Al final se ha podido coger un poco de color. Aunque a más de uno ya le apodan como “el cigala”, debido a la intensidad que han adquirido algunas de las extremidades. Y es que todo de golpe, no puede ser.
Estamos a cuatro días de una nueva edición de la Quebrantahuesos y los nervios van por distintos barrios. Recuerdo mis primeras participaciones en donde pasaba prácticamente toda la noche en vela y cuando sonaba el despertador me levantaba echo polvo y cansado antes de salir. Sin embargo ahora duermo como un tronco. Estos últimos años he estado en el stand de Ciclismo a fondo pero en esta ocasión me encontraré en el espacio Ámbar. Y si en ediciones anteriores acababa con las piernas reventadas, este año más aún por que la feria abre a las 11 de la mañana y cierra a las 21’30 de la tarde.
Desde la última entrada del blog han tenido lugar varios eventos. Y referente a los entrenamientos o mejor dicho, salidas en bicicleta, de todo hay. Eso sí, me encuentro muy bien. Creo que mejor de lo que esperaba y es que me he y han probado en alguna ocasión durante estos últimos días. Lo único que me tiene en vilo es si iré con el fondo suficiente para hacer un tiempo curioso. Tiempo que por otra parte no me apura lo más mínimo y no sufro por diez minutos más o menos. Es lo que tiene haber participado en dieciocho ediciones.
Aunque la táctica ya está diseñada y será muy similar a la del año pasado salvo que de Jaca a Canfranc no me lo tomaré con tanta filosofía. La pena es que me faltó en el fin de semana del 8/9 una cita importante como era la Jacetania. Independientemente de que llovió y se recortase la marcha o aunque hubiese hecho una climatología espectacular como la que ha hecho este fin de semana, me hubiese quedado igualmente en la cama. Esa semana llegué al viernes, roto. Hacía mucho que no acababa un semana tan agotado. En esa semana estuve durmiendo una media de tres y cuatro horas diarias hasta el jueves y entrenando muy poco. Ese jueves hubo una reunión en Zaragoza con los patrocinadores de la Vuelta a España, a la cuál fui invitado.
Cómo no, una vez más un privilegio. Pude compartir mesa y charlar distendidamente con exciclistas, amigos y conocidos. Indurain, Perico, Carlos de Ándres, David Cañada, Santi Blanco, Pedro Horrillo, Roberto Laiseka, Rafa Diaz Justo, Perdiguero, Olano, Miguel Angel Iglesias, Javier Moracho, En general gente relacionada con el mundo del ciclismo de una forma u otra. Roberto Iglesias (Edelweiss), Javier Gómez (Asser Sport), Alvaro Calleja (Ciclismo a fondo), Javier Guillén, Pablo López Barajas, etc., etc. La verdad es que me lo pase pipa y la pena es que no puedo llevarme a alguno de estos “máquinas” a alguna de las charlas que doy. Recabo de ellos mucha información respecto a los entrenamientos, métodos y cuál es su visión del mundo cicloturista. Y con cualquiera de ellos que hables, alucina en colores de muchas teorías “pro” que circulan por ahí.
Estuvimos de cena y luego tomamos algo al finalizar ya que eran dos días de jornadas de relax. Aunque yo estaba tan cansado…y el viernes había que madrugar ya que haríamos una salida en bicicleta todos juntos. Cuatro vueltas a un circuito de cerca de veinte kilómetros y después una comida de despedida. Alguno de ellos como Santi Blanco (este por primera vez), van a participar en la QH y llevan un tiempo saliendo. Otros no tanto. El caso es que me vi dando pedales con todos estos fenómenos y tuve el honor de salir a demarrajes de Perico o el mismísimo Indurain. La cuestión era hacer una pachanga. Aunque pachangas con estos artistas mejor hacerlas jugando a las cartas. La velocidad media de cada vuelta iba aumentando hasta tal punto que en la última los mandé a esparragar a mitad de vuelta y dejé que jugaran ellos. La verdad es que estaba reventado después de la semana que había tenido. Por eso, el viernes me acosté pronto y dormí once horas del tirón. Y el domingo que estaba cantado que amaneciese lloviendo, me tiré otras once horas durmiendo.
Fin de semana en blanco cuando era el ideal para hacer la última tirada larga y con cierta intensidad. Menos mal que durante toda la semana pasada pude salir prácticamente todos los días. Entre semana entre 2h 30’ y 3h 15’ el día que más. Y este fin de semana, cerca de cuatro horas el sábado y bastante tranquilo, más otras cuatro horas ayer domingo con algo más de intensidad, pero poca. El lunes estaba cansado y salí a soltar 1h 30’ con las pulsaciones por los suelos. Saqué una media de 28km/h con 107 pulsaciones medias. Lo que indicaba que mi organismo estaba en proceso de recuperación.
Este sábado fue la jornada que organizó Ámbar con los afortunados del sorteo para formar parte del equipo Ámbar. Preparé un recorrido no demasiado exigente, tampoco demasiado flojo y sin excesivo kilometraje. Nos juntamos cicloturistas de distintos niveles y de distintos sitios. Tengo que agradecer a todos aquellos que vinieron desde lejos para poder participar en esta salida y posterior comida. Además hizo un día espectacular en donde incluso pasamos calor. Fotos ámbar: Fernando Sánchez


























