Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Entradas de julio 2009

¡Qué recuerdos!

Publicado el julio 28th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

 

Durante mi infancia y adolescencia, disfrutaba mis tres meses de vacaciones escolares en el pueblo de mi madre. Un pueblecito a pies de la sierra de la Demanda, en La Rioja, a escasos kilómetros de San Millán de la Cogolla, cuna del castellano. ¡Anda que no me lo he pasado bien allí!

pueblo

El verano era la única estación del año en la que tenía contacto con una bicicleta. Bicicleta o engendro de bicicleta más bien. Aunque prácticamente nos pasábamos el día en el frontón jugando a pelota mano. El recorrido más largo que hacía era de casa de mi abuela al frontón.

De ven en cuando, alguno tenía “la feliz idea” de ir a San Millán a emular a los ciclistas de la época, como Bernard Hinault. Hay dos monasterios, el de arriba y el de abajo: Suso y Yuso. Para ir hasta allí teníamos siete kilómetros picando hacia arriba, para luego subir otros tres kilómetros hasta llegar al monasterio de Suso. Siempre, siempre tenía que terminar bajándome de la bicicleta. Y para bajar, siempre con cuidado porque no tenía frenos y las zapatas eran las suelas de mis zapatillas “La tórtola”.

Este detalle es muy importante, el de los frenos, porque, un verano de aquellos “convencí” a mi hermano pequeño para que bajase la bicicleta hasta casa de mi abuela. Allí una parte de las calles del pueblo, tienen una pendiente media del 6% y más. De camino, mi hermano se encontró con mi hermana, que apenas sabía ir en bicicleta y a su vez “la convenció” para que fuese ella la que bajase la bicicleta hasta casa. Se le olvidó comentarle un pequeño detalle: la bicicleta no tenía frenos y había que meter la zapatilla en la rueda trasera. Cuando se montó al inició de la calle y se dejó caer cuesta abajo, la suerte estaba echada. Al final de la calle, el portón de madera del garaje del vecino. Menos mal que la calle sólo tendrá unos trescientos metros y se le ocurrió poner los brazos de frente para amortiguar el golpe. Resultado: Para las fiestas del pueblo, no tuvo que comprarse un disfraz. Se disfrazaría de momia, aprovechando las escayolas de sus dos brazos. Se rompió los dos.

momia-091

A pesar de ser un pueblo pequeño, teníamos cine. De aquellos con proyector de cinta y las sillas de madera con asiento forrado en cuero. Desde los pueblos de alredor, muchos se acercaban el domingo por la tarde para venir al cine; pandillas con las que solíamos tener algún pique que otro. Estoy hablando de hace treinta años. Estos recuerdos me vienen por muchas cosas, entre otras, porque esta semana ha sido mi cumple y cuando uno empieza a cumplir años, le vienen recuerdos de infancia. Sobre todo en verano, que es cuando mejor me lo pasaba. 

Cuando salíamos del cine, teníamos un parquecillo donde intentábamos imitar las escenas que habíamos visto en la película. Que la película era del oeste, en la que casi siempre salían indios, pues nos liábamos a tiros nada más salir y montábamos un follón con chillidos y gritos de guerra.  Aún me acuerdo de un pobrecillo, al que llamábamos Calimero, en honor al polluelo de la televisión. Sólo teníamos un caballo, y ya os podéis imaginar a quién le tocaba siempre: a Calimero. Se tenía que ir a casa con los riñones hechos polvo. Que conste, que yo era de los buenos y salía en más de una ocasión en su defensa.

Por aquel entonces, las películas de Brucee Lee y Kun fu eran las que más nos gustaban y además estaban de moda. Cuando salíamos del cine, nos poníamos morados a patadas y parecíamos grillos, dando saltos. El único problema es que había ocho o nueve Brucee Lee. Ese día, nuestro amigo Calimero ponía alguna excusa y no solía ir al cine. Ya os podéis imaginar porqué.

Aún me acuerdo un día en el que se rompió o estropeó la película que estaba programada y para callar al griterío jovenzano, proyectaron otra que tenían de reserva. Por supuesto, de acción y para más detalles…de Kun-fu. Todos gritábamos, menos uno, que ya sabéis quién era: Calimero. Ese cambio de última hora, le había condenado.

Se estaban rifando galletas a tutiplén y menos mal que los chinos no iban en caballo, porque sino, nuestro amigo iba a tener doble papel protagonista.

calimero1

Aquel día cuando salimos del cine, nuestro Calimero cambio por otro tipo de pollo y se transformó en Correcaminos.

Y aunque han pasado unos cuantos, muchos años, por lo que veo sigue siendo igual. Somos unos imitadores de todo lo que vemos en una pantalla.

Menos mal que las retransmisiones ciclistas no son de madrugada como algunos premios de fórmula uno y las motos. De lo contrario, todos los Calimeros domingueros, lo iban o íbamos a pasar mal. Porque actualmente pertenezco más a la banda de los Calimeros que a los Correcaminos.

Por lo que vengo hablando con distintos colegas de toda la geografía española, esto debes ser algo endémico. Todos me cuentan lo mismo: contadas veces se va despacio. Siempre de carreras.

Hemos llegado a un extremo, por lo menos aquí, que hay gente que ha decidido salir sola durante la semana. Tenemos una grupeta, en la que quedamos a las 9 de la mañana durante todo el año y en un mismo punto de encuentro. Mal de muchos consuelo de tontos, sobre todo en invierno.

Pero hemos llegado a un punto en el que  ya no se respetan ni los semáforos. Bueno, la verdad es que los semáforos no los respetamos mucho, salvo los que entrañan un claro peligro. Y hay que reconocerlo, pero es así.

A ver si cuando acaba el verano, las aguas bajan más tranquilas y se tranquiliza el personal.

Cogiendo fuerzas

Publicado el julio 14th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Ya estoy haciendo balance de este año, cuando todavía quedan un gran número de cicloturistas. Ahora tengo dos bicicletas de alta gama, que les han dado vacaciones en el colegio y requieren de mis atenciones matinales.
Por lo general, cuando he preparado mis temporadas, han sido con ánimo de estar lo mejor posible hasta el mes de Junio. Una vez pasada la Quebrantahuesos, dejo la disciplina y me dedico a salir sin más y a tomármelo en un plan más recreativo.

(Either JavaScript is not active or you are using an old version of Adobe Flash Player. Please install the newest Flash Player.)
Empiezo a aparecer en alguna de las guías “michelín” y pronto habrá que empezar a mover la hebilla del cinturón.
Tengo un colega que está un poquito, o más bien, un bastante pasado de peso y que no hace mucho deporte. Cuando me ve por estas fechas, siempre me dice lo mismo:
¡Quién pillase ese cuerpo, para destrozarlo estas vacaciones!
Me lo dice en sentido gastronómico, que nadie piense que lo digo en sentido ornamental.
Pero me basto yo solito para destrozarlo, no necesito ayuda.
Después de la Quebrantahuesos, es una rutina, desde que nacieron mis hijas, el ir a pasar unos días a la playa. Mi colega puede estar seguro de que amortizo el bufette libre. Se nota que no me afectaba mi situación catarral para ese menester.
Parece que ya voy echando el mal pelo, pero me ha costado. Al final tuve que ir a una especialista en Otorrinolaringología, porque ya me estaba preocupando el dichoso catarrito. Dos meses me he tirado con él. Debía llevar las vías respiratorias como un secarral, y ahora con los aires acondicionados, ya ni te cuento.
Haciendo balance, se podría decir que este año ha sido, una primera toma de contacto con la bicicleta, después de un par de años un tanto especiales. El año pasado, no hice ni 1000 kilómetros y estuve parado ocho meses. Este año, no he entrenado, he salido en bicicleta. Una diferencia abismal, para el que no lo haya comprobado en sus carnes.

Portalet día de la QH

Portalet día de la QH

En mi caso, me he propuesto un reto para la próxima temporada: entrenar lo mejor que pueda. Ese va a ser la única motivación, entrenar lo mejor posible. Mi reto no va a ser bajar tiempo en ningún sitio, ni quedarme de los primeros, ni de los equis.
De hecho, es lo que más me gusta: entrenar. Se podría decir, que disfruto más que haciendo cicloturistas y corriendo. El llevar una disciplina, que por otra parte no se me hace muy cuesta arriba y me hace sentirme bien.
Durante estos meses de verano hago acopio de motivación y desconecto bastante, para luego empezar con ganas. Ya tengo claro que el gimnasio va a ser Sagrado, (este año no he podido hacer nada) y mi jefe sabe que este año puede nevar todo lo que quiera, que me quedo en la llanura e irá otro a la quitanieves. Ya no solo por entrenar, sino porque son muchos días fuera de casa y siempre mirando los mapas del tiempo.
Ahora la que tiene que poner es toda la carne en el asador, porque aquí en Zaragoza nos vamos a freír, es mi mujer. Está preparando la maratón de  Berlín para el mes de septiembre. Ahora el que está de vacaciones y desconectando un poquito, soy yo, que lo necesito.

Me quito el sombrero

Publicado el julio 2nd, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

En esta ocasión, la entrada de mi blog se la voy a dedicar a todos aquellos que gracias a su esfuerzo y sacrificio, han conseguido su reto y también a aquellos, que sin haberlo conseguido, han hecho todo lo que ha sido posible. Algunos por mucho y otros por poco, pero la satisfacción del deber cumplido es muy grande.  

Zapatillas de lujo

Zapatillas de lujo

Algunos están más contentos que un crío con zapatos viejos. Sí, he dicho bien, zapatos viejos, aunque en este caso zapatillas. Este es el caso de Andrés Gil, que se marcó un tiempazo y con unas zapatillas, que seguro de haber categoría para las más antiguas de la marcha, se llevaría el premio. Nada, sólo 26 años. Unas Rudi1000, de cordones y hechas a mano en Bera de Bidasoa. Una adaptación para ponerles calas y a dar pedales. En su día Ocaña y Merck, ya les dieron uso.
Están los que se han quedado con la miel en los labios, pero no será por haberlo intentado. El mérito es el mismo, ya que el camino hasta el día “D”, está lleno de zancadillas. Además nosotros somos pofesionales. Sí, si, pofesionales. En la bici todos nacemos pofesionales y la mayor parte así terminamos.
En su momento, si vales para esto, te dan la “r” de rapidísimo y pasas a ser profesional, además de cobrar.
No sé cuál será el motivo, pero en la mayoría de los casos no se tiende a valorar lo que muchos tienen que hacer para intentar preparar una marcha cicloturista de esta envergadura. Pero no me refiero a niveles ajenos a nuestro círculo, que esos piensan que estamos locos, sino entre nosotros. El enemigo está casa.

Andrés Gil

Andrés Gil

Cuando alguien pregunta:
¿Qué tiempo has hecho? 9 horas.
Seguro que el que te ha hecho la pregunta, no se va a extender mucho en halagos hacia tu tiempo, pero si te preguntase cómo has tenido que prepararla, quizás alucine.
Levantarse cuando no están puestas las calles, llegar a casa, cuando las están quitando, en el mejor de los casos ocho horas sentadas, cuando no son más y de pie, comer fuera de casa, rodillos y más rodillos, broncas con la familia, pegas y más pegas. Y todo esto es lo más suave, porque si le añades la carga emocional en muchos casos, entonces me pierdo. Para estar en plenas condiciones físicas, ya se sabe que la cabeza tiene que rular. Problemas de trabajo, familiares, desgracias en muchos casos, etc. La motivación es indispensable para poder llevar a cabo cualquier reto. En algunos casos, el reto, es la vida en sí misma.
Para los que creen que no se puede preparar una Quebrantahuesos a base de rodillos, aquí va un ejemplo, de esfuerzo y motivación. En muchos casos, en la hora de la comida, en otros a las tantas de la tarde o noche. Rodillos y el fin de semana a la carretera, si el tiempo lo permite.

Bernat, 42 años. Ha pasado de hacer más de 8 horas en 2008, a 7h 12′ este año. Me comentaba a la llegada, que había mucha diferencia en la forma de trabajar en los rodillos.

José Joaquín, 53 años. Ha pasado de 9h 22′ en 2008 a 7h 40′ este año. Pudo entrar de la mano con su hijo, haciendo oro. Algo que se le hacía poco menos que imposible.
Y se le humedecieron los ojos, al cruzar la línea de llegada. Eso es ganar, sí señor.

Juan Martin, 44 años. Ha pasado de más de 9h en 2008, a 7h 44′ este año. Ha perdido más de diez kilos de peso en este año y ha hecho una cátedra en rodillos. Y sólo ha salido un día del fin de semana.

mr_innova_abla_mario_1_1024x768

Luis, 37 años. Ha pasado de 7h 39 en 2008, a 6h 54′ este año. Otro que sienta cátedra en el rodillo.

Rodri, 46 años. Ha pasado de 11h en su última participación hace seis años, a 7h 50′. Ha pasado más frío este invierno que Carracuca. Otro de rodillos y sacrificio.

Pablo, 30 años. Ha pasado de 8h 11′ ha 7h 10′. Otro que tiene el master en rodillos.

Que no se me enfade nadie si no lo he nombrado, pero he querido motivar a aquellos que pueden encontrarse en sus mismas circunstancias y basan prácticamente su preparación en el rodillo.

 

Y ahora dos casos que dejo aparte, de esos que es un ejemplo de lucha. El tiempo, aunque también lo han mejorado, es lo de menos. Por lo menos para mí. Si hubiesen querido, tenían motivos más que suficientes, para quedarse en casa.

Javier, 55 años. Laureado esquiador a nivel nacional. En el año 2008 se propuso un reto: Hacer la Quebrantahuesos.

Javier llegando a Larrau

Javier llegando a Larrau

Para alguien que lleva el deporte en la sangre, es muy difícil dejarlo postrado en un sofá. Motivos le sobran. La bicicleta es de los pocos ejercicios que le podían estar permitidos.

Varias hernias discales (tratadas), transplantes de plasma en la rodilla cada pocos meses, artritis, etc.

Su aventura, terminó en el desvío que accedes de la general, dirección Hoz de Jaca. Por más que intentó convencer al voluntario de la organización, le cortaron el paso.

Motivo: Iba fuera de tiempo.
Parte de ese tiempo, lo tuvo que perder en los avituallamientos para esperar a que le hiciese efecto el Nolotil que se tenía que tomar, para evitar los dolores en la espalda. No dolores de piernas, que ese lo tenemos todos.
Año 2009: 10h 09′. Terminó pletórico y a saco. Más de una hora de paradas, disfrutando del ambiente. Una semana más tarde hacía una excursión y se metía entre pecho y espalda, Larrau. Por lo que se ve, Marie Blanque le había parecido poco.

 

 

tn_dsc00345

Nicolás, 54 años. En el año 2009 terminó cerca de las 10 horas y en no muy buenas condiciones. Sobre todo emocionales. Pero tenía que hacerla como fuese, ya que se lo debía a alguien o así sentía. Pero si de por sí, alguien en su situación tiene que luchar por comenzar el día cuando abre los ojos de mañana., un esfuerzo en el que hay que sufrir mínimamente…es para rendirse. Hacía escasamente dos meses, tuvo la mayor desgracia que uno puede tener en la vida. Perdió a su hijo, Airam con 24 años. Alguien que también llevaba el deporte en la sangre y que llegó a ser gran promesa del  baloncesto canario, llegando a militar en el club baloncesto Canarias.

 

Airam

Airam

Este año, tenía que brindárselo a su hijo y debía prepararse lo mejor posible. Y claro que lo hizo, 8h 23′ y seguro que presumirá de padre.

En definitiva, lo que quiero es rendir un homenaje, a todos aquellos que se lo han currado durante estos meses. Los que conozco y los que no. Y dar las gracias a todos y cada uno de los que se han dirigido a mí de forma particular. Ya saben ellos quienes son, llámense Toño, Victor, Simón, Iker, Dani, Fernando, José, David, Vicente, etc., etc. Que no se piense ninguno que me olvido, pero son muchos.

publicidad