Se nota que estamos de vacaciones, o mejor dicho en época vacacional. Hay menos tráfico por las calles y también por los foros y correos electrónicos.
Muchas gracias por los comentarios de apoyo, pero supongo que es cuestión de que el tiempo ponga a cada uno en su sitio. Y cierro página porque creo que es lo mejor.
¿Estrés? Pues no creo, aunque a veces pueda parecerlo desde fuera. A veces me pregunto qué haría sino llevase entre manos tantas cosas. Hay un dicho que dice que hay que subirse al tren cuando pasa o trenes que no puedes dejar pasar (Je, je, yo lo cojo casi todos los días).
Cuando tienes muchas cosas entre manos, no puedes llegar a todo y te crea una sensación de angustia, supongo que será cuando llega el estrés. En mi caso creo que quizás esté metiéndome presión, quizás demasiada, porque soy muy exigente y sobre todo conmigo.
De todas las formas es como suelen salir las cosas bien o por lo menos como hay más posibilidades. Con la bicicleta y los entrenamientos ocurre lo mismo. Si eres exigente contigo y además tienes tiempo, ni te imaginas lo que se puede llegar a andar. La única forma de conseguir algo es con paciencia, constancia y sólo hace falta que cojas la escapada buena. Y en mi caso creo que la he cogido y tengo que aguantar los tirones cuando la cosa se pone más seria.
Un ejemplo de cómo soy, puede ser hoy. Me he puesto el despertador a las seis de la mañana, para escribir el blog y si me da tiempo, hacer algo del libro. La grupeta sale a las nueve. Pues a las ocho y media me vestirá de luces, ya que con tanto parón me voy pareciendo a un picador y saldré a dar pedales hasta las once. Y una vez duchado y estirado, seguiré con el teclado hasta la una de la tarde, que tendré que recoger a mis hijas ya que van de colonias por la mañana. Llegaré a casa, comer y a las tres y media entro a trabajar hasta las once de la noche. Un día un tanto ajetreado, aunque distinto a estresante, creo yo. No voy corriendo de un sitio a otro, sino una cosa detrás de otra. Eso sí, cuando me meta en la cama, ni mi sobrina de un año duerme como lo hago yo.
Si en vez de actuar así, me levanto a las ocho, que me da tiempo de sobras para llegar al punto de encuentro, y en vez de salir dos horas, hago diez kilómetros más con todos y me tiro media hora tomando café, cuando llego a casa son las doce. Para cuando me ducho y estiro, casi tengo que ir a buscar a mis hijas y el resultado es evidente. No he hecho nada. Cuando llegue el fin de semana, ya desconecto de todas las ocupaciones y me relajo algo más.
Como digo, todo va en maneras de ser. Y luego en organizarse o en mi caso “planificarme”. Las cosas no te las trae el viento salvo que te toque la lotería y aún así tienes que jugar para que te toque. Además es el momento, porque como digo, la gente desconecta un poco para esta época y tengo más tiempo. Tengo menos consultas en mi correo, en los foros y algunos de mis pupilos se han tomado unas vacaciones.
Y con el libro nuevo es lo que me pasa. Nadie me ha puesto plazos para terminarlo, pero es en estos momentos cuando tengo que aprovechar ya que me dejan más tiempo. Me he puesto el listón demasiado alto con el primero ya que ha gustado mucho y es lo que quizás me haya metido presión añadida para este segundo. Es muy difícil darle el toque justo para que tenga la seriedad que merece el tema y el toque desenfado de mi estilo al escribir sin que le reste seriedad y a la vez hacerlo más ameno, y que sea muy útil como guía.
Esta semana estoy al más motivado. El viernes me han invitado a una comida con una docena de comensales. El tema será el café y el deporte, organizada por cafés Orús. La comida gira en torno a Carlos Pauner, que nos hablará de su próxima expedición a un ocho mil en septiembre. Entre los acompañantes de mesa estarán el director general de deportes, Álvaro Burrel, algún jugador del CAI de baloncesto y gente relevante del deporte aragonés. Un privilegio para mí y un buen regalo de cumpleaños, ya que el sábado apagaré velas.
Añado a uno de mis enlaces, la página web de ABIMOCHI, un club ciclista de Panamá, del cual recibí ayer un correo de uno de sus integrantes. Como digo yo, soy un privilegiado. Sino de qué me iban a escribir a mí desde Panamá. Un saludo

