Ya decía yo, que de todos los tipos de anestesia para montarme en el avión, la que más me gustaba era la modalidad Cruzcampo. Además de proporcionar hidratos de carbono, aunque en este caso venía bien abastecido.
Antes de subir al avión me había tomado una pastilla para calmar los nervios y cuando llevaba una hora en pleno vuelo, me tuve que tomar un ansiolítico que tenía en la reserva. Aún así y todo, casi me da algo cuando aterrizamos. Decididamente, ¡Si hay que ir se va, pero si es posible que no sea tan lejos! ¡no me gusta volar!
Llevaba varios días sin hablar con algunos amigos, y durante el viaje en el AVE aproveché para llamarlos.

Me contaron las vicisitudes de la última carrera de la Copa aragonesa y quién había ganado en las distintas categorías, así como un par de cosas más.
Peio, un integrante de nuestro equipo, había sufrido una caída hacía un par de semanas y después de haber sido operado, parece que todo va a salir bien y desde aquí te envío un saludo y que te mejores.
La tercera noticia me dejo tocado. El domingo pasado, nos dejó Vicente Pla. Todos tenemos en mente a los recientes casos de deportistas, pero desgraciadamente esta vez nos ha tocado de cerca. En tiempos coincidimos en el club ciclista Tubular y ahora en las salidas del fin de semana con la peña de los Conejos. Difícil momento para su familia y para sus amigos. La verdad es que lo siento muchísimo y desde aquí les mando un abrazo a todos ellos.
Las últimas letras escritas, en la anterior entrada del blog, eran justo antes de irme a dormir, ya que a la mañana siguiente se celebrara la maratón. Mala suerte tuvieron, porque para ser Berlín y a las alturas del año en que nos encontramos, hizo mucho calor y había mucha humedad. Condiciones para todos, pero sin duda eso mermo a los participantes y condicionó los resultados. Berlín, por su recorrido llano y su temperatura ambienta, es de esas maratones donde se suelen batir las marcas personales. De hecho, Gebrselassie no pudo batir el record del mundo y mucha culpa la tuvo el calor.
En el primer punto en el que me situé, los corredores me dejaron los pantalones para llevarlos al tinte. Sólo se me ocurre ponerme, a pocos metros de un avituallamiento. Los corredores tiraban los vasos sin mirar y medio llenos.
Se te pone la carne de gallina cuando ves aparecer al coche oficial abriendo carrera, las luces, sirenas de las motos y ves aparecer al fondo los corredores. Muy parecido a lo que se ve en las carreras ciclistas y cicloturistas y estás en el arcén a la espera.
Cerca de 40000 corredores, los cuales, apenas dejaban distancia entre ellos. Al verlos pensaba que cuántas historias personales devorando kilómetros. Cuántas horas de sacrificio, madrugones, enfados, lesiones, ilusiones… ¿Os suena de algo?
Pues eso, “pofesionales”, como digo yo, pero del atletismo. Y en este caso me toca vivirlo más de cerca al ser mi mujer una integrante de este deporte.
Los resultados fueron dispares. Ramón hizo 3h 13′ (mejoró su marca), Nacho 3h 17′ (mejoró su marca), Javier 3h 34′ (mejoro su marca) y el resto, Lucas, Salva y Kate pincharon. Un mal día lo tiene cualquiera.
Mi mujer acabó muy contenta ya que no sabía si podría terminarla al haber estado todo el verano lesionada con una fascitis. Al final paró el cronómetro en 4h 10′. Lejos de su marca, pero feliz porque le da igual el tiempo que haga. Corre porque le gusta y es feliz, independientemente de tiempos. A ella hablar de entrenamientos y las series…como que no. Ya se sabe, en casa del herrero cuchara de palo.
Al final, por deformación profesional, siempre me gusta analizar fríamente los resultados y las circunstancias que han llevado al éxito o al fracaso.
Considero que como realmente se aprende y se enriquece alguien, es escuchando a los demás, aunque muchas veces no me calle ni debajo del agua. Las lecciones se dan en las aulas.
Salvo que se me pida opinión individual, no suelo opinar o dar mi parecer de lo que entrena y cómo entrena cada uno. Lo que está claro, es que aunque todos seamos populares, en algún momento, está esa cicloturista, esa maratón o esa prueba, en la que pones más ilusión o énfasis para retar al reloj y detenerlo cuando a ti te de la gana. Una marca que te enorgullezca y que te haga sentirte especialmente bien.
Pero si se me pide opinión, como muchas veces lo han hecho, lo tengo muy claro. Seamos populares o profesionales, estamos todos en el mismo saco. Si quieres fiabilidad de resultados es imprescindible, impepinable, inapelable e indiscutible que hay que seguir un plan de entrenamiento. Si a ti no te gusta seguir la disciplina de un plan de entrenamiento, perfecto. Pero si luego, el resultado no es el esperado, no busques explicaciones y te entristezcas por el resultado.
Y por lo que he podido comprobar a nivel popular (ya que hace un par de años durante ocho meses, hice una incursión en el runnig), ocurre algo muy parecido a la bicicleta. La gran mayoría “sale”, que no es lo mismo que entrenar. Lo triste es que muchos creen que están entrenando. Y que conste que estas líneas no van dirigidas a mis compañeros de expedición berlinesa.
Pero bueno, el que ahora tiene que ponerse las pilas soy yo. Me espera un mes de octubre bastante movidito, ya que tengo muchos planes entre manos.
De momento, en octubre comenzaré el gimnasio para hacer una tonificación pausada, ya que llevo un par de años sin pisarlo. Y haré una dieta choque, para estabilizar el peso.
Alguien me decía que dijese cuál era esa dieta choque, capaz de hacer perder tanto peso en dos semanas. No hay ninguna dieta milagro.
La verdad es que cada uno tiene un metabolismo, de hay los somatotipos o biotipos (mesomorfos, endomorfos y ectomorfos). En mi caso, cojo peso con bastante facilidad, pero claro está: más vale que me compres dos trajes que invitarme a comer. Y cuando desconecto y no me preparo para ningún reto, me paso algún pueblo que otro.
También es verdad que cuando me pongo, soy bastante radical. Es la única forma de que una dieta sea efectiva. Siempre 5 comidas. Si quitas alguna, vamos mal. Desayuno completo, con leche desnatada, dos tostadas de pan integral (no biscotes). Una con mermelada y la otra con aceite de oliva y un filete de pechuga de pavo. Zumo de naranja recién exprimida o un kiwi. Otros días, cambio la leche por un yogurt natural desnatado al que añado semillas de lino (rico en Omega-3). Almorzar y merendar siempre (fruta o lácteos desnatados). Comer de todo, evitando grasas saturadas, carnes rojas. Un par de días pescado blanco, dos azul y el resto carne. Frutas, ensaladas, legumbres, pastas, arroces, etc., etc. Eliminar todo tipo de hidratos de alto índice glucémico, salvo cuando vuelvo de entrenar, grasas, alcohol, quesos grasos, frutos secos sin control, etc., etc.
Las cenas hacen falta pocos hidratos, salvo a lo días previos a una salida larga o intensiva, por lo que ensalada, tortillas, pescadito, verduras…En definitiva comer “limpio” y sin pasar hambre. Y controlar las cantidades, sin tener que pesar los alimentos, por supuesto.


