Con rapidez y chispa, como no podía ser de otra manera nos ponemos en formación con la bandera de Sportravel presidiendo la foto, una estampa para el recuerdo de todos nosotros, gente de todo tipo, ex deportistas, deportistas en activo, amas de casa, doctores, pluriempleados, redactores, hombres de justicia, en definitiva afortunados de poder estar viviendo una de las experiencias de superación mas complejas en la lista de los retos.Llega el momento en el que las letras del dorsal hace que el grupo se disgregue, besos y abrazos cogen el protagonismo con el deseo de buena suerte por bandera. Poco a poco la hora H se acerca, cada vez falta menos y los nervios me embargan, cosa que no me había ocurrido en el New York marathon del año pasado. ¿Sera por el auto-lastre de la presión? ¿Sera por verme en condiciones de afrontar el reto? Dejamos la bolsa en el guardarropa y con un pequeño chubasquero ZIRAUNA de ciclismo como abrigo, que terminará en la beneficencia, nos ponemos al trote camino de la salida entre miles de participantes que quieren llegar del mismo modo que nosotros de cara a ocupar un puesto de privilegio pese a existir letra que marca el orden. Solo quedan diez minutos y llega la hora de separarnos, mucha suerte es de nuevo la frase repetida hasta la saciedad con apretón de manos incluida. El mister y Toñin entran el el cajón A y yo me adentro en el B en el que ya están colocados cientos de colegas, como en todo evento los caraduras aquí también tienen su minuto de protagonismo e intentan saltarse el orden y colarse en el cajón que no corresponde con la letra de su dorsal.Nervios y mas nervios, todo está preparado, camiseta de tiras y pantalón diseñados para la ocasión con los colores de la
bandera germana, gps en la muñeca izquierda, pulsera con los pasos a ritmo de 2:45:00 en la muñeca derecha, dos geles, mis inseparables Oakley y zapatillas Saucony Fastwitch 5. Con todo eso ya estoy listo, apuro los últimos segundos antes del pistoletazo intentando visualizar pese a la distancia a uno de mis ídolos deportistas como es el gran Gebre. No ha sido posible y cada uno a su reto. Cuanta super élite en la salida y yo popular junto a ellos.Tres, dos, uno y a correr. Gente a patadas y yo adelantando por la derecha incluso sorteando vallado de cara a no perder en el primer kilómetro tiempo que luego me va a costar recuperar. Cojo rumbo crucero y desconecto del mundo que me rodea, solo pienso en no perder la concentración y suicidarme como por desgracia es habitual en mí cada vez que me pongo un dorsal. Esto va bien, repite una y otra vez mi subconsciente mientras la cuenta atrás kilométrica es ya realidad, es lo único que me preocupa y estoy convencido de que lo puedo conseguir. Paso y me pasan, sin definir un grupo claro, por momentos dudo en que hacer. Quieto, quieto, a lo tuyo, todavía no es el momento.
La teoría la llevo aprendida al dedillo, solo me falta ponerla en practica y que las fuerzas me acompañen. Todo va bien.
De golpe y porrazo el infortunio, parado a mi derecha me encuentro a Martin:
- ¿Que pasa Fiz?
- Jodido Belo, la pata.
-No me jodas mister, vamos vamos.
-Dale Belo que vas de puta madre.
Mi cuerpo reacciona poco a poco y asimila paulatinamente el desgraciado subidón de adrenalina que ha supuesto vivir una situación que no te esperas y que te desagrada emocionalmente, digeriendo todo esto sigo escuchando los ánimos cada vez mas lejos que me manda el mister. Motivación y mas motivación pero sigo sin olvidarme del control. Al fondo atisbo la presencia de mi mujer y de super Juani, la única espectadora que gasta mas calorías que cualquiera de los participantes. Me acerco a ellas y me animan como si fuese el primero, motivación y mas motivación, pronto llega la primera gran referencia.
Paso la media con un buen tiempo y con las patas en ebullición esperando la orden del cambio, todavía no es el momento pero llegará en breve, agua y geles al caldero, necesito energi. Los kilómetros van pasando y cada vez falta menos, un grupo, necesito un grupo. Este no tarda en llegar, además con toque emocional, un padre coraje empujando con el abdomen la silla de tres rueda de la criatura, navega a menos de 3:50. Incrustado en este grupo un paisano de Hernani que puede ser mi salvación, llega la hora de la verdad y de demostrar cual es el sitió de cada uno. La alegría solo dura hasta el 36, donde como si del Tourmalet se tratase, una tremenda sensación de vacío se apodera de todo mi cuerpo, vuelve el momento agua-gel de la salvación, todo es ya poco. Mi cabeza quiere pero las patas no pueden, sensación de impotencia fisica, acortamiento y pronunciada cojera, menos mal que la cabeza quiere más.
Esto no puede terminar así, repito una y otra vez.
Llega la recta final, la puerta de Brandenburgo es la referencia, aunque cada vez parece que está más alejada. Último esfuerzo, atravieso la puerta y el arco de meta ya es realidad, el crono corre y la referencia máxima de las 2:48:00 no hay que superarla, sprint final y a por todas. La sensación de flaqueza es diferente a la que he podido vivir durante mi vida profesional como ciclista, cuando vas reventado en bici el dolor de piernas y muscular es mas agudo y por no haber golpeo la recuperación posterior a la recuperación es mas rápida.
Bukatu da, se ha terminado, finish. 2:47:32 . Cojonudo pero no.
Mi cuerpo siente una liberación de presión, lo he terminado. Pese al calor reinante me tapo con la pancarta de propaganda que nos da la organización y me cuelgan la medalla. Otra más para la colección, la miro una y otra vez reconociendo el rostro del gran Baldini grabado en una de sus caras. Camino como deambulando por una calle a ciertas horas nocturnas en busca de mi guardarropa, con la primera persona conocida que me tropiezo es con Albert Caballero, me siento a su lado y comentamos la jugada. Mi primera lectura no es muy positiva que se diga ya que mi intención dentro del ajuste de las últimas semanas era de acercarme a las 2:45, Albert me comenta que esta muy bien y a él se le nota satisfecho del trabajo realizado. Ahora mi máxima preocupación es saber donde está el mister, saco el teléfono e intento ponerme en contacto con él sin éxito, llegan Toñin, Boada, Roberto y compañía y como no podía ser de otra manera cada uno comenta su película particular. El tiempo pasa y ni rastro de Martín, cogemos el petate y Roberto y yo vamos a la tribuna principal en busca de nuestras familias con la intención de ver la llegada de las chicas. El calor es ya insoportable, me recuesto en la grada y me quedo dormido, que no le sorprenda a nadie porque esto es muy normal en mí. Mario pasa en primer lugar, tras unos minutos de espera, Juani con su show particular pone a toda la grada en pie, alguien viene, termino de despejarme del todo cuando veo entre la animación estelar del publico entrar a Churrukova,
Amaia y con ellas de las mano a Martín. 4H16min han tenido la culpa y el mister con ellas, seguro que nunca ha estado tanto tiempo con las zapatillas de competi puestas. Grandísima lección de pundonor y de deportividad el terminar una maratón en la que tenía pensado bajar de 2h25min de éste modo. Ya está, hemos finalizado todos.
No todos los días un popular tiene la suerte de participar en una prueba donde se bate un record del mundo, record que seguro no tardará en ser superado por la nueva hornada de corredores jóvenes que se están especializando en la disciplina.
Carretera y manta hacia el hotel, que hay que ver el mundial de fondo en carretera profesional de Dinamarca en el que hay posibilidades con Freire.
Tras la llegada al hotel saludos y abrazos con los esforzad@sde la ruta y primeras impresiones ya en frío con Fiz, que me comenta que se ha resentido del soleo, pero que iba muy bien, eso me tranquiliza.
El sueño me vuelve a vencer durante unos minutos pero soy capaz de despertarme para ver los últimos kilómetros de la carrera. Todo va sobre lo previsto y huele a sprint con muchos gallos, dicho y hecho, enfilan la recta de meta y de donde no había hueco aparece la figura inconfundible de Cavendis para llevarse con todo mérito el oro. Oscar lo ha intentado y no ha sido posible, posiblemente en uno de sus últimos cartuchos de cara a conseguir de nuevo el oro mundialista. ¿Para cuando el Príncipe de Asturias para Oscar?
Sin tiempo para mucho, vestirnos y a cenar codillo (plato típico) con toda la expedición vitoriana. El buen humor y la cerveza no es suficiente para derrotar al cansancio, el Belo con el resto de la manada se retira.