Ya ha pasado una semanita desde la anterior entrada y he dado mis primeras pedaladas serias por el Pirineo. Estoy saliendo un día sí y un día no. Del mismo modo que me estoy dando un homenaje sí y un homenaje también. Esto de la crisis ha debido afectar al bolsillo, porque a la gana de comer va a ser que no. Cualquier excusa es buena para montar un ágape.
El resto del tiempo, salvo contadas excepciones lo paso escribiendo. Hay días que estoy hasta más de ocho horas en el ordenador. Creo que fue Picasso quien dijo algo así como que la inspiración era como una musa que aparecía y desaparecía, y por si aparece mejor que me pille trabajando. La verdad es que me lo estoy pasando bien, aunque debo sufrir algún trastorno de bipolaridad porque a días estoy emocionado con el resultado del libro y a días estoy descontento. Si el día que estoy descontento, coincide que me han organizado alguna comida o cena, ya me encargo de ponerme contento, je, je. Pero con moderación ¿eh?
Como ando un poco despistado, me dejé en Zaragoza el cargador del Joule, por lo que me quedan breves para poder controlar al pulso y a los vatios que voy. La verdad es que tampoco voy tan mal, ya que las arcadas me dan casi coronando el puerto de Oroel.
Tengo que empezar a ponerme las pilas porque quiero participar en III marcha cicloturista, Villa de Alcorisa. Son 128 kilómetros con tres puertos y qué menos que terminar sin perder los papeles. Además estará a tres semanas vista del campeonato de España de periodistas.
El sábado me acerqué a las 9 de la mañana a la plaza Bescós de Jaca, punto de salida de Mayencos. Tenían preparada una salida muy bonita pero se me iba de hora. Fueron hasta Urdós en Francia y después subieron un puerto que tiene unas rampas de asustar, con unos últimos cuatro kilómetros que tiene muchas rampas del 15% y 17%. Están preparando la Larrau-Larrau y yo sin embargo, tenía que preparar el vermut en la piscina. Por lo que decidí una ruta más corta y acercarme hasta San Juan de la Peña por el por puerto de Oroel. En breves pasaré a formar parte de la fauna autóctona de este puerto porque todos los días que salgo es donde voy.
El sábado lo hice hasta tres veces por su cara más exigente. La primera sufriendo como un perro, la segunda sufriendo por culpa de un perro y la tercera a cara de perro. Es para pensar seriamente si en mi subconsciente, no estarán haciendo mella las horas que se tira mi chihuahua mirándome fijamente mientras escribo en el ordenador.
La primera vez que subí, terminé con las tostadas del desayuno a la altura del garganchón y eso que no pasé de 150 pulsaciones. La verdad es que para no salir tan regularmente, llevo el pulso bastante bien. Cuando coroné el puerto, me notaba más bajo que cuando comencé la subida. Ya me notaba que algo no funcionaba en la bicicleta y ya iba rallado. Iba incómodo y a mitad de la subida a San Juan de la Peña, me di la vuelta. Tenía intención de acercarme a la tienda de bicis para que me mirasen la tija que creía que se había bajado. Era nueva, ya que me la acababan de traer porque la anterior se me había roto y estaba en garantía.
Cuando estaba en la última parte del puerto de Oroel, ya de bajada, vi a lo lejos algo negro en mitad de la carretera, un poco más grande de lo normal. Cómo suele haber ganado por allí, pensé que quizás sería “eso”. Pero enseguida comprobé que salvo que fuese un moñigo con vida propia, lo que allí se erigió fue un perro. Y a pesar de que se me quedó mirando, como mi chihuahua, este traía otras intenciones o eso creí. Y para no comprobar cuáles eran estas, me di la vuelta. Resultado: no recuerdo haber hecho un kilómetro en Oroel como el sábado. Ni en mis mejores años en los que iba en cabeza de la cicloturista de la Jacetania y se subía el puerto de salida. Cuando ya lo perdí de vista entre las curvas, aflojé. Y cuando me pasó un coche, consideré que se lo habría cargado o que se habría asustado. Ya casi estaba arriba y cuando coroné me di la vuelta.
Y cuando estaba casi al final de la bajada, subía un conocido que hacía mucho que no veía. Me di la vuelta y metí plato para cogerlo. Más que nada para llegar a su altura y encontrarme en las mismas condiciones que se encontraba él: resoplando a tope. Le acompañé hasta la cima y me di la vuelta, hasta que por fin llegué a Jaca. Ya ves, tanta historia para hacer dos horas. Directo al taller y se me había bajado la tija 4 cm. Como para no encontrarme bajo.

grupeta del domingo
El domingo sí que salí con Mayencos, y otra vez a San Juan de la Peña por Oroel. Había gente de Zaragoza y Jaca que están muy fuertes. De salida se fue poniendo un ritmo, hasta que cogí la cabeza del grupo e hice mi kilómetro de gloria, descojoné todo el grupo, me descojoné yo y los que se fueron se descojonaron de mí. Pero fueron buenos y al final reagrupamos arriba. Llegamos al alto de San Juan de la Peña en buena armonía hasta mi ataque en el último kilómetro. Pero ya ni se molestan en salir a por mí, porque saben que son fuegos de artificio.
Eso sí, la bajada fue a saco y se rompió el grupo. Reagrupamos en un caserón que hay casi en el alto de Oroel y que no recuerdo como se llama, pero que tiene un manantial con un agua de lujo. Fotografía en familia y vuelta.
Llegué a casa y a escribir hasta que vino mi mujer con amigos que habían venido de Zaragoza a participar en la carrera de la Subida a la Cruz de Peña Oroel. Otra excusa para montar comia.



2 comentarios hasta ahora
1 Carlos // ago 12, 2010 a las 23:09
Hola Chema, como estas?, no nos conocemos personalmente pero coincidimos en el anterior Campeonato de Periodistas, desde Loarre hasta Huesca formamos un grupito de 4, te acuerdas? tu, tu amigo y 2 del Ebro. Mi correo es para informarte sobre el cambio de la fecha de celebración del Campeonato, desde finales de junio o principios de julio se decidió modificar la fecha, y se retrasa al domingo 24 de octubre, la víspera tendrá lugar una conferencia que complementará el fin de semana deportivo. Hasta pronto.
2 chema arguedas // ago 13, 2010 a las 11:09
Pues vaya alegría que me acabas de dar Carlos. Me dará tiempo a preparme algo mejor.
Sí, ya me acuerdo que fuimos los cuatro. Gracias por el aviso
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