Otra semana académica y van dos. El lunes fiesta, el martes examen, miércoles último día, jueves a la vía y… ¡¡a medio día alegría!!
Sí y una leche, ya verás como me toca currar de noche.
De vez en cuando, en el Nacional Geographic salen reportajes de especies animales que se han adaptado al medio natural en el que se encuentran. Por ejemplo, mamíferos que en un primer momento gozaban de respiración pulmonar y que han desarrollado aletas y branquias debido a su adaptación. Sin ir más lejos, el cambio climático está obligando a una adaptación acelerada de ciertas especies. En este último año los científicos han anunciado el descubrimiento de seis nuevos tipos de murciélagos, quince de corales, miles de moluscos, una veintena de tiburones y nuevas rayas.
Pues como sigamos así en mi trabajo, pronto pasaremos a formar parte de la evolución. Me estoy empezando a mosquear.
No sé si el dolor de espalda que estoy teniendo últimamente, será debido al mal estado de algunos asientos o quizás es la semilla de unas alas de murciélago que están germinando en mi interior.
Ese aspecto pálido de mi tez es porque el sol no calienta tanto o porque mi hematocrito es bajo debido al ejercicio o… ¿será que necesito sangre?
¡¡Eh!! ¿Por qué acabas de pensar lo que estás pensando? Me refería a que quizás me esté convirtiendo en un vampiro.
Últimamente visto mucho de negro. De siempre me ha gustado pero empieza a ser sospechoso que hasta el último bañador que me he comprado haya sido negro. El bolígrafo que utilizo habitualmente es de tinta negra, cuando podría haberlo escogido de color azul.
Después de una larga noche conduciendo, cuando amanece parece que me clavan puñales en los ojos y apenas puedo abrir los ojos. Las gafas de sol han pasado a ser una herramienta imprescindible en mi bolsa de trabajo.
Con más frecuencia se van repitiendo esos días en los que parece que me han pegado una paliza, estoy adormilado por no decir atontado y cuando empieza a esconderse el sol y anochece, es como si me hubiesen puesto pilas nuevas. Una de dos: o es cuando empiezan hacer efecto, con carácter retroactivo, los cafés que me he tomado durante el día o es que mi metabolismo está cambiando o peor evolucionando.
Voy a empezar a recapitular porque me he liado a escribir a lo chorras y estoy empezando a preocuparme:
Me duele la espalda/posibles alas. ¡Ay madre! Que ahora me viene a la cabeza que hacía dieciséis años que no viajaba en avión porque me aterroriza volar y hace un mes he ido a Berlín en avión. Sí, sí, no volaba yo, pero por algo se empieza. ¿Por qué ese repentino cambio en mi forma de pensar? Eso quiere decir que mis neuronas también están evolucionando.
El hematocrito es bajo cuando hacía años que no pesaba tanto. ¿Será otro alimento el que necesite mi cuerpo?
Lo de vestir de negro es lo menos porque siempre me ha gustado.
Pero que por las noches esté más activo que por el día y que cuando amanece me duelan los ojos…
Ante tanta preocupación, en el párrafo anterior, he hecho un pequeño lapsus y he navegado por la red buscando información sobre los murciélagos. Mira que dicen veces, que cuando tienes algún problema de salud no busques en internet porque lo único que puedes hacer es alarmarte. Pues mirad lo que he encontrado sobre los murciélagos en la primera página que he encontrado. Cito textualmente:
“El torpor consiste en que el murciélago deja de intentar mantener su temperatura igualándola con la del ambiente, y transforma la energía ahorrada en grasa. Los machos lo usan durante todo el periodo de actividad, pasando el día “atontado” y despertando cada tarde….”
Ahora sí que ya no sé si cortarme las venas o dejármelas largas. Cuando he leído lo de la transformación de la energía ahorrada en grasa me ha dejado hecho polvo. Ahora voy entendiendo el porqué de los michelines de este año. La culpa no la tienen los almuerzos, sino el ahorro de energía.
Y lo de “pasando el día atontado”. ¡Si esa descripción es la misma que había hecho unos párrafos atrás!
En el mismo texto, unas líneas más abajo, citan:
“en la península Ibérica habitan 25 especies conocidas, pero que últimamente se han encontrado 3 más (myotis alcathoe, Plecotus macrobullaris y Pipistrellus pygmaeus). Y es muy posible que próximamente el número crezca gracias a la evolución genética.”
Ya lo estoy viendo en un par de años: tenemos una nueva especie “Maquinistasmercancius mañus”.
Aunque también puede ser una trama de la empresa para ahorrar con esto de la crisis. Ellos son los primeros interesados en que trabajemos más de noche y que la evolución de la genética haga el resto. Se ahorrarían de un plumazo cantidad de gastos. Para empezar ya no tendrían que desplazarnos en taxis. Te diría el auxiliar:
- Vete volando hasta el Arrabal y coge la máquina…
Y eso por no decir lo que se ahorraría en hoteles. Aprovecharían los propios túneles ferroviarios como lugar de descanso. Ahora sí que sería hablar con propiedad, cuando te dijese algún compañero:
-¿Has visto a fulanito?
Sí, ese está “colgao”.
Voy a tranquilizarme e intentaré ponerme en contacto con National a ver si quieren ponernos en cuarentena. Al final la crisis tendrá la culpa de que me convierta en murciélago.
No sé si con esta historia se habrán aburrido mis amigos bicicleteros, por lo que dejo esta joya de video que me envío mi amigo José y con la que me reí un montón. Mirar la cara del segundo ciclista.






