Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Entradas de septiembre 2009

Estamos de vuelta

Publicado el septiembre 25th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Ya decía yo, que de todos los tipos de anestesia para montarme en el avión, la que más me gustaba era la modalidad Cruzcampo. Además de proporcionar hidratos de carbono, aunque en este caso venía bien abastecido.
Antes de subir al avión me había tomado una pastilla para calmar los nervios y cuando llevaba una hora en pleno vuelo, me tuve que tomar un ansiolítico que tenía en la reserva. Aún así y todo, casi me da algo cuando aterrizamos. Decididamente, ¡Si hay que ir se va, pero si es posible que no sea tan lejos! ¡no me gusta volar!
Llevaba varios días sin hablar con algunos amigos, y durante el viaje en el AVE aproveché para llamarlos.

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Me contaron las vicisitudes de la última carrera de la Copa aragonesa y quién había ganado en las distintas categorías, así como un par de cosas más.
Peio, un integrante de nuestro equipo, había sufrido una caída hacía un par de semanas y después de haber sido operado, parece que todo va a salir bien y desde aquí te envío un saludo y que te mejores.
La tercera noticia me dejo tocado. El domingo pasado, nos dejó Vicente Pla. Todos tenemos en mente a los recientes casos de deportistas, pero desgraciadamente esta vez nos ha tocado de cerca. En tiempos coincidimos en el club ciclista Tubular y ahora en las salidas del fin de semana con la peña de los Conejos. Difícil momento para su familia y para sus amigos. La verdad es que lo siento muchísimo y desde aquí les mando un abrazo a todos ellos.

 
Las últimas letras escritas, en la anterior entrada del blog, eran justo antes de irme a dormir, ya que a la mañana siguiente se celebrara la maratón. Mala suerte tuvieron, porque para ser Berlín y a las alturas del año en que nos encontramos, hizo mucho calor y había mucha humedad. Condiciones para todos, pero sin duda eso mermo a los participantes y condicionó los resultados. Berlín, por su recorrido llano y su temperatura ambienta, es de esas maratones donde se suelen batir las marcas personales. De hecho, Gebrselassie no pudo batir el record del mundo y mucha culpa la tuvo el calor.

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En el primer punto en el que me situé, los corredores me dejaron los pantalones para llevarlos al tinte. Sólo se me ocurre ponerme, a pocos metros de un avituallamiento. Los corredores tiraban los vasos sin mirar y medio llenos.
Se te pone la carne de gallina cuando ves aparecer al coche oficial abriendo carrera, las luces, sirenas de las motos y ves aparecer al fondo los corredores. Muy parecido a lo que se ve en las carreras ciclistas y cicloturistas y estás en el arcén a la espera.
Cerca de 40000 corredores, los cuales, apenas dejaban distancia entre ellos. Al verlos pensaba que cuántas historias personales devorando kilómetros. Cuántas horas de sacrificio, madrugones, enfados, lesiones, ilusiones… ¿Os suena de algo?
Pues eso, “pofesionales”, como digo yo, pero del atletismo. Y en este caso me toca vivirlo más de cerca al ser mi mujer una integrante de este deporte.
Los resultados fueron dispares. Ramón hizo 3h 13′ (mejoró su marca), Nacho 3h 17′ (mejoró su marca), Javier 3h 34′ (mejoro su marca) y el resto, Lucas, Salva y Kate pincharon. Un mal día lo tiene cualquiera.
 Mi mujer acabó muy contenta ya que no sabía si podría terminarla al haber estado todo el verano lesionada con una fascitis. Al final paró el cronómetro en 4h 10′. Lejos de su marca, pero feliz porque le da igual el tiempo que haga. Corre porque le gusta y es feliz, independientemente de tiempos. A ella hablar de entrenamientos y las series…como que no. Ya se sabe, en casa del herrero cuchara de palo.
Al final, por deformación profesional, siempre me gusta analizar fríamente los resultados y las circunstancias que han llevado al éxito o al fracaso.
Considero que como realmente se aprende y se enriquece alguien, es escuchando a los demás, aunque muchas veces no me calle ni debajo del agua. Las lecciones se dan en las aulas.
Salvo que se me pida opinión individual, no suelo opinar o dar mi parecer de lo que entrena y cómo entrena cada uno. Lo que está claro, es que aunque todos seamos populares, en algún momento, está esa cicloturista, esa maratón o esa prueba, en la que pones más ilusión o énfasis para retar al reloj y detenerlo cuando a ti te de la gana. Una marca que te enorgullezca y que te haga sentirte especialmente bien.

Y faltaban 21 km

Y faltaban 21 km

Pero si se me pide opinión, como muchas veces lo han hecho, lo tengo muy claro. Seamos populares o profesionales, estamos todos en el mismo saco. Si quieres fiabilidad de resultados es imprescindible, impepinable, inapelable e indiscutible que hay que seguir un plan de entrenamiento. Si a ti no te gusta seguir la disciplina de un plan de entrenamiento, perfecto. Pero si luego, el resultado no es el esperado, no busques explicaciones y te entristezcas por el resultado.
Y por lo que he podido comprobar a nivel popular (ya que hace un par de años durante ocho meses, hice una incursión en el runnig), ocurre algo muy parecido a la bicicleta. La gran mayoría “sale”, que no es lo mismo que entrenar. Lo triste es que muchos creen que están entrenando. Y que conste que estas líneas no van dirigidas a mis compañeros de expedición berlinesa.
Pero bueno, el que ahora tiene que ponerse las pilas soy yo. Me espera un mes de octubre bastante movidito, ya que tengo muchos planes entre manos.

De momento, en octubre comenzaré el gimnasio para hacer una tonificación pausada, ya que llevo un par de años sin pisarlo. Y haré una dieta choque, para estabilizar el peso.
Alguien me decía que dijese cuál era esa dieta choque, capaz de hacer perder tanto peso en dos semanas. No hay ninguna dieta milagro.
La verdad es que cada uno tiene un metabolismo, de hay los somatotipos o biotipos       (mesomorfos, endomorfos y ectomorfos). En mi caso, cojo peso con bastante facilidad, pero claro está: más vale que me compres dos trajes que invitarme a comer. Y cuando desconecto y no me preparo para ningún reto, me paso algún pueblo que otro.

En Alemania fútbol hasta en la intimidad

En Alemania fútbol hasta en la intimidad

También es verdad que cuando me pongo, soy bastante radical. Es la única forma de que una dieta sea efectiva. Siempre 5 comidas. Si quitas alguna, vamos mal. Desayuno completo, con leche desnatada, dos tostadas de pan integral (no biscotes). Una con mermelada y la otra con aceite de oliva y un filete de pechuga de pavo. Zumo de naranja recién exprimida o un kiwi. Otros días, cambio la leche por un yogurt natural desnatado al que añado semillas de lino (rico en Omega-3). Almorzar y merendar siempre (fruta o lácteos desnatados). Comer de todo, evitando grasas saturadas, carnes rojas. Un par de días pescado blanco, dos azul y el resto carne. Frutas, ensaladas, legumbres, pastas, arroces, etc., etc. Eliminar todo tipo de hidratos de alto índice glucémico, salvo cuando vuelvo de entrenar, grasas, alcohol, quesos grasos, frutos secos sin control, etc., etc.

Las cenas hacen falta pocos hidratos, salvo a lo días previos a una salida larga o intensiva, por lo que ensalada, tortillas, pescadito, verduras…En definitiva comer “limpio” y sin pasar hambre. Y controlar las cantidades, sin tener que pesar los alimentos, por supuesto.

Una jornada maratoniana

Publicado el septiembre 20th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Algo así como el Paraíso ciclista. Como ya sabréis, por mis anteriores entradas, me encuentro en Berlín con motivo de la celebración de su maratón, ya que participa mi mujer.

Que quede el pabellón alto. ¡Arriba 7'45!

Que quede el pabellón alto. ¡Arriba 7'45!

Bicicletas por aquí, bicicletas por allá. No se te ocurra tocar a una bicicleta porque te cuelgan. Por la distribución de la ciudad, su red de metro, tranvía y autobús, el medio de transporte que se lleva la palma es la bicicleta. Aunque vayas paseando por cualquier calle y no oigas el motor de un coche, gira la cabeza antes de cruzar porque igual tienes a dos metros de ti, una bicicleta a punto de pasar. Igual lleva a dos niños en un carro amarrado, un perrito en una cesta o un abuelo que pasea.
No he oído ni una pitada. Sin embargo sí que he vista alguna mirada, de algún ciclista, ante la tardanza de algún vehículo a la hora de parar ante su paso. ¡Viva algún!

Me he pasado cenando

Me he pasado cenando

Pero también existe alguna diferencia sustancial con nosotros “los españolos”: los ciclistas, por lo general, respetan los semáforos. ¡Ah! Ninguno lleva casco.
El jueves al medio día, cogíamos el AVE dirección Madrid, para tomar el avión. Tenía tres posibilidades antes de subir al mismo. Una era tomarme un ansiolítico, otra un tranquilizante y otra unas Cruzcampo.  Me decanté por la tercera opción, más que nada porque me parecía la más natural (je, je).

¡Beber birra, que es más barata!

¡Que no falte hidratación!

En Zaragoza habíamos quedado con Javi y Esther. Él también ha preparado la maratón. Javier,  además es compañero de trabajo. Menos mal que Esther, ya me conocía y  en mi caso, aún no había comenzado con mi operación de anestesia cervecera. De lo contrario, por más simpático y agradable que hubiese querido mostrarme, poco hubiese podido hacer por agradar. ¿Y eso?, os preguntaréis.
Pues muy fácil: al ir a subir la maleta, le dí un codazo en todo el ojo que la dejé K.o. por unos instantes. Jodo, vaya manera de comenzar el viaje, pensé.
Menos mal que no quedó marca ni moratón, porque sino…pobre Javier, a ver cómo lo explicas.
Voy a ir resumiendo, porque sino me enrollaré demasiado. Una vez a la llegada en Atocha, nos dirigimos al aeropuerto y continué con la operación anestesia (no Anastasia).
Al subirme al avión, me había tomado dos cervezas en el AVE y otras dos en el aeropuerto. Por si acaso, compre otras dos latas para el avión. Debido a mi falta de costumbre en tales menesteres, cuando despegamos sólo me faltó levantar las manos como cuando montas en la montaña rusa. Subí animado, me dormí un rato y conversé otro.

¿Dónde llevo a estos tíos?

¿Dónde llevo a estos tíos?

A la llegada a Berlín tomamos un taxi para llegar hasta el hotel, donde nos estaba esperando uno de los miembros de la expedición maratoniana: Salva, acompañado de su mujer. Su rostro, todavía desencajado, mostraba los efectos de la cena.
Chema, coge otra vez los libros, porque la sobrecarga de hidratos, como tal, ya no existe. Ahora es Hipersobrecarga de hidratos.
Cuando me enseñó la foto que había hecho al plato, comprendí su excitación. Después de conversar un rato, nos fuimos a dormir porque al día siguiente teníamos una jornada “maratoniana”.

¿Quién es ese de amarillo que éstá con Planificatuspedaladas?

Salimos del hotel a las 9 de la mañana y volvíamos a las 12 de la noche. Estuvimos haciendo una visita turística por parte de la ciudad, acompañados de los restantes integrantes de la expedición y familia: Lucas con su mujer e hija, Caty con sus dos hijas, Nacho y el alma pater: Ramón. Un crack. Domina el alemán a la perfección. No sé que haremos cuando se vaya mañana a Zaragoza.
Nos hizo de guía turístico y gastronómico.
Nos pegamos un tute de mucho cuidado. Por la tarde fuimos a la feria en la que se recogen los dorsales y era todo un espectáculo. Una feria para 40.000 corredores.
Eso sí, estos chicos no podrán decir que no han comido hidratos. Pero los “daños colaterales”, los he pagado. Ya puedo liarme con la bicicleta a la vuelta, que no creo que sufra ningún desvanecimiento.

¿Tienes hambre?

¿Tienes hambre?

 

 

 

 

 

 

 

 

La otra cuestión es la cerveza. ¡Cómo no vas a beber cerveza en Alemania! Sobre todo si es más barata que el agua. Si, si, más barata. Al lado del hotel, medio litro de agua, 1,50 euros y medio litro de cerveza 1,30 euros.
Hoy sábado nos lo hemos tomado con más calma, ya que hay que descansar de cara a mañana. Habíamos reservado para comer en el sitio de la megapasta y  después hemos dado un paseo por los canales de Berlín. Al término de la excursión hemos decidido que lo mejor era que cada uno fuese a su hotel, y buscase sitio para cenar y poder retirarse pronto.
Bueno, ya está todo decidido y puedo dar fe que estos chicos han llevado una correcta alimentación. Mañana les haré de avituallador en tres puntos del recorrido para abastecerlos de bebida y comida.
 ¡Qué envidia más sana! Me recuerdan a esas cicloturistas, en las que tienes que desplazarte fuera de casa y te dejas envolver por ese ambiente. Bueno, me voy a dormir que mañana me toca madrugar y atender a estos sufridores.

Me tiemblan las canillas

Publicado el septiembre 14th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Mi jefe se ha empeñado definitivamente de que cuando vaya a Berlín esta próxima semana, me dedique a dormir. Desde que he venido de vacaciones, mi horario de entrada a trabajar está entre las dos y las tres de la mañana.
En estos momentos que escribo esta parte de la entrada al blog, son las tres de la mañana del sábado.  Estoy un poco cansadillo, teniendo en cuenta que esta mañana he salido con la bicicleta a las 9 de la mañana a Ontinar de Salz, con la grupeta de los días laborables  y había llegado de trabajar a las 2 de la mañana.

Aparcamiento en la guardería de Ontinar

Aparcamiento en la guardería de Ontinar

Y desde entonces no me he acostado. Me hubiese gustado salir hoy sábado, pero va a ser que no. Estoy esperando un tren que viene tarde y tengo que pasarlo a una estación cercana para que otro compañero, que empieza ahora, se lo lleve a Tarragona. En definitiva que cuando llegue a casa serán cerca de las cuatro y media de la mañana.
Es lo malo que tiene mi trabajo, los horarios. Esto se traduce en que a temporadas voy acumulando cansancio por el sueño, y eso repercute en la recuperación de los esfuerzos. También me cuesta mucho más sacar las tareas que llevo a cabo, porque muchas de ellas son de pensar y cuando estás cansado no fluyen las ideas con tanta facilidad.
Cambiando de tema, una vez más tengo el convencimiento de que el querer es poder. Lo único que hace falta es sacrificio y si te pones te pones. Desde que llegué de las vacaciones, hace hoy trece días, he perdido ya cuatro kilos y medio y unos cuantos centímetros de cintura. Claro está que todo era superficial y cuidándose con una dieta choque, me he puesto casi como cuando me fui de vacaciones.
Cuando me mentalizo y me lo tomo en serio soy bastante radical. No suelo pasar hambre, pero como las cantidades adecuadas y sobre todo controlo el índice glucémico de los hidratos de carbono, así como el número de comidas que hago al día. En el video de abajo se ve en la parte superior los vatios, en el centro la velocidad y abajo el pulso.

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 Bueno ahora que escribo esta parte del blog, es lunes por la noche y como bien había escrito al principio, el sábado llegué a las cuatro y media de la mañana y me quedé en la cama hasta las once y media. Menos mal que saldría el domingo o eso  pensaba yo. El sábado por la noche hice un alto en la dieta y me di un homenaje acompañado de mi mujer. Era nuestro aniversario y había que celebrarlo.
¡Ay el domingo por la mañana! Cuando sonó el despertador a las siete y media de la mañana, estaba dormido profundamente. Una cosa es que suene el despertador y otra bien distinta es que estés soñando.  Cuando tocó no sabía dónde estaba ni que día era. Mi cuerpo serrano me estaba pidiendo a gritos que me quedase a recuperar sueño. Como me llevo muy bien con mi cuerpo, no le llevé la contraria y dormí hasta las once y media. En total once horas durmiendo. Ni me había enterado cuando mi mujer se había ido a entrenar. Este jueves nos vamos a Berlín. El próximo domingo correrá la maratón. Pobrecilla, no sé como le irá ya que lleva lesionada todo el verano y no ha podido entrenar bien. Pues iremos de turismo. ¿Y que haré con la dieta?
Pues nada, ya me he encargado estos días de hacer hueco para dar cuenta de esos codillos alemanes y su cervecita. Eso si se me arregla el cuerpo después del avión. Hace que no monto (mi amigo Félix me diría que se dice subo) en avión quince años. Ya me tiemblan las canillas.
Dejaré aquí a mis colegas del Carajillo alegre que ganen carreras como Arturo Ariño que ganó ayer en Bermeo. Félix Luengo que ayer hizo cuarto en Binéfar y ya toca con una mano la Copa aragonesa en master 30, Gerardo lo mismo en master 40 y Sebas hizo segundo en Urduliz y de los veinte primeros en la vuelta a Cantabria.

Carajillos alegres

Carajillos alegres

En resumidas cuentas que yo soy la bicicleta negra de la familia. Pero yo sigo erre que erre: el próximo año será otra historia.
Mañana martes saldré a quemar un poquito con la grupeta, aunque ya se ha levantado nuestro querido cierzo. Me parece que eso de salir de corto se ha acabado. Por lo menos a primera hora.

Una salida amistosa

Publicado el septiembre 6th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Hemos terminado una semana Carpantaniana (Dígase aquella que se pasa más hambre que  el susodicho personaje, llamado Carpanta). Cuesta cerrarse un poco la boca después de tanto derroche gastronómico.

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Por lo menos, parece que va surgiendo efecto la dieta choque y  se va plegando el airbag. De todas las formas, parece que tentaciones no faltan. Por motivos relacionados con la bicicleta, este mes he conocido a un tío muy majo. En su día me dijo que tenía un negocio y mira por dónde al cabo de los días me dice que cuando me pase por Los Yébenes en Toledo que me invita a comer. Mira por dónde, su negocio es una empresa de comida: La Catedral de la Caza. Encima para que vea la mercancía, me envía por mail su página Web. ¿No será que alguien me está poniendo a prueba?
¡Uy majo!, tú no sabes lo que haces, al decirme eso a mí.
Tengo que investigar mis antepasados, porque no me extrañaría que alguna ramificación procediese de Obelix. O quizás sea un ente superior que me está poniendo a prueba. 

Hoy hemos salido casi toda la peña del Carajillo Alegre. Un pequeño suicidio deportivo, el salir en mi estado con mis colegas. Menos mal que dos de ellos estuvieron corriendo ayer en Tamarite y venían cansados. Por cierto, enhorabuena Rubén. Hizo segundo de la general y primer master 30. Luego venían los hermanos Tamayo, Diego y Sebas.

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Por cierto, enhorabuena Sebas por tu recién estrenado profesionalismo. Y Ceramichel y Guillermo (¿Qué les digo a estos?). Por cierto, enhorabuena por vuestros piropos hacia mi persona (mejor dicho mi cuerpo). Y un servidor. Por cierto, enhorabuena por…tomarme a cachondeo todo lo a gusto que se han despachado: Te has llevado un flotador del barco, vaya par de mollas, nos tapas más el aire, cómo marcas, etc, etc. Bueno, anecdotario aparte, tenía una curiosidad, y hoy he querido hacer la prueba.

 

Carajillos

He salido con la rueda de vatios. Llevaba dos bandas en el pecho con el fin de saber la diferencia que había de gasto de calorías, según el powertap y el polar. El polar da el gasto calórico en función de los datos de pulsaciones máximas que introduces en el pulsómetro y según la intensidad cardiaca que llevas. El medidor de potencia da exactamente las calorías gastadas al tener una equivalencia por la potencia real que desarrollas. Según el pulsómetro: 2257 calorías y según el medidor de potencia: 1771 calorías.  Mucha diferencia, 486 calorías.
En cuanto a la salida, he tenido un pico de 750 vatios y 161 vatios de media. En total nos han salido 90 kilómetros con un puerto de seis kilómetros y 3 horas exactas. La  media está clara, ¿no?  140 pulsaciones medias, que equivalen al 72% de mis máximas. Y eso que cuando llevábamos dos horas y media, se ha acercado a saludarme La Garza. Pero ha sido sólo un pequeño saludo y momentáneamente. Pero se han portado bien y no me han estirado el cuello.

 

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En mi anterior entrada al blog, ya comenté que no me quedaba muy tranquilo sobre el tema de los libros que le había dado a Egoy Martínez. Le había pedido el favor, de que debía dárselos a Pedro Delgado  y Carlos de Andrés. Al llegar por tercera persona, no quería que se me malinterpretase y se tomase aquello como un ánimo de buscar publicidad a través de ellos. Eso independientemente de que no creo que fuese tan fácil. Para quedarme más tranquilo, llamé a Pablo Bueno y tras explicarle el caso, me dio el teléfono de Perico y media hora después de haber escrito el blog, estaba hablando con él. Simplemente me presenté y le dije que me hacía ilusión que tuviese un ejemplar cada uno. Que era algo personal y no iba con segundas intenciones. Al colgar me quedé más tranquilo y encima tuve un regalo inesperado: hablar con Perico. Qué pena, se me olvidó decirle lo de La Garza. Muy majo el tío. Y cuando acabe la vuelta, también me dijo Samuel Sánchez que le diese un toque. Hasta pronto

¡¡Ya estoy aquí!!

Publicado el septiembre 2nd, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Como se suele decir, ya he aterrizado por aquí, pero en este caso ya he desembarcado. Aterrizar me tocará dentro de quince días y ya estoy que me tiemblan las canillas.
Voy a dejar pasar de largo lo que me he engordado en este mes de vacaciones, porque ya estoy manos a la obra para remediar semejante destrozo.
El martes salí a rodar y después de estar una semana sin tocar la bici, no iba muy alto de pulsaciones. Busqué un terreno llano, y saqué 129 pulsaciones medias a una media de 29 km/h. En total 46 kilómetros. Algo más de 1h 30′, no recuerdo exactamente.
Ahora es el momento de empezar a entrenar en la mesa, para ir quitando lastre de cara al comienzo de los entrenamientos, que en mi caso comenzaré en noviembre.
Supongo que podré compatibilizar los entrenamientos con todo lo que llevo entre manos o por lo menos lo intentaré. Tengo lo más importante que son las ganas.
Hoy he empezado a trabajar y al llegar esta mañana a Tarragona, por motivos de trabajo ferroviario, me he llevado la grata sorpresa de que se encontraban alojados en mi mismo hotel, Cofidis y  Euskaltel. He coincidido a comer con los corredores en el restaurante y he saludado a alguno de ellos. Los del Cofidis han salido a entrenar sobre las once de la mañana y a las dos y media han acudido a comer. El equipo vasco no ha tenido tanta suerte y les ha llegado el material y ropa a las doce de la mañana por lo que han comido a las tres de la tarde. Para el que tenga curiosidad de cuál ha sido su menú en este día de descanso, puedo decirles que una ensalada con una paella de pollo y verduras, fruta y yogures.

tn_20090705-0961Mis compañeros de trabajo cuando han visto lo que comían se han quedado sorprendidos porque pensaban que se iban a comer un buey, debido a todo lo que gastan. Hace días que tenía en mente algo, una simple chorrada, pero que me hace mucha ilusión: hacer llegar un par de ejemplares de mi libro a Carlos de Andrés y Perico Delgado. Siempre escuchándoles y alguna vez que otra les gusta contar detalles de la preparación y seguro que si quieren pueden sacar algún dato interesante. Y que conste que no lo hago por publicidad y el que lo piense se equivoca y no me conoce. Estoy convencido que al estar en esta Casa no hubiese tenido problema para hacérselo llegar de alguna forma.
He bajado por la recepción del hotel a ver si veía a su director y podía hacérselo llegar, pero he coincidido al coger el ascensor con Egoi Martinez. Los corredores están acostumbrados a que se acerque tanta gente a ellos que cuando se acerca uno individualmente, aunque contestan con respeto, la verdad es que el entusiasmo no es directamente proporcional al de uno que los observa con la admiración de un aficionado. Le he preguntado qué tal estaba de la caída y me ha contestado amablemente. Como llevaba en mente mi idea, tenía que hacer algo para que me prestase algo más de atención y he utilizado el tráfico de influencias. Le he dicho que era experto en entrenamiento de Ciclismo a fondo. Ya ha sido más receptivo y me ha dicho que sin problema, que él se los haría llegar. Me ha esperado un momento y le he dado cuatro ejemplares. Los dos que tenía en mente, otro para él y otro para Samuel Sánchez. Ahora a ver si me puedo enterar si les ha llegado el libro.
Me ha venido bien el haberme encontrado con esta situación y así tenía algo que contar relacionado con la bici, porque hasta que no comience los entrenamientos y la limpieza de los arcenes navarros o carreras master, hay poco tema.
Bueno, haberlo…haylo como se suele decir. Por lo menos conmigo, ya que si me compro un circo me crecen los enanos o si me caigo de espaldas me parto la picha.
El crucero un tanto peculiar.
El lunes zarpamos de Barcelona dirección Villefrance, un pueblecito de la costa azul francesa y a pocos kilómetros del principado de Mónaco. El día, salvo por un calor abrasador, pasó sin incidencias. Debían dar un babero a la entrada del principado. En tres horas que estuve, retraté unos cuantos Ferraris y coches que ni sabía que existían.

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Es un sitio que confunde porque hace que tengas la sensación de ser un desgraciadito de la vida, al ver lo que se mueve por allí. No estaría mal que la última visita del día fuese a un hospital de la zona, para ver lo afortunados que somos y que en esta vida no todo se llama dinero. Salud divino tesoro.
El segundo día fuimos a Livorno. De allí fuimos a Florencia. Precioso lugar para el que no tenga oportunidad de conocerlo. Pero la sorpresa la teníamos en el trayecto de Florencia a Pisa. Una visita corta para ir a embarcar de nuevo. No sé si habréis tenido la oportunidad de ver un video que hay por youtube, en el que todos se ponen de acuerdo en un autobús para despertar a  base de gritos y chillidos a uno de sus pasajeros que iba dormido. Al despertar casi le sale el corazón por la boca al pobre y la cara era todo un poema.
En mi caso iba dormido al igual que otros viajeros, debido al madrugón. De repente me despierto bruscamente debido a los gritos desgarradores de varios de ellos y gritos de una histérica (fuera coña): ¡Pare el autobús! ¡Por favor! ¡Pare, conductor!
Al despertar así, no sabía donde estaba y aparte de coger las máximas pulsaciones del año, me daba miedo volverme para ver la escena que me podía encontrar. El conductor  reaccionó con talento, porque si es otro nos hubiese sacado de la carretera. Todo era porque uno de los pasajeros, empezó a darse ligeros golpes con la mirada perdida como si estuviese en éxtasis, se asustó su esposa y al ver que no reaccionaba se lió parda. Resulta que el colega era médico de UVI-móvil. Me acerqué y estaba blanco, sudando como un cosaco. No me extraña con semejante despertar. Pidieron una ambulancia para que esperase en Pisa. Por supuesto, después del susto la excursión no fue lo mismo.
Según me contó su mujer a los dos días, dice que su marido la única explicación que encuentra es que estaba dormido y debía estar cayéndose hacia un lado y alguien de atrás le empujó para enderezarlo y sintió que su mente se despertaba pero su cuerpo no reaccionaba. Algo así como un viaje astral. Que cada uno saque las consecuencias.
Día tercero era la visita a Roma. Muy bonito Roma. Ya era la cuarta vez que estaba salvo con una pequeña variación: que iba con mis dos hijas y anteriormente debía haberles explicado algún pequeño detalle de la visita.
Uno de los lugares más visitados es la famosa Fontana de Trevi. Seguro que sabréis la costumbre de volverte de espaldas a pie de fuente (importante este detalle) y tirar una dos o tres monedas, en función de ciertos deseos.
Os podéis imaginar como estaba semejante lugar en pleno mes de agosto. Cuando explicó la guía dicha costumbre y mi hija pequeña me pidió que le diese una moneda, estábamos algo así como a quince metros de la fuente y unas doscientas personas de por medio. A mi hija pequeña se le había olvidado el pequeño detalle de que había que estar a pie de fuente y ni corta ni perezosa se dio la vuelta y el resto os podéis imaginar. No pude reaccionar a tiempo y cuando me quise dar cuenta estaba rezando para que no le diese a un carabinieri que estaba en su trayectoria. Alguien iba a ser el afortunado, eso seguro. De repente, observé que alguien se arrascaba en la cabeza, más de la cuenta, y no dejaba de mirar en nuestra dirección. Al final, podía haber sido peor.
Al siguiente día iríamos a Nápoles, donde todo transcurrió con normalidad. La última visita debía haber sido a Túnez. Pero las circunstancias obligaron a que nos tuviésemos que desviar a Palermo para dejar un pasajero que le dio un infarto. Por tal motivo, salimos de la ruta y ya no daba tiempo. En definitiva, los dos últimos dos días metido en el barco sin poder salir. Amorticé el todo incluido a base de mojitos, piñas coladas y daiquiris. Al coger el AVE para volver a casa, pasó la azafata ofreciendo auriculares para ver la película y le faltó poco para que le pidiese un mojito.

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