Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Entradas de enero 2009

Buscando una identidad

Publicado el enero 29th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Año de nieves, año de bienes. Seguramente, el que dijo semejante refrán, dudo mucho que fuese ciclista. 

Por lo general, la situación está clara:

Matrimonio o pareja de hecho común: Uno de los dos se levanta primero y sube la persiana de la habitación. Tumbado/a en la cama, él o ella, quiere saber cómo amanece el día. Pregunta: ¿Qué tal tiempo hace?

Matrimonio o pareja de hecho de un ciclista:  Ciclista que se levanta y sube la persiana. Al mirar por la ventana, exclama:¡Joooder!  No hace falta que se haga la pregunta, porque ya sabe tu pareja, que está lloviendo, nevando o granizando.

Y lo más triste es que el tiempo que viene, no es nada bueno. No es que sea pesimista, sino como dice un amigo, soy un optimista bien informado. Viene más agua.

Cito textualmente las últimas palabras de mi anterior entrada:

“Pero…la semana que viene es una semana de 7 días (ya sabes los que quiero decir).”

Pues eso,  a ver quién me explica, qué quería decir. De momento, ya me he chupado 4 días de esta semana sin salir y sin hacer rodillos. Si le sumo otros 3 de la semana anterior, hacen un total de 7 días sin hacer nada. Os comentaba que este año, en mi etapa de master UCI-protour, iba a tener que ocupar los últimos puestos del pelotón, ya que también hay que hacer publicidad en todos los frentes del pelotón. Pues me parece, que a este paso, me sentaré directamente en el coche escoba (y así cojo buen sitio), y tiraré pegatinas de publicidad por la ventanilla.

Veamos dónde he estado y quién es la responsable de que no pueda entrenar. Mi sexto temporal en dos meses:

(Either JavaScript is not active or you are using an old version of Adobe Flash Player. Please install the newest Flash Player.)

Después de estar cinco días en Jaca, aterricé ayer por casa con ganas de comer arcén. Pero no, lo que me he comido han sido unos churros, tranquilamente, al comprobar cómo caía el agua desde la ventana de mi casa. Si quieres taza, toma taza y media.

Por lo tanto, he decidido que lo mejor es unirme a la comunidad china.  Este año 2009, en el horóscopo chino, es el año del Buey. El buey es uno de los signos que representa al elemento tierra.

El buey, rige sobre la segunda hora del día, de la 1 a 3 am, que en el bioritmo humano, es cuando el organismo alcanza la temperatura más baja. Pues como yo, que en estos días me levantaba a las 4 am, y con el frío que hacía, alcanzaba también la temperatura más baja.

En el siguiente punto que coincido es en las fechas.  El mes lunar del Buey, coincide aproximadamente con el mes de enero. Esta claro, que al igual que el mío. Mi mes de enero ha sido mi mes lunar, pero lunar negro en lo referente a mi preparación.

Siguiendo con enero, en el antiguo calendario chino de los agricultores, enero se llamaba Da Han o estación del gran frío. Por lo tanto, la época que corresponde al buey,  representaba la fase más dura y de mayor escasez del año. En mi caso, también está siendo la de mayor escasez…pero de kilómetros.

Por lo tanto, el signo del Buey se relaciona con el trabajo, la paciencia, la perseverancia y la resistencia. Casi nada, coincido en todos. La perseverancia del mal tiempo, está repercutiendo en mi trabajo y me impide entrenar, por lo que tengo que tener paciencia ya que se está cargando la preparación de mi resistencia (no pongo aeróbica, porque sino no rima).

Lo que después de todo esto, no sé si me tengo que sumar al pueblo chino o a los bueyes chinos.

Deja que se confíen

Publicado el enero 22nd, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Hoy si que me había jurado que iría toda la mañana a rueda. Como siempre quedo con mi vecino de avenida y colega, para acudir previamente a la salida y tomar un café. Luego vamos al punto de encuentro, donde nos quedamos como pollos en función de cómo esté el día. Teníamos suerte el domingo, ni frío ni calor. Cero grados y una niebla que a la salida de Zaragoza, se convertiría en una pasada de niebla.

(Either JavaScript is not active or you are using an old version of Adobe Flash Player. Please install the newest Flash Player.)

Por lo menos, Íbamos una treintena de ciclistas entre los cuales se encontraban los pata negra. La mayoría de compañeros de equipo, el actual campeón de España master 50 , Javier Ruiz  (un gran corredor y mejor persona), así como corredores de alto standing. Pero había jurado que no pasaría a cabeza.

Primer repecho y en lugar de dejarme caer hacia atrás, me dejo subir hacia delante (o quizás los demás se dejaron caer más atrás que yo). Se podía decir que íbamos tranquilos, sin ver tres en un burro por la niebla, pero a unas pulsaciones y potencia cómoda. La caída hacia delante me había dejado justo detrás de la pareja que iba tirando. Y como soy “un pecador”, rompí mi juramente y pasé al primer lugar, sin pareja ni nada.

Yo, la carretera, la niebla y una fila detrás de mí, en la que alguno ya se estaba acordando de mi prima. Los vatios habían pasado de 150 a 220. Y las pulsaciones a 150/155. Aún duré algún kilómetro en solitario, hasta que empezaron a pasarme…4km/h más rápido de lo que yo iba. De repente, algo muy curioso, se hizo la luz porqué salió el sol y al mismo tiempo empezó a oscurecerse mi corazón y oscuros nubarrones presagiaban que se iba a liar la marimorena.

De repente, se levantó un viento lateral de la leche. Y cómo siempre, se tenía que levantar por donde yo hacía de pantalla. Estuve un rato rustiéndome, para llegar a los últimos 5 kilómetros que llevan a un puerto no muy duro. A falta de 2 kilómetros del alto, dije que ya valía de sufrir. Coroné media vuelta y a casa. Al final 2h 45′ de bici.  Se nota muchísimo, que este año he perdido muchos entrenamientos intensivos de fin de semana, porque me han pillado todos los temporales trabajando. Años atrás hubiese coronado con todos e incluso hubiese ido a relevos.

El lunes guardé fiesta obligada, por motivos laborales. El martes un buen entrenamiento, buena mañana y buenas sensaciones. 2h 30′ a 130 pulsaciones medias, 30km/h de media y 170 vatios medios.

Los martes al sol

El miércoles habíamos pensado hacer fondo. Pero la verdad es que con la mañana que estaba, lo mejor que se me ocurría, era rodar un poco y ya está. Lo del día de antes, un espejismo. Un vendabal considerable,     1º C de temperatura. Menos mal, que éramos unos cuantos y ya se sabe: mal de mucho, consuelo de …

Pues mira por dónde, ese día estaba pletórico. Salimos por la zona donde todo son repechos largos y subida; y me encontraba muy bien. El pulso a rueda durante la subida, era de 155 pulsaciones. Un pulso, en el que tengo que acostumbrarme a trabajar. Es a partir de ahí, dónde ni vas cómodo, pero tampoco vas incómodo. Sin embargo, tenía buenas sensaciones. Tomamos un cruce, donde pega el viento de costado y qué mejor momento que meter cadencia y trabajar un poco la intensidad aeróbica. En vatios estaba moviendo 260/170 vatios y unas 160 pulsaciones a 35 km/h.  Buenas sensaciones.

Normalmente hubiésemos parado a tomar café, pero ya que nos habíamos hecho a la idea de que íbamos a hacer fondo, decidimos subir al puerto. Ni que decir tiene, que aquello no era fondo. El fondo se hace mucho más tranquilo y hablando. Al pasar por el pueblo, aceleramos, metí todos los trastos y la idea que llevaba era “hacerme daño” sin quemarme, para llegar a pie de puerto y subir al pulso que normalmente lo hacía cuando sólo entrenaba por vatios. A ver cómo respondía la musculatura. Pues muy bien, ya que a 165/168 pulsaciones, subía con una media de 300 vatios.

A la bajada paramos a tomar un café y volvímos a relevos con aire de cara y costado la última parte. A relevos, y me voy a tener que ir poniendo las pilas, ya que me las van a poner amí (eso es seguro), pero por lo menos que tarden más en descargarse. Al final de la jornada 90 km, 3h 15′, 134 pulsaciones medias y 170 vatios de media.

Cómo este fin de semana, tengo compromisos que atender, me es imposible salir. Mañana viernes estoy fuera por trabajo, con lo que mi idea pasaba por haber hecho hoy 4 horas. Pero…al levantarme esta mañana, lo primero que he oído decir: “Esta lloviendo”. Por lo que jueves, viernes, sábado y domingo sin hacer nada.

Pero…la semana que viene es una semana de 7 días (ya sabes los que quiero decir).

Mis piernas bien, gracias

Publicado el enero 20th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

A este paso, tengo menos futuro que un esprinter en la Larrau-Larrau. Un fin de semana con más pena que gloria… pero es lo que hay. De donde no hay no se puede sacar.

 (Either JavaScript is not active or you are using an old version of Adobe Flash Player. Please install the newest Flash Player.)

El sábado y el domingo, han sido dos salidas que de haberlas podido completar hubiesen sido muy productivas. Por lo menos, una de las dos hubiese estado bien.

Otros años, si quitamos este último, para estas fechas llevaba cerca de 4.000 kilómetros.

En estos momentos llevo un poco más de la mitad, pero no están hechos de la misma forma. Entre los temporales de nieve y todo el ajetreo que llevo, es imposible encontrarme como me gustaría. Pero a todo no se puede llegar y también estoy disfrutando de otras facetas de la vida, que son nuevas para mí.

Llevo tiempo haciendo bicicleta y no he querido nunca comprometerme con ningún equipo master. Y este año que es el que peor llevo la preparación de estos últimos, voy y digo… me apunto. Menos mal que todo queda entre amigos y no me lo tendrán en cuenta. De todas las formas, como se decía en la mili “entre mandos no nos vamos a putear”.

Además, en todos los equipos, ¿no hay esprinter, escalador y gregario de lujo? Tendrá que haber alguien que vaya vigilando en cola del paquete, haciendo la publicidad escoba, y porqué no, pararse en la contrameta para coger buen sitio y hacer una buena foto de la llegada. En definitiva, hay que tener presencia en todos los frentes de la carrera. Y me sacrificaré por el bien del equipo, y me quedaré atrás. Será duro, pero lo haré sin quejarme.

Pero me parece que hasta para ir en cola con esta gente, hay que entrenar. Y en eso estoy. Somos siete en el equipo. No me sé el historial de todos, año por año, pero como muestra, un botón (y me dejo botones)

Gerardo Pérez, campeón de Europa master 40, campeón de España master 40 y de la Copa de España master 40. Este año ganador de la Copa Navarra, master 40. Ganador de una Quebrantahuesos

Félix Luengo, Campeón de Aragón master 30, este año subcampeón, seleccionado español para el mundial en master 30, 3º en la Copa del mundo master 30 de Santander

Guillermo Romero, 3º en el campeonato de Europa master 30, Quebrantahuesos en 5h 50′ y colección de victorias absolutas en cicloturistas.

Peio Ugalde, no tengo el gusto en conocerle personalmente, pero no tardaré. Este año hizo 3º en Jacetania.

Carlos Manero, como se dice: El señor da pan al que no tiene hambre. Un crack. En sus dos primeros años como cicloturista, ya se calzó un par de ellas. Quebrantahuesos en poco más de 6 horas.

Rubén Horna, está en proceso de promoción. Como decía aquel, entre los dos…las podemos liar pardas.

Y como digo hay que entrenar. El sábado había una niebla que no se veía un pimiento. De entrada, casi me quedo congelado esperando al colega con el que suelo acudir al punto de encuentro. Menos mal  que cuando empezaba a dejar de sentir los dedos del pie, me llamó al móvil por si estaba en la puerta de su casa y abrirme para que entrara al rellano.

Lo primero, el café de rigor. Un poco de cafeína siempre viene para mantenerte un poco alerta y acelerar el consumo de las grasas, algo que todavía me hace falta: consumir grasas. Y eso que me he quitado un par de kilos, pero hasta que me quede en los 69 ó 70 kg, aún me queda, ya que estoy en los 75 kg.

Una vez en ruta, no se me ocurre otra cosa mejor, que ponerme en cabeza de la grupeta, haciendo pareja con un colega. Iba cómodo, buenas sensaciones, que se volvieron incómodas cuando vi las pulsaciones que marcaban en su pulsómetro. Lo primero que hice, fue mirar a ver si respiraba o se estaba quedando dormido. ¡113 pulsaciones!, cuando el mío marcaba 143.  ¿Quién no se desmoraliza al ver algo así? También hay que tener en cuenta que el amigo, tiene 5h 50′ en la Quebrantahuesos.

Cogí la primera cuesta seria, con unas buenas sensaciones, nada que ver con las que tuve el jueves. Los vatios y las pulsaciones se movían en unos valores dentro de lo que podía mantener bien.

Dentro de los límites, hasta que los capos se pusieron a tirar. Se nota la falta de trabajo continuado y que todavía no he hecho nada de entrenamiento de calidad. Por lo menos, no había dolor de piernas y estaba claro que lo que tengo que ir haciendo es algo más de intensidad. Pero la mejor forma, por lo menos para mí, no es aguantar a cualquier precio. Por lo tanto, aprovechando que viene un desvío para tomar una carretera más secundaria, seguí recto ya que consideraba que debía reciclar con calma todo el ácido láctico que había hecho en ese tramo de dos kilómetros de subida.

Al cabo de los kilómetros, me cogieron por detrás cuando comenzaba el puerto de Alcubierre. Ni me molesté en seguirlos, aunque de haberlo sabido, hubiese hecho un esfuerzo. Por lo general se toma café en la localidad de Leciñena y ese día continuaron la ruta por otro sitio, por lo que hubiese podido entrenar a rueda, ya que lo que quedaba era todo llano.

Después del café la vuelta la hice entrando a los relevos, hasta que al final se pusieron demasiado alegres.

Al día siguiente, me juré al salir de casa, que no me iban a ver el pelo por delante y que iría a rueda. Y ya te anticipo, que pequé.

Contra el vicio de pedir hay la virtud de no dar…relevos

Publicado el enero 16th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Ayer por la mañana, al salir de casa, ya me di cuenta de que algo no funcionaba. Alguien me estaba diciendo que no era mi día. Mis sospechas se confirmaban al llegar al repechillo, puentecillo o subidilla, si se puede llamar así, que hay para salvar la vía del ferrocarril. Habían puesto a la derecha, el cartel de comienza puerto: Col du train. Al ponerme de pie no sentía las piernas, porque eran dos trozos de hormigón. Y tenía por delante una jornada de fondo, con 130 kms.
En mi cerebro se reunía el gabinete de crisis y se estudiaba la situación. Ideas yendo, viniendo y a todo esto, me acercaba al punto de encuentro.
Talento: ¡Vete a casa!
Sin talento: ¿Y sin entrenar? Iré a rueda
Talento: Llega el fin de semana y verás…
Sin talento: Es que tengo quitarme peso, aprovechar para salir, sumar horas, ver a los colegas, tomar café con ellos…
Talento: Esto no será un entrenamiento.
Una vez con la grupeta, siete para ser más exactos, tomábamos camino… ¡Ay madre! ¿Por dónde iremos? Hay dos alternativas: uno completamente llano como la palma de la mano y otro con repechos, repechillos, repechetes y luego Puerto.
Como quien no quiere la cosa, tomé la cabeza y al llegar a la disyuntiva… ¡Cogí el llano! Pero qué poco dura la alegría en la casa del pobre. Para mí que hicieron la Expo, para hacer el desvío que existe a un kilómetro escaso, y que me iba a llevar al infierno. Quiero decir un desvío hacia los repechos, pero a mis compañeros de salida, les parecía más apropiado.
Y en mi cabeza, talento y sin talento seguían discutiendo. Pero la discusión se acabó al llegar al primer pueblo, que está a 5 kilómetros de la salida. Ahí es donde llegó mi calvario y qué casualidad, coincidiendo con la cuesta del cementerio.
Ya no era sólo discusión de los dos talentos. Mi ordenador sobre el manillar, también me estaba echando la cantada. Vatios y pulsaciones se habían puesto de acuerdo para darme los datos suficientes ante la decisión que tenía que tomar: entrenaba o hacía una salida en bicicleta.
Estaba claro: “Dejarme aquí y pedir ayuda, yo estoy herido” “el sábado nos vemos” “Dar recuerdos”, etc. Cualquier cosa les podía decir, pero la más sabia en aquellos momentos era no decir nada. A los dos últimos de la fila, les dije que no me delataran y que siguieran la marcha. ¡Ah, y que se den cuenta! Me iban a ir retorciendo toda la mañana.
Al final ganó talento y decidí rodar y acortar la salida a la mitad de lo previsto. Solo, conmigo mismo, mientras mis vatios y mi pulso iban cantando, en lugar de ir diciéndome de todo menos bonito. En lo que me quedaba de salida, me ha dado tiempo para recapacitar y analizar lo que había sido hasta este momento la semana. Si hubiese podido teletransportarme a mi casa lo hubiera hecho.

El lunes guarde fiesta obligada, debido a compromisos administrativos.

El martes hacía un día de perros, de estos días que sólo apetece quedarte en casa. Pero después de mi semanita de temporal y mi master en rodillos, tenía muchas ganas de tocar carretera. Para empezar, fuimos por el recorrido que hemos empezado hoy y como decimos, tenía piernas. Disfrute de un ritmo llevadero y teniendo en cuenta que hay mucha subida, aproveché para trabajar intensidad aeróbica o lo equivalente en vatios que se denomina tempo. Hasta el momento la jornada previa al café, transcurría dentro de los cauces previstos. Nada hacía presagiar la que se liaría a la vuelta. Demasiada cafeína me parece a mí, o eran los -3º que había y querían calentar.

Un amigo desde Calatayud

Un amigo desde Calatayud

Hay un tramo de 15 kms con terreno descendente, donde el aire culero animaba a entrar al relevo, sin que subiese el pulso más allá de los márgenes aeróbicos extensivos.
Pero…Ay madre, los últimos 20 kilómetros. Yo sé de uno que desapareció y se quedó a rueda. Sí señor, yo mismo. Viendo que la velocidad media apenas bajaba de los 40 km/h, y viendo que llevaba entre 140/145 pulsaciones, no me quería ni imaginar los seis que iban relevando. Si los pulsómetros hubiesen tenido la alarma activada, aquello parecería una jaula de grillos. Y así se confirmaron mis sospechas. Uno de ellos, me decía, que veía pasar a los relevos a 180 pulsaciones y más. Conociéndolos, muy por encima. Los relevos es una invitación para hacer uno de los mejores entrenamientos de cara a nuestra preparación. Pero hay relevos y hay abrasadas fuera de tiempo, como era el caso.
Esto se llama: quemarse de mala manera, quemarse gratuitamente, exhibiciones de petit comité. Y eso que estábamos a martes.
Resumiendo: teniendo en cuenta que a la ida, debido al terreno, el pulso medio en un porcentaje elevado está trabajando a intensidades aeróbicas extensivas altas y aeróbico intensivas, la vuelta se convirtió en un entretenimiento, más que en un entrenamiento. No hay nada recogido en los libros que pueda dar la absolución a esos últimos 20 kilómetros. Pero en mi caso, como me quedé contemplando desde el furgón de cola, si que tengo la absolución y fue entrenamiento perfecto. Llegue a casa con ganas de bici.

Velocidad media 30’3
Vatios medios 182 Trabajo de resistencia, según sensor de potencia
Pulsaciones medias 142 Trabajo de resistencia aeróbica, 73% de mis máximas
Cadencia media 91 Pedaladas minuto

El miércoles, era de estos días que han puesto los ventiladores en todas las estaciones eólicas de la zona y soplaba que no veas. Tres eran tres. El recorrido a elegir, era el que es completamente llano, pero el viento se encargó de ponerle el desnivel. Aquí es uno de los puntos de inflexión, donde se puede apreciar la diferencia entre vatios y pulsaciones. Para mantener un determinado número de pulsaciones, la fuerza y cadencia que tendría que ejercer sobre los pedales, me haría convertir un trabajo de resistencia aeróbica al guiarme por pulsaciones, en muy posiblemente un trabajo intensivo o incluso de umbral funcional al guiarme por vatios. Por lo tanto en este caso, mucho más relajado con el viento de cara. Aquel día tomamos café y a la vuelta, trabajé lo que se denomina tempo y equivalente a intensidad aeróbica por pulso.
Cuando comencé las pulsaciones rondaban las 145 a 215 vatios aproximadamente, y después de 40’ los vatios eran los mismos y las pulsaciones estaban en 154. Ya no llegué a casa con tanta frescura, pero si con la sensación de haber hecho algo aprovechable. Las piernas ya me dolían algo por la tarde.

Vatios medios 168
Pulsaciones medias 133
Cadencia 90 pedaladas

La diferencia entre el martes y el jueves, siendo el mismo recorrido, es ostensible si ves la media de todas las variables. Y las condiciones meteorológicas eran las mismas. Nada de viento y niebla.

Y al tercer día…no resucitó. Por lo menos en mi caso. Se nota y se siente, que los días de poco rodillo y sin salir, no iban a permitir un volumen de horas más alto. Por lo tanto, hoy viernes fiesta y mañana veremos.

Año de nieves… a tomar viento el entrenamiento.

Publicado el enero 11th, 2009 por chemaarguedas | Tags: General

Este año va a ser fantástico. Andar no sé si andaré, pero excusas voy a tener todas las que quiera y más. ¿Cambio climático? ¿Desertización? ¿Temperaturas por encima de la media? No sé porque me da que pensar, que quizás se han equivocado y querían decir glaciación. A ver si por lo menos se ha frito el polen de los cipreses, que son los culpables de mi alergia, y no hace que vaya arrastrándome por la carretera en el mes de marzo.
Hombre, aquí en Zaragoza, no suele afectar mucho la precipitación de los temporales, debido a nuestra situación estratégica, pero deben tener orientadas todas las estaciones eólicas del país hacia nosotros, porque no veas cómo sopla. Pero llenamos los bidones a tope, para aumentar el lastre, y por lo menos podemos salir, cosa que en otros sitios lo tienen peor ya que llueve o nieva. Elementos que hacen más difícil salir a entrenar.

Este año debería entrenar más por tres razones de peso. La primera esta última, quitarme los 7 kilos ganados el 2008, la segunda, el parón de ocho meses debido al shock que sufrí por la pérdida de un amigo que fue arrollado por un camión y la tercera porque voy hacer una incursión en el campo UCI-master. Que no esperen que baje a por los bidones, porque se deshidratarán.
El año pasado, durante esos ocho meses y aprovechando que mi mujer es adicta al running, intenté hacer un cambio de la bicicleta por las zapatillas. A pesar de mi progresiva adaptación, para no lesionarme, estaba cada dos por tres en el dique seco. Cuando no eran ampollas, eran cosas terminadas en itis. No pude disfrutar en ningún momento del cambio de actividad deportiva y al final como estaba marcado en mi destino…he vuelto.
Razones para no volver y excusas para quedarme donde estaba, tenía todas las que quería y más. Necesidad de menos horas para entrenar, más tiempo con la familia, menos competitividad por mi parte, no mirar por la ventana cuando te levantas, sales por la puerta y ya calientas al bajar las escaleras, no te juegas el pellejo cada vez que sales a la calle, etc., etc.
Pero en el otro lado de la balanza dejaba de compartir muchas horas con mis amigos, esa búsqueda de ciclistas por los arcenes, para sentir envidia sana. Me parecía imposible que las cuestas de asfalto ya no las iba a poder imaginar subiendo en bicicleta, ya no me decían que daba asquito tan delgado, etc., etc.
Todo esto hace que en el fondo no seas completamente feliz. No quiere decir que seas infeliz. Pero se nota. Y sobre todo los que tienes alrededor y la persona que tienes alrededor. Si encima es deportista, aún se da más cuenta y te entiende.
Y al final llegué a la conclusión, que en esta vida hay que tener una ilusión, y sino es cuando estás muerto. Si abandonas tu pasión, dejas algo de ti y pierdes esa ilusión. Has dejado de ser…como te llames. Si sufres, los que te quieren sufren. Por el contrario, si tú eres feliz, serán felices todos los que te rodean. Por lo tanto, morcilla y a dar pedales.
A lo que iba, tras semejante parón, tuve que buscarme una motivación añadida. He cambiado el entrenamiento por pulsaciones al entrenamiento por vatios. De momento, no he conseguido iluminar el casco.
Alguno ya sabrá que soy maquinista de Renfe y m dedico a llevar trenes. Cuando hay alerta por temporal, ahí estamos nosotros: Fernando y yo, máquina dirección Jaca y a limpiar con la quitanieves el trayecto Jaca/Canfranc. ¿Sabéis cuantos temporales ha habido desde noviembre? No pienses que ya te los digo yo: cinco. Cinco temporales con sus respectivos días cada uno. Aquí te dejo la grabación que hemos hecho de todos estos días y mi felicitación de año, para el que no la haya visto.

(Either JavaScript is not active or you are using an old version of Adobe Flash Player. Please install the newest Flash Player.)

Resultado: tengo el master de ciclista de salón. Rodillos y más rodillos.
Mira que me ha gustado siempre la nieve ¿eh? Pues al final la terminaré aborreciendo. No sé si habréis tenido la oportunidad de escuchar el relato de Gomaespuma, del cubano que se traslada a Pensilvania. Pues si no lo has hecho, aquí te lo dejo y verás como terminará siendo mi evolución si esto sigue así. No dejes de escucharlo, porque te vas a partir.

(Either JavaScript is not active or you are using an old version of Adobe Flash Player. Please install the newest Flash Player.)

En resumidas cuentas, han pasado las navidades, y hay que ir poniéndose las pilas. Cuando quiera darme cuenta están las primeras carreras y cicloturistas.

publicidad