Chema Arguedas

El entrenamiento divertido

Berri good

Publicado el Agosto 31st, 2010 por chemaarguedas | Clasificado en: General |

Al final lo dicho; esta pasada semana no pude salir, pero en la que estamos es otra cosa y por fin he dado mis nuevas pedaladas y además…nuevas pedaladas como más tarde contaré.

Como ya dije, ayer tenía cita con Jon Iriberri para realizarme el estudio biomecánico. Como iba con dos bicicletas y después tenía que visitar a otros dos ciclistas, que venían de Valladolid, me citó a las ocho de la mañana. O sea, esto quiere decir madrugón. Me tuve que levantar a las 5h 45’ de la mañana y coger autopista dirección Logroño y tomar la salida en Lodosa. Hasta aquí todo perfecto, hasta que se me puso delante una maquinaria en un repecho a la salida de Lodosa, que con una pierna hubiese subido más deprisa que con el coche. Porqué será que cualquier repecho que vemos, aunque vayamos con el coche, pensamos siempre… ¡Jo, esto con la bici tiene que ser la leche!

Ya vi que iba justo de tiempo y más justo porque tuve que hacer una parada estratégica por cuestiones fisiológicas. Y cómo no, me equivoque de ruta y aparecí en Estella cuando tenía que haber tomado otra carretera local. Llamé a Jon y me indicó el camino.

No me gusta correr (con la bici sí), pero iba nervioso porque eran las ocho y cuarto, aunque me quedaba apenas cinco kilómetros para llegar. Era una carretera local y sin tráfico, salvo un coche que veía que iba alcanzando, ya que él iba bastante despacio. Cómo no, debía ir de prácticas ya que llevaba el indicador de autoescuela encima del coche, aunque se veía mal porque daba el sol de frente.

Ya sé cuál es el título del próximo: “Planifica tus adelantadas”. Justo cuando estaba casi encima de él y le iba a dar una lijada que le iba a quitar hasta las pegatinas de la autoescuela, observo que lo que yo pensaba que era el indicador de autoescuela, era el indicador de los forales de navarra en su coche rojo.

Lo que iba a resultar una lijada a lo Hamilton, se convirtió en un adelantamiento a lo tartaja o también conocido como biadelantamiento (dícese del adelantamiento que se efectúa dos veces al mismo coche y en la misma maniobra). Eso quiere decir que cuando ya había iniciado el adelantamiento, levanté el pie, frené en décimas de segundo y en otras décimas pensé que si no lo adelantaba iba quedar peor. Por lo que volví a acelerar otro poco, puse el intermitente contario y lo adelanté. O sea, que les vi la cara, dejé de vérsela cuando frené y volví a vérsela cuando volví a pasar. Por lo tanto, ya me veía viéndoles una tercera vez pero de forma estática en el arcén.

Pues nada, debió ser que me costó tanto adelantarlos y estuvieron tanto tiempo viéndome a su lado, que me debieron coger cariño y no me dijeron nada.

Por fin llegué a la cita, aunque veinte minutos tarde. El estudio para qué os voy a decir: una pasada. Si acudí a él es porque durante este año, he tenido muchas molestias en los soleos y se me sobrecargaban en exceso. Hasta el punto de sufrir los calambres en esa zona en lugar de lo habitual que son los aductores o cuádriceps. Aparte de desaprovechar mucha potencia.

Nada más subirme a la bicicleta me apuntó con un puntero a las piernas y observó que mis rodillas, sobre todo la derecha, las metía hacia adentro y que los brazos los llevaba apoyados como dos palos, sin flexión alguna y ejerciendo todo el peso sobre el manillar, sin ningún tipo de amortiguación. Eso es ir cuadrado. Así imposible no tener miedo en las bajadas ya que no tenía maniobrabilidad. Lo primero que había que hacer era subir el manillar para relajar los brazos y disponer de maniobra sin presión en la zona de la espalda a nivel superior. Como hace días, tuve la infeliz idea de cortar la horquilla a lo Moya (a rasss), la única solución era darle la vuelta a la potencia. O sea, que cuando vaya a correr en master-pro tour, y me vean con la potencia al revés… ya tengo el carnet de globero especial en grado sumo. Pero como que quiero es ir cómodo, será un orgullo ser globero.

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La otra historia: el modelo de zapatillas que utilizo tienen distinto grosor en la parte exterior e interior de las mismas.

*Aviso importante: Si no me conoces personalmente o no me has visto nunca, no tengo nada que ver con el árbol genealógico de Quasimodo, el jorobado de Nostradamus. Lo comento antes de leer cómo sigue el estudio.

Si añadimos que tengo los pies cavos, acortamiento de isquiotibiales (sobre todo en izquierda) y algo de escoliosis (un poco lo tenemos casi todos), se producía un coctel que circunstancias, que me provocaba una rotación de la cadera para compensar mi acortamiento isquiotibial y una sobrecarga a nivel de soleo para compensar la desproporción en zapatillas y posicionamiento de las calas. Unas simples alzas debajo de cada cala, a distinta graduación ha solucionado el problema. Evidente a la vista e informáticamente, ya que todo esto es visionado con un ordenador que ve como se compensa la pedalada y se hace redonda, cuando al principio la descompensación era evidente. Iñaqui, compañero de Jon Iriberri es el que se encarga de la grabación y fotográfica del estudio

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Y la otra bicicleta, al ser de la misma marca y talla, sólo hubo que hacer lo mismo. Ah! Una salvedad. Mi sillín de carbono ya lo puedo aventar por un ribazo y cambiarlo por otro. En ésta sí que corre prisa el cambio del sillín. En la primera es aconsejable más que primordial, todo ello por mi comodidad. Os adjunto parte del estudio. No vale reírse del pedazo de cuerpo que tengo en estos momentos. Juro que algún día volveré.

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Blog express

Publicado el Agosto 24th, 2010 por chemaarguedas | Clasificado en: General |

C’est finie. Esta mañana ya he dejado todo el material fotográfico para que diseñen la portada del libro. A falta de correcciones y la introducción, ya está terminado. Esta última semana ha sido especialmente intensa, en lo que a horas en el ordenador se refiere, pero creo que ha merecido la pena. O por lo menos eso espero. Lo que sí estoy seguro que va a resultar una guía de nutrición muy útil para cualquier ciclista e incluso para cualquier deportista.

O sea, que espero que estas próximas navidades, alguno ya pueda amargarle la cena al cuñado, diciéndole si lo que está comiendo es lo adecuado.

Por lo general, cuando uno se va de vacaciones, vuelve con buen colorcito y un poquito de tripita cervecera. En mi caso, lo de la tripita ya estaba asegurada antes de irme y aún así he intentado mantenerla e incluso ampliarla. Lo del colorcito ha sido más difícil, ya que cuando salía de casa, más bien comenzaba a oscurecer. Por lo que estoy más bien tirando a blanquecino. Podría pasar muy bien por integrante de la familia Monster.

Las piernas no me irán muy deprisa, pero lo que son los dedos, debo tener una habilidad para usar la maneta de los cambios que debe acojonar si me da por utilizarla dentro de la grupeta. Eso si puedo seguir a alguna grupeta.

Estado de forma, menos tres. No, no quiero decir cero. Quiero decir, menos tres. Esta última semana he salido dos días y ya he visto que además de no ir ni hacia tras, tenía molestias y lo peor de todo posterior a la bicicleta.

Esta Qh

Esta QH

Los que aprendimos a ir en bicicleta demasiado tarde y de forma autodidacta, tenemos alguna práctica viciosa. Pero en esta ocasión al ir probando distintas posiciones sobre la bicicleta, aunque parezca mentira, disfruté como un enano a la bajada del puerto de San Juan de la Peña. Y es que nunca me he agarrado abajo o muy pocas veces, al no encontrarme nada cómodo.  Ya sabía que alguno le iba a sacar doble sentido a este párrafo…

Lo dicho. Por lo menos he sacado algo en positivo. Mira por dónde, intentando evitar las molestias, me agarré a los cuernos del manillar y me di cuenta que entraba mucho más deprisa en las curvas y con seguridad ya que al tener el cuerpo sobre la rueda delantera me ofrecía más adherencia. O sea, que al próximo año igual bajo mejor.

Por lo tanto, lo primero que hice nada más llegar a Zaragoza, fue llamar a mi colega Jon Iriberri y pedirle cita. Aunque viendo mis turnos de trabajo para el mes de septiembre, eran para echarse a llorar, ya que me es difícil sacar hueco. Al final, Jon ha podido hacerme un hueco, teniendo en cuenta que además iré a la visita con las dos bicicletas, pedales distintos, calas distintas, sillines distintos…y necesitará algo más de tiempo. Me parece que como del estudio que me vaya hacer, quiera sacar el artículo que escribe en Ciclismo a fondo, van a necesitar unos cuantos fascículos.

Pero por lo menos, este año comenzaré bien. Medidas correctas, nuevo medidor de vatios, libro terminado…Igual hasta me animo este año a entrenar como debe de ser y Planifica tus petadas pasa a la historia.

La pena es que no voy a poder ir a la cicloturista Villa de Alcorisa porque me toca estar de guardia ese mismo domingo. Ya me fastidia porque me hacía mucha ilusión y me hubiese venido muy bien para rodar un poco. De momento, esta semana la doy por perdida ya que los turnos de trabajo me lo impiden y tengo un montón de cosas  por hacer. Pero la próxima semana será otra cosa…o eso espero.

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¡¡Abajo los pavos!!

Publicado el Agosto 17th, 2010 por chemaarguedas | Clasificado en: General |

Lo que más voy a notar es que cuando comience con los trenes, tendré menos tiempo para escribir. Porque por lo demás… En mi casa ya hay psicosis de nutrición. Es el tema estrella de estas vacaciones.

No sé si pasar a recomendar, directamente, la carne de avestruz en vez de la de pavo. Porque a éste último le estoy cogiendo manía. Y todo, porque se ha apoderado de mi hija mayor, en plena adolescencia y está haciendo honor a la tan comentada, “edad del pavo”. Lo ayer por la noche, ya fue para nota. Mi mujer le ha llamó la atención, porque al ir a sacar la vajilla del lavavajillas,  se había dado cuenta que mi hija había metido el plato de la comida sin haber quitado trozos de zanahoria de la ensalada. Le dijo que debía tener cuidado porque así se podía taponar el filtro.

Y a la niña, no se le ocurrió mejor contestación que la siguiente:

¿Se habrá cocido? Entonces, habrá cambiado su índice glucémico, ¿no?

Al final, estas niñas terminarán aprendiendo, a base de cachondearse de su padre. Por lo demás, sigo con lo mío y sin salir mucho en bicicleta. Esta semana pasada sólo salí el miércoles. La verdad es que las mañanas no invitaban a salir, porque ha hecho bastante frío.

txente2[1]

El miércoles subí el puerto de Oroel, con intención de ir a San Juan de la Peña. Como salí solo, iba devanándome los sesos  a ver cómo enfocaba uno de mis capítulos. Mira por dónde, al salir de una curva, veo que sube Chente García Acosta, el corredor del Caisse d’epargne. Lo que me costó frenar  mi tranquila bajada y darme la vuelta para ir a su encuentro. Entre lo rápido que subía él y yo que bajaba, me pegué un calentón de mucho cuidado hasta que lo alcancé y me puse a su rueda. Pero una hube llegado, no podía ni hablar. Justo me venía para sacar un hilillo de voz y decir:

-Chente, Chente.

Pero como iba con el Ipod, escuchando música, ni se enteró de que le llamaba. Las pocas fuerzas que me quedaban, las agoté llamándole. Tuve que soltarme y ver cómo se me iba. Pero recuperé rápido y en una parte del puerto que afloja bastante, apreté los dientes hasta que lo volví a coger. Entonces sí que me puse a su par y se quitó los casos. Lo primero que le dije, después de saludarle, es que llevaba las tostadas del desayuno en la boca.

Ya me presenté y le dije que era colaborador de Ciclismo a fondo. En ningún momento lo suelo decir, salvo estas ocasiones ya que es una forma de poder contactar más rápidamente. Me preguntó cómo me llamaba y me dijo que le sonaba mucho mi nombre. Hace años, en mi faceta de radio, lo entrevisté. De esto hace ya, diez años. Y me quedé con aquella entrevista, porque me dijo que él no hacía nunca gimnasio. Y sin embargo, cómo tira el tío del pelotón.

Fuimos hablando hasta llegar a Jaca y me comentó cosas que me fueron de utilidad. Y mira por dónde, en un momento de la conversación me dijo que ya se acordaba porqué le sonaba Chema Arguedas. Ni era por mis artículos, ni por mi libro, ni por otra faceta conocida…salvo por: ¡¡El blog!!

Ni que decir tiene que me hizo mucha ilusión y me hizo un favor, porque ya tenía algo que escribir esta semana. Al día siguiente me comentó que su entrenamiento iba a ser la Quebrantahuesos al revés.

La tasca de Ana

La tasca de Ana

Nos despedimos y me dijo que quizás coincidiríamos algún otro día. Le dije que como no fuese por la calle Mayor de Jaca, paseando…difícil.

El otro día que tenía pensado salir, era el domingo, pero me desvelé a mitad de noche y al final me levanté a las once de la mañana. Nos íbamos a comer a Biescas  y no pude salir. Había una carrera de running y estábamos invitados a comer a casa de una amiga de mi mujer. Tan mala suerte, que cuando llegó la hora de calentar la lasaña que habían hecho para comer, saltaba el diferencial de la casa. Después de intentarlo en repetidas ocasiones, tuvieron que pasarlo a casa de los vecinos.
El sábado por la tarde, estuvimos cenando en la Tasca de Ana. Os lo recomiendo si vais por Jaca. Y mientras estuvimos allí, cada diez minutos saltaba el diferencial. Y el domingo lo mismo. Qué casualidad ¿no? Para mí que son los vatios que estoy guardando al salir poco.
La buena noticia me la dio Carlos en un comentario del blog de la semana pasada. Han retrasado un mes, el campeonato de España de periodistas. Será a final de octubre. Un mes más de tiempo para entrenar y soltar lastre. Si no me toca trabajar iré a la cicloturista de Alcorisa, aunque a pasear. De momento ya va algún amigo…que irán mucho más deprisa que yo.  Ya queda menos para currar, bye,bye.

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Saludos desde Jaca

Publicado el Agosto 10th, 2010 por chemaarguedas | Clasificado en: General |

Ya ha pasado una semanita desde la anterior entrada y he dado mis primeras pedaladas serias por el Pirineo. Estoy saliendo un día sí y un día no. Del mismo modo que me estoy dando un homenaje sí y un homenaje también. Esto de la crisis ha debido afectar al bolsillo, porque a la gana de comer va a ser que no. Cualquier excusa es buena para montar un ágape.

El resto del tiempo, salvo contadas excepciones lo paso escribiendo. Hay días que estoy hasta más de ocho horas en el ordenador. Creo que fue Picasso quien dijo algo así como que la inspiración era como una musa que aparecía y desaparecía, y por si aparece mejor que me pille trabajando. La verdad es que me lo estoy pasando bien, aunque debo sufrir algún trastorno de bipolaridad porque a días estoy emocionado con el resultado del libro y a días estoy descontento. Si el día que estoy descontento, coincide que me han organizado alguna comida o cena, ya me encargo de ponerme contento, je, je. Pero con moderación ¿eh?

Como ando un poco despistado, me dejé en Zaragoza el cargador del Joule, por lo que me quedan breves para poder controlar al pulso y a los vatios que voy. La verdad es que tampoco voy tan mal, ya que las arcadas me dan casi coronando el puerto de Oroel.

Tengo que empezar a ponerme las pilas porque quiero participar en III marcha cicloturista, Villa de Alcorisa. Son 128 kilómetros con tres puertos y qué menos que terminar sin perder los papeles. Además estará a tres semanas vista del campeonato de España de periodistas.

alcorisa

El sábado me acerqué a las 9 de la mañana a la plaza Bescós de Jaca, punto de salida de Mayencos. Tenían preparada una salida muy bonita pero se me iba de hora. Fueron hasta Urdós en Francia y después subieron un puerto que tiene unas rampas de asustar, con unos últimos cuatro kilómetros que tiene muchas rampas del 15% y 17%. Están preparando la Larrau-Larrau y yo sin embargo, tenía que preparar el vermut en la piscina. Por lo que decidí una ruta más corta y acercarme hasta San Juan de la Peña por el por puerto de Oroel. En breves pasaré a formar parte de la fauna autóctona de este puerto porque todos los días que salgo es donde voy.

El sábado lo hice hasta tres veces por su cara más exigente. La primera sufriendo como un perro, la segunda sufriendo por culpa de un perro y la tercera a cara de perro. Es para pensar seriamente si en mi subconsciente, no estarán haciendo mella las horas que se tira mi chihuahua  mirándome fijamente mientras escribo en el ordenador.

La primera vez que subí, terminé con las tostadas del desayuno a la altura del garganchón y eso que no pasé de 150 pulsaciones. La verdad es que para no salir tan regularmente, llevo el pulso bastante bien. Cuando coroné el puerto, me notaba más bajo que cuando comencé la subida. Ya me notaba que algo no funcionaba en la bicicleta y ya iba rallado. Iba incómodo y a mitad de la subida a San Juan de la Peña, me di la vuelta. Tenía intención de acercarme a la tienda de bicis para que me mirasen la tija que creía que se había bajado. Era nueva, ya que me la acababan de traer porque la anterior se me había roto y estaba en garantía.

Cuando estaba en la última parte del puerto de Oroel, ya de bajada, vi a lo lejos algo negro en mitad de la carretera, un poco más grande de lo normal. Cómo suele haber ganado por allí, pensé que quizás sería “eso”. Pero enseguida comprobé que salvo que fuese un moñigo con vida propia, lo que allí se erigió fue un perro. Y a pesar de que se me quedó mirando, como mi chihuahua, este traía otras intenciones o eso creí. Y para no comprobar cuáles eran estas, me di la vuelta. Resultado: no recuerdo haber hecho un kilómetro en Oroel como el sábado. Ni en mis mejores años en los que iba en cabeza de la cicloturista de la Jacetania y se subía el puerto de salida. Cuando ya lo perdí de vista entre las curvas, aflojé. Y cuando me pasó un coche, consideré que se lo habría cargado o que se habría asustado. Ya casi estaba arriba y cuando coroné me di la vuelta.

Y cuando estaba casi al final de la bajada, subía un conocido que hacía mucho que no veía. Me di la vuelta y metí plato para cogerlo. Más que nada para llegar a su altura y encontrarme en las mismas condiciones que se encontraba él: resoplando a tope. Le acompañé hasta la cima y me di la vuelta, hasta que por fin llegué a Jaca. Ya ves, tanta historia para hacer dos horas. Directo al taller y se me había bajado la tija 4 cm. Como para no encontrarme bajo.

grupeta del domingo

grupeta del domingo

El domingo sí que salí con Mayencos, y otra vez  a San Juan de la Peña por Oroel. Había gente de Zaragoza y Jaca que están muy fuertes. De salida se fue poniendo un ritmo, hasta que cogí la cabeza del grupo e hice mi kilómetro de gloria, descojoné todo el grupo, me descojoné yo y los que se fueron se descojonaron de mí. Pero fueron buenos y al final reagrupamos arriba. Llegamos al alto de San Juan de la Peña en buena armonía hasta mi ataque en el último kilómetro. Pero ya ni se molestan en salir a por mí, porque saben que son fuegos de artificio.

Eso sí, la bajada fue a saco y se rompió el grupo. Reagrupamos en un caserón que hay casi en el alto de Oroel y que no recuerdo como se llama, pero que tiene un manantial con un agua de lujo. Fotografía en familia y vuelta.

 

Llegué a casa y a escribir hasta que vino mi mujer con amigos que habían venido de Zaragoza a participar en la carrera de la Subida a la Cruz de Peña Oroel. Otra excusa para montar comia.

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Viva la gastronomía

Publicado el Agosto 3rd, 2010 por chemaarguedas | Clasificado en: General |

Ya me encuentro en Jaca pasando unos días, porque vacaciones, vacaciones…no se pueden llamar exactamente. Llegué el sábado por la tarde con un cuerpo un tanto castigado. Cuando me acosté el sábado por la noche, había dormido 3 horas y media en las últimas 40 horas.

Me había levantado el viernes por la mañana y me eché una pequeña siesta, de hora y media,  porque a las once de la noche trabajaba. Debía llevar un tren hasta Valls (Tarragona). Cuando llegué a Valls, me acosté  un par de horas y me levanté para poder coger un AVE y volver a casa. Acababan de comenzar mis vacaciones ferroviarias. Llegaba a las once de la mañana a casa, pero con los nervios de que teníamos que irnos de viaje y de que estaba a punto de culminar se la tragedia, no pude dormirme (saldría en la televisión entre las 13h y 14h). Afortunadamente en los estudios de Aragón televisión no querrían acabar con mi trayectoria profesional y cogieron la pregunta en la que pude estar a la altura de las circunstancias, además de la buena fe del que tuvo que hacer los cortes. Después de todo no salí tan mal.

Juro que no iba fumao

Juro que no iba fumao

Tengo la primera experiencia de cuando me hicieron la primera entrevista. Vinieron de Madrid para la revista En punto, que pertenece a mi empresa. Por la noche cuando llegué a casa,  tenía muchísimos correos y entre ellos el del fotógrafo que me había hecho la sesión de fotos. Me  enviaba una docena de fotos que eran las que iban a pasar a la redacción de la revista. De esas, mi empresa, escogería la que quisiera, para adjuntar al artículo. Había una en particular, que parecía que iba fumado. Estuve por escribirle y decirle que la retirase, pero como iba tan agobiado, porque acababa de salir el libro, lo dejé pasar ya que pensé que a nadie se le ocurriría sacar esa foto en una publicación.  Pues mira por donde debían tener para escoger las instantáneas, a alguien  al que más vale que se le conserve el oído porque la vista… Voilá, puso la foto en cuestión (adjunto foto). Si llego a la línea de salida con esa cara, paso directamente al control antidoping.

Mientras escribo en el ordenador, Pipo, nuestro perro chihuahua, se me queda mirando fijamente como si quisiera transmitirme sus pensamientos. Esto ocurre cada cierto tiempo cuando quiere que lo baje a la calle. Menos mal que el sábado por la tarde no me senté en el ordenador, porque de lo contrario me hubiese hipnotizado de habérselo propuesto, ya que estaba bajo mínimos.

Lo que tenía claro es que el domingo por la mañana no me iba a levantar para salir en bicicleta Amanecía a las diez de la mañana, habiendo dormido como un niño pequeño. No tenía tiempo de hacer mucho porque habíamos quedado en ir a comer a Castiello de Jaca con Juan José, un amigo que vive en Madrid y estaba pasando sus vacaciones por aquí.

Hacía tiempo que habíamos programado una barbacoa y habíamos elegido este domingo. Eso sí, quedamos en que tendríamos que sacrificarnos en post de mostrar lo que no se debería comer en una dieta pos competitiva, aprovechando que estoy con el libro de nutrición.

barbacoa 1

barbacoa

Para ello, dejo unas fotos como muestra gráfica del evento.  La sobremesa se alargó hasta más allá de las siete de la tarde, más o menos cuando acabamos con las existencias de cava que no eran pocas. Aunque también he de decir que éramos bastantes, parte niños y mi señora que ejercería de chofer, por lo que monopolizamos parte de la cosecha. También hay que decir en nuestra descarga que habíamos estado bastante tiempo al lado de la barbacoa y ello nos debió dar más sed. Y fresquito ya se sabe como entra.

Cuando llegamos por la tarde, y me puse a preparar unos trabajos, resulta que el ordenador había desaparecido. Mi hija mayor, por decisión unilateral, había tenido la feliz idea de llevarse el portátil por si se aburría en casa de los amigos, y mira por donde, lo dejó en el maletero y se olvidó de él y hasta de que lo había cogido para llevárselo. Esto último sí que tiene mérito, teniendo en cuenta que no había bebido cava (por la cuenta que le trae). Luego nos volvimos micos y no aparecía por ningún sitio. Y eso que yo lo había utilizado por la mañana. Decidimos relajarnos y buscar mejor por la mañana. El caso es que la falta de costumbre o las enzimas que debían metabolizar el alcohol estaban de vacaciones, cuando me acosté, todavía dormí mejor que la noche anterior. El resultado es que tampoco salí el lunes en bicicleta. Y como para no aburrirme tengo trabajo con el libro, decidí escribir. Y hoy martes, después de levantarme al punto de la mañana, tampoco he podido salir porque se me ha hecho demasiado tarde. Espero  que en mi siguiente entrada contaré mis días por salidas en bicicleta.

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Un cafecito siempre viene bien

Publicado el Julio 26th, 2010 por chemaarguedas | Clasificado en: General |

Se me pasan los días volando. Atrás ha quedado una semana de las que puedes guardarla en el baúl de los recuerdos, y todo gracias a la comida a la que asistí el viernes. Una comida que tenía título: “Deporte y Café”.

Foto Heraldo de Aragón

Foto Heraldo de Aragón

En el momento de llegar al recinto donde se encuentra  Ágora Café, aparqué mi coche  al mismo tiempo que lo hacía el protagonista del ágape: el montañero Carlos Pauner. Enseguida nos recibió Javier Marco, uno de los organizadores del evento. Y también enseguida, gracias a su recibimiento,  me di cuenta que iba a encontrarme muy a gusto. Y eso que iba a compartir mesa con unos comensales de una trayectoria deportiva y profesional de mucho prestigio. Hicimos entrada en Ágora café y al subir las escaleras, vimos que éramos los primeros invitados en llegar, aunque pronto irían llegando el resto. Al poco hicieron acto de presencia, parte de los invitados. Para no olvidarme de ninguno, prefiero no citar nombres.

Como integrante de los anfitriones, Arturo Gastón fue nuestro maestro de ceremonias. Nos dio la bienvenida al mismo tiempo que tomábamos un cóctel exquisito a base de una crema de café.

La cafeína es un excelente estimulante del sistema nervioso central. Nos mantiene alerta y estimula la segregación de ciertas catecolaminas, como la adrenalina, activando el sistema vegetativo, más concretamente al simpático, con una incitación del nervio vago y consecuente aumento del ritmo cardiaco. Así como promover el consumo de grasas por parte del organismo, debido a la fragmentación de los triglicéridos.

Pero sin embargo, fue algo distinto a la cafeína del cóctel de bienvenida lo que hizo incitar mi nervio vago, el que no es vago, se acelerase mi ritmo cardiaco, segregasen catecolaminas, glándulas sudoríparas y empezasen a temblarme las canillas (tanto tiempo haciendo series de fuerza resistencia para fortalecer mis piernas y en un momento habían quedado reducidas a canillas). ¿Qué fue lo que provocó dicha reacción en mí?

Pues algo que llevaba un joven sobre su hombro. No sé que habréis pensado que es, pero de momento no tengo miedo a los pájaros. Ojalá hubiese sido un loro. Pero no, daba un resplandor muy grande y luminoso  para ser un loro… ¡Era una cámara de televisión que empezó a pasear sobre los presentes!

Pues hombre, los allí presentes, acostumbrados a ruedas de prensa y actividades similares, se debían encontrar como pez en el agua, pero en mi caso al ser más bien de secano, estaba a punto de mascarse la tragedia.

Una joven bien parecida, con micrófono en mano, se acercó al mismo tiempo que me decía:

-¿Podría hacerte unas preguntas?

La traducción de dichos vocablos, una vez atravesaron mis pabellones auditivos, eran bien distinta:

Ven aquí majo, la caída del imperio romano ha sido una anécdota en comparación con la caída de tus derechos de imagen, si es que los he tenido alguna vez.

Al mismo tiempo, las partes identificativas de mi identidad, emigraron y pasaron a formar parte de mis amígdalas. De ahí la dificultad en expresarme posteriormente durante el pequeño y breve interrogatorio. Y lo peor de todo es que el próximo sábado las emiten en Aragón televisión. Espero que la mayoría de mis conocidos y amigos se encuentren en la playa de vacaciones. Como muestra, analizaremos una de las preguntas que me hizo:

-¿Qué café tomas?

Acojonante la pregunta,  sobre todo si te la hacen en las instalaciones de una prestigiosa marca de café como es Orús. Por supuesto, no te puedes tirar tres días pensando la respuesta porque tienes al tío con el loro colgado del hombro, perdón quiero decir cámara, y sabes que te está viendo un montón de gente. Pues nada, después de pensar dos días, contesté:

-Tomo café Orús

Al loro que la cámara seguía grabando (al final el loro forma parte de la historia) y resulta que  la pregunta iba por otros derroteros.

No, no, me refiero que si es sólo, cortado o con leche.

Tenía que haberle contestado que cortado estaba yo y que el café me lo tomaba sólo.

Bueno, una vez mi arruinado mi prestigio, pasamos a escuchar la pequeña pero interesante charla que nos ofreció Carlos Pauner. Posteriormente nos sirvieron un menú de lujo, preparado por uno de los mejores chef de Zaragoza, José Ignacio Acirón, del restaurante La Bastilla.

Aquí ya me encontraba relajado y estuvimos charlando sobre distintos temas y compartiendo inquietudes. Posteriormente pasamos a un salón contiguo y compartimos más distendidamente. La pena es que me tuve que retirar antes de lo que me hubiese gustado, ya que un tren me estaba esperando. Aún así estuve desde las dos de la tarde hasta las seis. Sólo puedo decir que estoy muy agradecido por la invitación, que me hicieron sentirme muy a gusto y que es gente encantadora.

Sergio y Víctor

Sergio y Víctor

El sábado fue mi cumpleaños. Ni voy a contar lo que tenía en el correo cuando lo abrí al llegar a casa. Esto del Facebook  es una película de cuidado. Y luego encima no me entero, porque en lugar de contestar, lo iba colgando en lo que dicen que es el muro. Ni sé las invitaciones que tengo a eventos, abrazos, invitaciones a cerveza… De todas las formas, gracias a todos. Pero sin embargo, ¡Qué presión! Muchas felicitaciones iban en el mismo sentido:

“Felicidades desde…, Chema espero impaciente tu segundo libro”
Y el domingo, por segunda vez en esta semana, salí a soltar piernas ya que no se puede llamar entrenar. A ver si la próxima semana, comienzo a salir todos los días un par de horitas, ya que me encontraré de vacaciones ferroviarias. Subimos a Jaca el sábado por la tarde, ya que teníamos que dejar las bicicletas de cara a la próxima semana. Quedé con un par de colegas, Víctor y Sergio, y subimos a San Juan de la Peña por Oroel. Fuimos charlando tranquilamente, por lo que no me hice mucho “daño”.  Hasta la próxima semana.

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Como un libro abierto

Publicado el Julio 20th, 2010 por chemaarguedas | Clasificado en: General |

Se nota que estamos de vacaciones, o mejor dicho en época vacacional. Hay menos tráfico por las calles y también por los foros y correos electrónicos.
Muchas gracias por los comentarios de apoyo, pero supongo que es cuestión de que el tiempo ponga a cada uno en su sitio. Y cierro página porque creo que es lo mejor.
¿Estrés? Pues no creo, aunque a veces pueda parecerlo desde fuera. A veces me pregunto qué haría sino llevase entre manos tantas cosas. Hay un dicho que dice que hay que subirse al tren cuando pasa o trenes que no puedes dejar pasar (Je, je, yo lo cojo casi todos los días).

Cuando tienes muchas cosas entre manos, no puedes llegar a todo y te crea una sensación de angustia, supongo que será cuando llega el estrés. En mi caso creo que quizás  esté metiéndome presión, quizás demasiada, porque soy muy exigente y sobre todo conmigo.

De todas las formas es como suelen salir las cosas bien o por lo menos como hay más posibilidades. Con la bicicleta y los entrenamientos ocurre lo mismo. Si eres exigente contigo y además tienes tiempo, ni te imaginas lo que se puede llegar a andar. La única forma de conseguir algo es con paciencia, constancia y sólo hace falta que cojas la escapada buena. Y en mi caso creo que la he cogido y tengo que aguantar los tirones cuando la cosa se pone más seria.

Foto con un amigo en la feria de la QH

Foto con un amigo en la feria de la QH

Un ejemplo de cómo soy, puede ser hoy. Me he puesto el despertador a las seis de la mañana, para escribir el blog y si me da tiempo, hacer algo del libro. La grupeta sale a las nueve. Pues a las ocho y media me vestirá de luces, ya que con tanto parón me voy pareciendo a un picador y saldré a dar pedales hasta las once. Y una vez duchado y estirado, seguiré con el teclado hasta la una de la tarde, que tendré que recoger a mis hijas ya que van de colonias por la mañana. Llegaré a casa, comer y a las tres y media entro a trabajar hasta las once de la noche. Un día un tanto ajetreado, aunque distinto a estresante, creo yo. No voy corriendo de un sitio a otro, sino una cosa detrás de otra. Eso sí, cuando me meta en la cama, ni mi sobrina de un año duerme como lo hago yo.

Si en vez de actuar así, me levanto a las ocho, que me da tiempo de sobras para llegar al punto de encuentro, y en vez de salir dos horas, hago diez kilómetros más con todos y me tiro media hora tomando café, cuando llego a casa son las doce. Para cuando me ducho y estiro, casi tengo que ir a buscar a mis hijas y el resultado es evidente. No he hecho nada. Cuando llegue el fin de semana, ya desconecto de todas las ocupaciones y me relajo algo más.

Como digo, todo va en maneras de ser. Y luego en organizarse o en mi caso “planificarme”. Las cosas no te las trae el viento salvo que te toque la lotería y aún así tienes que jugar para que te toque. Además es el momento, porque como digo, la gente desconecta un poco para esta época y tengo más tiempo. Tengo menos consultas en mi correo, en los foros y algunos de mis pupilos se han tomado unas vacaciones.

Y con el libro nuevo es lo que me pasa. Nadie me ha puesto plazos para terminarlo, pero es en estos momentos cuando tengo que aprovechar ya que me dejan más tiempo. Me he puesto el listón demasiado alto con el primero ya que ha gustado mucho y es lo que quizás me haya metido presión añadida para este segundo. Es muy difícil darle el toque justo para que tenga la seriedad que merece el tema y el toque desenfado de mi estilo al escribir sin que le reste seriedad y a la vez hacerlo más ameno, y que sea muy útil como guía.

Esta semana estoy al más motivado. El viernes me han invitado a una comida con una docena de comensales. El tema será el café y el deporte, organizada por cafés Orús. La comida gira en torno a Carlos Pauner, que nos hablará de su próxima expedición a un ocho mil en septiembre. Entre los acompañantes de mesa estarán el director general de deportes, Álvaro Burrel, algún jugador del CAI de baloncesto y gente relevante del deporte aragonés. Un privilegio para mí y un buen regalo de cumpleaños, ya que el sábado apagaré velas.

Añado a uno de mis enlaces, la página web de ABIMOCHI, un club ciclista de Panamá, del  cual  recibí ayer un correo de uno de sus integrantes. Como digo yo, soy un privilegiado. Sino de qué me iban a escribir a mí desde Panamá. Un saludo

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Qué se le va hacer

Publicado el Julio 13th, 2010 por chemaarguedas | Clasificado en: General |

Ya tengo merendado al Joule y me muevo entre las distintas pantallas como pez en el agua. Aunque ahora estaría más de moda decir como pulpo en el agua. La verdad es que habría que empezar a preocuparse, ahora que España ha ganado el mundial después de los vaticinios de Paul.  Estos son capaces de poner al pulpo como especie protegida y me veo comiendo calamares a la gallega, con lo bueno que está el pulpo.

Esta semana pasada, estrené la nueva rueda con el Joule y la verdad es que es una gozada para los que somos amantes de los datos y el entrenamiento. Lástima que no tenga mucho tiempo en estos momentos, ya que sigo inmerso en el libro nuevo y no puedo perder mucho tiempo en analizar detalladamente los valores que se reflejan en el programa una  vez descargada la sesión de entrenamiento en el ordenador.

Este fin de semana he salido a entrenar sábado y domingo o mejor dicho he salido en bicicleta ya que en estos momentos voy a mi bola. Lo que si me he dado cuenta es que muevo menos vatios y si encima me he echado dos kilos, pues apaga y vámonos. Ayer lunes tenía fiesta y desde un principio había pensado quedarme en casa para escribir y es lo que hice. Salvo la parada a comer y otra técnica para bajar a tomar una caña con gaseosa y desconectar un rato, el resto del día me lo pasé sentado frente al ordenador. Tampoco es que apetezca mucho salir a la calle, ya que hace un calor insoportable. El domingo a las seis y media de la tarde cuando volvíamos a casa, el termómetro del coche marcaba 39ºC y ayer parecido. Hoy trabajo a las siete de la tarde y era el día destinado a salir a rodar un poco, pero al final….más ordenador.

Ya tengo ganas de que llegue agosto y desconectar un rato. Aunque seguiré escribiendo, lo haré con el bañador puesto y a la hora del vermut iré a la piscina a dar buena cuenta.

Ahora que casi vislumbro el final del libro, es cuando miro atrás y hecho cuentas de lo que me ha costado. No sé  con el precio que saldrá a la venta pero en mi caso ya lo he pagado por adelantado y bastante caro. Lo de menos ha sido la parte directamente proporcional como consecuencia de cambiar los pedales por el teclado. Me refiero a mi estado de forma, que no ha sido el más apropiado.

Sin embargo, he pagado otro precio más desagradable y es la marginación por el simple hecho de no poder llevar el ritmo que llevaba… “Antes de” y volver a ser un globero.

Por eso, siempre he dicho que siendo globero se va más despacio sobre las dos ruedas pero quizás  tienes más posibilidades de ir más lejos en otros aspectos y es por la simple causa de que es más difícil mear colonia. Eso hace que los ojos siempre permanezcan abiertos y se puedan ver cosas y detalles difícilmente de ver con los ojos cerrados

Sin embargo, la consecuencia de mear colonia repetidamente es que termina saltando a los ojos y ya se sabe lo que escuece. El acto reflejo es cerrar los ojos y dejas de ver lo que tienes a dos palmos de tus narices.

Pero bueno, también me ha servido para conocer y tratar con gente que merece mucho la pena y no me quieren por lo deprisa que voy ni por lo poco o mucho que se de entrenamientos. El que me quiera que lo haga por ser como soy y no por lo que ando en bicicleta, el tiempo que tengo para entrenar y la marca publicitaria que lleve mi maillot.

Me vais a perdonar que no me extienda y así continúo escribiendo. Por endulzar el ambiente dejo un video desenfadado.

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Vatioman se renueva

Publicado el Julio 5th, 2010 por chemaarguedas | Clasificado en: General |

Esta semana he recibido mi nuevo juguete. Una rueda con el powertap y el Joule 2.0 con el transmisor de frecuencia cardiaca. Vatioman se moderniza. Me llego el miércoles pasado y todavía no he podido estrenarlo. Con un poco de suerte, este miércoles saldré a probarlo.Joule
Desde La Quebrantahuesos, sólo he podido salir dos días en bicicleta. El domingo pasado y ayer. A ver si me voy despejando un poco de trabajo y los turnos me permiten entrenar algo. La primera semana de agosto tengo mis vacaciones de verano. Estoy por enclaustrarme en algún monasterio y concentrarme en escribir el libro, porque cuando no es una cosa es otra. Y para esto hay que centrarse. En agosto, la idea que llevo es madrugar y salir a entrenar todos los días un par de horas como mucho. Llegar a casa y encerrarme a escribir. Como no tengo que trabajar y muchos de mis pupilos están de vacaciones, dispondré de más tiempo.
Mientras tanto haremos lo que se pueda. Como por ejemplo,  este fin de semana se celebraba, “La extrema desértica de Belchite”. Este año incorporaban la modalidad de BTT, el domingo por la mañana. El sábado era una carrera pedestre de 9 kilómetros, el domingo otros 25 kilómetros pedestres y la prueba de 43km de BTT. Mi mujer se apuntó a la carrera del sábado y a la de bicicleta del domingo, a la cual le acompañaría.
La pobrecilla fue a correr el sábado y le salió un poco caro. Mientras se estaba duchando, alguna amiga de lo ajeno, le abrió la bolsa y le quitó su Garmin al que tanto cariño le tenía y sus gafas de sol para correr. El Garmin tenía para ella una importante carga sentimental, más que por lo que costó, por su valía, que no es lo mismo.
Pues nada, espero que nuestra amiga de lo ajeno se gaste la extraordinaria en medicinas.
El sábado me tocó trabajar por lo que no pude acompañarla. Pero el domingo, ahí estábamos. Ella con su flamante bicicleta de montaña, regalo de estas navidades y yo con una bicicleta que me dio mi hermano ya que a él le iba algo pequeña. El mide 1,88cm y yo 1,78. Por lo que a él le viene pequeña y a mí algo grande. La bicicleta hay que verla.
Es marca Gian automatic.  A la vejez, a nosotros se nos caen los dientes y a las bicicletas normalmente las pegatinas. Por lo tanto, algún día fue marca Giant.  Lo de automatic debe venir porque allí donde va, automáticamente todos se me quedan mirando.
Lo mejor sus prestaciones:
Suspensión inexistente, salvo que me diese por hacer alguna en el aire. Todo podía ser.
Frenos específicos y mejor que los de disco. Frenos ahí va ese (AVS), que a diferencia de los ABS, llevan incorporada sonería a la vez que se frena. Siempre que se observe algún obstáculo en la trayectoria o alguien intercepta el camino, al mismo tiempo que tocas el freno, te sale de la boca: ¡Co, co, co,  quita de ahí! (Adjunto documento multimedia, en lo referente a este vocablo maño)

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Por supuesto, los pedales automáticos no se habían inventado en aquella época. Por lo tanto, rastrales y zapatillas de correr.
Salida a las 10h 30 minutos de la mañana. ¡Sí señor! ¡Por fin!, una carrera sin tener que madrugar. Mi mujer estaba mirando en la clasificación del día anterior, a la distancia que tenía a sus rivales, ya que iba cuarta y las tres primeras tenían premio.
Ella me decía:
¡Vete, vete a tu marcha!
A lo que yo le decía:
-Faltaría más cariño, me quedo contigo (puntos extras en la cartilla).
Cuando dieron la salida, tomábamos una curva a izquierdas y una calle lateral nos llevaba al inicio del camino al desierto. Pues bueno, al final de esa calle ya sufría de tortícolis debido a los giros de cabeza, derecha e izquierda, para ver a que lado se situaba mi jefa de filas.
Venga, vamos, pégate, coge rueda, acelera, ven, más rápido, etc., etc., son algunos de los vocablos con los que fui amenizando la salida del pueblo, al mismo tiempo que nos pasaban unos caracoles que participaban en las paraolimpiadas de gasterópodos. Momento en el cuál decidí que si seguía así los cuarenta y dos kilómetros restantes, iba a terminar afónico y con un collarín.

foto Mª Jesús y Eva
Por lo tanto, decidí poner cubiertas en polvorosa y arranqué. A pesar de jugarme unos puntos en mi cartilla conyugal, ataqué a la líder del equipo. Había recibido órdenes de esa neurona que tengo por ahí alterada. Comencé adelantar ciclistas, al mismo tiempo que comprobaba en mis huesos, la importancia de lo que es llevar una suspensión, en este caso la carencia de ella. Si de por sí ya calentaba el sol, con el calentón que me estaba dando, no creo que fuese muy lejos. Recorté mucho y en el kilómetro quince aproximadamente, estaba muy cerca de coger a la cabeza de la carrera; la llevaba a menos de un minuto. Iba una quincena de bikers, pero ya veía que no los iba a alcanzar. Por lo tanto, una vez soltada la adrenalina, aflojé hasta dejar que me alcanzase mi mujer. Me puse a su par y me dediqué a grabar videos, que después de todo no me han servido para nada. Cuando los he ido a montar, no los quiere el programa para colgarlos.
Venía una subida de un par de kilómetros o tres. La mayoría iba andando y en mi caso iba con total comodidad y subiendo muy bien. Al final, tuve que esperar un rato a que llegase ella y lo que nos quedaba era bajada y llano.  En la parte final del recorrido coincidíamos con los que hacían la carrera pedestre. Hace unos años se me ocurrió participar corriendo a pata, y al llegar era una ampolla viviente.
Al final se quedó cuarta y contenta. Una ducha, cervecita con los amigos y a comer con unos compañeros de su grupo 7:45 y hasta otro año. Quiero decir a la prueba, no a los amigos, ¿eh?

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Resaca Quebrantahuesos

Publicado el Junio 29th, 2010 por chemaarguedas | Clasificado en: General |

En mi anterior entrada, podría haberme extendido mucho más pero ya solté buen ladrillazo. Emplearé esta entrada para seguir con la resaca Quebrantahuesos.
Por mi parte, tengo que dar el último empujón a mi libro de nutrición, que muy  posiblemente sea titulado “Alimenta tus pedaladas”. Creo que urge acabarlo, para terminar de aclarar conceptos en el mundo cicloturista, antes de que se me envenene alguien por ahí.
Cuando mi mujer estaba esperando con su grupo para salir en la Treparriscos, un cicloturista le dijo:
-Te importaría hacernos una foto (a él y otro amigo)
Ella accedió amablemente a inmortalizar la escena (nunca mejor dicho, dado el carisma que tomaría el asunto). El joven le dio las gracias amablemente, al mismo tiempo que mi mujer se daba la vuelta para seguir charlando con sus amigas y amigos. Casi al instante, escucha a su espalda (por parte del mismo fenómeno de la foto).
-Me voy a tomar este gel que nos han dado en la bolsa, para antes de la salida.
A los segundos, lo siguiente que escucha es:
¡Qué malo sabe esto!
-Se da la vuelta y al ver lo que estaba comiendo, le dice:
¡Que eso no es para comer!
-¡Puajj, ya decía yo que sabía mal!
En definitiva, cada uno puede interpretar como quiera las instrucciones de uso. De acuerdo que en el sobre pone: Gel precompetición, acción rápida.  Y debajo, precalentamiento para antes del ejercicio.
Pues claro, el mozo que no debe ser un asiduo a las marchas (sino tendría en el cajón del baño un montón de estos sobres), con la temperatura tan baja que había, debió decir, ya verás qué pronto me caliento.
Vamos a ver. Los sobres de Galius sport, por lo general y hasta que no cambien su línea deportiva, son geles para masaje y no para su ingestión. Si te lo tomas, también te puedes calentar, aunque posiblemente tenga efectos secundarios no deseados.
Cuando me lo contó mi mujer, nos echamos unas risas y me parece que ya tengo otra anécdota para el libro, que por cierto está lleno de ellas y creo que así se hará mucho más amena su lectura, aunque independientemente de las anécdotas, contará con todo lo técnico y apropiado para nuestro deporte.

quebranta_150Esta semana pasada, por lo poco que he visto, ya que no dispongo de mucho tiempo, la cosa estaba que echaba humo. Los que se han retirado, los que se han quedado sin salir, los que ni siquiera han recogido el dorsal, los que no se han retirado y de haberlo sabido lo hubieran hecho, los que ….
El año que hice mi primera quebrantahuesos, fue en el 95. La hice con una bicicleta de montaña y me lo pasé en grande. Me costó diez horas y nueve minutos. Pero al terminar, ya estaba enganchado y envenenado.  A la semana siguiente tenía un vacío en mi interior. Ya no tenía sentido mi vida, qué iba hacer ahora, se había terminado la motivación con la que me levantaba por las mañanas. Para que iba a salir en bicicleta, si no tenía nada que preparar. Como digo en un momento de la introducción de “Planifica tus pedaladas”:

Todo lo que me rodeaba cambió de perspectiva. Hasta la rampa de mi garaje dejó de ser rampa. Se había convertido en le Col de Garage. La facilidad para terminar hablando de ciclismo era sorprendente. Me daba igual el tipo de interlocutor que tuviese al lado.”

Mi tío criaba canarios por aquel entonces y de haber criado Buitres (lo más parecido al quebrantahuesos) le hubiese comprado uno para tenerlo en casa. Cualquier cosa que me relacionase a la marcha, era para mí una motivación.
Todo esto hasta  que vuelves a motivarte pensando todo lo que vas a entrenar al próximo año, los cambios que vas a realizar en la bicicleta y sobre todo, porque te vas a quedar hecho un tirillas y vas a subir los puertos como los ángeles. 
Ahora si me encuentro con algún conocido y me dice que estoy delgado…no digo nada en especial. En los inicios cuando algún conocido te decía que estabas delgado, te faltaba tiempo para soltarle:
-Es que estoy preparando la Quebrantahuesos.
Ibas a la farmacia a por un antigripal, y le soltabas el rollo de que quizás estabas flojo de defensas, porque estabas preparando la Quebrantahuesos.
Tenía una boda o comunión y pobrecillo al que me tocase en suerte en la mesa. Me daba igual, sexo, edad y condición social. A mitad de banquete ya tenía el tema de conversación sacado: la quebrantahuesos y mi preparación para ella.
Yo creo que en aquellos años, en caso de haber sufrido alguna desgracia, nunca me hubiesen dado por muerto, ya que era imposible dar un encefalograma plano. Seguro que  en el mismo hubiesen aparecido figurados el Somport, el Marie Blanque, el Portalet y Hoz de Jaca.
En definitiva, aquello era motivación. Y la quebrantahuesos de este año, me ha traído muchas similitudes con aquel segundo año, salvo por una cosa y además con un agravante.

Rodeado de ilustres

Rodeado de ilustres

En mi segunda quebrantahuesos, el sábado anterior a mi gran cita, al ir a subirme en la bicicleta, me resbaló el pie al ir a meter la cala, con tal mala suerte que yo mismo me clavé el plato grande en el tobillo izquierdo. En eso que me dijeron:
-Llevas sangre en el calcetín.
Cuando me lo bajé, catástrofe. Tenía una brecha enorme y me había llevado hasta carne del tobillo. No había teléfonos móviles, no llevábamos coches, estábamos lejos de una población y en carretera de tercera. Tuve que ir pedaleando veinte kilómetros, a ratos con una pierna, con un dolor horrible…
Cuando llegué al centro de salud, sólo tenía una pregunta para la médico de guardia. ¿Usted cree que podré salir en bicicleta el próximo sábado?
La colega debía pensar que además del corte, me debía haber dado un golpe en la cabeza, porque no debía estar en mi sano juicio. Me vinieron a buscar, me fui con mis ocho puntos de sutura y por la tarde estaba de nuevo en urgencias por los dolores que tenía en la pierna.
El lunes tuve que ir al médico de la federación y me retiraron la licencia hasta que no me diesen el alta. Me dijeron que ni de coña iba a poder salir el sábado, porque además todavía llevaría los puntos.  
El jueves por la tarde acudí de nuevo a la clínica y a la médico que estaba allí, le expliqué lo que me había preparado y que me tenía que entender. Me vendó el tobillo a base de bien, por si me daba algún golpe, y me devolvió la licencia. Me dijo que como me ocurriese algo, se le caía el pelo, por lo que tuviese mucho cuidado.
El viernes cuando acudí al hotel que habíamos cogido, subía por las escaleras cojo y no se me veía el hueco de la zapatilla de lo hinchado que llevaba el tobillo. Esa noche ya hacía frío.
El sábado por la mañana, salimos con sol y frío, a la altura de Villanúa, veíamos bajar pelotones de gente que se daban la vuelta. En el grupo donde iba, hubo gente que se daba la vuelta y yo no entendía cómo había gente que se daba la vuelta después de estar todo un año entrenando para la quebrantahuesos. Yo, que además iba como iba, como arrugarme por el mal tiempo. En Somport  había 2ºC, llovía y caía aguanieve. La bajada del Somport helados de frío y lloviendo. Los que pinchaban no podían cambiar la cubierta porque no sentían las manos de frío. Luego mejoró algo el tiempo, y aunque malo, no como lo de este año. Al final acabé en 8h 30 minutos y los puntos de sutura en lugar de llevarlos 8 días, los tuve que llevar 21 porque no me cicatrizaba después de lo que hice.
Gracias a esta marcha, me enganché a la bicicleta y ahora ésta forma parte de mi vida, la bicicleta y la quebrantahuesos. Pasas de la pasión al enamoramiento y luego a un amor eterno.
Algo tendrá cuando ya no sólo es territorio cicloturista. Profesionales, ex profesionales, aficionados y competidores, quieren tener un tiempo de referencia en su carnet de ciclista.
Pero ante todo, respeto a los que se han retirado, los que se han quedado sin salir, a los que ni siquiera han recogido el dorsal, los que no se han retirado y de haberlo sabido lo hubieran hecho, los que ….Cada uno tendrá un motivo, que se compartirá o no, pero que ante todo hay que respetar.

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