Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Entradas de febrero 2009

A la tercera va la vencida

Publicado el febrero 26th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

No hace mucho tiempo, un amigo me comentó que tenía un cliente que hacía bicicleta y que no sabía que podía estar haciendo, porque tenía las piernas destrozadas siempre que le daba masajes. Me comentó que si no me importaba, podía hablar con él a ver cómo entrenaba, porque no era normal. Por mi parte no tuve ningún inconveniente y me puse en contacto con él. Al hablar con él y comentarme su forma de entrenar, estaba claro: llevaba una abrasada de campeonato. Lo peor es que arrastraba siempre a otro compañero de fatigas.

Omitiendo su vida deportiva, porque me canso, sólo de pensar los kilómetros que hacía y cómo los hacía, su tiempo en la quebrantahuesos rondaba las 7h 40 minutos. Al año siguiente, le puse una preparación y si lo sé…Estos puntos suspensivos quieren decir que nunca he conocido a nadie tan espartano, disciplinado y encabezonado en intentar exprimir al máximo sus posiblidades.

En un par de años, paso de aquellas 7h 40′ a realizar 6h 08′ y quedar entre los cincuenta primeros. En  años siguientes, haciendo caso omiso a mis consejos, se equivocó y creyó que los kilómetros que realizase iban a ser directamente proporcionales a su mejora.  e hizo todo lo posible por mejorar y soñar con que podía ganar la quebrantahuesos. Hubo un año que llegó a tal extremo, que terminó cogiendo vacaciones en el trabajo y se fue tres semanas a Sierra Nevada. ¿A esquiar? no precisamente.

Nuestro amigo, sello con silicona todas las entradas de aire de su coche y se fue a vivir y entrenar en altura durante ese tiempo, para intentar subir el hematocrito y así exprimir al máximo sus posibilidades de mejora. Coincidiendo con una de esas tres semanas, un temporal de frío y nieve azotó la Península. Cuando le llamé por teléfono para preocuparme por su estado, se oía el viento mezclado con el ruido de sus pantalones de plástico para no mojarse con la nieve que caía, ya que estaba entrenando. Su ilusión: Ganar la quebrantahuesos.                                                              

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una noche me encontraba cenando en Jaca con un compañero de trabajo y el restaurante donde estábamos se encontraba lleno de famélicos comensales, comiendo espaguettis como cosacos. Mi compañero y ahora amigo, me preguntó. ¿Cuántos kilómetros vais a hacer mañana?….Estáis locos.

Mi colega era para enmarcar, dentro de aquel escenario: 106 kilos de peso, 1,68 de altura y 38 años por aquel entonces. No había hecho deporte ni en el colegio, y sus agujetas habituales eran en el dedo, por hacer zapping. Por circunstancias de la vida, al año siguiente nacería una de mis hijas y como me dedicaría a ella por las mañanas, fue sabático en relación a la bicicleta. Mira por donde, trabajé durante aquel año con éste amigo y todavía me pregunto, cómo lo pude liar. Es algo muy largo si me extiendo a dar detalles, pero los 106 kilos se convirtieron en un par de años en 70kilos y una ilusión: hacer una quebrantahuesos. Por supuesto que lo consiguió, y además la más larga de todas las ediciones que ha habido hasta el momento.

Al cabo del día, recibo muchos correos. Entre todos siempre hay alguien que pide ayuda y consejo. Un día recibí un correo de alguien que trabajaba de lunes a sábado de cinco de la mañana a ocho de la tarde. Se tenía que levantar, por supuesto, mucho antes. Sólo podía salir los domingos. Sólo había solución: hacer rodillos al llegar a casa, después de haber estado trabajando quince horas de pie.  Me preguntaba cómo tenía que hacer las sesiones de rodillos, para llevar a cabo su mayor ilusión: Acabar la Quebrantahuesos. Espero que le vaya bien, y no puedo contar mucho más porque no he mantenido el contacto, pero me impactó.

 

Otro caso muy cercano: yo mismo. En el año 96 preparaba mi segunda quebrantahuesos. Bueno, preparaba es un decir. El que haya leído la introducción de mi libro, conocerá toda mi historia y hasta unos años más tarde no sabía qué significaba esa palabra: preparación. Todo un año entrenando y pasando las penurias que todos conocemos. El sábado anterior a la quebrantahuesos, nos encontrábamos entrenando y paramos al sufir un pinchazo. Cuando íbamos a arrancar, resbaló mi cala, todavía no sé que hice (sería inexperiencia) y me clavé el plato grande en mi tobillo derecho. Pero no penséis que fue un rasguño…corte profundo, siete puntos de sutura y me llevé hasta carne. La médica que me atendió en un primer momento, en un pueblo cercano, flipaba. Mi pregunta era insistente: ¿Usted cree que podré correr al sábado que viene? Estuve toda la semana con muchos dolores y la primera mitad de la misma no podía ni apoyar el pie. Sólo tenía una obsesión, bajar de 10h en la quebrantahuesos.

Cuando llegué el viernes a Sabiñánigo, al entrar al hotel, la señora de la recepción alucinaba. Iba cojo, con la zapatilla desabrochada y no tenía tobillo. Era todo una inflamación. ¿Cómo nos van a mirar?

Pero al día siguiente por la mañana estaba allí. Recuerdo que cuando pasábamos por Villanúa, había gente que se daba la vuelta, porque en el Somport llovía, caía aguanieve y había dos grados de temperatura. Por supuesto, que eso no era impedimento para mí. Estaba corriendo en mis circunstancias, como para retirarme por cuatro gotas de agua. Bajé mi tiempo, hice 8h 30′, pero luego me tiré un mes hasta que cicatrizó la herida. Pero era el tío más feliz del mundo.

Hoy en día tengo 6h 14′, pero la ilusión es distinta y no tan bonita como la de aquellos años. Pero aquí sigo esperando por tercera vez, a ver si puedo inscribirme y me fastidiaría mucho que alguien con esa ilusión, se quedase fuera. Un tirón de orejas, pequeño, porque podían haber previsto el asunto. Pero mucho critica la gente y se queja, pero algo habrá y muy bien lo habran tenido que hacer, para que exista esta fiebre quebrantahuesera. Suerte a todos

Comienzo esperado y lo esperado

Publicado el febrero 22nd, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Momento de la carrera

Momento de la carrera

Buitres antes de la salida

Buitres antes de la salida


Antes de la salida, con el coche aparcado en la puerta de un simpático lugareño, encima de nuestras cabezas el panorama era desolador.

Veinte o treinta buitres, estaban al acecho de la gran cantidad de cadáveres que iban a quedar esparcidos a lo largo de la carretera. El hombre, al escuchar mi comentario sobre los carroñeros voladores, nos tranquilizó y nos dijo que eran cigüeñas, que este año había demasiadas. ¡Vaya hombre!, me acababa de quitar la primera excusa para quedarme sin salir.
Por allí pasaban corredores con sus bicicletas, ya cambiados. Y muchos, muchísimos, de corto. Otro día será en mi caso, porque llevaba unas greñas en las piernas, que me podía coger hasta trenzas. Es que no tengo tiempo ni para depilarme. Solución, salir de largo.
Lo que había comenzado como una mañana nublada y serena, se había transformado en una mañana soleada y ventosa. Por eso se había soleado, por culpa del vendabal. Peor día, para mi estreno, no podía hacer. Se demoró la salida más de la cuenta, debido al follón que se organizó con la recogida de dorsales. Había que dar 4 vueltas a un circuito de 26 kilómetros, pero por el retraso nos quitaron una vuelta. A mí me ha tocado para toda la Copa Navarra, el dorsal 30.
Empezamos cuesta arriba, para poner el corazón a 180 pulsaciones de salida y una vez terminada la subida, quitan las casas que nos protegen y un vendabal de costado para echarse a llorar.
Hay algo que no entiendo. Llevamos a la policía foral, carretera cortada, los dos carriles para un centenar largo de tíos, y todos en fila de uno ocupando 20 cm de asfalto. ¡Dios mío, que agonía! ¡Qué manera de sufrir! 165 pulsaciones, 170, 175,180, 185…conectamos con la NASA. ¡Houston, tenemos un problema!
No sé los kilómetros que tendríamos hasta llegar hasta el siguiente pueblo, pero estaba deseando para girar y que me diese el aire de culo. Íbamos a 48 km/h y con aire racheado lateral. Estaba empezando a sentir los mismos síntomas que cuando estoy con mi alergia al ciprés: dificultad al respirar, axfisia, moquita, etc.
A todo esto, llevábamos pocos kilómetros y ya había mucha gente cortada por detrás. Yo por lo menos aguantaba en el grupo cabecero o mejor dicho fila cabecera. Por delante se había formado una escapada, que no sería la definitiva.
Un giro a la derecha y el aire culero, que no duraría ni un kilómetro, para girar a la derecha y oooooootra vez, 20 cm de asfalto. Tocaba segar los hierbajos de la otra carretera. Al final de las tres vueltas, se debieron quedar los márgenes de ambas carreteras, bien limpios de maleza.
La verdad es que en ningún momento tuve dolor de piernas, ni quemazón. Hombre, mi “caja”, no está preparada todavía para aguantar ese sufrimiento.
Además he de decir a mi favor, que ya estoy a tope con mi alergia al ciprés. Me pican los ojos, orejas, paladar, narices y ya noto que me escuece el pecho al forzar.
En definitiva, al paso por el pueblo de Fitero, de donde salimos, decidí que se acabó. Sólo con pensar que tenía que dar dos vueltas más así…imposible. Aún me falta. Sobre todo teniendo en cuenta que esta semana sólo había salido a entrenar una vez, el martes.
Hoy he vuelto a salir y vaya tela. Estoy igual que si me hubiese cogido una vaquilla y me hubiese estado toda la mañana dando una paliza. Esto, esto es lo que me irá dando el punto para sufrir en un futuro. La supercompensación después de estos esfuerzos, es lo que me tiene que dar la chispa, que voy a necesitar.
Para empezar el domingo que viene otra carrerita. El II trofeo de Oscar llanos.

Se lío parda

Publicado el febrero 17th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

El domingo me encargué de darme una paliza de considerables dimensiones. Las pulsaciones medias de escándalo. La idea estaba clara, que el lunes no me quedasen ganas de salir a entrenar y no tener cargo de conciencia. Había algo muy importante que hacer.

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¡Qué iluso! Aún pensaba el domingo por la noche al acostarme: “a las diez abren la inscripción, un poquito de atasco, como mucho a las diez y media, ya está. A las once de la mañana estoy haciendo una horita y media de descanso activo” ¡Ja,ja,ja!

Me había puesto una alarma, a las diez menos cinco para estar dispuesto delante del ordenador. Sólo faltaban las uvas, esperando a que las señales horarias diesen las diez en punto.

A falta de un par de minutos, ya estaba con el ratón debajo de mi mano derecha, dispuesto a funcionar. Sin querer, me dio por mover un dedo y…¡ Ay madre, que el puntero del ratón no se movía! ¡No puede ser, las pilas! Es un ratón inalámbrico. Salí zumbando al lugar donde guardo las de repuesto, y las cambié en un abrir y cerrar de ojos.

Me siento y la página estaba igual. No se había movido. Me da por aumentar la pagina de correos de gmail, que la tenía minimizada y no podía creer lo que estaba viendo: “No se puede acceder a Gmail. Comprueba tu conexión a Internet”. Imposible. ¿Sería una señal divina para que no me inscribiese?¿Estaba pasando a formar parte de la ley de Murphie?

A todo esto, ya pasaban unos mintos de las diez. Seguro que ya iban inscritos, mil tíos. Pero de repente, una mueca de…¡Aquí estoy yo! surcó mi cara. Mi portátil y mi antena inalámbrica móvil, me iba a salvar la papeleta. Claro está, que la velocidad de conexión es anecdótica, en comparación con la que tengo en casa.

Como no había sitio para el portátil en la mesa del fijo, me voy a la otra punta de la casa, al salón. Por supuesto, que intentaba inscribirme, pero cada vez que le daba a otra pantalla, se quedaba dando vueltas la bolita esa del google media hora. Cada poco, iba corriendo a la otra punta de la casa donde estaba el fijo. No sé como son los perritos falderos, pero el nuevo que tengo debe serlo. Hace honor a la expresión “me sigue como un perrito faldero”. 

Y mi ordenador igual: Estamos experimentando problemas con la conexión a Internet, reinténteleo de nuevo en … Si ayer no me cargué la pestaña de donde había que reintentar, ya no lo haré nunca.

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Pero tuve una idea. Voy a llamar a mi compañía a ver que pasa con internet. Marco el número y como siempre sale una grabación: Díganos el motivo de su llamada. Y yo ni corto ni perezoso digo: ¡Fallo en inscripción! un silencio sepulcral, la misma pregunta y la misma respuesta ¡Fallo en inscripción! Un momento que le pasamos con un operador

Claro está, estaba tan obsesionado que no dije fallo en internet. Me podían haber tenido, toda la mañana. A todo esto, pasillo arriba, pasillo abajo, a ver cuál de los dos ordenadores funcionaba. Uno petao y el otro más lento que el caballo del malo. Al perrito, le dí una soba de aquí te espero, pasillo arriba, pasillo abajo. Aparte de que debió pensar, que estaba gilipollas.

Total que a doce y media de la mañana, me llama un colega y me dice que han parado todo. Pero ya le dije, que muy bien, que parado todo llevaba toda la mañana, por lo menos en mi casa. En fin, más de 3000 afortunados, que anda que no van a fardar este fin de semana cuando salgan.

Yo como siempre, que ya no tengo sólo contratiempos en las marchas, que siempre me pasa algo, sino ya los tengo hasta para inscribirme.

Dos semanas para el estreno

Publicado el febrero 8th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Antes de nada, quiero dar las gracias a todos aquellos que me habéis dado vuestro apoyo, comprensión y ánimo. Ya no sólo a aquellos que me habéis dejado un comentario, sino a muchos otros que lo han hecho en persona y a través de mi correo particular. Pero la vida continua y ya tenemos nuevo miembro en la familia.

Por lo demás, ya nos estamos haciendo a la idea y una semana para olvidar…y en lo deportivo también. Cada vez queda menos para la primera carrera.

Uno de los principios del entrenamiento deportivo, en concreto el de la unidad funcional, dice que todo el organismo funciona como un todo. Cada uno de los órganos y sistemas están relacionados y un fallo en cualquiera de ellos, afecta a todos los demás. El organismo tiene una respuesta multilateral, al estar todos los sistemas conectados entre sí. Ahí también cuenta el aspecto psicológico.

Pues el martes, precisamente, no es que fuese la alegría de la huerta y sin embargo fui sin cadena toda la mañana. Un vendabal de categoría, para variar. Salimos una grupeta de diez y salvo que estuviesen haciendo teatro o se hubiesen puesto de acuerdo, por levantarme el ánimo, se fueron quedando todos por el camino en la zona más dura, salvo otros dos compañeros. Después de tomar el café de rigor, bajamos a relevos de 500 metros con todo el aire de cara, hasta que cogimos el desvío, quedando a merced de un vendabal totalmente de costado. Los últimos 20 kilómetros, iban cuatro a relevos. Para no meternos en la carretera, abrí otro abanico. Bajé hasta casa, tirando de los demás sin ningún relevo.

Miércoles lloviendo, jueves lloviendo y viernes trabajando. Puedo asegurar que estaba descansado cuando llegó el sábado. Falta me hacía porque vaya la que se lío. Lo peor que puede haber, es que pegue el aire de culo (mejor dicho un huracán) y vayan delante dos motos delante. Ahí es dónde se ve el que está entrenado, en forma y donde quedan las verguenzas al aire, nunca mejor dicho. Y como a estas alturas carezco de tales dotes, por supuesto que me descolgué. Pero bueno, también hay que decir que fuí el último de la grupeta selecta que nos habíamos destacado del grupo. Unas semanas atrás, no hubiese aguantado ni un kilómetro a ese ritmo. Teniendo en cuenta que desde que comenzó lo duro, mantuve más de 300 vatios durante 10 minutos y entre 175 y 180 pulsaciones, es para sacar una lectura positiva. Ya llegará.

Estos calentones son necesarios y tengo que asimilarlos bien. Es lo único que me va hacer salvar los muebles, cuando empiece a correr. El colega con el que acudo siempre a la salida, se quedo también poco después y bajamos a casa tranquilamente…es un decir, porque bajando íbamos a 23 km/h, debido al vendabal.

Mañana estrenamos semana y puedo salir tres días, y por lo que he mirado en las previsiones parece que me va a respetar el tiempo. Otra cosa bien distinta será el fin de semana que viene, porque de cumplirse los modelos, tendremos una ola de frío siberiana. De ser así, no quedará otro remedio que tener que tirar de rodillos. Aburridos, pero es cuestión de echarle imaginación:

 

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Hundido en la miseria

Publicado el febrero 2nd, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Hoy ha salido lloviendo…para variar. Aunque no lo hubiese hecho, me hubiese dado lo mismo. Aunque hubiese salido el día más luminoso del invierno, tampoco hubiese salido.

Cada vez que me sentaba en el ordenador, estuviese donde estuviese de la casa, se tumbaba a mi lado. En ocasiones, me lloriqueaba y tenía que subirla encima de mis piernas mientras escribía.  Ahora el que llora, más que lloriquear, soy yo.

Cuando volvía de entrenar, al entrar en casa, tenía que llevar cuidado de no pisarla; se metía entre mis piernas, porque sabía que le tocaba comer.

Cuando cenábamos todos juntos, no entraba al salón hasta que no lo hacía yo. Nunca había tenido un perro, y ahora entiendo más lo que significa, lealtad.

Supongo que el que tenga un animal en casa, me comprenderá. Del mismo modo que me entenderá el que haya pasado por la situación que estoy pasando ahora. Y el que no lo entienda, es lo mismo; sólo sé que este animal me quería con locura y si percibo que alguien me quiere, estoy a muerte con él. Da igual sea persona o animal.

Ahora sufro por mis hijas. Tiemblo cuando se lo tenga que decir, ya que no pueden racionalizar estas situaciones del mismo modo que una persona adulta.

Esta mañana al volver a casa, después de dejar a una de mis hijas en el autobús del colegio, se ha asustado, ha salido corriendo y un coche me la ha matado.

Este es mi blog personal y en estos momentos, no tengo nada más personal que esto. Lo demás a pasado a un plano secundario, por lo menos hasta que lo asimile. Permitirme y dejadme que le de mi homenaje a alguien que me quería tanto. Estoy off.

                

 

         

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