Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Entradas de agosto 2009

Me voy a ver a Marco

Publicado el agosto 23rd, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

tn_20090705-138Bueno, ya se agotan las vacaciones pero aún queda el último tirón. La operación Kinder ha ido bien y he seguido rellenándome. A simple vista no se nota mucho, pero cuando me enfundo la equipación ciclista… ¡qué pena! Tendré que entrenar por la noche a la vuelta de vacaciones, hasta que me desinfle un poco.

Mañana zarpo rumbo al mediterráneo y nos perdemos toda la familia por ahí. Se lo debía a mi hija pequeña como regalo de comunión, pero el año pasado con la historia del libro, no pude desaparecer una semana. Y menos mal que hay crisis, porque sino se hubiese quedado la pobre sin regalo. Cuando fuimos a reservar el Crucero, allá por el mes de febrero, sólo quedaban cuatro camarotes libres. ¡Casi nada! 2700 pasajeros y en febrero estaba a tope.

tn_20090705-107

Verás qué risas mañana. Al poco de hacer el embarque y cuando todo el mundo está a bordo, se hace un simulacro y debes salir con el salvavidas, que hay en todos los camarotes. Algo así como cuando subes al avión y la azafata empieza a darte las instrucciones para saber cómo debes ponerte la mascarilla por si se cae el avión en picado a trescientos kilómetros por hora y seis mil metros de altura.
Pues en el barco algo parecido. Cuando hagan el llamamiento por megafonía para salir a cubierta y hacer el ensayo por si tuviese lugar una evacuación en caso de naufragio…verás tu que risa cuando vean que salgo sin el salvavidas. A ver cómo le explico a la tripulación que a mí no me hace falta, porque llevo los flotadores incorporados de serie. Debería haberme guardado la chapa de unas cuantas longanizas que han caído este mes y haberme hecho un collar para haber dado fe de ello.
Ayer cuando llegamos a Zaragoza para deshacer las maletas y volver a hacerlas hoy, le eché una toalla a la báscula que hay en el baño, para no verla.
Aunque esta mañana he salido a dar una vuelta con la bici y al salir de la ducha no he podido resistir y me he subido en ella. ¡¡77,500!! Si no ha sido para tanto. Sólo dos kilos después del desaguisado de este verano. Pero claro, esos dos kilitos se han adueñado de mi cintura y más vale que haga calor toda esta semana, porque sólo me valen los bermudas y piratas. Puedo dejar tranquilamente el cinturón en casa, que no perderé los pantalones. Además para el que haya tenido la oportunidad de hacer algún Crucero, la cuestión de la comida es a discreción. Si no quieres taza, toma taza y media.
Soy tan desgraciado en este aspecto, que sólo hace falta que pille alguno del barco la gripe A y nos tengan diez días en cuarentena sin dejarnos bajar a tierra y embuchándonos. Si veis que en dos semanas no doy señales de vida y sale en “el parte” como dice mi abuela, que hay un barco atracado en un puerto… ¡Me voy sin portátil!

 tn_20090705-159
Pero que nadie se confíe porque este año, salvo alguna causa de fuerza mayor, volveré a dar todo el mal que pueda. No va a ser como estos dos años anteriores. Por distintas causas, han sido nefastos en relación a mis entrenamientos. Pero este año espero que sea muy, muy, muy distinto.
Mis cuatro meses de gimnasio no van a faltar y haré la base de temporada como siempre la he hecho: sin prisa pero sin pausa. No sé porque me da, que la Garza va a tener que emigrar de mis territorios, ya que este año estoy especialmente motivado. También es verdad que me he ordenado un poco, ya que son muchas las cosas que llevo entre manos y me ha costado organizarme. Mis amigos dicen que no saben cómo lo hago para llevar tantas cosas, pero creo que es cuestión de “planificarse”.

A la vuelta, una vez desechas las maletas os cuento. Recuerdos a los que hace días que no veo, Javier, Guillermo, Oscar, Manolo, etc, etc. Y a todos los que están haciendo el “Gandul”

Efecto vacacional

Publicado el agosto 13th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Aquí seguimos. Cada día me voy pareciendo más a un huevo Kinder. Por un lado, me estoy rellenando de chocolate y otros dulces, así como de otras viandas, y por otro lado mi morfología se va pareciendo más al tipo pera, tirando a Kinder pero sin sorpresa, porque esto ya me lo veía yo venir.
Por supuesto, mi mujer me dice que soy un exagerado y lo que ocurre es que estamos acostumbrados a vernos tan famélicos que a poco que nos rellenemos, nos vemos mal. Ahora es la época en la que estás comiendo en la mesa, en cualquier celebración familiar, y de repente ves a tu madre en babia, ajena a la conversación multitudinaria y mirándote fijamente. ¡Malo, malo! Alguna va a soltarte que te va a hundir en la miseria.
¡Hijo mío, así sí que estás bien! Se te ha rellanado la cara y pareces otro. Traducido a nuestro lenguaje, quiere decir que se te ha puesto cara de torta (lo peor que te puede pasar). Ella se piensa que te está echando un piropo y sin embargo te está hundiendo en la miseria.
Para seguir con mis jornadas gastronómicas y festivas, este próximo fin de semana haré una escapada al pueblo para recordar viejos tiempos. Verás cómo le falta tiempo a mi madre, para soltarme alguna de esas frases para la gloria.
De momento, ya me han dicho que han comprado un costillar de cerdo para asar. Algo que es costumbre por tierras riojanas, por lo menos allí, y sobre todo ahora que estarán en fiestas de San Roque. Nada, nada, haremos un sacrificio.
Luego cuando sales a dar una vuelta por el pueblo y empiezas a encontrarte con viejos conocidos, hay que meter un poco de tripa pa dentro. Llega un momento que estás deseando sentarte a tomar algo, más que nada para relajar un poco. De lo contrario, terminas con agujetas en los abdominales.
Eso es como ir ahora a la piscina y quitarte la camiseta para darte crema. Cuando veas a alguien que se la quita, una vez sentado en la hamaca o en la silla piscinera, es que no está muy contento con su tipo. Sino, se la hubiese quitado de pie. Y si ves encima, que tiene las fronteras solares en brazos y piernas, el chaval lo debe estar pasando mal psicológicamente y tiene el complejo.
Y lo contrario ocurre, con el que sale del agua y se pega media hora secándose, con el único objetivo de marcar. El otro día había un “tío” en esta situación y de verdad, que me dieron ganas de ir a decirle que se mirase el tatuaje que tenía en el brazo, porque se lo debía haber borrado tanto frotarse.
En fin, ¡y qué más da! Hay que rellenarse para el invierno, que se necesitan más calorías. Para qué tanto sufrimiento mental, si en la próxima primavera pienso estar más seco que la mojama.
Bueno, de momento, no parece que la cosa esté perdida del todo porque los pantalones me van bien y todavía tengo que llevar cinturón.
Tampoco es que esté abandonado del todo. No llevo ni una semana de vacaciones, pero lo que ocurre es que no he salido más que dos días.

(Either JavaScript is not active or you are using an old version of Adobe Flash Player. Please install the newest Flash Player.)
El sábado salí con el club ciclista Mayencos. Cuando llegué había unos doce ciclistas, de los cuales, algunos eran ciclistas de vacaciones, como yo y otros eran de Jaca. La verdad, es que la mañana no apetecía, ya que hacía bastante fresco y amenazaba con caer chuzos en cualquier momento. Sobre todo cuando nos dirigíamos al puerto de Santa Bárbara. A pie de puerto pinchazo y paradita buena. Una vez en marcha, pude subir con los cinco que mejor iban (no apretaron), pero tuve que levantar el pie a falta de 200 metros porque iba a explotar. Tal y como está la cosa de los incendios, desprendía tanto calor que mejor era levantar el pie. Además pensé: “tendremos que esperar a los demás”
Pues no, profeta no es lo mío. Sólo les faltó decir paga el último (por ser educado) y se tiraron a saco. Pero ahí estaba yo, poniendo en práctica el efecto del peso ante una gravedad favorable. De algo tenían que servir esos taquitos de jamón y queso, tapitas, cervecitas y vinitos de estos días. Pronto cogí rueda y nos dirigimos más bien por un camino de cabras, porque no se puede llamar carretera, dirección Puerto de Oroel.
Como sabía que no iba a aguantarles ni un metro en la subida, porque íbamos bastante alegres, me puse en modo auto-destrucción a falta de poco para comenzar el puerto. Por lo menos a ver si reviento a alguien y no subo solo el puerto. Pero nada, me quedé más tirado que una colilla y a cambio subí tranquilamente. Bueno, bueno, que alguno vaya tomando nota y se confíe…

Ante todos ustedes…LA GARZA

Publicado el agosto 6th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Por fin llegaron las vacaciones. Para ser el primer día, he decidido despertarme por mis propios medios y recuperar algo de sueño atrasado. Para empezar, nada mejor que romper un cristal. Bueno…casi. De todas las formas, también es mala suerte. Lo típico, ese moscardón negro que entra al ventilar la habitación y te vuelves loco para atizarle. Lo más normal, es abrir la ventana y enseguida se va. Pero no, mira por dónde, abro la ventana y entra otro. Al coger un trapo que había a mano, para convencerles de que tenían que salir, alguien había tenido la feliz idea de dejar un cortauñas dentro. El resto de la historia, es fácil de imaginársela.
En los próximos días, madrugaré para dar una vuelta con la bicicleta. Tengo un recorrido de verano. Salgo de Jaca, subo el puerto de Oroel y llego hasta el pueblecito de Bernués. Una vez allí me doy la vuelta y así estoy pronto en casa. Algún otro día, subo hasta el Monasterio de San Juan de la Peña y son diez kilómetros más. Años atrás, aprovechaba durante el verano para correr a pie, pero decididamente no es lo mío. A pesar de ir poco a poco y haciendo bien las cosas, mi musculatura dice que correr es de cobardes y que me dedique a dar pedales. Cada poco tiempo, estaba lesionado.
Pero la entrada del blog de hoy, la voy a utilizar para presentar en sociedad a mi amiga la Garza y su historia. Hace unos cuatro años, si no recuerdo mal, fui a entrenar un domingo a Tarazona con el equipo master del Goerna ya que por aquel entonces corrían mis amigos y con el resto del equipo tenía muy buena relación.
Fue una etapa dura, con tres puertos, El Buste, El Moncayo y un tercero que no recuerdo cómo se llamaba. Aunque tenía que acordarme, aunque sólo fuese de su prima. Empecé muy espitoso y enseguida aceleré. Me adelanté unos metros, los justos para ser que todos ellos viesen cómo me quedaba clavado, como si me hubiese caído un rayo.

La Garza en todo su esplendor

La Garza en todo su esplendor

Uno de ellos, Richard, gritaba: ¡¡¡Ha hecho la Garza!!! A la vez que hacía el gesto, de aquel chico de Karate-Kid, en la playa y a pata coja en un tronco y con los brazos como si fuese a volar (es para poneros en situación).
Ni que decir tiene que en esos momentos, no me hacía ninguna gracia porque cada vez que intentaba dar una pedalada, parecía que los aductores, se me abrían en dos.
Una vez en los coches, terminado el entreno, el amigo Richard, seguía haciendo la pose de lo que sería La Garza.
Me hizo tanta gracia que a partir de ese día, cada vez que he visto a alguien acalambrado, digo: ¡está haciendo La Garza!
De hecho, parece ser que se está haciendo popular nuestra amiga, ya que no es la primera vez que he oído la expresión en bocas de otros cicloturistas. Quién nos dice, que un día no podemos llegar a escuchar a Carlos de Andrés o Perico, retransmitiendo la Vuelta o el Tour:
¡¡Se queda, se queda!! ¡¡Está haciendo La Garza!!
Además este Tour, Perico ha estado especialmente chistosillo en las retransmisiones.
Este año, aquellos que hayan seguido mis aventuras en el campo master, habrán podido comprobar que La Garza, me ha visitado frecuentemente. Ha llegado a estar prácticamente en cada cita y cada cicloturista en la que he participado.
No lo confundamos con el hombre del mazo, que ese es otro y con distintos síntomas. De éste ya me hice bastante colega al principio de mis coqueteos con la bicicleta. Algún día también podré contar mi relación con él.
En esto que se me ocurrió la idea, de poder plasmar de alguna forma tan ilustre figura. Y quién mejor y más indicado para ello, que mi amigo Félix Luengo.  El artífice de todos los dibujos que vienen en mi libro y que dibuja que es una pasada.  Gracias, Félix.

Qué por cierto, aprovechando la ocasión, alguno tiene algo que no es suyo. Félix, estuvo la semana pasada en Santander, participando en los Campeonatos de España como integrante de la selección aragonesa. Al terminar la prueba, dejó la bicicleta apoyada en la llegada, mientras comentaba impresiones con el resto de participantes. Al ir a coger la bicicleta, alguien le había quitado el pulsómetro de la bicicleta. Hace falta tener mala leche, porque el que hace eso, ya sabe el daño que está haciendo al que se lo quita y precisamente no valen dos duros. A ver si con un poco de suerte, el que se hizo con él, hace La Garza, se estampa en el suelo, que no se haga ningún rasguño, pero que por lo menos que se le rompa el pulsómetro. Aunque…seguro que jorobaría a otro. Bueno, mejor que no se caiga y no se le rompa. ¡Vaya gentuza!

publicidad