Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Entradas de abril 2009

Todo el día persiguiendo

Publicado el abril 28th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Alguno de los que se quedó en casa, ante el augurio de un 95% de posibilidades de lluvia que daban para la zona, todavía se está tirando de los pelos. El programa informático que da los porcentajes, debió errar y debían querer decir un 5% de posibilidades de lluvia. Alguno, fuera de coña, salió hasta en tirantes. En mi caso, con unos manguitos y un chaleco, fui sobrado de atuendo.

Alto de los Degollaos

Alto de los Degollaos

Como siempre, gran animación antes de la salida y dolor de piernas sólo con ver la rampa de inicio de la marcha. Aunque si hubiese sabido que iba a tener que subirla al sprint, igual no hubiese salido del coche. El recorrido de este año, 135 kilómetros en sentido inverso al de las últimas cuatro ediciones. ¿Más duro? ¿Menos?
No lo sé, pero esto ya no es lo que era señores. La salida es común para cualquier sentido en que se haga la marcha.
Otros años, la rampa de salida se solía subir a ritmo alegre, grupo estirado debido a la dureza de su porcentaje, pero al final de la misma, solía haber un parón en el que entraba casi toda la marcha. Ahora…
En la salida no estaba en primera fila, pero no estaba muy lejos. Cuando pasé por la alfombrilla de los grillos (la del chip), ya se veía un grupo que subía a cuchillo.
¡Qué dolor de piernas!…y sin calentar. Cuando llegué al final de la rampa, calcé plato y literalmente: con sabor a sangre en la boca, debido al esfuerzo, tuve una contrareloj individual y  por equipos, para empalmar con la cabeza.Un vistazo atrás y ya había un corte importante en la cicloturista. No iríamos más de sesenta “cicloturistas”, teniendo en cuenta que habíamos salido seiscientos cincuenta.

A diez kilómetros de la salida, ya se encuentra el primer puerto, el alto de  Majalinos. Sin tiempo para recuperar el aliento, ocho kilómetros no excesivamente duros, pero que debido al ritmo se me hicieron durísimos.

Luis y David
Luis y David

Enseguida me di cuenta que las piernas las llevaba como botijos y que no cogía ritmo. Para cuando quise cogerlo, ya se había ido la cabeza, la subcabeza y la del carrito de los helados.
¿Sabéis contar? Pues conmigo no contéis, tenía que haberles dicho.
La bajada del puerto ¿Qué recuerdos? Hace cinco ediciones, fue donde me escapé en solitario e hice la marcha solo hasta veinte kilómetros antes de la llegada, que fue donde me pillaron, subiendo los Degollaos. Pero claro, también pesaba 69 kilos y ahora 75 kilos, no había el nivel que hay hoy en las marchas y llevaba más del doble de kilómetros que llevo ahora y muy bien hechos. Y me parece que también tenía algo menos de conocimiento que ahora y más jovencito.
La carretera estaba en peor estado (y ya es decir) y además la bajada estaba mojada.
Historias del abuelo Cebolleta aparte, me hice socio de un grupo y hasta el siguiente puerto, Villaroya de los Pinares, 6 kilómetros duros. Qué casualidad, coincidí con Luis Comín, ganador en tres ediciones por lo menos y que fue “el pájaro”, que ganó en mi año glorioso. En la subida del puerto, el grupo de unos cuarenta, se fraccionó en dos. Pude aguantar con el delantero hasta falta de dos kilómetros para coronar, donde me solté.

La verdad es que después de lo bien que me había encontrado toda la semana, no llevaba unas sensaciones supersónicas.
La bajada una autopista, por lo que me dejé caer hasta que me pillasen los de detrás. Lo hicieron a pie del tercer puerto, Cuarto Pelao, nueve kilómetros bastante llevaderos.
Ya sabía que al coronar, se acababa lo bueno y comenzaba “territorio Apache” (ahora entiendo porque los del CC Tribus hicieron tres entre los cinco primeros).
Un cartel que en lugar de decir “Premio a la Montaña” debía decir “Premio al que no se caiga”…porque comenzó un calvario de gravilla.
Otro año me pondré en el casco, un artilugio de los que se coge número en la frutería para saber los que me van pasando. Se acabó la marcha para mí.
La verdad es que no tenía motivación para arriesgar, tal y como estaba el suelo. Me hizo la bicicleta un extraño en una recta, debido a la gravilla, lo que terminó por hacerme “pasar”. Lo que quedó de recorrido me lo tomé como un rodaje. Es una pena que no pudiese contemplar aquel paraje y paisaje tan espectacular.


La marcha transcurre por Los Órganos de Montoro y el cañón del Río Pitarque, Patrimonio Geológico Aragonés.
El nombre le viene de la formación vertical de piedras calizas, que asemejan a los tubos de un órgano de grandes dimensiones.
Me da igual que hubiese órganos, flautas o acordeones. Estaban las curvas como para perder la atención. Según bajaba, daban ganas de dejar la bicicleta apoyada en el quitamiedos y entrar con una escoba a barrer la gravilla de cada curva.
En definitiva, una pena. Espero que sirva de algo las firmas que se recogieron en la recogida de dorsales y que se den cuenta que Teruel Existe.

Al final. 4h 57, puesto 143, 149 pulsaciones medias y 172 máximas (máximas 194).
Para que nos hagamos una idea, hace dos años con cinco minutos menos y casi los mismos llegados a meta, hice el 26 de la general. Por lo menos…no hice la Garza.

¡Que la gente está muy fuerte!
Gracias a Gonzalo de Alcañiz, por dejarme las fotos.

Al final…parece que “andaré”

Publicado el abril 23rd, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Un fin de semana bastante intensivo. Para empezar, el viernes impartí una charla sobre entrenamiento, en el gimnasio Millenium de Zaragoza. El power point que preparé para la presentación fue todo un éxito, ya que no llegó a dormirse nadie.

El sábado estaba previsto que fuese a correr a Cascante pero hubo cambio de planes. ¿Qué puede haber más importante, para que no vaya a correr? Pues está claro, pasar el día con mi mujer y mis hijas.
Teniendo en cuenta que el viernes por la tarde no vi apenas a las pequeñas, debido a la charla, si me iba a correr el sábado y el domingo por la mañana…como que no.
Había tenido una semana un tanto dura de trabajo y tenía mono de familia. Por lo tanto, el sábado salí a rodar un par de horas, y el domingo acudí a la cita de Monlora. Está cerca de Zaragoza y a la hora de comer estaba en casa.
Mañana soleada y algo fresca en Luna, al pie del Santuario de Monlora. Cerca de quinientos participantes, que nos agolpábamos en la salida. ¿Nivel de los mismos? La florinata master de la zona y alrededores, aficionados élite y sub. 23, algún exprofesional, etc. Para variar, estaba en las primeras posiciones para salir, ya que salgo más cómodo y creo que evito posibles montoneras.

Integrantes del Btt monegros

Integrantes del Btt monegros

En la famosa recta, donde hace un par de años me llevó mi colega con el corazón que asomaba por la boca, enseguida me puse en primer lugar de todo el pelotón. “Como no había nivel”, allí estaba yo. Al final de la recta, hay una rotonda que al tomarla en dirección izquierda, comienza una subida de un kilómetro aproximadamente, y un porcentaje lo suficientemente duro, como para romper todo el grupo.
A ver quién era el primer “descerebrado” que con todo lo que quedaba por delante y el nivel que había, se ponía a tirar en la primera subida.
(Se hace silencio)
Se admiten apuestas… ¡Correcto! El descerebrado estaba muy cerca! Yo mismo, el iluso de turno, para ponerme desde abajo a bloque y tomar una ventaja mínima a mitad del repecho. Me senté para respirar y por un momento pensé: “ya la he pifiado” y me van a pasar por encima” “sólo faltaría que me diesen unas collejas al pasar”.
Pero no, levanté el culo de nuevo y volví a marcar ritmo. Arriba nos reagrupamos el grupo de cabeza, que ya se había cortado en unos sesenta ¿cicloturistas?
A partir de ahí se armó la marimorena. Arrancadas y más arrancadas, en las que estaba casi siempre metido.
Cuando llegamos al pueblo de Ayerbe, debido a los parones, había cogido por detrás un grupo numeroso, por lo que éramos más de cien unidades. Como ya me había excedido en mi esfuerzo generoso, pensé que ya no era mi guerra y ante el puerto que se avecinaba de doce kilómetros (Sierra Mayor), me dejé caer a cola del pelotón.
Mi sorpresa es que cuando empecé a subir, iba como una moto y si no hubiese hecho “el capullo”, seguro que no hubiese andado muy lejos de la cabeza.
Aunque ya me parecía raro a mí que no apareciese… ¡La Garza!
Al final del puerto, me empezaron a dar calambres, por lo que en la bajada relajé y un grupo que venía por detrás de unos veinte, me hizo de autobús.
Al final un puesto 100 que es anecdótico, ya que…analizando estoy bastante contento por las sensaciones y ya sé lo que me falta y tengo que hacer en lo que me queda de ahora en adelante.

Inicio de la marcha

Inicio de la marcha

El sábado a ver que tal en los Degollaos, una de las marchas más duras y bonitas de las que suelo participar. Transcurre por la comarca del Maestrazgo y subimos cuatro puertos de bastante dureza. Como anticipo comenzamos con un repecho de salida, de más de un kilómetro y tendrá más de un 7%.

Fin de semana completo

Publicado el abril 17th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Como no podía ser de otra manera, la Semana Santa, tenía que estar pasada por agua, nieve, rayos, truenos, granizo y vendaval. Y si pudiesen tirar piedras, pienso que también las tirarían.
Después de un fin de semana tan aprovechado, como el anterior, había decidido hacer una semanita de carga, acumular cansancio y hacer lo que se llama en el entrenamiento, una hipercompensación de Ozolin. O lo que es lo mismo, tres días de carga progresiva para tras el descanso tener una supercompensación mayor. Todo esto para llegar con buena chispa de cara al fin de semana que se presenta, que es de aúpa.
Eso es lo que estaba en mi mente, entrenar. Otra cosa es lo que estaba en la mente de mi jefe, ya que tuve que trabajar la noche del miércoles al jueves. En definitiva, el mejor día de todos y cuando se habían programado las mejores salidas por el Pirineo, el jueves Santo, aterrizaba por casa a las 8 de la mañana y sin dormir.
Cargué el coche y nos fuimos a pasar lo que quedaba de semana a Jaca. Me fui espabilando según avanzaba la mañana y aún me animé a coger la bicicleta cuando llagamos.
Aunque no tenía un cuerpo muy serrano, tenía que sacar ganas, para hacer de 2 a 3 horas suaves, ya que las previsiones para los dos días siguientes, estaban cantadas.
Por lo menos iba a poder salir tranquilo, sin que nadie me estirase el cuello y poder disfrutar del día que hacía.
Había decidido ir hasta el Monasterio de San Juan de la Peña, subiendo por el puerto de Oroel. Aunque mis sensaciones no eran muy buenas, debido al cansancio, por lo menos salvaba un día. Coroné el puerto de Oroel, a 10 kilómetros de donde había salido y paré a ponerme el chaleco y disfrutar de la vista.
¡Vaya vista! De repente, en la otra cara del puerto vi entre los árboles, que se acercaba un nutrido grupo de ciclistas,  todos de rojo…menos uno que iba de negro y marcando el ritmo.

Corredor del Coca-cola

Corredor del Coca-cola

¡Ostras, ostras! El siguiente curso que haga, lo tengo muy claro de que va a ser: un curso de camuflaje.
Ya no me podía esconder. Mi amigo Diego Tamayo, el que os conté la película de cuando me dejé el casco y que corre en profesionales en Italia, acompañado de parte del equipo profesional Coca-cola (Guatemala) y por Milton Ramos (3º en la quebrantahuesos del año pasado).  Y si éramos pocos, parió la abuela, en este caso la montaña, y apareció mi compañero de equipo Gerardo, otro galgo.
Allí estaba yo como perrillo asustado, rodeado de lobos hambrientos. ¡Venga! A ver cómo les explico a mis colegas que quiero que me abandonen a mi suerte.
Se me ocurrió decirles lo que tenía pensado y al final…me fui con ellos. Nada más empezar a bajar el puerto, ya los había perdido de vista. Menos mal que pesaban poco, que si llegan a pesar…

Al final del puerto, Jaca te recibe con un repecho de quinientos metros, bastante interesante. Cuando empezaba a subirlo, ellos estaban casi arriba. Primera serie de la jornada, que no estaba prevista.
Como dice un amigo, buenos consejos tengo, que para mi no los quiero. Este año voy un poco a salto de mata, por lo que no me como nada la cabeza. Para hacer las marchas sin pasar muchas agonías, es suficiente con lo que hago.

Bicicletas sin poder salir en procesión

Bicicletas sin poder salir en procesión

Les acompañé a Sabiñánigo y luego me acompañó Diego a Jaca. Subí otra vez Oroel y se acabaron los entrenamientos hasta el domingo, debido al mal tiempo. El sábado por la tarde nos bajamos porque hacía muy mal tiempo por allí. Por lo menos pude salir el domingo.

Esta semana sólo he salido el miércoles y vaya fin de semana: Sábado por la tarde carrera master en Cascante y domingo por la mañana, cicloturista en Monlora.
Menos mal que tengo el apoyo y ánimo incondicional de mi mujer, que ante mis lamentos de que sólo he salido un día esta semana, y tengo carrera el sábado, su frase ha sido:
-Total cariño, si ya sabes que te van a eliminar
Sí señor, ánimos que no me falten.
Y de anticipo del fin de semana,  hoy viernes por la tarde, doy una Charla en el Gimnasio Millenium de Zaragoza y organizada por Asser Sport, LA QUEBRANTAHUESOS “Un reto al entrenamiento”.
La charla supongo que saldrá bien, lo que no sé qué saldrá con el Power point que estoy haciendo.

¡Vaya piernas que llevo hoy!

Publicado el abril 9th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

El viernes pasado por la noche, mientras cenaba, mi mujer decía que me veía algo intranquilo.
¿Yooo? ¿Qué va?
Eso es lo que decía, pero otra cosa es lo que pensaba. La procesión iba por dentro.
Al día siguiente iba a entrenar al Pirineo, más concretamente la ruta del Serrablo. Lo que se había planeado como un entrenamiento en grupo numeroso, se había convertido en grupo reducido: tres.

Javier Ruiz

Javier Ruiz

El que suscribe y dos más. Uno de ellos, Javier Ruiz, el actual campeón de España master 50, profesional en sus tiempos y el otro era Guillermo, compañero de equipo, una mala bestia (en el buen sentido de la palabra), con una Quebrantahuesos en 5h 50′ y otro palmarés para aburrir. ¡Cómo no iba a estar nervioso! En circunstancias normales, cualquier otro año, no tendría ningún problema en seguir la rueda dentro de un entrenamiento, pero a día de hoy, no estoy para tirar cohetes y menos en una etapa de 140 kms y dos señores puertos: Cotefablo y Serrablo.
La mañana era fría con 2º, pero muy soleada. Antes de arrancar puse el piloto automático en CBR (comer, beber y a rueda). Salimos desde Sabiñánigo dirección Biescas. Un comienzo llano de unos quince kilómetros para calentar.
No llevábamos diez kilómetros y Guillermo hizo un comentario en voz alta:
-¡Vaya piernas que llevo hoy!
Por  supuesto, lo decía en tono positivo.
Ese comentario y nada más empezar,”me hizo una gracia que casi me parto”. Madre mía la que me iba a caer.
Nada más salir de Biescas, comienza puerto y el colega se pone a marcar el ritmo. Yo soplaba, resoplaba,  y…otro comentario de mi colega:
-¡Madre mía (quito hierro a la expresión), que piernas llevo!
¡Joder con las piernas ya!, pensaba yo. A ver si las deja en paz, porque cada vez que las nombraba, temblaban las mías.
En mi pulsómetro ya llevaba unas pulsaciones demasiado altas para comenzar el día y…
¿Sabéis que os digo? (gritando con el poco oxígeno que me quedaba), que me doy la vuelta y voy a la contra, y ya nos encontraremos. Seguro que entrenaré mejor.

Nicolás Ruiz y Guillermo

Nicolás Ruiz y Guillermo

Momento oportuno, el de mi comentario, porque les debí dar pena y además como son buena gente, no tuvieron ningún inconveniente en adaptarse a mi ritmo.
Al final del día, un muy buen entrenamiento de fondo, con pulsaciones medias al 74% y los puertos no pasé en ningún momento del 85%-87%. El punto donde debo tener el umbral anaeróbico en estos momentos. Casi cinco horas y casi 30 Km/h de media
Sólo me pasé del pulso en un repecho no muy largo que va de Broto a Boltaña. El motivo no fue otro, que había unas vacas en medio de la carretera. No soy muy amigo de las mismas o mejor dicho no me traen buenos recuerdos.

Hace unos cuantos años, allá por el mes de mayo, aprovechando que estaba en Jaca pasando el fin de semana, fui a entrenar haciendo el recorrido de la Quebrantahuesos.
Todo perfecto hasta el Marie Blanque. Para el que no lo conozca, un puerto de nueve kilómetros, de los cuales, los últimos cuatro son una pared con medias del 10% al 12%.
¡Qué casualidad! Fíjate por dónde, en los últimos tres kilómetros habían decidido ir a pasar el día las vacas de la zona. Debía ser alguna jornada de protesta.

Jornada de protesta vacuna

Jornada de protesta vacuna

Para el que haya participado en alguna edición de la Quebrantahuesos, se podrá imaginar subiendo este puerto rodeado de ciclistas medio parados, gimiendo en algunos casos, andando en otros y esquivando en muchos momentos a los que van de lado a lado, para limar  dureza.
Aquel sábado del mes de mayo, el puerto era igual de duro,  salvo que los ciclistas eran vacas por doquier. En vez de gemir, sonaban los cencerros que colgaban de alguna de ellas y no iba ninguna en bicicleta. Tenía que ir esquivándolas igual que si fuesen ciclistas apajarados. Y por la cantidad de vacas, debían estar todas las del valle. Para mí que se desdoblaban según iba acercándome a ellas.
Tengo familia que vive en el Pirineo y se dedica a la cría de las mismas. Siempre me han dicho que no hacen nada, pero…si hubiese estado cerca de casa, me hubiese dado la vuelta.
Para más cachondeo había estrenado un culotte rojo aquella semana. Estuve por pararme y revolcarme en algún charco, no fuese a tener alguna de ellas frustración torera.
Al final, le eché un par, metí la cabeza en el manillar y empecé a subir aquellos tres kilómetros, esquivando vacas como un poseso. Si fuese capaz de subir a ese ritmo el día en que se celebra la marcha, no me sigue nadie…seguro. Me merendé toda la parte dura del puerto en un abrir y cerrar de ojos. Hubo muchos, pero muchos momentos, que subía a 14km/h. Esa velocidad en aquel puerto es una pasada. Dicen que lo que hace el hambre, pero ni te digo lo que hace el miedo.
Había descubierto el truco del almendruco. Me acababa de cargar el negocio del doping. El secreto iba a estar en imaginarte que vas rodeado de algo a lo que tienes miedo. Cada uno tiene sus fantasmas. Unos a las arañas, otros a las cucarachas, a los perros (esa es para otro día), etc.
Para eso, sólo había que echarle imaginación y experimentarlo. En la siguiente marcha en la que participase, lo pondría en práctica. Así lo hice, cerré los ojos en el primer puerto que tuve ocasión e imaginé que subía rodeado de vacas. Pero la verdad, un poco difícil viendo que todos los que me rodeaban necesitaban más de un cocido. Si por lo menos los cascos hubiesen sido como los que llevaban los vikingos, quizás hubiese sido más fácil, pero…nada,  que había que seguir entrenando.

Volviendo a la actualidad, al día siguiente hice otros 140 kms, pero esta vez con toda la peña y en casa. Después de la etapa del sábado, respondieron mis piernas. Las dos primeras horas sacamos casi 37 km/h de media.
Ahora sólo queda refrendar los entrenamientos esta Semana Santa. Pero me parece que le va a dar por llover y habrá que ir al rodillo.
Por último, para los que entrenan por la tarde, se hace una grupeta los martes y los jueves. Se sale a las 16h 30 de la Renault en Montañana, (amplios cristales para peinarse). Y decir que Planifica tus pedaladas, ya se vende en todos los centros DECATHLON, a nivel nacional.

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