Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Entradas de octubre 2009

Algo está cambiando en mi interior

Publicado el octubre 31st, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

murcielago1Otra semana académica y van dos. El lunes fiesta, el martes examen, miércoles último día, jueves a la vía y… ¡¡a medio día alegría!!
Sí y una leche, ya verás como me toca currar de noche.
De vez en cuando, en el Nacional Geographic salen reportajes de especies animales que se han adaptado al medio natural en el que se encuentran. Por ejemplo, mamíferos que en un primer momento gozaban de respiración pulmonar y que han desarrollado aletas y branquias debido a su adaptación. Sin ir más lejos, el cambio climático está obligando a una adaptación acelerada de ciertas especies. En este último año los científicos han anunciado el descubrimiento de seis nuevos tipos de murciélagos, quince de corales, miles de moluscos, una veintena de tiburones y nuevas rayas.
Pues como sigamos así en mi trabajo, pronto pasaremos a formar parte de la evolución. Me estoy empezando a mosquear.
No sé si el dolor de espalda que estoy teniendo últimamente, será debido al mal estado de algunos asientos o quizás es la semilla de unas alas de murciélago que están germinando en mi interior.
Ese aspecto pálido de mi tez es porque el sol no calienta tanto o porque mi hematocrito es bajo debido al ejercicio o… ¿será que necesito sangre?
¡¡Eh!! ¿Por qué acabas de pensar lo que estás pensando? Me refería a que quizás me esté convirtiendo en un vampiro.
Últimamente visto mucho de negro. De siempre me ha gustado pero empieza a ser sospechoso que hasta el último bañador que me he comprado haya sido negro. El bolígrafo que utilizo habitualmente es de tinta negra, cuando podría haberlo escogido de color azul.
Después de una larga noche conduciendo, cuando amanece parece que me clavan puñales en los ojos y apenas puedo abrir los ojos. Las gafas de sol han pasado a ser una herramienta imprescindible en mi bolsa de trabajo.
Con más frecuencia se van repitiendo esos días en los que parece que me han pegado una paliza, estoy adormilado por no decir atontado y cuando empieza a esconderse el sol y anochece, es como si me hubiesen puesto pilas nuevas. Una de dos: o es cuando empiezan hacer efecto, con carácter retroactivo, los cafés que me he tomado durante el día o es que mi metabolismo está cambiando o peor evolucionando.
Voy a empezar a recapitular porque me he liado a escribir a lo chorras y estoy empezando a preocuparme:
Me duele la espalda/posibles alas. ¡Ay madre! Que ahora me viene a la cabeza que hacía dieciséis años que no viajaba en avión porque me aterroriza volar y hace un mes he ido a Berlín en avión. Sí, sí, no volaba yo, pero por algo se empieza. ¿Por qué ese repentino cambio en mi forma de pensar? Eso quiere decir que mis neuronas también están evolucionando.
El hematocrito es bajo cuando hacía años que no pesaba tanto. ¿Será otro alimento el que necesite mi cuerpo?
Lo de vestir de negro es lo menos porque siempre me ha gustado.
Pero que por las noches esté más activo que por el día y que cuando amanece me duelan los ojos…
Ante tanta preocupación, en el párrafo anterior, he hecho un pequeño lapsus y he navegado por la red buscando información sobre los murciélagos. Mira que dicen veces, que cuando tienes algún problema de salud no busques en internet porque lo único que puedes hacer es alarmarte. Pues mirad lo que he encontrado sobre los murciélagos en la primera página que he encontrado. Cito textualmente:

 “El torpor consiste en que el murciélago deja de intentar mantener su temperatura igualándola con la del ambiente, y transforma la energía ahorrada en grasa. Los machos lo usan durante todo el periodo de actividad, pasando el día “atontado” y despertando cada tarde….”

 Ahora sí que ya no sé si cortarme las venas o dejármelas largas. Cuando he leído lo de la transformación de la energía ahorrada en grasa me ha dejado hecho polvo. Ahora voy entendiendo el porqué de los michelines de este año. La culpa no la tienen los almuerzos, sino el ahorro de energía.
Y lo de “pasando el  día atontado”. ¡Si esa descripción es la misma que había hecho unos párrafos atrás!
En el mismo texto, unas líneas más abajo, citan:
en la península Ibérica habitan 25 especies conocidas, pero que últimamente se han encontrado 3 más (myotis alcathoe, Plecotus macrobullaris y Pipistrellus pygmaeus). Y  es muy posible que próximamente el número crezca gracias a la evolución genética.”

Ya lo estoy viendo en un par de años: tenemos una nueva especie “Maquinistasmercancius mañus”.
Aunque también puede ser una trama de la empresa para ahorrar con esto de la crisis. Ellos son los primeros interesados en que trabajemos más de noche y que la evolución de la genética haga el resto. Se ahorrarían de un plumazo cantidad de gastos. Para empezar ya no tendrían que desplazarnos en taxis. Te diría el auxiliar:
- Vete volando hasta el Arrabal y coge la máquina…
Y eso por no decir lo que se ahorraría en hoteles. Aprovecharían los propios túneles ferroviarios como lugar de descanso. Ahora sí que sería hablar con propiedad, cuando te dijese algún compañero:
-¿Has visto a fulanito?
Sí, ese está “colgao”.
Voy a tranquilizarme e intentaré ponerme en contacto con National a ver si quieren ponernos en cuarentena. Al final la crisis tendrá la culpa de que me convierta en murciélago.

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No sé si con esta historia se habrán aburrido mis amigos bicicleteros, por lo que dejo esta joya de video que me envío mi amigo José y con la que me reí un montón. Mirar la cara del segundo ciclista.

Semana académica

Publicado el octubre 23rd, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Una semana un tanto atípica, por dos motivos: vuelvo al cole como en los viejos tiempos y en mi casa sólo se habla inglés.
El que siga mi blog habitualmente, se habrá dado cuenta que además de colaborar con Ciclismo a fondo y escribir sobre entrenamientos, también llevo trenes.
Mientras no digan lo contrario, la máquina y por lo tanto el maquinista, van en cabeza de la composición. Así entenderéis porque suelo ponerme siempre por cabeza del pelotón cuando salgo con la bici: una deformación profesional, como otra cualquiera.

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Digo que voy al cole porque durante tres semanas debo autorizarme de una nueva locomotora. En el video que os dejo, me podéis ver haciendo ayer jueves las prácticas de conducción. Agradecer a Fernando Sin estas imágenes, ya que ha sido el artífice de grabarlas y montar el video.
Eso implica clases teóricas y prácticas por las mañanas y estudiar por las tardes. Por lo tanto, el tiempo que suelo dedicar a otros menesteres queda bastante reducido.
Entrar en el aula a las siete de la mañana y salir a las tres de la tarde, exceptuando la media hora de almorzar, se hace bastante pesado. Es una obligación. Pero que vamos  hacer, es una faceta más de mi profesión (este último párrafo lo he puesto porque rima).
Ya le digo al profesor, que me gustaría sentarlos a las siete de la mañana y empezar a soltarles una charla de entrenamientos y fisiología aplicada al deporte, a ver quién aguantaba.
La otra novedad es que tengo un huésped en casa. Una chica de Inglaterra que ha venido de intercambios con el colegio. Ha venido a aprender español.
Algo así como si en estos momentos,  yo fuese a Pekín a aprender chino. Salvo comer rollitos de primavera y arroz tres delicias, poco iba a aprender si no tengo ni papa de chino. Pues eso, algo así le pasa a nuestra invitada que prácticamente no sabe nada de español. Me parece que yo sé más inglés que ella español. Y eso que el inglés que domino se puede escribir en un palillo (¡eh!, pero por las dos caras).
Puestos a traducir esta situación, quiere decir que mi mujer y mis hijas se tiran todo el día hablando en inglés, intentando explicarle todo y a ver si aprende algo.

domingo-pasado
Y por mi parte me pego todo el día como si estuviese jugando a adivinar de qué película se trata a base de señas. Tanto inglés, cuando el otro día vino a casa el del Círculo de Lectores a traernos un libro, al despedirme le dije: thank you very much.Mañana a primera hora vuelve a Inglaterra y volveremos a la normalidad, ya que esta semana ha sido un tanto ajetreada.
Por supuesto, de bicicleta nothing of nothing (Nada de nada. Si ya os digo yo que con la tontería aprenderé inglés).

La última salida en bicicleta la hice el domingo por la mañana. Tampoco me importa ya que sólo me queda una semana de parón. A partir del próximo fin de semana comienzo con mis entrenamientos de cara a la próxima temporada y es donde tendré que robarle tiempo al tiempo.  Goodbye

El caso es “cascar”

Publicado el octubre 14th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Ayer por la mañana al poco de levantarme, enchufaba la televisión y en uno de los flases informativos de portada, aparecía Vandenbrouke. La tenía sin apenas volumen porque eran las seis y media de la mañana y no era cuestión de despertar al personal. No había escuchado cuál era el motivo de la noticia, pero me imaginaba que se había liado parda. En toda la vuelta a España he visto una sola noticia de ciclismo en dicho canal y si hoy la daban, seguro que era para “ayudar” a  echar más suciedad sobre nuestro deporte, por ser fino.

no-doping

La verdad es que el pobre no tenía muy buena fama, pero al fin y al cabo era una persona con una familia que lo estará pasando mal. Hace unos años vino a estudiar a Zaragoza, con una beca Erasmus, un ciclista francés que corrió durante el tiempo que estuvo aquí, en el CAI  de aficionados. Fue vecino durante un tiempo del malogrado VDB y entrenaba con él muchas veces. Si de algo nos convenció con sus historias y anécdotas, es que Vandenbrouke era muy buena persona y un buen tío.
Pero al final,  cómo nuestro Chaba o Pantani, unas víctimas más de la sociedad, del egocentrismo, de qué dirán, siempre hay que estar en la cresta de la ola, en portada, que me admiren…cuando en verdad, lo que dan es lástima ya que son enfermos de ego.
Si alguien es capaz de tomar cualquier porquería por ganar a un pelotón de albañiles, carniceros, funcionarios, directivos, repartidores, etc., etc., con el único fin de que cuando lo vean por la calle, el colega se sienta importante, debe hacérselo mirar a la mayor brevedad posible.
Además a la hora de ir al médico, lo tiene fácil ya que sólo tiene que pedir vez en un especialista: el psiquiatra. No perdón, también a un urólogo ya que según parece ser, también orinan colonia.
Por lo tanto, ni te cuento si la recompensa es un contrato millonario, salir en televisión y que todo el mundo quiera ser tu amigo. Entonces analizando las leyendas que se oye en nuestro mundillo, no me extraña lo que se pueda mover a ciertos niveles.
Seguro que en más de una ocasión habrás oído en el corrillo cafetero:

- Cómo no va a ganar, si va hasta arriba.
- A ese le llaman Gusiluz, porque por la noche se ilumina.
- Fíjate cómo va este año… ¿porqué será, si no ha andado nunca?

Y estamos hablando de comentarios dirigidos a cicloturistas de alto nivel o disputadores de las mismas. Ya no hablemos de lo que se oye en categoría de aficionados.
De todas las formas, me parece que están diseñando una máquina cómo la de comprobar la autenticidad de los billetes de euros. A la hora de recoger los dorsales de las distintas pruebas, pasaremos por debajo de un arco como en los aeropuertos y si das luz  se encenderá una sirena a la vez que por los altavoces del pabellón, se oirá:
¡Otra chochona! ¡Hemos repartido otra chochona!
Según parece ser y haciendo caso a las estadísticas de petit comité, entre los que piten, los que saldrán sin dorsal y serán expulsados, los que no han podido entrenar durante el invierno y los que son malos, quizás puedas empezar a soñar en hacer algo importante. O acaso no es importante, hacer equis kilómetros con todos los puertos de la comarca, después de estar trabajando con suerte ocho horas y compatibilizar el entrenamiento con las obligaciones familiares. Por lo tanto, lo que hay que cambiar es la concepción de lo que significa ser importante.
Al final del todo esto es cuestión de entrenamiento. Hay que entrenar en la justa medida para no pasarte. Ni por andar mucho, ni por andar poco. Tienes que andar por el medio y que no molestes a ninguno de los dos extremos.
Si vas muy bien te pueden poner a caer de un burro y si vas mal también, porque harán leña del árbol caído. El caso es cascar. Pues si nosotros “hablamos” de nosotros, que no hablaran los futboleros…
Esto es como el experimento de la cucaracha.
En un laboratorio, un científico cogía una cucaracha y le quitaba dos patas. El científico le decía:
- Cucarachita, cucarachita ven, ven.
Y la cucarachita iba despacio, pero iba.
Le quitaba otras dos patas y le decía de nuevo:
-Cucarachita, cucarachita ven, ven.
Y la cucarachita, arrastras y muy despacio iba.
Así hasta que al final le quitó todas las patas y le dijo:
-Cucarachita, cucarachita ven, ven.
Y la cucarachita ni se movió.
Moraleja o resultado científico:

A las cucarachas, cuando se les quitan todas las patas, se quedan sordas.

Pues eso, que al final cada uno saca las conclusiones que quiere y da igual lo que hagas.
Por ponerte, no te puedes poner ni enfermo. En cierta ocasión un amigo, aquejado de asma y con un tratamiento que administrarse, tenía un serio problema. Antes de la salida de una cicloturista debía medicarse.
¿Dónde se escondería para hacer las inhalaciones del ventolín, antes de la salida y que no le viesen? Y eso que era alguien que sobrepasaba los cuarenta y un cicloturista medio.

chiste
El pobre hombre se metió en el coche y cerró todas las puertas y ventanillas. Se agachó hacia la alfombrilla del copiloto disimulando, como si estuviese buscando algo, con la intención de hacer sus inhalaciones. Qué oportuno, que uno de su club se acercó a la ventanilla del coche y le dio un mamporro a la ventanilla, con la simple intención de pedirle si tenía una bomba de pie. El pobre no se tragó el inhalador de casualidad, dado que “le habían pillado in fraganti”. Ya ves lo que le faltó al otro, para hacer el comentario gracioso y si hubiese tenido un megáfono, hubiese proclamado el chiste fácil a los cuatro vientos.
No recuerdo que resultado consiguió ese día; seguramente discreto. Pero si hubiese mejorado más de lo habitual, habría tenido que escuchar más de una chorrada.

 

De todas las formas el efecto placebo puede hacer maravillas. Hace quince años hicimos un experimento. El que haya seguido mi blog, ya sabrá que tengo pánico al avión. Pues hace quince años, antes de hacer un viaje, fui a mi médico de familia para que me recetase algo para tranquilizarme. Me recetó unos tranxilium para tomar un día antes del vuelo y en la hora inmediata anterior al despegue.

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Íbamos con otra pareja. Ella tenía también mucho miedo a volar y días antes, durante una cena en casa, le pasé unas pastillas para que siguiese las mismas indicaciones que me habían dado. Según dejé las pastillas en la mesa, su marido se hizo con ellas y le dijo:
- Yo te las daré, no vaya a ser que te las tomas de vez.Su marido, lo que quería era otra cosa (esto que viene ahora, nos lo contó al final de la historia).Vacío todo el contenido de las cápsulas  por el lavabo y volvió a montar las cápsulas. Se las fue dando según lo indicado.
La mañana del vuelo, cuando fuimos al aeropuerto, allí estaba ella sentada en una silla como si se hubiese fumado una docena de porros. Sonrisa tonta y cara adormilada.
Pero como el colega era “muy gracioso”, para que tuviese éxito, antes de darle la última cápsula, allí mismo, la abrió delante de ella y le dijo:
- Te das cuenta de que todo es cabeza. Todas las que te has tomado estaban vacías.
De burros no se hacen caballos de carreras y al final el deporte no será sano.

Fin de semana redondo

Publicado el octubre 6th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Hace justo una semana, Pablo Bueno me animaba a que participase en el I Campeonato de España de Periodistas. No me lo pensé dos veces. Dicho y hecho.
Además corría en casa, ya que Huesca está a media hora de Zaragoza. En ningún momento se me pasó por la cabeza, que mi estado actual de forma, a estas alturas del año no pasa por sus mejores momentos. Eso era lo de menos, ya que lo importante era participar y poder pasar un agradable fin de semana en compañía de amigos y compañeros. Pero irremediablemente, había que pensar que a las 11h 30′ de la mañana del domingo, habría que poner toda la carne en el asador (mucha por cierto) y olvidarnos por un par de horas del buen rollito y tocaba sufrir un rato.
A lo largo de la semana, tuve que modificar mis planes en lo referente a mis salidas y debía enfocarlas de cara al domingo. No se puede llamar entrenamiento, ni plan B, porque con tan poco tiempo, hay lo que hay. El mejor entrenamiento era seguir con mis pautas de alimentación y reducir un poco más de peso, pero sin volverme loco.
A mitad de semana debía darme un buen achuchón para poder tener una pequeña supercompensación de cara al fin de semana. Salí lunes, jueves, viernes y sábado.
El lunes hice un rodaje suave de setenta kilómetros, ya que el domingo no había salido.
Martes y miércoles no pude salir y el jueves me tocaba sufrir un poco. En el punto de encuentro ya les dije a mis colegas que iba a darme unos calentones a la ida y a la vuelta me dejasen tirar del grupo.

mi-nueva-maquina
Después de calentar unos veinte minutos, hacía tres kilómetros progresivos comenzando al 80% de mis máximas y terminando por encima del 85%. Luego recuperaba cinco kilómetros. Al llegar al punto de destino, dimos la vuelta sin tomar café y lo haríamos en un pueblecito que se encuentra más cerca de casa. Ya me di cuenta que no estaba muy fino porque me costaba mucho recuperar después de cada intervalo intensivo. Me encontraba descansado muscularmente pero notaba la acidosis según iba acumulando esfuerzos, a pesar de las recuperaciones prolongadas. Los vatios que movía no eran demasiados. Normal a estas alturas.
A la vuelta, como les dije, me puse a tirar de los ocho que íbamos. Molestaba el aire de cara e hice un intervalo continuado al 85% hasta cinco kilómetros antes de la parada obligada del café. Al principio oía hablar detrás de mí, y si algunos iban a la par, terminaron en fila de a uno y no se oía ni una palabra. Pero según me iba acercando al final de mi calentón, se alborotaba el gallinero detrás, lo que decía que ya no iba fino. Era momento de acabar de tirar y relajar. Uno de los colegas me decía que había ido deprisa, con viento de cara y durante muchos kilómetros. Que no estaba tan mal. Pero el recorrido de la carrera del domingo, era muy engañoso y no tendría nada de ver con la planicie que habíamos hecho.
Sentados en la terraza del bar, mi amigo Félix me decía que tenía mala cara. ¡Menudo sofocón llevaba! Ya no me iba a recuperar en todo el día. Los excesos se pagan.
El viernes salí a rodar muy suave durante 40 kilómetros con otro amigo, Carlos. Y el sábado por la mañana, hice 80 kilómetros a rueda y sin sufrir lo más mínimo, salvo los repechos del recorrido, en donde me notaba “las piernas marcadas” del jueves.
Pero me quedaba lo mejor del día: La tarde del sábado.
La Asociación de prensa, a través del club ciclista Ebro, había organizado un fin de semana muy completo. Como cabeza visible y maestro de ceremonias, Ángel Giner, periodista estrechamente relacionado con el ciclismo. En el hotel Abba Huesca, iba a tener lugar una charla coloquio con un invitado de lujo, Francisco Chico Pérez. Alguien que no tenía el gusto de conocer y que tantas y tantas veces he oído en radio.
A la llegada al hotel, acompañado de mi mujer, allí estaban en la entrada, Chico Pérez, Pablo y su mujer, y Carlinhos. Me alegre bastante de verlos ya que desde antes del verano, no había pasado por Madrid.
Cuando nos presentaron a Chico Pérez, tuve la sensación de que acababa de conocer a alguien muy entrañable y familiar. Iba a tener a lo largo del fin de semana, múltiples momentos que iban a demostrar que no me había equivocado lo más mínimo en mi percepción.
A la hora de comenzar la charla coloquio no estábamos muchos en la sala, ya que parte de la prensa y posibles asistentes habían tomado como alternativa, el partido Huesca-Girona. Hay que tener en cuenta que es la primera vez que se organiza el evento y seguro que con el paso de los años, estoy convencido, se va a liar parda.
Después de las presentaciones, estuvimos a lo largo de dos horas haciendo preguntas y conversando con Chico Pérez. ¡Madre mía! La de experiencias vividas que tiene este hombre. Me lo pasé como un enano, escuchándole hablar de Ocaña, Merck, Cipollini, Indurain, etc., etc. Experiencias que no las lees ni oyes en ningún medio. Anécdotas exclusivas de un petit comité, como el que teníamos allí. Dos horas que se me hicieron cortas.

charla
Al terminar la charla fuimos a cenar, invitados por la organización. Allí comenzamos a comentar las tácticas de carrera. Se reían conmigo porque decían que estaba nervioso. Nervioso no es quizás la palabra, pero la verdad es que todo lo que suene a “competición”…
Hace años, hice parte del recorrido. Pero eran otros tiempos. Sólo me acuerdo que antes de Ayerbe había dos repechos que se agarraban bastante. En aquella ocasión, los hice escapado con otros dos ciclistas y en esas circunstancias no te quedas con muchos detalles.
Después de echar unas risas en la cena, casi me tienen que echar del hall del hotel. Carlinhos tenía sueño ya que habían venido desde Madrid y la jornada había sido larga. Ya saben que como coja la moto, no me callo ni debajo del agua. Cuando llegábamos a Zaragoza, eran las doce y media de la noche.
Me levanté a las ocho de la mañana y preparé el material cuidadosamente. A las 10 de la mañana aparecía por “el hotel de concentración” dónde me tomé un cafecito con Pablo y su mujer. A las once de la mañana estábamos en el lugar de salida. El tinglado que tenían allí montado era serio. Como speaker Javier Gómez, habitual en grandes acontecimientos ciclistas y buen amigo. Compartí con él dos años de experiencia radiofónica en “Sólo ciclismo”, dónde era el director del programa.
Calentamos un poco por los aledaños de la zona de salida. Estaríamos unos cuarenta, entre periodistas e “invitados”. Invitados que no habían venido con la idea de ir a pasear. De hecho el ganador de la carrera fue uno de ellos, Gerardo Pérez, amigo e integrante de nuestra peña, el Carajillo alegre.
“Sólo” ha sido campeón de Europa master 40, subcampeón, ganador absoluto de una QH, ganador este año de la I Copa aragonesa master en su categoría, etc., etc.

 
Banderazo de salida

 
Acompañados por los motoristas de la guardia Civil de Tráfico, atravesábamos neutralizados Huesca dirección Pamplona. Mi táctica era muy sencilla: controlar mi categoría, ya que conociendo algo el recorrido no estaba para más alegrías. Había demasiados gallos para disputar la carrera. Gallos como un aficionado del CAI, estudiante de periodismo y becario, así como Martín Pena (a la postre ganador de la categoría A), corredor aficionado de Latorre, equipo filial del Azysa.
¿Quién tendría la idea de poner estas fechas, después de las vacaciones de verano? Después de toda la operación kinder de agosto y demás.
Nada más salir, Rodrigo, dio el primer ataque al que respondimos. Un mínimo parón de segundos y otro leñazo, que es el que hizo daño y vimos que nos quedábamos una docena delante. Al tercer ataque…se fue y no respondimos. Por mi parte, la carrera no estaba delante. Cuando nos llevaba unos quinientos metros, arrancó Gerardo a por él y lo cogió. Como no podía entrar al relevo, para no interferir en el resultado de periodistas, se mantuvo a rueda hasta Ayerbe donde tenían carta libre. Pasado Ayerbe se fue sólo.
Mientras tanto, en nuestro grupo, se rodaba manteniendo un ritmo alegre hasta comenzar el primer repecho largo. Hasta allí, veía que venía alguien por detrás, aunque no me daba tiempo a fijarme detalladamente quién era. Y resulta que debía ser Pablo Bueno que venía persiguiendo y manteniendo la distancia desde el último ataque.
En el primer repecho consistente en dureza y distancia, Martín Pena, puso un ritmo más alegre lo que hizo que me pusiese a 180 pulsaciones. No es lo malo cogerlas, sino recuperarlas, porque a partir de allí ya no se paró y no recuperaba. Una pequeña bajada y otro repecho igual de duro que ya comencé sin aliento. Sufrí como un perro para que no se me fuesen. Cuando vi que podía dejar unos metros, llegando al final del repecho, me solté para respirar. Al coronar tuve que apretar para llegar con ellos hasta Ayerbe donde comenzaba lo más duro. El pulsómetro echaba humo.

chema-campeon1Nada más salir del pueblo, empezaron a atacarse y tras comprobar que mi máximo rival ya se había soltado, cogí un ritmo de crucero para que se fueran lo menos posible y al mismo tiempo me hiciese el menos daño posible.
Malas compañías llevaba Carlinhos. Intentó irse en varias ocasiones, aprovechando un par de duros repechos que quedaban hasta Huesca pero no le dieron opciones.
Desde Loarre hasta Huesca, acompañado de otros tres participantes, fuimos a relevos manteniendo la distancia y en todo momento estuvieron a la vista. Unos seiscientos metros que no pudimos recortarles.
En definitiva, ya sabéis el resultado, campeón de España en mi categoría. Carlos hasta la última curva tuvo opciones de ganar, pero al final perdió el sprint y Pablo Bueno 2º en su categoría.
Dejamos el pabellón bien alto y el caso es que aparece Ciclismo a fondo entre los ganadores. Al próximo año, a ver si se anima Antonio del Pino y la liamos de salida.

 Como veréis en algunas fotos, llevo los vaqueros puestos en el podium. En un principio se iba a celebrar la entrega de trofeos en la comida posterior a la carrera. Entonces me fui a duchar tranquilamente, con la sorpresa de que estaban buscándome para inmortalizar el podium con los trofeos. Al final aún tuve que correr.
Mira por dónde, ya tengo motivación nueva para el próximo año: defender el título.
Para terminar, quiero dar las gracias a toda la organización. Han cuidado todo al más mínimo detalle, un trato exquisito en todos los sentidos y seguro que en años posteriores se liará buena.

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