comprobar el resultado de cada toma en el momento; cuando utilizábamos película fotográfica había muchos más problemas añadidos ya que, hasta que no se revelaban los carretes, no podíamos ver lo que había sucedido con las fotografías.

En vivo y en directo

Cada vez es más frecuente que hagamos crónicas de las marchas cicloturistas en las que participamos: los que seguís con asiduidad la sección de cicloturismo de esta web podréis observar que tanto Sergio Palomar, como José Vicente Gisbert (Cascoloco) o yo mismo, realizamos galerías con cientos de imágenes y vídeos de las marchas más populares a las que asistimos. En ese caso no se puede preparar nada y la única solución es ir disparando imágenes o filmando vídeo a medida que nos movemos dentro del pelotón. En algunas ocasiones he utilizado un soporte, instalado en el manillar, para ir filmando a medida que pedaleaba, pero las tomas siempre son las mismas: un montón de culos pedaleando delante de mí. Por lo que la mejor solución es la de mover la cámara con la mano e ir enfocando hacia los motivos que más pintorescos resulten. Dicho así parece sencillo pero, además de disponer de cierta pericia sobre la bicicleta para soltarse de una mano e ir mirando por el visor de la cámara para hacer los encuadres, hay que tener en cuenta que eso no se puede hacer en la cabeza de un pelotón lanzado a 50 km/h, donde todo el mundo “mete codos” como si se tratase de una llegada en el Tour, ni bajando un puerto plagado de curvas, ni al circular por las callejuelas de una población…

Aun con todos estos inconvenientes, seguiremos haciendo este laborioso trabajo, por la única razón que nos mueve: haceros llegar las mejores imágenes desde allá donde se estén produciendo.


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