Antes de perder tiempo, aún estáis a tiempo de pedir a los Reyes Majos cualquier ropa de abrigo. Tela marinera lo que nos espera a partir del día de Reyes. Viene muchísimo frío y para muuuchos días.
Supongo que como muchos de vosotros, estoy deseando que se acaben las navidades. Cualquier día veo los polvorones en la ensalada. Era cita obligada pasar estos días y engordar lo menos posible. Por mi parte no hay duda. Si he podido ingerir unos dos kilos de comida, he engordado tres. La verdad es que no lo sé, ni quiero saberlo.
Tampoco es que haya podido sacar mucho trabajo en casa , ya que cuando las niñas están de vacaciones, las obligaciones se multiplican.
Por lo general, cuando estoy en casa no me aburro. La televisión, salvo algo muy concreto, no la veo. Suelo estar trabajando con el ordenador. Es lo cómodo que tiene, poder trabajar desde casa. Bueno, lo de llevar trenes es in situ.
Eso de estar trabajando en casa tiene su peligro. ¡¡Viva el peligro!! Mira que le envío veces este video a mi mujer a ver si le doy ideas…
Volviendo a los dos pedales, esta mañana ha salido un tanto fresca. Unos 3ºC. Teníamos la opción de ir a dos puntos de encuentro. Pero después de lo de ayer por la mañana, el cansancio de la tarde y meditándolo por la noche, decidí decirle a mi colega Carlos que podíamos ir al punto distinto del teníamos pensado desde un principio.
No tenía ganas de hacer mucho tiempo, ya que se me iba de los planes. Hoy sólo he hecho ochenta kilómetros, dos horas y media, a 160 vatios de media.
Ayer fue otra historia. Decidimos alargar y hacer lo que llamamos, el Cruce de Tardienta. Se sube la Sierra de Alcubierre, con puerto incluido y tras un pequeño descenso, hacemos un giro para salir a la antigua nacional de Huesca y volver a Zaragoza. Lo que parecía que iba a ser cosa de media docena, acabó siendo de unos quince o veinte. La mayoría corredores, aficionados y algo muy importante: delgados, muy delgados (Rima y todo).
Por supuesto, eso no va por mí. Yo de momento, estoy. Dejémoslo así, todo llegará.
La verdad es que no tuve ganas, ni tiempo de ponerme a contarlos. Porque cuando me quise dar cuenta o tuve interés en hacerlo, había que ir muy atento, ya que se levantó bastante aire. Al principio culero, pero teníamos el puerto. Lo que quiere decir que no valía la rueda. Luego de costado de izquierdas y posteriormente de frente. En principio, vease el dibujo de cómo podían verme mis semejantes. Hasta hubo un momento que me hizo recordar, aquellas carreras por tierras navarras, en las que limpiaba el arcén de hierbas y maleza.

- Sin piedad
Me las prometía muy felices, y me imaginaba rodando en compañía de Javier Ruiz y algún “extraterrestre” más, por supuesto a rueda, y aglutinando kilómetros. No es cuestión de “asomarme” mucho, por ahora. Además como no llevaba la referencia de los vatios, era cuestión de controlar el pulso. ¡Que sí que vale, hombre! Que no hay que tirar los pulsómetros.
En un principio, se fue muy tranquilo. Incluso el puerto se subió tranquilo. Allí no se soltaba nadie. Ni con agua hirviendo. Y no era cuestión de soltarme.
Eso sí, según nos íbamos acercando al cartel de puerto, si alguno de los allí presentes, se perdió la traca final de las Fiestas del Pilar, estaba a punto asistir a otra muy similar.
Y a falta de cincuenta metros, levanté el pie y el haber ido en la parte delantera del grupo, me sirvió que pese a perder posiciones, pude enlazar bajando.
Y para mí que debió de ser la bajada lo que les animó. Aunque tengo dudas si bajamos más despacio de cómo fuimos luego.
Allí que se pusieron a relevos cuatro o cinco. Entre ellos un bombero. Aunque más que bombero, debería decirle Pirómano porque casi nos prende fuego. Bueno, él y los que tiraban con él. La verdad es que es mi terreno y sobre todo si vas a rueda, je, je.
Aunque había alguno con muy mala cara. De hecho, había gente que yendo a rueda iba a 170 pulsaciones.
Me fui manteniendo entre el 75% y 80%, que en teoría y tomando como referencia el pulso, es como debo ir, ya que he comenzado mi tercer mes de base. Aún tuve la osadía de pasar a dar media docena de relevos, pero viendo que iban muy bien…”dejé que siguieran”.
Pues eso, que cuando paramos a tomar café, y contando desde que salí de casa (tengo un cuarto de hora de ciudad), habíamos subido un puerto y luego el aire mal dado, llevábamos casi los 35 km/h de media.
Pues eso, hoy domingo, como ya había visto a mis amigos Javier y Guillermo, he dicho: vamos al otro sitio, que hoy no tengo prisa. Quedamos en un bar que es regentado por chinos. Al poco de estar allí, han aparecido dos colegas bomberos. Entre ellos el que ayer nos intentó prender fuego. Confiando en que se hubiese quedado sin cerillas.
Cuando estábamos apunto de salir, han aparecido los hermanos Tamayo. Diego que corre en el equipo profesional Carmiooro (Italia) y Sebas que este año será uno de los gallos en Café Baqué. Buenos amigos, pero son más majos cuando tomamos café o alguna cerveza.
Ya no tenía tiempo de buscarme un disfraz de mandarín y ponerme detrás de la barra. Y aunque he intentado poner los ojos rasgados, todo lo que he podido…demasiado tarde
Durante la semana, he podido entrenar salvo el día de nochevieja y año nuevo. El día 31 llegue a casa a las siete de la mañana (de trabajar). Y el día de año nuevo, la idea era salir a sudar un poquito, pero estaba K.O.
