El martes acudí a la visita del traumatólogo y después de comprobar el estado de mi dedo, dijo:
- Continúa con la rehabilitación y vuelve dentro de dos semanas.
O sea, que hasta el dos de marzo, sigo de baja.
Lo que yo creía que iba a ser una chorrada, al no habérmelo roto, se está alargando más de lo esperado.
La verdad es que después de un mes, todavía lo llevo bastante inflamado. Ya voy pudiendo hacer más movimientos con él e ir haciendo algo más de fuerza. Sin embargo, el sábado por la tarde hubo alguien en casa que tuvo la feliz idea de abrir un maletín donde tengo un taladro (desconozco el motivo de su apertura) y luego no podían cerrarlo.
En eso que escucho a lo lejos:
-¡Chema, no puedo cerrar el maletín! ¿Lo cierras tú?
Ahorro los comentarios previos antes de dirigirme al maletín (desde el sábado odio los maletines). No había quien lo cerrase. Sólo me faltó dejar el maletín en el suelo, subirme encima de la mesa de la cocina y saltar sobre él.
Si tuviese un mínimo de trastorno paranoide, hubiese pensado que era una confabulación para ponerme a prueba y comprobar si lo de mi dedo es cuento.
Cuando ya lo tenía cerrado, o eso parecía, volvía a saltar una de las pestañas que lo cerraban. (Aviso: Antes de cerrar maletines con taladros y similares, comprobar que el taladro no está al revés)
El resultado: Prueba superada. Cerré el maletín después de unos cuantos intentos, pero el domingo por la mañana me levanté con el dedo como un botijo.
Lo que quiere decir que hay algo que no va bien en mi interior. Pues eso, como la película de La Bella y la Bestia, en donde la canción dice que, la belleza está en el interior…pero en mi caso al revés. Me sé la canción porque he visto la película unas seiscientas veces (igual me quedo algo corto). Unas trescientas por cada una de mis hijas, ya que era su película favorita.
Yo creo que si me hubiese presentado al casting para el musical de la película, no hubiese tenido rival. Cuando entraba en casa y veía a lo lejos pasar a una de mis hijas disfrazada de Bella…entonces sí que me temblaban las piernas. Más que cuando hacía series de fuerza resistencia. Esa visión que había tenido al entrar, se traduciría en poco tiempo (lo que tardasen en darse cuenta que había llegado a casa), a una situación habitual: en medio del salón, película en el video y haciendo de Bestia mientras bailaba.
Bueno que me voy por los cerros de Úbeda. Pues eso, a ver qué me dicen cuando vaya esta tarde a la rehabilitación, porque desde la “operación maletín” tengo el dedo más inflamado.
Y ¿el peso…? Esta es otra película, pero de terror. La verdad es que me lo están poniendo muy difícil y sino que me lo cuenten.
Mira que es fácil. Mira que suelen ser las revistas habituales en todas las salas de espera. Mira que son más baratas, etc, etc. ¡Pues no! ¿Qué revista tienen en la sala de espera, dónde voy a la rehabilitación? La revista en cuestión se titula Sobremesa y es monotema. Todo sobre los chef más importantes de cocina, los mejores vinos, quesos, visitas gastronómicas…
Cuando acudo allí es después de haber merendado un yogurt desnatado con unas bayas de Goji, ni te cuento con la atención que leo la revista que cae en mis manos. Cuando me vienen a buscar y me ven leer tan concentrado, se deben pensar que me las estoy estudiando más que leyendo. La semana pasada, mientras me estaban dando los ultrasonidos, se oía el ruido de mis tripas ya que la habitación es muy pequeña y hay bastante silencio. Era tan evidente, que llegó un momento que me dijo la chica en tono graciosillo:
¿No has merendado? Je, je, te hacen ruido las tripas.
A lo que le contesté:
-¿Qué si me hacen ruido? Esto si que son ultrasonidos y no lo que me estás dando tú en el dedo. Podríais comprar el Hola, Lecturas, Coches y motos, etc., como en todos los sitios.
Pero he de decir que no me han hecho caso y seguirán torturándome todas las tardes.De momento ya me pierdo la primera carrera de la copa Navarra, en Fitero para el próximo fin de semana. Y ya no echo cuentas, aunque espero estar en el trofeo Oscar Llanos, el día 7 de marzo. Sí, la carrera que organizan los bomberos de Zaragoza. Con la ilusión que me hacía a mí, poder decir que había prendido fuego a unos cuantos bomberos que van a correr y me voy a quedar con las ganas. Porque aunque pueda ir a correr, me parece que ya sé a quién le van a prender fuego.
Pues nada, aquí me quedo con mi ordenador, mi rodillo y mi dedo.
¡Ah, se me olvidaba! Supongo que ya sabréis cómo llaman a Amstrong ¿no?
El chico del gas y ¿Por qué?
Porque va siempre detrás del Contador. Je, je.
Lance, espero que no te molestes. Como se dice, entre mandos, no nos vamos a putear, ¿no?

