Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Entradas de marzo 2009

Nos vamos de marcha

Publicado el marzo 31st, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

antes del cafe

antes del cafe

Después del café

Después del café

Me parece que ya les he pillado el truco. Como veréis a estos Gremlins, hay un antes y un después. Según la leyenda, a un gremlins, no puedes mojarlo y darle de comer después de las doce de la noche, porque se reproducen y además se vuelven muuyyy malos.
Algo así les debe pasar a unos cuántos colegas con los que salgo el fin de semana y que los ves tan adorables, tranquilos y apacibles antes de la salida. Suelo tomar un cafecito con ellos y cuando salen del bar…se transforman en máquinas de dar pedales. Ya no son tan adorables. Por narices, tiene que ser el café.
Aunque he comprobado que no tiene que ser el café. Suele ser cuando les da el aire de frente, cuando no tienen a nadie delante. Y ese es mi amigo Diego Tamayo.

Diego Tamayo

Diego Tamayo

Como carta de presentación, os diré que este año corre en un equipo profesional italiano, de categoría continental: El Carmiooro-AStyle. De momento, ha estado un mes atrás, partiéndose la cara con Pozzato, Bennatti, Garzelli y algún que otro extraterrestre más.
El sábado cuando salimos la grupeta y llevábamos un par de kilómetros, hizo acto de presencia y tuve la ocasión de ir hablando con él, ya que hacía mucho que no coincidíamos. Pasaban los kilómetros y parece que iba tranquilo, hasta que….¡Noooo! ¡Qué habéis hecho! ¡No puede darle el aire en la cara! ¡Tiene que ver delante algún culotte!Demasiado tarde. Los que llevábamos delante, habían desaparecido y sólo se veía asfalto. Ni os quiero contar, la que se lió hasta llegar al alto donde siempre vamos los sábados. Bueno, a mí me lo contaron.
Esta situación me hizo recordar viejos fantasmas, quiero decir recuerdos, del inicio de la campaña de cicloturistas. Por esta zona, se suele comenzar con la Subida a Monlora.
Es una marcha cicloturista de 125 kilómetros, con salida en un pueblecito de las Cinco Villas y con apenas 800 habitantes. La llegada está en lo alto del Santuario de Monlora. Una cicloturista sencilla y un club modesto como es el club ciclista Ejea, pero que este año ha puesto un tope de 500 inscripciones y casi están cubiertas.
Siempre he tenido algún contratiempo en esta cicloturista. Hace un par de años fue el más sonado. Siempre suelo llegar con tiempo suficiente. Me gusta ir tranquilo y sin prisas. Aquel año, me acuerdo que estaba cansado de dar vueltas, saludando a uno y a otro, además de haberme tomado un par de cafecitos (qué mala suerte, a mí no me hace el mismo efecto que a mis colegas). Cuando ya quedaban diez minutos para la salida, me dirijo al coche y …. ¡Ay madre! ¿Y mis casco? En cuestión de nada, ya se había enterado toda la marcha de que había uno que se había dejado el casco en casa (es que no se puede ser pofesional). Entonces salíamos unos doscientos. Aquel día también se acercó a acompañarnos Diego. El día anterior había participado en el Memorial Valenciaga, una de las carreras más prestigiosas del calendario aficionado y había terminado en cuarto lugar.

salida cicliturista 2007

salida cicliturista 2007

Alguien de la organización se acercó y me dijo que por su parte no me iban a impedir que saliese sin casco. Pero lo tengo muy claro al respecto: el casco es sagrado. He visto muchos partidos por la mitad como cocos.
A uno se le ocurrió la idea del siglo. En el pueblo había un cicloturista que no iba a participar, porque había tenido una boda la noche anterior. Seguro que si iba a su casa, que además estaba allí mismo, me dejaría su casco muy a gusto. Ni me lo pensé. De todas las formas, no habíamos caído en la cuenta, que de cabezas….también hay tallas. Bueno, el caso es que allí estaba a las ocho y media de la mañana, llamando a su puerta.
Tardó en bajar y otro poco en buscar el casco. A todo esto, toda la cicloturista pasando por delante de mis narices, mientras esperaba a que me bajase el casco. Cuando bajó, hacía ya un rato que había pasado el coche escoba.

A partir de aquí, la historia tiene miga. La casa estaba entre la plaza, de donde salió la cicloturista, y la carretera local donde iniciaba su recorrido. El casco, para que nos vamos a engañar, no era de un modelo el cuál me hubiese comprado, pero no estaba la cosa como para exigir.
Una vez enfundado y sin ajustarme las trinchas del casco, que me iba un poco holgado, giré la calle y…allí estaba mi amigo Diego. Sus palabras, fueron claras: ponte a rueda.
Me equivoqué y en vez de coger rueda, tenía que haberme subido a su bicicleta, que hubiese sido mejor. Si me había quedado frío esperando el casco, podéis estar seguros que calenté rápidamente. La cola del pelotón apenas la veía. Primero porque estaba lejos y segundo, porque según iban pasando los minutos, ya no veía nada debido a los goterones que cubrían los cristales de las gafas. Hubo un momento que llegué a pensar que despegábamos. Carretera botosa, cuerda del casco sin ajustar dándome en las narices, gafas sucias…pero un lujo. No todos los globeros que allí nos encontrábamos, tenían un jefe de filas como yo, para meterme en carrera.
¡Vaya, si me metió en carrera! lo que faltó poco, es para que me metiese dentro de un 4×4 que había parado en medio de la rotonda. Más difícil todavía. Parada en seco, y arrancar en un repecho de un kilómetro con más del 6%.
Sí, al final cogimos la cabeza de la marcha, en la que nos habíamos quedado una treintena. Estuve respirando un poco, mientras se daban de tortas los demás y se hacía una pequeña escapada de media docena. Una vez recuperado del sofocón, arranqué a por ellos y cuando estaba a mitad de camino de los dos frentes, empecé a notar una sensación rara. Mi bicicleta saltaba. Sí señor, había pinchado.
Estuve por salirme de la carretera y esconderme detrás de unos arbustos para que no me viese me amigo Diego. Este erea capaz de ayudarme a arreglar el pinchazo y volverme a meter delante.
Opté por arreglar el pinchazo, darme la vuelta y marcharme a casa.

Esto fue hace dos años, porque hace tres, cuando íbamos un grupo de veinte, ya destacados de los demás, en una bajada al ir a meter la corona pequeña, saltó la cadena y se me quedó metida entre las vainas traseras y el piñon, por lo que tuve que parar, sacar rueda y….hasta luego Lucas.

Estamos perdiendo el norte

Publicado el marzo 22nd, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

 

 Ayer por la tarde se celebro en Olite otra prueba puntuable para la Copa Navarra de master.

Por supuesto, ayer tampoco acabé la carrera, pero a diferencia de otros días acabé triste y enfadado. Enfadado, porque esta semana me había puesto un Compact 50/34, a la espera de un piñón 11/25. No llegó a tiempo y fui a correr con el 12/25.

Con el viento culero en la bajada del puerto y en una recta de 15 kilómetros, no me daban las piernas con el desarrollo que llevaba.  

Cabeza de carrera

Cabeza de carrera

 
Para empezar fue un día raro, porque ya contaba de antemano que me iba a descolgar en el puerto que había a pocos kilómetros de la salida. Pero nos dieron la posibilidad de subir a la contra y esperar a la carrera, una vez pasado el puerto. Obligatorio para los veteranos 50, 60 y opcional para los 40.
Me lo pensé y animado por mis compañeros, decidí evitar el puerto y así poder ayudar a mis colegas si era necesario…y podía.
Nos despistamos y en vez de subir con toda la grupeta, subimos cuatro corredores, de los cuales uno era el ganador de la pasada carrera y que hizo segundo en ésta. Para ser un calentamiento, reventó a uno hasta llegar al punto de encuentro, y para no descolgarme tuve que esforzarme casi como si estuviese en carrera.
Cuando llegó la grupeta y nos soltaron puerto abajo, una carretera ancha, buenísima y con viento a favor, no pasaba de 62 km/h, me pasaban por todos los lados como balas y yo iba dando saltos encima del sillín con mi 50×12. Al terminar la bajada, estaba a cola del pelotón y un vendaval de costado hacía correr peligro mi integridad. Volvimos a limpiar las cunetas de hierbajos.

Mi compañero Félix

Mi compañero Félix

El caso es que me descolgué y allí que giraba en el desvío, dirección Tudela y con un vendaval a favor. Otra vez a dar saltos encima del sillín. Vi que venía un corredor con buena planta, que había visto pinchado al paso por Olite. Cogí rueda como buenamente pude. Rodábamos por una carretera ancha, aire totalmente de espaldas e íbamos por el centro de la misma. A lo lejos un coche parado al lado izquierdo, sentido de la marcha. Según nos íbamos acercando al coche, iba tomando su trayectoria como si quisiese empotrarse contra el mismo. Pues no, no quería empotrarse.

 

¡Quería que me empotrara yo! Increíble pero cierto. Al llegar a la altura del coche, hizo hasta una maniobra en su trayectoria para dejarme de morros contra el vehículo.
Encima, nada más pasar el susto, me pide relevo. ¡Qué quieres, que te ayude y has ido a romperme la crisma! ¡Anda majo, pírate! Primera flipada de la tarde.

Sprint del tercer grupeto

Sprint del tercer grupeto

Un grupo de unos quince que veo a lo lejos. Vienen tirando un par de ellos. Me preparo, empiezo a dar botes en el sillín para coger velocidad y a su paso, me uno al grupo. A pesar de que no llevaba el desarrollo adecuado y lo mejor era ponerme a rueda, decido pasar a cabeza y ayudar a la caza de un grupo delantero. El que me conoce, sabe que soy generoso a la hora de tirar, y además ayer me encontraba bien. Doy un relevo bastante duradero y cuando aflojo para que me pasen al relevo, pasa uno, se corta el de detrás y me deja un hueco. Le señalo con la mano para que coja rueda, invitándole al relevo…y la contestación al respecto: “No me cuentes tu vida, y pasa tú, si te da la gana”. Segunda flipada de la tarde.
Lo siento, pero me dejó desarmado y no pude ni contestarle.
Me dejé ir en el mismo grupo y se iban tres. No reaccionaban, me puso a tirar otra vez a todo lo que daba, hasta que les cogí rueda. Con todo el grupo detrás, hay un pequeño parón y se ponen a mi altura un par de corredores.
Se me ocurre decirle a uno de ellos, que me eche una mano, porque llevo un Compact con el 12 y no puedo tirar más. Se me queda mirando como si le hubiese hablado en chino y me contesta: “Y a mí que me dices, no me cuentes tu vida”.
¿Cuál fue mi reacción?
Dejar de dar pedales, dejar que se fueran y darme la vuelta por donde había venido con un vendaval de cara de asustar. Triste y desanimado, porque no entiendo cómo se puede ser así. Esa fue mi retirada.
De todas las formas no me extraña este tipo de actitudes, viendo el ambiente que rodea todo este circo. Me niego a creer que todos sean así, aunque me parece que nos correría mejor el pelo a todos si no hubiese tanta envidia, rencillas y tiranteces dentro del pelotón. Me parece que se puede tomar todo esto muy en serio, llevar pinganillos como los pros, máquinas mejores que las de ellos en muchos casos, directores de equipo, etc. Creo que los lunes todos tenemos que enganchar y llevar el jornal a casa.
Situaciones como las que viví el sábado, no creo que sean consecuencias de la competición, de ir a 180 pulsaciones (que no íbamos), sino de la poca solidaridad, humildad y compañerismo que hay hoy en día. Me parece que estamos perdiendo el norte, y los valores más básicos. Creo que se puede ser muy competitivo y al mismo tiempo ser noble y alegrarse de la victoria del rival. Otro día te tocará a ti.

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Lo mejor de todo, la compañía de vuelta durante mi retirada de carrera: David, el hermano de la pobre Mireya, que era a la primera carrera que asistía después de la pérdida de su hermana.También nos acompañaron sus padres, Luis y Teresa.
Hoy me he tomado fiesta y he asistido a un Cross de atletismo, organizado por Club Horizonte, al que pertenece mi mujer. A la conclusión de la entrega de trofeos, hemos sacado las mesitas en el campo y hemos comido todos juntos en buena armonía.

Grupo Maratón Horizonte

Grupo Maratón Horizonte

 

Algún día acabaré, lo prometo.

Publicado el marzo 19th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Grupeta the fire

Grupeta the fire

Aquí donde los veis, tan majicos, la mitad de ellos son bomberos. El colmo de los colmos. ¡Cómo se puede permitir que unos bomberos te peguen fuego! Pues sí, eso es lo que han hecho en los cuatro puertos que hemos subido esta mañana.
La verdad sea dicha, es que sigo con mi alergia, que además se encuentra en su estado álgido, y ayer hice 130 kilómetros. Hoy han sido 80, pero con cuatro puertos, 216 repechos, y unas 20 rectas pestosas o terreno apache. ¡Ah! ahí me parece que les he llevado un poco molestos. Me he dado la vuelta, habían dejado de hablar y ya no iban en parejas de dos.

 ¡Anda que no me acuerdo veces, de la base que no he hecho este año!. Precisamente, uno de los integrantes de la grupeta de hoy, el cual ha estado lesionado durante bastantes meses y sin poder salir, me comentaba que había empezado a entrenar en enero, pero que iba muy alto de pulso. Ha ido a remolque de todos aquellos que llevaban días saliendo y después de un parón tan largo es normal. Algo parecido me ocurre a mí, pero quizás no tanto.

 Sin que sirva de precedente, voy a poner un extracto de la introducción de mi libro, en el que valoro la diferencia de estar entrenado a no estarlo:

Cuando estás bien entrenado sufres; te vas a descolgar y sufres un poco más y un poco más; y cuando te quedas, no te quedas porque los llevas ahí mismo, al alcance de la mano; dos bocanadas de aire, un acelerón y vuelves a coger. Terminas con un palizón de cuidado pero satisfecho porque ves que ha salido a relucir todos esos entrenamientos de calidad; para bajarte de la bicicleta, ya no sabes si tienes riñones o que tienes. Te duchas y estás mucho mejor, y esa noche duermes como un niño pequeño. A la mañana siguiente lo más normal es que estés casi recuperado y en dos días nuevo. A seguir entrenando.

Cuando no estás bien entrenado sufres; te vas a descolgar y sufres, pero como un perro porque no puedes sufrir más; y sufres porque ves como se van alejando los demás; buscas las dos bocanadas de aire para tomar un respiro, pero no hay aire; ¡claro, el poco que quedaba se lo han llevado esos que se van alejando sin remisión! También terminas con un palizón de cuidado… pero no tan satisfecho. Te duelen los riñones, los gemelos y te han dado calambres hasta en las orejas. Llevas ácido láctico hasta en el bidón de la bicicleta. Esa noche ¿no sé como dormirás? Si el palizón ha sido considerable, quizás te cuesta dormirte un poco. A la mañana siguiente lo más normal es que te duela todo y los próximos seguirán las molestias. ¿Cómo vas a entrenar esa semana?

Hombre, quizás he exagerado un poco, pero seguro que más de uno se va a sentir identificado al haber leído esto último. Esta es la triste realidad de entrenar bien o no entrenar.

Bueno, no tan exagerado, pero es lo que me está sucediendo este año. En la carrera del sábado, acabé muy contento, pese a no acabar (para variar). Estoy cogiendo experiencia, para el título del próximo “Planifica tus quedadas”. Precisamente, no me refiero a las quedadas con los amigos. La carrera eran 99 kilómetros y me retiré en el km 60, a pie del único puerto de la jornada. Dabamos 3 vueltas a un circuito de unos kilómetros, en los cuales estuve rodando entre los primeros y controlando, porque llevaba un compañero en una escapada de seis integrantes. Luego vino una zona muy pestosa, con continuos subes y bajas, aire de costado y mal asfalto. Una vez más volvimos a quitar las hierbas del arcén. La comunidad de Navarra, está estudiando seriamente, aumentar el número de pruebas y a más zonas de la comunidad, debido a la limpieza que hacemos en los arcenes.

Después de todo, conseguí pasar en el grupo y bien colacado. De hecho, fui el único que saltó, aunque fuese testimonialmente, a por el ganador de la carrera. Javier Ruiz Francés, campeón de España M50…casi nada.

Así me fue a mí, ya que quemé las pocas balas que me quedaban. Cuando empezaba el puerto, con 39 km/h de media y 168 pulsaciones medias, empecé a estar algo más que harto de sufrir. Teniendo ante mí una rampa de considerables dimensiones y mi estado considerablemente mermado, después de 1h 33 de carrera, me baje de la bici sin más e hice un test.

a- Que les den morcilla y sigo a terminar a mi marcha y así entreno
b- Intento recuperarme y sigo sufriendo como un perro.
c- Me subo a un coche y contemplo el paisaje.

Evidentemente, para quedar bien con todas las opciones, escogí un poco de cada.

d- Que les den morcilla e intento recuperarme subido en un coche.

Al instante, como si hubiese caido del cielo, apareció un coche y por cierto, conducido por un buen amigo. ¿Necesitas algo?

- Pues sí, un sitio.

Y así fue. Me subí y pude terminar la etapa estirando las piernas. Una vez en el coche, no da la sensación de que vayan tan deprisa. Esta próximo sábado corremos en Olite. ¡Qué pena!, con el castillo tan bonito que tiene. Olite, me trae un agradable recuerdo porque al oír su nombre, siempre me acuerdo de su castillo.

Castillo Olite

Castillo Olite

¡Qué pena otra vez! A partir des sábado, cuando me acuerde de Olite, no será por su Castillo. Será por el puerto que nos han metido a los 12 km de salida. Además un puerto,  bastante durillo. Bueno, ya os contaré.

Sin darme cuenta, dí el salto

Publicado el marzo 10th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

En estos años anteriores, ya no sabía si lo que estaba haciendo eran cicloturistas o carreras de la categoría master. A falta de competiciones en momentos de la temporada, nos hacían visitas para retorcernos el cuello. Al terminar, nos decían: esto no son cicloturistas, son carreras.

Ahora a ver que me dicen. Ya no sé, si me he equivocado de categoría y estoy haciendo carreras master o he dado el salto a profesionales. Con mis años, quién me lo iba a decir a mí: pofesional (le quito la r, porque alguno igual se cree que lo digo en serio).

Un fin de semana para olvidar dentro de lo deportivo y otros muchos aspectos. Tampoco quiero parecer, como se dice en tono pesimista, la alegría de la huerta, cuando soy una persona optimista y jovial. Pero los acontecimientos mandan. Bastante me ha costado arrancar esta semana, como si nada hubiese sucedido y encima hacer que esto sea o parezca un entrenamiento divertido. El que no sepa porque digo lo que digo, puede darse una vuelta por el blog de Pablo Bueno y me entenderá.

El sábado se celebraba en Huesca el Memorial Cabrero. Un día precioso, luminoso y  bonito, con un cielo azul a no ser por un ligero huracancillo, por calificarlo de alguna manera cariñosamente. En el aeropuerto de Monflorite, situado a no mucha distancia de donde nos encontrábamos, unas rachas de viento, estuvieron a muy poco de igualar el record del 22 de Marzo de 1995: 102 km/h. ¡Qué pena, casi lo conseguimos!: 101 km/h. No hacía muchos días y por mucho menos, se neutralizaba una etapa de la vuelta a Murcia y se recortaba su recorrido a 5 kilómetros, sino recuerdo mal.

Pero claro, ellos son profesionales y nosotros… ¿Ostras? Pues ya no sé qué somos. ¿He perdido el norte? ¿Lo hemos perdido todos? ¿Me marginarán por escribir esto? Por bocas, igual no me dejan espamarme en las próximas carreras. O sea que ya lo sabéis, si no protagonizo ninguna escapada, es porque no me van a dejar.  

El caso es que con este pequeño ciercillo (apelativo cariñoso de cierzo), ni me vestí. Además al día siguiente se corría el gran Premio de Moros, de la Copa aragonesa, encuadrado en la Copa Navarra. No fui el único que optó por quedarse sin vestir y nos fuimos con el coche a ver pasar a los 101 participantes por el alto de las Canteras a 6 km de la salida. Estoy seguro que alguna procesión de Semana Santa, tendrá una fila más pequeña que la que coronó aquel alto. También podrían haberles puesto caperuza para no ver las caras de sufrimiento. Gracias al no salir, pude ver in situ, cómo vuela un ciclista. Curioso y sorprendente. Pena de no haber tenido preparada la cámara y hubiese hecho negocio con el National Geographic. Afortunadamente chapa y pintura, pero justo al coronar, cuando se pierde la protección de la ladera y sopla el viento con toda su fuerza…dos ciclistas se elevaron un palmo del suelo y cayeron, después de planear un rato.

Como curiosidad, el ganador del Memorial Cabrero es el modelo que aparece en nuestros articulos sobre estiramientos y gimnasio. ¡Bah! una media con todo lo contado de 41,2 km/h.

Ganador Memorial

Ganador Memorial

A la mañana siguiente, cogí un virus. No me refiero literalmente a abrir la mano y asirlo por alguna parte de su fisonomía. Más bien me cogió él a mí, pero por mi parte estomacal.

Al principio era desolación, hasta que me enteré que habían hecho una media de 46 km/h. Sí, que somos master, ya lo sé.

Participación 185 corredores. Ya no sé si es la crisis y que la gente entrena más o no tienen otra cosa que hacer. Y menos mal, que nos podemos dar con un canto en los dientes que el invierno ha sido crudo. Cualquier día coincido con algún pro de los de verdad, cuando tengan que mantener el ritmo de competición y no tengan carreras a la vista.

Visto los visto, ahora entiendo que haya tanta demanda para hacer la Quebrantahuesos. Lo que nos gusta es sufrir.

Con más gloria que pena

Publicado el marzo 2nd, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Posando con un artista

Posando con un artista

 Momentos antes de la salida, con nuestra recién estrenada equipación del Azysa-Conor, posando con mi amigo Félix. Ya no parecíamos el ejército de Pancho Villa, como en la anterior carrera. Aquí donde lo tenéis, es el artífice de todos los dibujos que aparecen en “Planifica tus pedaladas”. No sabría decir si se le da mejor el lápiz o la bicicleta.

Con las prisas, me dejé los guantes. Es una lástima porque llevaba intención de retar a alguien y así me tuve que quedar con las ganas. Estuvo lloviendo hasta la madrugada, pero afortunadamente dejó de llover. Hubiera sido la pera. Una carrera de bomberos y que hubiese estado pasada por agua; mejor que la dejen para apagar fuegos.  

Con Javier Orensanz

Con Javier Orensanz

La cita era con motivo del II Trofeo Oscar Llanos, bombero de profesión y que falleció en Abril del 2002, en una accidente laboral. Estaba preparando el Campeonato del Mundo de ciclismo para bomberos. A su vez era presidente del Colegio aragonés de arbitros y cronometradores.
La carrera estaba encuadrada dentro de la Copa Navarra. Un recorrido preferentemente llano, pero con zonas rompepiernas y alguna subida corta, pero dura.  Doscientos corredores, dispuestos a dar pedales. No digo, dispuestos a pasar una bonita mañana de ciclismo, porque eso lo pueden decir mis hijas cuando van al parque con la bici. ¿Alguien me puede explicar cómo noventa kilómetros en dos horas y cuarto, puede ser una bonita mañana de ciclismo, como oí decir en la llegada?   

Por mi parte, me he encontrado de p…erfectas condiciones. He ido como he querido y cuando he querido, hasta que al final he hecho la Garza (eso viene después).
Para ser un cicloturista que hace por primera vez, una incursión dentro del campo master Uci-protour, no está nada mal. Es impresionante, una vez que salimos a la carretra, el sonido de las ruedas de carbono. La velocidad y las pulsaciones, no dan tiempo a mirarlas, pero muy pocas veces hemos bajado de cuarenta kilómetros a la hora.
Siempre están los primeros escarceos, hasta que se hizo una fuga de cuatro corredores, que no llegaron a llevar mucho más del medio minuto, aunque durante muchos kilómetros. Hoy he visto una ligera similitud, con otros deportes. La ventaja de correr en casa y conocer el terreno. Eso me ha permitido, estar siempre bien colocado en las zonas más duras y donde podía romperse la carrera. Sólo he pasado un momento difícil, y ha sido en un falso llano después de una subida de un kilómetro al 7%. Pero claro, subir con un 53×21, luego pasa lo que pasa.

A mitad de carrera hemos cogido a los escapados y en esos momentos he podido hacer como los de la tele. He arrancado y he ido durante 0,236 milésimas escapado del grupo hasta que me han cogido rueda. Después de ver cómo me encontraba, y haber pasado el ecuador y lo más exigente, ya estaba haciendo planes para preparar el sprint a Félix. Pero no es como se empieza, sino cómo se acaba. Una fuga de cuatro corredores, entre los que se encontraba un compañero de equipo, ha permitido que me relajase un poco dentro del pelotón.

Calambres por doquier

Calambres por doquier

 
Pero en los últimos 20 kilómetros, en una subida corta pero muy dura, al ir a ponerme de pie…apareció la Garza. No es otra cosa que contracciones musculares involuntarias. Sólo faltaría que fuesen voluntarias con lo que duelen. Bueno, los masocas estarían todo el día contracturados.

El nombre viene dado a que un colega del equipo Goerna, Richard, me vió como me quedé subiendo un puerto durante un entrenamiento y me dijo: “Has hecho la Garza”. Me hizo gracia y ahí se quedó el nombre.
Aquí es donde ha tenido lugar la aparición de la falta de entrenamiento. Los calambres no han sido por culpa de la deshidratación, sino por culpa de la falta de un trabajo adecuado de fuerza resistencia en pretemporada y abuso de la potencia durante la carrera. Llevábamos casi dos horas y no había quitado hasta entonces el plato de 53 dientes.
Hay una teoría de la fatiga muscular, que es la más aceptada y reciente, del 2004. Dice que en ejercicios de potencia, como era hoy el caso, la acumulación de ácido láctico es la causa más problable de los calambres.  Igual que en el caso de los calambres por pérdida de electrolitos o sales minerales, se ven afectadas las fibras nerviosas de los receptores encargados de la contracción y se inhiben los encargados de la relajación. Resultado: calambres por doquier
Sólo hace falta ver la cara que llevaba. Bueno, aún así, hice el puesto 132º a 2 minutos 30 seg del ganador, a una media de 41 km/h y 162 pulsaciones medias y unas máximas de 183. Hay que valorar lo poco que he entrenado y poder aguantar este ritmo no es fácil y además he estado muy activo. Y esto es gracias a varios años de entrenar bien y sobre todo hacer  una buena base de temporada en todo ese tiempo. Ahí quedan las rentas..y espera. Por cierto, nos veremos en la Quebrantahuesos.

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