Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Entradas de junio 2010

Resaca Quebrantahuesos

Publicado el junio 29th, 2010 por chemaarguedas | Tags: General

En mi anterior entrada, podría haberme extendido mucho más pero ya solté buen ladrillazo. Emplearé esta entrada para seguir con la resaca Quebrantahuesos.
Por mi parte, tengo que dar el último empujón a mi libro de nutrición, que muy  posiblemente sea titulado “Alimenta tus pedaladas”. Creo que urge acabarlo, para terminar de aclarar conceptos en el mundo cicloturista, antes de que se me envenene alguien por ahí.
Cuando mi mujer estaba esperando con su grupo para salir en la Treparriscos, un cicloturista le dijo:
-Te importaría hacernos una foto (a él y otro amigo)
Ella accedió amablemente a inmortalizar la escena (nunca mejor dicho, dado el carisma que tomaría el asunto). El joven le dio las gracias amablemente, al mismo tiempo que mi mujer se daba la vuelta para seguir charlando con sus amigas y amigos. Casi al instante, escucha a su espalda (por parte del mismo fenómeno de la foto).
-Me voy a tomar este gel que nos han dado en la bolsa, para antes de la salida.
A los segundos, lo siguiente que escucha es:
¡Qué malo sabe esto!
-Se da la vuelta y al ver lo que estaba comiendo, le dice:
¡Que eso no es para comer!
-¡Puajj, ya decía yo que sabía mal!
En definitiva, cada uno puede interpretar como quiera las instrucciones de uso. De acuerdo que en el sobre pone: Gel precompetición, acción rápida.  Y debajo, precalentamiento para antes del ejercicio.
Pues claro, el mozo que no debe ser un asiduo a las marchas (sino tendría en el cajón del baño un montón de estos sobres), con la temperatura tan baja que había, debió decir, ya verás qué pronto me caliento.
Vamos a ver. Los sobres de Galius sport, por lo general y hasta que no cambien su línea deportiva, son geles para masaje y no para su ingestión. Si te lo tomas, también te puedes calentar, aunque posiblemente tenga efectos secundarios no deseados.
Cuando me lo contó mi mujer, nos echamos unas risas y me parece que ya tengo otra anécdota para el libro, que por cierto está lleno de ellas y creo que así se hará mucho más amena su lectura, aunque independientemente de las anécdotas, contará con todo lo técnico y apropiado para nuestro deporte.

quebranta_150Esta semana pasada, por lo poco que he visto, ya que no dispongo de mucho tiempo, la cosa estaba que echaba humo. Los que se han retirado, los que se han quedado sin salir, los que ni siquiera han recogido el dorsal, los que no se han retirado y de haberlo sabido lo hubieran hecho, los que ….
El año que hice mi primera quebrantahuesos, fue en el 95. La hice con una bicicleta de montaña y me lo pasé en grande. Me costó diez horas y nueve minutos. Pero al terminar, ya estaba enganchado y envenenado.  A la semana siguiente tenía un vacío en mi interior. Ya no tenía sentido mi vida, qué iba hacer ahora, se había terminado la motivación con la que me levantaba por las mañanas. Para que iba a salir en bicicleta, si no tenía nada que preparar. Como digo en un momento de la introducción de “Planifica tus pedaladas”:

Todo lo que me rodeaba cambió de perspectiva. Hasta la rampa de mi garaje dejó de ser rampa. Se había convertido en le Col de Garage. La facilidad para terminar hablando de ciclismo era sorprendente. Me daba igual el tipo de interlocutor que tuviese al lado.”

Mi tío criaba canarios por aquel entonces y de haber criado Buitres (lo más parecido al quebrantahuesos) le hubiese comprado uno para tenerlo en casa. Cualquier cosa que me relacionase a la marcha, era para mí una motivación.
Todo esto hasta  que vuelves a motivarte pensando todo lo que vas a entrenar al próximo año, los cambios que vas a realizar en la bicicleta y sobre todo, porque te vas a quedar hecho un tirillas y vas a subir los puertos como los ángeles. 
Ahora si me encuentro con algún conocido y me dice que estoy delgado…no digo nada en especial. En los inicios cuando algún conocido te decía que estabas delgado, te faltaba tiempo para soltarle:
-Es que estoy preparando la Quebrantahuesos.
Ibas a la farmacia a por un antigripal, y le soltabas el rollo de que quizás estabas flojo de defensas, porque estabas preparando la Quebrantahuesos.
Tenía una boda o comunión y pobrecillo al que me tocase en suerte en la mesa. Me daba igual, sexo, edad y condición social. A mitad de banquete ya tenía el tema de conversación sacado: la quebrantahuesos y mi preparación para ella.
Yo creo que en aquellos años, en caso de haber sufrido alguna desgracia, nunca me hubiesen dado por muerto, ya que era imposible dar un encefalograma plano. Seguro que  en el mismo hubiesen aparecido figurados el Somport, el Marie Blanque, el Portalet y Hoz de Jaca.
En definitiva, aquello era motivación. Y la quebrantahuesos de este año, me ha traído muchas similitudes con aquel segundo año, salvo por una cosa y además con un agravante.

Rodeado de ilustres

Rodeado de ilustres

En mi segunda quebrantahuesos, el sábado anterior a mi gran cita, al ir a subirme en la bicicleta, me resbaló el pie al ir a meter la cala, con tal mala suerte que yo mismo me clavé el plato grande en el tobillo izquierdo. En eso que me dijeron:
-Llevas sangre en el calcetín.
Cuando me lo bajé, catástrofe. Tenía una brecha enorme y me había llevado hasta carne del tobillo. No había teléfonos móviles, no llevábamos coches, estábamos lejos de una población y en carretera de tercera. Tuve que ir pedaleando veinte kilómetros, a ratos con una pierna, con un dolor horrible…
Cuando llegué al centro de salud, sólo tenía una pregunta para la médico de guardia. ¿Usted cree que podré salir en bicicleta el próximo sábado?
La colega debía pensar que además del corte, me debía haber dado un golpe en la cabeza, porque no debía estar en mi sano juicio. Me vinieron a buscar, me fui con mis ocho puntos de sutura y por la tarde estaba de nuevo en urgencias por los dolores que tenía en la pierna.
El lunes tuve que ir al médico de la federación y me retiraron la licencia hasta que no me diesen el alta. Me dijeron que ni de coña iba a poder salir el sábado, porque además todavía llevaría los puntos.  
El jueves por la tarde acudí de nuevo a la clínica y a la médico que estaba allí, le expliqué lo que me había preparado y que me tenía que entender. Me vendó el tobillo a base de bien, por si me daba algún golpe, y me devolvió la licencia. Me dijo que como me ocurriese algo, se le caía el pelo, por lo que tuviese mucho cuidado.
El viernes cuando acudí al hotel que habíamos cogido, subía por las escaleras cojo y no se me veía el hueco de la zapatilla de lo hinchado que llevaba el tobillo. Esa noche ya hacía frío.
El sábado por la mañana, salimos con sol y frío, a la altura de Villanúa, veíamos bajar pelotones de gente que se daban la vuelta. En el grupo donde iba, hubo gente que se daba la vuelta y yo no entendía cómo había gente que se daba la vuelta después de estar todo un año entrenando para la quebrantahuesos. Yo, que además iba como iba, como arrugarme por el mal tiempo. En Somport  había 2ºC, llovía y caía aguanieve. La bajada del Somport helados de frío y lloviendo. Los que pinchaban no podían cambiar la cubierta porque no sentían las manos de frío. Luego mejoró algo el tiempo, y aunque malo, no como lo de este año. Al final acabé en 8h 30 minutos y los puntos de sutura en lugar de llevarlos 8 días, los tuve que llevar 21 porque no me cicatrizaba después de lo que hice.
Gracias a esta marcha, me enganché a la bicicleta y ahora ésta forma parte de mi vida, la bicicleta y la quebrantahuesos. Pasas de la pasión al enamoramiento y luego a un amor eterno.
Algo tendrá cuando ya no sólo es territorio cicloturista. Profesionales, ex profesionales, aficionados y competidores, quieren tener un tiempo de referencia en su carnet de ciclista.
Pero ante todo, respeto a los que se han retirado, los que se han quedado sin salir, a los que ni siquiera han recogido el dorsal, los que no se han retirado y de haberlo sabido lo hubieran hecho, los que ….Cada uno tendrá un motivo, que se compartirá o no, pero que ante todo hay que respetar.

En su día desafortunados, ayer afortunados

Publicado el junio 20th, 2010 por chemaarguedas | Tags: General

De momento, el viernes por la mañana, con el tiempo un poco justo debido a obligaciones ineludibles, salía dirección Sabiñánigo. A mitad de camino entre Huesca y Zaragoza, había que echar gasolina. Me bajé del coche y le dije al repostador:
-Lleno, por favor
A lo que me contestó:
Muy bien. Je, je ¡Cómo se da cuenta uno que sois ciclistas! Se os nota en la cara.
Sí señor, qué desperdicio de sapiencia, pensé.  El centro nacional de inteligencia está perdiendo una oportunidad, dejando escapar talentos así. Hace  falta tener un gran poder mental para extraer en décimas de segundos  semejante deducción… sobre todo al ver el coche lleno de bicicletas. 
Pero cuando me dio su segunda deducción, ya me quedé boquiabierto.
-Pues me parece que vas a tener problemas. Tendrás que hablar con el jefe y la cajera.
Este tío sí que es un crack. Dicha observación me la dio, nada más decirle que acababa de darme cuenta que me había dejado en casa la tarjeta de crédito y sólo llevaba 30 euros. El surtidor marcaba 56 euros.
Por no llevar toda la cartera, cogí la licencia, el DNI y 30 euros. Al salir de trabajar, subiría mi mujer por lo que no necesitaba más…salvo que se me olvidó que tenía que echar gasolina.
A ver cómo narices me las ingeniaba para convencer al jefe de la estación de servicio, que había sido un lapsus y de qué forma lo podíamos hacer. Me acerqué a la caja y le dije a la chica:
Puedes llamar al jefe, por favor. No llevo dinero ni tarjeta de crédito, porque me la he dejado en casa. Cuando salió el jefe, pasé de tener cara de ciclista a tener cara de gilipoyas (eso es tener gran capacidad de adaptación según las situaciones). Y a su vez, el jefe tenía cara de pocos amigos.
Al mismo tiempo, por el flaco izquierdo, alguien con cara de sorpresa, decía:
-¿Chema? ¿Eres Chema?
Sí, sí soy yo… ¡Hombre, Ramón! Pues ya ves que me pasa…
En esto que saca la cartera y dice:
Faltaría más, ¿Cuánto es?
De menuda situación más embarazosa me sacó. Mirándole a la espalda le dije:
-Macho, sólo te faltan las alas. Mil gracias Ramón.
Bueno, después de charlar un poco con él, me fui un poco aturdido de allí, ya que es una situación muy incómoda. Al meterme en el coche, no cambié de cara porque la iba a tener que utilizar unos cincuenta kilómetros más adelante.
Antes de comenzar el puerto del Monrepós, se situaba un coche a mi izquierda y me hacía aspavientos con las manos, señalándome a la parte trasera de mi coche.
Llevaba el depósito de gasolina abierto y el tapón colgando en el soporte de la tapa. Con los nervios lo había dejado abierto. Vaya forma de comenzar el fin de semana.

La feria

Un poco más tranquilo, cuando llegué ya estaba montado el stand de Ciclismo a  fondo. Nos comimos un bocadillo allí mismo, a la espera de la avalancha de gente cuando abriesen las puertas. Este año se acercó mucha más gente y no daban abasto para las suscripciones. Mientras tanto en una esquina, estuve con algunos ejemplares de mi libro.
Se acercaron a saludarme conocidos y amigos y otros a conocerme personalmente. Algunos se acercaban con su mujer y ellas al oír que me decían Chema,  les cambiaba la cara. Empezábamos otra vez con las caritas. En algunos casos, aún estando de espaldas y con tanto ruido allí existente, mi nombre no pasaba desapercibido. (*Adjunto documento gráfico, para que nos hagamos una idea de cómo hacían el giro de cuello en modo muelle resorte, al oír la palabra “Chema”, – dar volumen-).

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O sea que tú eres “el famoso” Chema (leer con rintintin). Hay varios significados de famoso, según distintas fuentes académicas. Pero en este caso, la palabra “famoso” tiene muchos y más amplios significados, pero con un único denominador común: el culpable de…
Y en más de un caso me dijeron:
-Pues a ver cuando escribes algo para que lo llevemos mejor, las sufridas que nos quedamos en casa.
Lo peor de todo, el estar toda la tarde de pie y lo que se cargan las piernas. Y también que me hubiese gustado poder atender a muchos de los que se acercaron y apenas pude hablar con ellos. Pude conocer a gente, entre ellos asiduos lectores del blog, a los cuales desde aquí les saludo. Además tuve que estar ojo avizor, porque tenía algún libro en la mesa por si alguien estaba interesado en comprarlo. Al final de la tarde, echando cuentas, me compraron quince libros, me desaparecieron cuatro y por lo menos seis tuve que sacarlos de la bolsa de algún despistado que se pensaban, o eso decían, que era propaganda.
Al final, entre ir a Jaca, cenar y organizar un poco las cosas, nos acostábamos a las 12 de la noche. Teníamos cinco horas y media para dormir.

Llegó la hora

pelotón

Cuando me asomé a la ventana, comenzaba el amanecer y se veía un cielo azul que me hizo ilusionarme un poco. Pero cuando salimos a la calle y vimos el lado norte…vaya tela. Estaba muy cansado y con mucho sueño. Llegamos con el tiempo justo a Sabiñánigo, y me situaba en mi cajón a las 7h 15’. Dorsal 54. Apenas una veintena de ciclistas delante de mí y fuera de la barrera de separación, entre otros, Cabestany, Chozas, Olano, Beloqui y Díaz Lobato – el de la fórmula uno, que digo yo, y que acabó en nueve horas y algo.
La verdad es que el subidón de adrenalina es impresionante. El helicóptero suspendido encima de la salida, motos de gendarmes, guardia civil y voluntarios, sirenas sonando, coches, gente a ambos lados de la carretera, banderas. Vamos, la situación perfecta para ponerme cardiaco. Pero tenía muy claro que iba a quedarme quietecito y no quería terminar arrastras. Lo que más miedo, la salida. Pero nada más sonar el cohete, me abrí paso y a los pocos metros tenía el honor de formar parte del frente que tiraba de todo el paquete. A mi lado, Félix Jordán, el presidente de nuestra federación aragonesa de ciclismo. En la foto que he dejado, yo soy el de la izquierda del todo, que voy de azul. Esta foto he de agradecérsela a José Ángel Satué, que es el que me la ha enviado.

Ganador QH

Ganador QH

Al verme Félix, me dijo:
-Oye, ayer vi a Lobato con un libro tuyo en la feria y que iba ojeando.
Pues sí, en un momento que fui al lavabo, vi un tumulto y allí estaba el pobre, acosado por un montón de gente que lo quería saludar y no le dejaban ir al baño. Me di la vuelta, fui a por un libro y esperé a que saliese. Lo saludé y le dije que me encantaría que tuviese un ejemplar de mi libro. Esa es la explicación. Espero que le guste.
Volviendo a la marcha, la cosa se fue acelerando y al final de la variante se puso Abraham Olano a tirar. Yo detrás y ya en fila. Llegábamos a la curva cerrada que nos hace entrar en Sabiñánigo para pasar por el centro de la localidad.
En eso que yo pensaba:
“A la leche que vamos, sólo tengo que trazar la curva como él; pero a esta velocidad va a ser complicado. Frenar no puedo porque la lío”
Cuando vi como tumbaba y trazaba en la curva, me dije:
-Vamos,  yo no hago eso ni de coña. Me pego una toña de impresión.
No me preguntéis como la tracé, porque ni lo sé. Si no recuerdo mal, hice varias trayectorias en plena curva. Giré a la derecha, una vez dentro me enderecé, volví a girar, me tumbé un poco, me levanté…lo que sí estoy seguro es que les hice la picha un lío a todos los que venían detrás y alguno se debió preguntar quien era ese fenómeno con tal habilidad técnica. Y debió ser lo que hizo que me dejaran ponerme en primer lugar de toda la marcha. Hasta el centro de la localidad, conduje todo el pelotón, y allí Carlos, un local, pasó al relevo ya que pasaba por casa. Cuando cogimos la general de Jaca, Azparren pegó un tirón en la ligera subida que hace la carretera. Casi me dejo los higadillos para coger rueda del corte que se hizo, pero no nos dejaron ir muy lejos. Visto lo visto, dije que me iba para atrás y a guardar.
Hasta que nos adentramos en el Valle del Aragón y ya se veía lo negro que estaba todo de cara a la frontera. Me encontraba bastante bien. Pero me temía lo que iba a suceder. En la subida de la torre de fusileros, me dejé caer hacia la cola del numeroso pelotón que íbamos de cabeza y le pregunté a dos gendarmes motorizados:
¿Qué tal en Francia?
-Llueve y mucho desde el Somport hasta entrar de nuevo en España.
Pues gracias, majo. Acabas de aclararme del todo. Me fui al otro lado de la carretera, me puse el chubasquero y me di la vuelta a Sabiñánigo. En el camino, me junté con un chico de Bilbao y otras tres chicas de Lérida, con las que compartí el recorrido hasta la localidad Serrablesa.
Particularmente tengo claro que no tengo motivación, ni creo que ninguna necesidad de sufrir un calvario en bicicleta. Por lo menos sabiendo de antemano lo que me esperaba y estábamos avisados con las previsiones que dieron el viernes.

La llegada

Dantesco, que voy a contar que ya no sepáis. Había que ver la cara de la gente cuando llegaba. La opinión de muchos con los que hablé, es que si hubiesen sabido lo que les esperaba, se hubiesen dado la vuelta. Me acerqué a ver la llegada de los primeros y aluciné en colores de ver lo que había allí.

Mis amigos de Gerona

Mis amigos de Gerona

El ganador, Rafael Miravalles, campeón de España Sénior del 2009. Desconocido para la gran mayoría de los aficionados del cicloturismo, pero que desde ayer pasará al Olimpo de las admiraciones, envidias y críticas a las que acostumbra este gran pelotón.

Guti en la llegada

Guti en la llegada

Luego estuve en la llegada de los que hacían en torno a las ocho horas y vi escenas que son las que me hacen sentirme bien, que me impactan y me tocan la fibra sensible.  Mucho más que la llegada de los primeros. Se lo que significa y puedo apreciarlo, porque se por mis propias carnes lo que es tardar más de diez horas y también poco más de seis.
A la llegada de un cicloturista, llamado Guti, se abalanzó sobre él, la familia. Todos le abrazaban emocionados y al mismo tiempo, mientras lloraba, hablaba con alguien en un teléfono que le acercaron. Supongo que alguien querido.  Me acerqué a darle la enhorabuena, por lo que había conseguido.
Al poco tiempo, también llegó una pareja que me llamó la atención. Ella llorando. La verdad es que ayer no era para menos, después de lo que habían pasado. Los reconocí porque son a los que hice la foto en el alto del Somport, hace un par de meses. Una pareja que conté en mi blog que eran de Gerona y vivían en Madrid. Los saludé y lo mismo. Me hacen sentirme muy identificado con ellos.

Reconocimientos

Ayer me acordé mucho de los voluntarios que están a lo largo del recorrido. Gracias a ellos, esto funciona. Y para ellos también tuvo que ser un día muy duro.
A mi mujer, que cumplió con éxito su primera Treparriscos y sin problemas. Ellos tuvieron más suerte que los de la QH.
Para todos aquellos que acabaron, mi enhorabuena. Me han contado escenas de película. Ayer fueron afortunados, los que fueron desafortunados en el sorteo, porque un día como el de ayer era un marrón.  No fue un día para hacer tiempos, sino un día de supervivencia. Podía hacer muchas reflexiones, pero me estoy extendiendo demasiado, y no quiero aburrir.

Instrucciones de última hora

Publicado el junio 14th, 2010 por chemaarguedas | Tags: General

Desde mi explosión en la Jacetania, estuve toda la semana sin salir. El trabajo no me lo permitió y además toda la semana de noche. Pero este sábado, domingo y lunes he hecho los deberes. Ahora a recuperar y no sufrir mucho el sábado. Pues nada, por fin ha llegado la semana que muchos esperaban: La Quebrantahuesos.  Este año por lo menos no pasaremos calor, aunque habrá que cruzar los dedos para que no nos mojemos.
Según mis noticias, casi la mitad de los participantes la harán por primera vez. Si alguno lee este blog y es novato, tranquilo que no es para tanto. Hay que afrontarla con toda la tranquilidad del mundo.  Si nos ponemos y analizamos la marcha, al final te das cuenta que no es para tanto y vas a la línea de salida bastante más relajado.

LluviasEn principio fuera nervios. Independientemente de cómo amanezca la mañana, inclusive que a esas horas la temperatura sea calurosa y puedas ir en tirantes, verás a gente que le tiembla la voz al hablar e incluso le castañetean los dientes. Dirán que tienen frío; pero ni frío ni leches. Eso indica que tienen más miedo que alma y es un reflejo de los nervios. ¡Vamos! Cómo cuando estás enamorado y tienes mariposas en el estómago, pero en este caso son grillos y en la boca.
Cuando paséis por la alfombra donde marca el chip, oiréis un montón de pitidos como si fuesen grillos. Pues eso, ahí es donde se quedan los grillos producto de los nervios y por ende, se deja de castañear;  a continuación se pasa a operación “a toda castaña”, que no es lo mismo. Yo siempre aconsejo que hay que buscar una salida dentro del pelotón, por lo que recomiendo circular por uno de los extremos de la carretera (el sábado en función de cómo vayan formados los pelotones, ya sabré cuantos han leído el blog esta semana). Hasta Castiello de Jaca es cuestión de dejarse llevar por los más entrenados o los instruidos según el tratado de “Planifica tus petadas” y buscar tu grupo natural. Hasta Castiello sólo hay un punto crítico y es al pasar por “el Puente de los Cenutrios” (Cenutrio= Gente con menos luces que la camisa del mono sabio). Dicho puente está sito al terminar la variante de Jaca dirección Francia.
Tiene una de las pendientes más pronunciadas de toda la marcha, donde la velocidad es altísima. Se rueda en pelotones numerosísimos y se pasa por debajo de un puente que está altísimo.
Aunque te bajases de la bicicleta y te diesen unos prismáticos, no reconocerías a los allí presentes. Pues nada, hay alguno que hace honor al nombre del puente, y a 60 km/h o más, rodeado de ciclistas por doquier, se suelta de las dos manos y a saludar al graderío. En este punto he visto caídas impresionantes, por dicha situación.
A partir de Castiello de Jaca, la cosa se comienza a estirarse  y abundan los repechos. Al llegar a Canfranc, alguno ya lleva las piernas descojonadas por no haber quitado el plato desde la salida (el compact es muy buen invento pero puede ser una trampa). Hasta ese punto se habrán visto todo tipo de cruzadas de carril, las cuáles son amenizadas por gritos aliento y comprensión por parte de los participantes: ¡Ehhhh, capullo! Es una de las más habituales.
El puerto del Somport, se hace llevadero una vez que coges ritmo. Si vas a ser padre próximamente y  tienes dudas del nombre que le vas a poner a tu retoño, es uno de los puntos dónde tienes que situar a tu mujer estratégicamente. Tu cuñada puede ir al Marie Blanque y tu madre al Portalet (bueno, cada uno que se reparte como considere oportuno).  Que no se olviden grabadora o lápiz y papel. Oirán nombres de todo tipo, entre los cuáles puedes encontrar el nombre de tu hijo. Siempre le podrás contar cuando sea mayor que su nombre es en honor a la Quebrantahuesos.
¡Ah, se me olvidaba! Oso Ondo, no vale. Te lo comento porque es el que más vas a oír. A ver si vas a venir de Canarias o Andalucía y no estás al tanto. Oso Ondo, es algo como… ¡muy bien!, pero en euskera. Cuando fui la primera vez, pensaba  que era alguno muy conocido, pero lo que me extraño es que lo llevaba pegado toda la marcha y no me lo soltaba de rueda en ningún puerto.
Bajada del Somport, a tu libre albedrío. Si te quieres estampar, intenta hacerlo solo y no  te lleves a nadie por delante. Luego vienen los lamentos. Si los que están a tu alrededor y han ido hasta allí con toda la ilusión del mundo  no te importan un pimiento, por lo menos piensa en los que están esperándote en casa o en la llegada.  Al final de la bajada siempre se hacen grupos muy numerosos, por lo que si has perdido tiempo subiendo no intentes recuperarlo en la bajada. Otra cosa, los papelitos. Lo mismo que cuesta coger un gel o barrita, cuesta dejar su envoltorio en el maillot, o sea nada.

Con Llaneras al final del Marie Blanque

Con Llaneras al final del Marie Blanque

En cierta ocasión, en una marcha cicloturista, en la bajada de de San Juan de la Peña vi tirar al ciclista que llevaba delante un envoltorio de papel de plata. Mis pensamientos al respecto, son claros y no me voy a extender. Pero mira por dónde, casualidades de la vida, al cabo de los meses, durante las vacaciones me presentaron a dicho individuo. Pues por mucho que se esforzó en hacerse el simpático y agradable, conmigo ya estaba sentenciado sin haber abierto la boca. Por supuesto, el no se acordaba de mí.
Y llega el Marie Blanque. Aquí la Garza comienza hacer acto de presencia, en alguno de los participantes. Otros cuando llevan recorridos los dos o tres primeros kilómetros de puerto, preguntan si este es el famoso puerto. Hasta que llega un punto donde se ve una recta hacia el cielo y dónde hay que fijarte bien para ver que los ciclistas avanzan.  Una vez en lo duro, es donde te darás cuenta que nunca podrás ganar esa cicloturista. Te cagarás veinte veces y te acordarás otras tantas, del que te dijo que con un 39×25 se subía bien; si estabas confuso y dudabas si al año que viene apuntarte a jugar al pádel, será el momento donde despejarás tu dudas y donde terminarás de convencerte. Y te sorprenderás de cuánto tiempo eres capaz de aguantar a más de 180 pulsaciones.
Una vez arriba viene la bajada más peligrosa. Por la pendiente, las trazadas de 180º y la caraja que se lleva del esfuerzo tan enorme. Al finalizar la bajada, nos encontramos con un llano de 15 Km que nos lleva a pie de Portalet. También conocido como “el llano de los orejas” o “el llano de los Chiquitos” (por lo del no puedo, no puedo). Suele dar aire de cara y es momento de relajar y nadie tira.
El Portalet, es el hábitat natural de la Garza. Aquí se pone morada. Es el puerto dónde se hace tiempo en la QH. Si has ido con talento, vas a meterle la del pulpo a más de uno. Si has ido haciéndote el campeón, ya has plegado.
La primera parte es llevadera. Cuando llegue la segunda, la conocida como, “la parte de las viseras”… es cuando te jurarás que en tu vida vas a volver, cuando te acordarás de que estuviste dudando de apuntarte a la Treparriscos…y cuando te acordarás de que queda Hoz de Jaca. En el último kilómetro se te pasarán todos los males, porque te sentirás protagonista, tendrás un escaso pasillo para pasar entre el público y verás que lo tienes hecho.
Cuidado en la bajada, sobre todo como sople aire lateral. Tengo un conocido que acabó la marcha en helicóptero, aunque gracias adiós hoy lo puede contar.
Hoz de Jaca, tranquilo porque sólo son dos kilómetros al 10%. Como habrás perdido peso durante el porrón de horas que lleves, subirás más ligero. La bajada de Hoz de Jaca, como la del Marie Blanque, muy peligrosa. Al final atraviesas un túnel y viene un repecho, conocido como “repecho de la risa”. Cuando lo veas sabrás porqué.
Y nada, a esperar que llegue o tire alguien del grupo, hasta el último kilómetro. En ese momento, es cuando aparecen los iluminados de turno para coger posiciones en el sprint y que han ido a rueda desde Biescas. Y eso que con un poco de suerte no tiren a alguien, algo muy habitual. En mi caso, salvo que vaya tirando, suelo dar las gracias al que me ha llevado  y suelo entrar de los últimos del grupo.
Un consejo, cuando llegues, es preferible que seas dueño de tus pensamientos y no esclavo de tus palabras. Cuidadito con decir que ya no vuelves más, porque dependiendo a quién se lo digas, tendrás estribillo todo el año. En mi caso, son 14 Quebrantahuesos y se lo que digo.

Bueno,  el viernes o sábado nos vemos por allí. El viernes estaré en el stand de Ciclismo a Fondo con mis amigos.

Planifica tus petadas

Publicado el junio 7th, 2010 por chemaarguedas | Tags: General

¿Puedes abirme la pueta? No, a pesar de que nos encontrásemos en el Pirineo, las palabras con las que he comenzado esta entrada del blog, no son pertenecientes a la lengua aragonesa o aragonés. Son las palabras con las que me dirigí a un vecino que se encontraba en la puerta de la calle, para que me diese entrada al rellano de mi casa. Suerte que me vio con la bicicleta y ataviado de ciclista.
Aunque también pudo pensar que pertenecía a algún nuevo cuerpo del ejército de la escuela de alta montaña que se encuentra en Jaca. Más que nada por el camuflaje que llevaba en la cara, ya que había discutido un buen rato con la cadena de mi bicicleta y ya se sabe lo que ocurre cuando a continuación estás toda la mañana limpiándote el sudor del rostro.
Digo que tuve suerte porque si me hubiese visto con ropa de calle, lo primero que hubiese pensado es que llevaba una castaña como un piano y me había pasado con el vermut. Por eso, menos mal que iba con la bici. Como todavía no me ha dado por hablar solo, no me di cuenta de la tostada que llevaba hasta que no hablé con alguien. Me costaba articular y vocalizar bastante, y menos mal que llevaba puestas las gafas porque debí quedarme bizco momentáneamente. Y es que la historia se las trae, a pesar de que yo no quería.
Todo comenzó al revés de lo previsto y el viernes en lugar de subir a dormir a Jaca, cenar tranquilito en casa y dormir largo y tendido…
El Pentágono (mi amada esposa) decidió que no podía ser ya que teníamos obligaciones que hacer en Zaragoza y se nos iba hacer tarde, como así fue. Estuvimos toda la tarde pateando por ahí, y se nos hizo muy tarde. Lo que menos ganas teníamos era de hacer cena. Menos mal que estamos en crisis ya que en el único sitio donde encontramos sitio sin reserva fue en un chino. Resumiendo, me acostaba cerca de las doce y me tenía que levantar a las cinco y media de la mañana.
A las dos de la mañana me desperté ya que se me debió atravesar algún rollito de primavera y mi estómago se estaba quejando. Además hacía mucho calor para descansar. Resultado que a las tres de la mañana estaba tomando un almax y cuando me quedé dormido casi me tenía que levantar.
Cuando sonó la alarma del reloj, me quedé mirando al techo y meditando el cuerpo que llevaba para meterme 150 kilómetros. Ni desayuné.
*Todos estos detalles son muy importantes para la planificación de una petada: cenar en un chino, acostarse tarde, no desayunar (tranquilos que añadiremos más e irán incluidas en el tercer libro “Planifica tus petadas”).

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Cuando me senté en el coche, tenía un sudor frío y pensé: A ver si me va a dar un yuyu cuando voy conduciendo…Salí del coche y me comí un plátano que llevaba en la bolsa.
Llegaba a Jaca a las ocho menos cuarto de la mañana. Me fui a coger la bolsa con el dorsal y a casa para hacer todos los preparativos. Para esta marcha, había elegido la bicicleta en la que llevo el medidor de vatios. Tenía curiosidad por saber cuáles eran los números resultantes de tan generoso esfuerzo. Cuando llegué a la línea de salida, ya había un buen número de cicloturistas, por lo que me fui tranquilamente hacia la parte trasera. ¡Qué bien, hoy iba a salir tranquilo y sin ganas de atacar!
Sí, sí, agárrate que vienen curvas (esto es lo que debía estar pensando esa neurona gilipoyas que tengo por ahí)
Fuimos neutralizados hasta la salida de la general de Pamplona donde nos dirigiríamos a Puente la Reina. Salimos seiscientos, a los cuales nos dieron una visita turística por Jaca, mientras charlábamos. Calles estrechas, por lo que ya se sabe lo que puede pasar cuando sales a la general. Casi me da algo cuando vi la fila de ciclistas y la cabeza de la marcha ni se veía, salvo que me hubiesen dejado unos prismáticos. Ya se estaban haciendo grupos, había cortes y encima aire de cara. Hombre, una cosa es atacar y otra bien distinta quedarme de salida.

salida jaca
Pues nada, mi compact con el 50×12 se me quedaba pequeño. Primer calentón serio de la mañana, hasta que pude enlazar con la parte trasera del grupo de cabeza, unos kilómetros después. Para no haber desayunado y mal dormido, no empezaba muy bien.
Pero me parece que ya sé lo que me pone nervioso y me incita a atacar. Para mí que van a ser las banderitas que llevan motoristas de la guardia civil o la sirena que ponen al coche que abre la marcha. Desde atrás veía como “saltaban” ciclistas y eran recogidos de nuevo. No podía ser que me estuviese perdiendo esa fiesta, por favor.
Debo disponer de un cerebro bidireccional, el cuál no sólo piensa en “eso” (si le buscamos rima se encuentra) sino que la otra parte de masa encefálica sólo debe pensar en escaparse, en cuanto me veo en un pelotón ciclista.
En un momento en el que el grupo hizo un abanico ya que daba aire de frente y algo de derechas, aproveché para irme por la izquierda, comiendo aire a mansalva, hasta llegar a la punta de la lanza.  Y aprovechando que acababan de saltar un par tres, allí que me voy. Más que nada porque no me gustan los impares.
Pero nada, escarceos que no iban a ningún sitio pero que yo erre que erre. Cuando llegamos a Puente la Reina, había un giro a derechas y atravesábamos un puente, mucho más estrecho que la carretera de donde veníamos. Lo que te digo, me tenían que dar alguna bandera y plantarla en el manillar. Quedaría muy marcial.
Fui el primero en tomar la curva, y a la salida del puente ya íbamos tres con algo de ventaja. Y a los segundos se unió, Eduardo Alen, un colega de Zaragoza. Pues nada, ya me había metido en otro fregado. Ya teníamos las cuatro patas para el banco: uno del CC Utebo, Alen Bikes, Kappelmur de Sabiñánigo y un servidor de Asser Sport.
El que más tiraba era Eduardo y aunque yo pasaba a algún relevo, tenía que ir pidiendo clemencia en los repechos, ya que había tres bastante largos y pronunciados, antes de coger el desvío y meternos en territorio apache.
*”Planifica tus petadas”: cenar en un chino, irse a dormir tarde, no desayunar, salir de los últimos y tirar a bloque hasta coger grupo cabecero, llegar, ver y escaparse (intentar que estén más fuerte que tú para gastar más glucosa). En mi caso, esta última anotación suele darse sin problemas.

llegada
Al coronar uno de los repechos, ni los veíamos. Ya habíamos hecho camino. Otra vez a chupar cámara y video. Al paso por Berdun se acercó el coche y nos dijo. Vienen por detrás a bloque. Mira por donde uno de los artífices de tal gesta era uno que había sido pupilo mío. A partir de ahora, tendré que firmar una clausula en el contrato para que no tiren cuando vaya escapado.
Y nos cogieron a escasos metros del desvío y donde comienza un repecho que tendrá cerca de un kilómetro y superará fácilmente el 8%. ¡Bien, bien! Me vuelven a coger en el mejor sitio. Otra vez a tener en mente a Edurne Pasaban y Juanito Oiarzabal, para ver cómo narices iba a pasar aquello.
Aunque estaba sentenciado, esta vez, aunque con apuros, pasé con el grupo cabecero. Y al llegar al escaso llano que nos lleva a Vilareal, voy a meter plato y….Houston, tenemos un problema. La cadena se sale al meter plato. Repito, se sale el plato y aquí tengo para rato. Vuelvo a meter plato pequeño, engrano, vuelvo a meter plato grande y cadena fuera. Me voy quedando de los últimos del grupo y al final tengo que echar pie a tierra. Ahí es donde me doy cuenta que tengo tres nudos en la cadena, algo va mal y tengo que esperar a un mecánico.
Si el otro día me pasó hasta el primo del apuntador, esta semana me pasó hasta su abuela que venía andando. Eso sí, pude comprobar que aquello iba como el Rosario de la Aurora, que había muchas ambulancias, pero el mecánico era vecino del coche escoba. Igual estuve diez minutos esperando, más los otros diez que estuvimos para reparar.
¿Has cambiado platos?, me preguntó.
-Pues sí, llevaba un 53 y he puesto el compact.
Normal, no has bajado el desviador y por eso se sale la cadena.
En resumidas cuentas, que lo siguiente fue hacer una contrarreloj (añadir a “Planifica tus petadas”) para ir recuperando puestos. Cuando me quise dar cuenta, me estaba pegando una paliza de consideración. Me estaba cebando con gente que iba cogiendo y dejando. Todavía llevaba los geles sin tocar y los bidones casi enteros. Arriba en el primer puerto, miré  datos y llevaba 38km/h de media, 165 pulsaciones medias y 230 vatios de media. Eso real, porque la parada evidentemente habría bajado la medio hasta los suelos.
Cuando estaba medio abrasado, dije que me la tenía que tomar de otra forma. Y así fue. Pero poco me duraron las pacíficas intenciones, porque al llegar a Ansó y en los 23 kilómetros que llevan a Puente la Reina, con bastante aire de frente, fui cogiendo gente hasta formar un grupo numeroso. Prácticamente me los hice sólo y termine con sólo dos a rueda. Paré en el avituallamiento y bebí algo. Pero era demasiado tarde. La petada había sido consumada.
Cuando llegué al cruce donde teníamos que tomar dirección San Juan de la Peña, me fui dirección Jaca y a mi casa. En la bendita hora que tomé tal decisión porque iba ciego. Paré a un lado de la carretera, me quité el dorsal y fui con otro colega que iba parecido.
Me había visitado el hombre del mazo, la Garza y hasta la Oreja de Van gong. A la vuelta a Zaragoza, cuando paré a echar gasolina, al bajarme parecía Chiquito de la calzada, de los calambrazos que me estaban dando.

Si le pasó a Induráin, cómo no me va a pasar a mí…

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