Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Entradas de agosto 2010

Berri good

Publicado el agosto 31st, 2010 por chemaarguedas | Tags: General

Al final lo dicho; esta pasada semana no pude salir, pero en la que estamos es otra cosa y por fin he dado mis nuevas pedaladas y además…nuevas pedaladas como más tarde contaré.

Como ya dije, ayer tenía cita con Jon Iriberri para realizarme el estudio biomecánico. Como iba con dos bicicletas y después tenía que visitar a otros dos ciclistas, que venían de Valladolid, me citó a las ocho de la mañana. O sea, esto quiere decir madrugón. Me tuve que levantar a las 5h 45’ de la mañana y coger autopista dirección Logroño y tomar la salida en Lodosa. Hasta aquí todo perfecto, hasta que se me puso delante una maquinaria en un repecho a la salida de Lodosa, que con una pierna hubiese subido más deprisa que con el coche. Porqué será que cualquier repecho que vemos, aunque vayamos con el coche, pensamos siempre… ¡Jo, esto con la bici tiene que ser la leche!

Ya vi que iba justo de tiempo y más justo porque tuve que hacer una parada estratégica por cuestiones fisiológicas. Y cómo no, me equivoque de ruta y aparecí en Estella cuando tenía que haber tomado otra carretera local. Llamé a Jon y me indicó el camino.

No me gusta correr (con la bici sí), pero iba nervioso porque eran las ocho y cuarto, aunque me quedaba apenas cinco kilómetros para llegar. Era una carretera local y sin tráfico, salvo un coche que veía que iba alcanzando, ya que él iba bastante despacio. Cómo no, debía ir de prácticas ya que llevaba el indicador de autoescuela encima del coche, aunque se veía mal porque daba el sol de frente.

Ya sé cuál es el título del próximo: “Planifica tus adelantadas”. Justo cuando estaba casi encima de él y le iba a dar una lijada que le iba a quitar hasta las pegatinas de la autoescuela, observo que lo que yo pensaba que era el indicador de autoescuela, era el indicador de los forales de navarra en su coche rojo.

Lo que iba a resultar una lijada a lo Hamilton, se convirtió en un adelantamiento a lo tartaja o también conocido como biadelantamiento (dícese del adelantamiento que se efectúa dos veces al mismo coche y en la misma maniobra). Eso quiere decir que cuando ya había iniciado el adelantamiento, levanté el pie, frené en décimas de segundo y en otras décimas pensé que si no lo adelantaba iba quedar peor. Por lo que volví a acelerar otro poco, puse el intermitente contario y lo adelanté. O sea, que les vi la cara, dejé de vérsela cuando frené y volví a vérsela cuando volví a pasar. Por lo tanto, ya me veía viéndoles una tercera vez pero de forma estática en el arcén.

Pues nada, debió ser que me costó tanto adelantarlos y estuvieron tanto tiempo viéndome a su lado, que me debieron coger cariño y no me dijeron nada.

Por fin llegué a la cita, aunque veinte minutos tarde. El estudio para qué os voy a decir: una pasada. Si acudí a él es porque durante este año, he tenido muchas molestias en los soleos y se me sobrecargaban en exceso. Hasta el punto de sufrir los calambres en esa zona en lugar de lo habitual que son los aductores o cuádriceps. Aparte de desaprovechar mucha potencia.

Nada más subirme a la bicicleta me apuntó con un puntero a las piernas y observó que mis rodillas, sobre todo la derecha, las metía hacia adentro y que los brazos los llevaba apoyados como dos palos, sin flexión alguna y ejerciendo todo el peso sobre el manillar, sin ningún tipo de amortiguación. Eso es ir cuadrado. Así imposible no tener miedo en las bajadas ya que no tenía maniobrabilidad. Lo primero que había que hacer era subir el manillar para relajar los brazos y disponer de maniobra sin presión en la zona de la espalda a nivel superior. Como hace días, tuve la infeliz idea de cortar la horquilla a lo Moya (a rasss), la única solución era darle la vuelta a la potencia. O sea, que cuando vaya a correr en master-pro tour, y me vean con la potencia al revés… ya tengo el carnet de globero especial en grado sumo. Pero como que quiero es ir cómodo, será un orgullo ser globero.

(Either JavaScript is not active or you are using an old version of Adobe Flash Player. Please install the newest Flash Player.)

La otra historia: el modelo de zapatillas que utilizo tienen distinto grosor en la parte exterior e interior de las mismas.

*Aviso importante: Si no me conoces personalmente o no me has visto nunca, no tengo nada que ver con el árbol genealógico de Quasimodo, el jorobado de Nostradamus. Lo comento antes de leer cómo sigue el estudio.

Si añadimos que tengo los pies cavos, acortamiento de isquiotibiales (sobre todo en izquierda) y algo de escoliosis (un poco lo tenemos casi todos), se producía un coctel que circunstancias, que me provocaba una rotación de la cadera para compensar mi acortamiento isquiotibial y una sobrecarga a nivel de soleo para compensar la desproporción en zapatillas y posicionamiento de las calas. Unas simples alzas debajo de cada cala, a distinta graduación ha solucionado el problema. Evidente a la vista e informáticamente, ya que todo esto es visionado con un ordenador que ve como se compensa la pedalada y se hace redonda, cuando al principio la descompensación era evidente. Iñaqui, compañero de Jon Iriberri es el que se encarga de la grabación y fotográfica del estudio

(Either JavaScript is not active or you are using an old version of Adobe Flash Player. Please install the newest Flash Player.)

Y la otra bicicleta, al ser de la misma marca y talla, sólo hubo que hacer lo mismo. Ah! Una salvedad. Mi sillín de carbono ya lo puedo aventar por un ribazo y cambiarlo por otro. En ésta sí que corre prisa el cambio del sillín. En la primera es aconsejable más que primordial, todo ello por mi comodidad. Os adjunto parte del estudio. No vale reírse del pedazo de cuerpo que tengo en estos momentos. Juro que algún día volveré.

Blog express

Publicado el agosto 24th, 2010 por chemaarguedas | Tags: General

C’est finie. Esta mañana ya he dejado todo el material fotográfico para que diseñen la portada del libro. A falta de correcciones y la introducción, ya está terminado. Esta última semana ha sido especialmente intensa, en lo que a horas en el ordenador se refiere, pero creo que ha merecido la pena. O por lo menos eso espero. Lo que sí estoy seguro que va a resultar una guía de nutrición muy útil para cualquier ciclista e incluso para cualquier deportista.

O sea, que espero que estas próximas navidades, alguno ya pueda amargarle la cena al cuñado, diciéndole si lo que está comiendo es lo adecuado.

Por lo general, cuando uno se va de vacaciones, vuelve con buen colorcito y un poquito de tripita cervecera. En mi caso, lo de la tripita ya estaba asegurada antes de irme y aún así he intentado mantenerla e incluso ampliarla. Lo del colorcito ha sido más difícil, ya que cuando salía de casa, más bien comenzaba a oscurecer. Por lo que estoy más bien tirando a blanquecino. Podría pasar muy bien por integrante de la familia Monster.

Las piernas no me irán muy deprisa, pero lo que son los dedos, debo tener una habilidad para usar la maneta de los cambios que debe acojonar si me da por utilizarla dentro de la grupeta. Eso si puedo seguir a alguna grupeta.

Estado de forma, menos tres. No, no quiero decir cero. Quiero decir, menos tres. Esta última semana he salido dos días y ya he visto que además de no ir ni hacia tras, tenía molestias y lo peor de todo posterior a la bicicleta.

Esta Qh

Esta QH

Los que aprendimos a ir en bicicleta demasiado tarde y de forma autodidacta, tenemos alguna práctica viciosa. Pero en esta ocasión al ir probando distintas posiciones sobre la bicicleta, aunque parezca mentira, disfruté como un enano a la bajada del puerto de San Juan de la Peña. Y es que nunca me he agarrado abajo o muy pocas veces, al no encontrarme nada cómodo.  Ya sabía que alguno le iba a sacar doble sentido a este párrafo…

Lo dicho. Por lo menos he sacado algo en positivo. Mira por dónde, intentando evitar las molestias, me agarré a los cuernos del manillar y me di cuenta que entraba mucho más deprisa en las curvas y con seguridad ya que al tener el cuerpo sobre la rueda delantera me ofrecía más adherencia. O sea, que al próximo año igual bajo mejor.

Por lo tanto, lo primero que hice nada más llegar a Zaragoza, fue llamar a mi colega Jon Iriberri y pedirle cita. Aunque viendo mis turnos de trabajo para el mes de septiembre, eran para echarse a llorar, ya que me es difícil sacar hueco. Al final, Jon ha podido hacerme un hueco, teniendo en cuenta que además iré a la visita con las dos bicicletas, pedales distintos, calas distintas, sillines distintos…y necesitará algo más de tiempo. Me parece que como del estudio que me vaya hacer, quiera sacar el artículo que escribe en Ciclismo a fondo, van a necesitar unos cuantos fascículos.

Pero por lo menos, este año comenzaré bien. Medidas correctas, nuevo medidor de vatios, libro terminado…Igual hasta me animo este año a entrenar como debe de ser y Planifica tus petadas pasa a la historia.

La pena es que no voy a poder ir a la cicloturista Villa de Alcorisa porque me toca estar de guardia ese mismo domingo. Ya me fastidia porque me hacía mucha ilusión y me hubiese venido muy bien para rodar un poco. De momento, esta semana la doy por perdida ya que los turnos de trabajo me lo impiden y tengo un montón de cosas  por hacer. Pero la próxima semana será otra cosa…o eso espero.

¡¡Abajo los pavos!!

Publicado el agosto 17th, 2010 por chemaarguedas | Tags: General

Lo que más voy a notar es que cuando comience con los trenes, tendré menos tiempo para escribir. Porque por lo demás… En mi casa ya hay psicosis de nutrición. Es el tema estrella de estas vacaciones.

No sé si pasar a recomendar, directamente, la carne de avestruz en vez de la de pavo. Porque a éste último le estoy cogiendo manía. Y todo, porque se ha apoderado de mi hija mayor, en plena adolescencia y está haciendo honor a la tan comentada, “edad del pavo”. Lo ayer por la noche, ya fue para nota. Mi mujer le ha llamó la atención, porque al ir a sacar la vajilla del lavavajillas,  se había dado cuenta que mi hija había metido el plato de la comida sin haber quitado trozos de zanahoria de la ensalada. Le dijo que debía tener cuidado porque así se podía taponar el filtro.

Y a la niña, no se le ocurrió mejor contestación que la siguiente:

¿Se habrá cocido? Entonces, habrá cambiado su índice glucémico, ¿no?

Al final, estas niñas terminarán aprendiendo, a base de cachondearse de su padre. Por lo demás, sigo con lo mío y sin salir mucho en bicicleta. Esta semana pasada sólo salí el miércoles. La verdad es que las mañanas no invitaban a salir, porque ha hecho bastante frío.

txente2[1]

El miércoles subí el puerto de Oroel, con intención de ir a San Juan de la Peña. Como salí solo, iba devanándome los sesos  a ver cómo enfocaba uno de mis capítulos. Mira por dónde, al salir de una curva, veo que sube Chente García Acosta, el corredor del Caisse d’epargne. Lo que me costó frenar  mi tranquila bajada y darme la vuelta para ir a su encuentro. Entre lo rápido que subía él y yo que bajaba, me pegué un calentón de mucho cuidado hasta que lo alcancé y me puse a su rueda. Pero una hube llegado, no podía ni hablar. Justo me venía para sacar un hilillo de voz y decir:

-Chente, Chente.

Pero como iba con el Ipod, escuchando música, ni se enteró de que le llamaba. Las pocas fuerzas que me quedaban, las agoté llamándole. Tuve que soltarme y ver cómo se me iba. Pero recuperé rápido y en una parte del puerto que afloja bastante, apreté los dientes hasta que lo volví a coger. Entonces sí que me puse a su par y se quitó los casos. Lo primero que le dije, después de saludarle, es que llevaba las tostadas del desayuno en la boca.

Ya me presenté y le dije que era colaborador de Ciclismo a fondo. En ningún momento lo suelo decir, salvo estas ocasiones ya que es una forma de poder contactar más rápidamente. Me preguntó cómo me llamaba y me dijo que le sonaba mucho mi nombre. Hace años, en mi faceta de radio, lo entrevisté. De esto hace ya, diez años. Y me quedé con aquella entrevista, porque me dijo que él no hacía nunca gimnasio. Y sin embargo, cómo tira el tío del pelotón.

Fuimos hablando hasta llegar a Jaca y me comentó cosas que me fueron de utilidad. Y mira por dónde, en un momento de la conversación me dijo que ya se acordaba porqué le sonaba Chema Arguedas. Ni era por mis artículos, ni por mi libro, ni por otra faceta conocida…salvo por: ¡¡El blog!!

Ni que decir tiene que me hizo mucha ilusión y me hizo un favor, porque ya tenía algo que escribir esta semana. Al día siguiente me comentó que su entrenamiento iba a ser la Quebrantahuesos al revés.

La tasca de Ana

La tasca de Ana

Nos despedimos y me dijo que quizás coincidiríamos algún otro día. Le dije que como no fuese por la calle Mayor de Jaca, paseando…difícil.

El otro día que tenía pensado salir, era el domingo, pero me desvelé a mitad de noche y al final me levanté a las once de la mañana. Nos íbamos a comer a Biescas  y no pude salir. Había una carrera de running y estábamos invitados a comer a casa de una amiga de mi mujer. Tan mala suerte, que cuando llegó la hora de calentar la lasaña que habían hecho para comer, saltaba el diferencial de la casa. Después de intentarlo en repetidas ocasiones, tuvieron que pasarlo a casa de los vecinos.
El sábado por la tarde, estuvimos cenando en la Tasca de Ana. Os lo recomiendo si vais por Jaca. Y mientras estuvimos allí, cada diez minutos saltaba el diferencial. Y el domingo lo mismo. Qué casualidad ¿no? Para mí que son los vatios que estoy guardando al salir poco.
La buena noticia me la dio Carlos en un comentario del blog de la semana pasada. Han retrasado un mes, el campeonato de España de periodistas. Será a final de octubre. Un mes más de tiempo para entrenar y soltar lastre. Si no me toca trabajar iré a la cicloturista de Alcorisa, aunque a pasear. De momento ya va algún amigo…que irán mucho más deprisa que yo.  Ya queda menos para currar, bye,bye.

Saludos desde Jaca

Publicado el agosto 10th, 2010 por chemaarguedas | Tags: General

Ya ha pasado una semanita desde la anterior entrada y he dado mis primeras pedaladas serias por el Pirineo. Estoy saliendo un día sí y un día no. Del mismo modo que me estoy dando un homenaje sí y un homenaje también. Esto de la crisis ha debido afectar al bolsillo, porque a la gana de comer va a ser que no. Cualquier excusa es buena para montar un ágape.

El resto del tiempo, salvo contadas excepciones lo paso escribiendo. Hay días que estoy hasta más de ocho horas en el ordenador. Creo que fue Picasso quien dijo algo así como que la inspiración era como una musa que aparecía y desaparecía, y por si aparece mejor que me pille trabajando. La verdad es que me lo estoy pasando bien, aunque debo sufrir algún trastorno de bipolaridad porque a días estoy emocionado con el resultado del libro y a días estoy descontento. Si el día que estoy descontento, coincide que me han organizado alguna comida o cena, ya me encargo de ponerme contento, je, je. Pero con moderación ¿eh?

Como ando un poco despistado, me dejé en Zaragoza el cargador del Joule, por lo que me quedan breves para poder controlar al pulso y a los vatios que voy. La verdad es que tampoco voy tan mal, ya que las arcadas me dan casi coronando el puerto de Oroel.

Tengo que empezar a ponerme las pilas porque quiero participar en III marcha cicloturista, Villa de Alcorisa. Son 128 kilómetros con tres puertos y qué menos que terminar sin perder los papeles. Además estará a tres semanas vista del campeonato de España de periodistas.

alcorisa

El sábado me acerqué a las 9 de la mañana a la plaza Bescós de Jaca, punto de salida de Mayencos. Tenían preparada una salida muy bonita pero se me iba de hora. Fueron hasta Urdós en Francia y después subieron un puerto que tiene unas rampas de asustar, con unos últimos cuatro kilómetros que tiene muchas rampas del 15% y 17%. Están preparando la Larrau-Larrau y yo sin embargo, tenía que preparar el vermut en la piscina. Por lo que decidí una ruta más corta y acercarme hasta San Juan de la Peña por el por puerto de Oroel. En breves pasaré a formar parte de la fauna autóctona de este puerto porque todos los días que salgo es donde voy.

El sábado lo hice hasta tres veces por su cara más exigente. La primera sufriendo como un perro, la segunda sufriendo por culpa de un perro y la tercera a cara de perro. Es para pensar seriamente si en mi subconsciente, no estarán haciendo mella las horas que se tira mi chihuahua  mirándome fijamente mientras escribo en el ordenador.

La primera vez que subí, terminé con las tostadas del desayuno a la altura del garganchón y eso que no pasé de 150 pulsaciones. La verdad es que para no salir tan regularmente, llevo el pulso bastante bien. Cuando coroné el puerto, me notaba más bajo que cuando comencé la subida. Ya me notaba que algo no funcionaba en la bicicleta y ya iba rallado. Iba incómodo y a mitad de la subida a San Juan de la Peña, me di la vuelta. Tenía intención de acercarme a la tienda de bicis para que me mirasen la tija que creía que se había bajado. Era nueva, ya que me la acababan de traer porque la anterior se me había roto y estaba en garantía.

Cuando estaba en la última parte del puerto de Oroel, ya de bajada, vi a lo lejos algo negro en mitad de la carretera, un poco más grande de lo normal. Cómo suele haber ganado por allí, pensé que quizás sería “eso”. Pero enseguida comprobé que salvo que fuese un moñigo con vida propia, lo que allí se erigió fue un perro. Y a pesar de que se me quedó mirando, como mi chihuahua, este traía otras intenciones o eso creí. Y para no comprobar cuáles eran estas, me di la vuelta. Resultado: no recuerdo haber hecho un kilómetro en Oroel como el sábado. Ni en mis mejores años en los que iba en cabeza de la cicloturista de la Jacetania y se subía el puerto de salida. Cuando ya lo perdí de vista entre las curvas, aflojé. Y cuando me pasó un coche, consideré que se lo habría cargado o que se habría asustado. Ya casi estaba arriba y cuando coroné me di la vuelta.

Y cuando estaba casi al final de la bajada, subía un conocido que hacía mucho que no veía. Me di la vuelta y metí plato para cogerlo. Más que nada para llegar a su altura y encontrarme en las mismas condiciones que se encontraba él: resoplando a tope. Le acompañé hasta la cima y me di la vuelta, hasta que por fin llegué a Jaca. Ya ves, tanta historia para hacer dos horas. Directo al taller y se me había bajado la tija 4 cm. Como para no encontrarme bajo.

grupeta del domingo

grupeta del domingo

El domingo sí que salí con Mayencos, y otra vez  a San Juan de la Peña por Oroel. Había gente de Zaragoza y Jaca que están muy fuertes. De salida se fue poniendo un ritmo, hasta que cogí la cabeza del grupo e hice mi kilómetro de gloria, descojoné todo el grupo, me descojoné yo y los que se fueron se descojonaron de mí. Pero fueron buenos y al final reagrupamos arriba. Llegamos al alto de San Juan de la Peña en buena armonía hasta mi ataque en el último kilómetro. Pero ya ni se molestan en salir a por mí, porque saben que son fuegos de artificio.

Eso sí, la bajada fue a saco y se rompió el grupo. Reagrupamos en un caserón que hay casi en el alto de Oroel y que no recuerdo como se llama, pero que tiene un manantial con un agua de lujo. Fotografía en familia y vuelta.

 

Llegué a casa y a escribir hasta que vino mi mujer con amigos que habían venido de Zaragoza a participar en la carrera de la Subida a la Cruz de Peña Oroel. Otra excusa para montar comia.

Viva la gastronomía

Publicado el agosto 3rd, 2010 por chemaarguedas | Tags: General

Ya me encuentro en Jaca pasando unos días, porque vacaciones, vacaciones…no se pueden llamar exactamente. Llegué el sábado por la tarde con un cuerpo un tanto castigado. Cuando me acosté el sábado por la noche, había dormido 3 horas y media en las últimas 40 horas.

Me había levantado el viernes por la mañana y me eché una pequeña siesta, de hora y media,  porque a las once de la noche trabajaba. Debía llevar un tren hasta Valls (Tarragona). Cuando llegué a Valls, me acosté  un par de horas y me levanté para poder coger un AVE y volver a casa. Acababan de comenzar mis vacaciones ferroviarias. Llegaba a las once de la mañana a casa, pero con los nervios de que teníamos que irnos de viaje y de que estaba a punto de culminar se la tragedia, no pude dormirme (saldría en la televisión entre las 13h y 14h). Afortunadamente en los estudios de Aragón televisión no querrían acabar con mi trayectoria profesional y cogieron la pregunta en la que pude estar a la altura de las circunstancias, además de la buena fe del que tuvo que hacer los cortes. Después de todo no salí tan mal.

Juro que no iba fumao

Juro que no iba fumao

Tengo la primera experiencia de cuando me hicieron la primera entrevista. Vinieron de Madrid para la revista En punto, que pertenece a mi empresa. Por la noche cuando llegué a casa,  tenía muchísimos correos y entre ellos el del fotógrafo que me había hecho la sesión de fotos. Me  enviaba una docena de fotos que eran las que iban a pasar a la redacción de la revista. De esas, mi empresa, escogería la que quisiera, para adjuntar al artículo. Había una en particular, que parecía que iba fumado. Estuve por escribirle y decirle que la retirase, pero como iba tan agobiado, porque acababa de salir el libro, lo dejé pasar ya que pensé que a nadie se le ocurriría sacar esa foto en una publicación.  Pues mira por donde debían tener para escoger las instantáneas, a alguien  al que más vale que se le conserve el oído porque la vista… Voilá, puso la foto en cuestión (adjunto foto). Si llego a la línea de salida con esa cara, paso directamente al control antidoping.

Mientras escribo en el ordenador, Pipo, nuestro perro chihuahua, se me queda mirando fijamente como si quisiera transmitirme sus pensamientos. Esto ocurre cada cierto tiempo cuando quiere que lo baje a la calle. Menos mal que el sábado por la tarde no me senté en el ordenador, porque de lo contrario me hubiese hipnotizado de habérselo propuesto, ya que estaba bajo mínimos.

Lo que tenía claro es que el domingo por la mañana no me iba a levantar para salir en bicicleta Amanecía a las diez de la mañana, habiendo dormido como un niño pequeño. No tenía tiempo de hacer mucho porque habíamos quedado en ir a comer a Castiello de Jaca con Juan José, un amigo que vive en Madrid y estaba pasando sus vacaciones por aquí.

Hacía tiempo que habíamos programado una barbacoa y habíamos elegido este domingo. Eso sí, quedamos en que tendríamos que sacrificarnos en post de mostrar lo que no se debería comer en una dieta pos competitiva, aprovechando que estoy con el libro de nutrición.

barbacoa 1

barbacoa

Para ello, dejo unas fotos como muestra gráfica del evento.  La sobremesa se alargó hasta más allá de las siete de la tarde, más o menos cuando acabamos con las existencias de cava que no eran pocas. Aunque también he de decir que éramos bastantes, parte niños y mi señora que ejercería de chofer, por lo que monopolizamos parte de la cosecha. También hay que decir en nuestra descarga que habíamos estado bastante tiempo al lado de la barbacoa y ello nos debió dar más sed. Y fresquito ya se sabe como entra.

Cuando llegamos por la tarde, y me puse a preparar unos trabajos, resulta que el ordenador había desaparecido. Mi hija mayor, por decisión unilateral, había tenido la feliz idea de llevarse el portátil por si se aburría en casa de los amigos, y mira por donde, lo dejó en el maletero y se olvidó de él y hasta de que lo había cogido para llevárselo. Esto último sí que tiene mérito, teniendo en cuenta que no había bebido cava (por la cuenta que le trae). Luego nos volvimos micos y no aparecía por ningún sitio. Y eso que yo lo había utilizado por la mañana. Decidimos relajarnos y buscar mejor por la mañana. El caso es que la falta de costumbre o las enzimas que debían metabolizar el alcohol estaban de vacaciones, cuando me acosté, todavía dormí mejor que la noche anterior. El resultado es que tampoco salí el lunes en bicicleta. Y como para no aburrirme tengo trabajo con el libro, decidí escribir. Y hoy martes, después de levantarme al punto de la mañana, tampoco he podido salir porque se me ha hecho demasiado tarde. Espero  que en mi siguiente entrada contaré mis días por salidas en bicicleta.

publicidad