Llegamos a París ¡por fin! Y con la última etapa del Tour de Francia toca hacer balance, pasar revista y someter a examen a los equipos y a los corredores más destacados. Antes de todo eso, de entrar en materia propiamente dicha, no puedo dejar pasar la oportunidad que brinda este último día de Tour para daros las gracias a todos por el gran seguimiento que, “desde arriba” me han comentado que ha tenido el blog. No podéis ni imaginaros la ilusión que hace ver que el trabajo duro de cada día tiene tanto seguimiento, tanto en visitas como en comentarios con los que se ha fomentado el debate sano y parlamentario entre vosotros gracias a las entradas con opiniones diarias y comentarios. De verdad ¡GRACIAS! Por haber estado ahí acompañándonos en esta dura peregrinación hasta París, que no solo ha sido exigente para los ciclistas, también a nosotros se nos ha hecho dura. Así que, dicho esto y avisándoos de que, aunque el Tour acabe, este blog no lo hace, y espero seguir leyéndoos por aquí. ¡Pasaré lista! Ahora de momento, toca examinar a los equipos:
ASTANA
No solo son los grandes triunfadores del Tour por la victoria de Alberto Contador, que se presuponía al comienzo de la ronda gala por ser el gran favorito y haber cumplido las expectativas que sobre él planeaban. Alberto ha cumplido y con creces en un Tour marcado por la polémica en la que se ha visto envuelto por las discusiones del juego limpio. Su decisión de parar al pelotón en Spa, con la ayuda de Cancellara dejó entrever su peso dentro del pelotón y, realmente, ha manejado la carrera como ha querido, salvo la contrarreloj final en la que nadie, ni él mismo, esperaba sufrir tanto para terminar de zanjar su victoria en el Tour. Pero así saben mejor los triunfos. Alberto llegaba al Tour de Francia con un equipo hecho para él, sin la presión psicológica a la que le sometió Armstrong el año pasado ni el rebote de que le cayera un amarillo casi del cielo por la expulsión de Rassmusen como en 2007. Nunca lo ha tenido fácil y frente a todas esas dificultades, Alberto no solo ha crecido si no que se ha hecho más fuerte. Sacaba rabia y motivación frente a todas las adversidades para mostrarse prácticamente intratable. Eso no ha sucedido en este Tour en el que todo, al menos por parte de su equipo y de la situación con la que se presentó en Rotterdam era totalmente favorable al madrileño. Aún así ha sabido manejar la carrera permitiéndose incluso no disputar una victoria tan sabrosa como la del Tourmalet. Allí se ganó el aplauso que el público francés le había quitado en la etapa de Luchon al no esperar a Andy Schleck. Se le tachaba hasta ahora de egoísta y en esta ronda gala ha demostrado su carácter más caballeroso. Pero además del tercer Tour, el Astana puede sacar muchas más cosas positivas de la carrera. Desde que se formó el equipo en enero ha sido objeto de críticas por su supuesta inferioridad respecto al resto de escuadras y cuando han tenido que demostrar su valía lo ha hecho. Han dado de sí mucho más de lo que se esperaba, especialmente Dani Navarro, Paolo Tiralongo y Vinokourov que, tras alguna pequeña polémica por su supuesta independencia respecto al carro del que tenía que tirar, ganó una etapa y también ayudó en montaña. Salen reforzados como equipo después de haber dado mucho más de lo que se esperaba de ellos.
SAXO BANK
Solo les ha faltado ganar el Tour de Francia. Han sido el equipo más fuerte y más consistente. Dos victorias de etapa más que preciadas, las de Morzine Avoriaz y la del Tourmalet. Concedidas, regaladas, disputadas o no, el nombre de Andy Schleck quedará impreso para la posteridad en ambas llegadas, especialmente la del Tourmalet, en la que esa misma llegada solo se había celebrado en una ocasión, en 1974, con victoria de Danguillaume. A esas dos hay que añadir los dos triunfos en las etapas contra el reloj de Fabian Cancellara, su espléndido rendimiento, como no se esperaba menos, en la etapa del pavé guiando a Andy y su trabajo, tanto el del suizo como del resto del equipo, desde O’Grady a Sorensen pasando por Fuglsang, Breschel… en las jornadas donde decidieron endurecer la carrera. Andy Schleck ha rozado la perfección, llegó a tocar el cielo con la punta de los dedos en la crono de Pauillac donde a punto estuvo de desvestir a Alberto Contador del maillot amarillo. Ha peleado, lo ha dejado todo, hasta la cadena, para acabar siendo segundo. Solo un ‘pero’ para el luxemburgués, la prólogo de Rotterdam. Allí empezó a perder el Tour, al igual que en la etapa de pavé, donde su hermano, su compañía y ayuda en carrera, se llevó otro pedazo de una posible victoria. Su progresión es más que evidente y el año que viene volverá mucho más fuerte, más maduro y habiendo mejorado, seguro, en contrarreloj. El equipo, de diez.
EUSKALTEL – EUSKADI
Se quedaron con la miel en los labios de aparecer en la foto del podium, una imagen que hubiera sido histórica para el equipo y necesaria, más que vital para el futuro más cercano de la escuadra. Pero a pesar de que Samuel Sánchez no aguantó la tercera posición de la general, apenas se les puede reprochar nada. Comenzaron a contrapié con los abandonos de Juanjo Oroz y Amets Txurruka, dos bajas, especialmente la segunda, más que sensibles de cara a dar presencia al equipo en las escapadas de las jornadas montañosas y con opciones de llevarse el triunfo. No han luchado por victorias parciales pero han hecho una gran clasificación general que ahora, en caliente, sabe a perdedor, por ser la medalla ‘de chocolate’, pero que significa un paso adelante más en la historia de la estructura de Miguel Madariaga. Se ha echado en falta, sin embargo, más protagonismo por parte de Egoi Martínez. Después de un Tour espectacular el del 2009 dejó el listón muy alto y no ha conseguido superarlo.
RADIOSHACK
Un triunfo de etapa a cargo de Sergio Paulinho es, cuanto menos, decepcionante para el equipazo que el RadioShack presentaba en la línea de salida de Rotterdam. Empezaron el Tour de la mejor manera posible, con Lance Armstrong marcando el mejor tiempo de los favoritos y autoseñalándose como el rival de Contador, estaba vez totalmente desenmascarado, en otro equipo y con ocho hombres de una calidad brutal a su disposición. Pero pronto la edad le pasó factura cuando la carretera se empinó y el americano se dio cuenta de que su tiempo de jugar a dar pedaladas ya había pasado. Desde ese momento, el equipo y él mismo tuvieron que cambiar el ‘chip’. Complicada empresa para un hombre al que esta carrera se lo dio todo, pero consiguió modificar su mentalidad y tratar de buscar etapas. El final en Pau, idóneo para los aventureros, fue su gran día pero nada pudo hacer ante la velocidad de Pierrick Fedrigo. En cuanto al rendimiento general del equipo, Paulinho salvó los muebles con el triunfo en la décima etapa, una victoria que sabe a poco viendo el enorme potencial del equipo. Se quedó en eso, potencial, porque ni Leipheimer estuvo al nivel que se le esperaba. El mejor en la general fue Horner, que aguantó hasta donde pudo, que no fue poco en montaña para dar al RadioShack un décimo puesto en la general y terminar de coronarles como el mejor equipo de la carrera en la despedida de Lance Armstrong del Tour de Francia.
CAISSE D’EPARGNE
Marcharse sin una victoria de etapa después de dos años consecutivos levantando los brazos en al menos una ocasión sabe a poco, especialmente para el actor principal, Luis León Sánchez. El equipo de Unzue necesitaba este año dejarse ver en el Tour más que nunca debido al fin del patrocinio y la búsqueda de nuevos sponsors que den continuidad al proyecto del técnico navarro. Tampoco han entrado en el top-ten de la general final, otro objetivo de propio ciclista murciano que este año se imponía a sí mismo un punto de inflexión para saber si de verdad vale para disputar una gran vuelta por etapas y no ha dado las sensaciones que indiquen que así vaya a ser. Los puertos largos y duros se le atragantan a Luisle y no se puede hipotecar una carrera a un objetivo tan utópico como sin solidez. Aún así, el Tour del ciclista de Mula no ha sido malo. Ha estado con los mejores hasta casi el final de los puertos, si bien es cierto que este Tour no se ha caracterizado precisamente por los ataques, pero sea como fuere, Luisle ha estado delante y su 11º puesto así lo dice. Otro de los hombres que más se ha dejado ver ha sido Rubén Plaza. Por fin el valenciano debutaba en el Tour de Francia al volver a la primera plana de la que nunca debió de desaparecer. Y en su debut firma un 12º puesto, magnífico, como su escapada camino de Pau donde acabó segundo junto a su compañero Moureau. El veterano francés se unió a la fiesta del ciclismo galo y también fue protagonista en aquella etapa y hasta ha llegado a pelear por la clasificación de la montaña acabando en segunda posición. Con todo, se marcharon de París con las ganas de dejar ver el maillot negro entrando victorioso en una de las 21 metas de la ronda gala.
RABOBANK
Un tercer puesto en la clasificación general lo cura todo. Lo olvida todo. Pero no puede borrar la sensación de que el Rabobank tenía en su mano la llave para haber sido más protagonista y haber tenido más presencia en carrera de la que finalmente ha tenido. En la etapa del polémico parón, el primero, de Spa, los holandeses pudieron haber tirado de ambición junto al Caisse d’epargne, pues rodaban en cabeza con Gesink y Menchov, los únicos “favoritos” que se salvaron de las caídas aquel día. Pero acabaron haciendo caso de Cancellara y les pudo el conformismo. Después la montaña dictaría sentencia y seguro que en más de una cuesta se arrepintieron de aquello porque podían haber distanciado a todos los rivales y haber cogido el maillot amarillo al menos en las primeras etapas alpinas. Menchov, como siempre, estuvo en la pelea. Sin alardes ni exhibiciones, como acostumbra. Pasito a pasito hasta llegar a la contrarreloj, donde se salió para arrebatar a Samuel Sánchez el tercer cajón y aparecer en las fotos de los podiums de las tres grandes vueltas. Se esperaba mucho más de Robert Gesink y de Lars Boom, pero sobre todo, se esperaba muchísimo más de Óscar Freire. El cántabro ha estado cruzado en este Tour. Nunca ha llegado a encontrar una buena colocación en los sprints y apenas ha asomado en los puestómetros de las llegadas masivas hasta el último de París.
KATUSHA
La buena nota que se lleva el Katusha del Tour pasa por las piernas de Joaquim Rodríguez. El catalán ha vuelto a demostrar una vez más, y ya son unas cuantas este año, que el equipo ruso no se equivocó al desembolsar buena parte de su caja fuerte en su incorporación. Se esperaba con expectación su debut en el Tour de Francia y Purito ha cumplido incluso dando mucho más de lo que se podía esperar. Octavo en la general y, lo más importante, su victoria de etapa en Mende lo reivindican. El triunfo que consiguió en aquella duodécima etapa fue a base de fuerza, coraje pero también inteligencia, porque no recibió concesiones por parte de Contador cuando atacó en la subida final y fue capaz de batirle en la línea de meta. Del resto, Kolobnev se dejó ver en las escapadas. Poco más. Decepcionaron, y mucho, Vladimir Karpets y Serguei Ivanov. A Mc Ewen le enterró la mala suerte y el relevo generacional y nada pudo hacer en los sprints por ni siquiera asomarse a la punta de velocidad de Petacchi y Cavendish.
FOOTON - SERVETTO
Se presentaron en Rotterdam sin nada que perder y con todo por ganar y así ha sido. De los nueve corredores que partieron solo cinco han llegado a París, siendo el equipo con más retirados en un Tour donde apenas se han colgado dorsales antes de tiempo. Pero esto es simplemente un número, una anotación que no hace justicia del notable Tour que han hecho los chicos –ni siquiera se les puede caracterizar de ‘hombres’- de Matxin. Prácticamente todos eran debutantes y han cumplido con creces dando incluso más de lo que se esperaba de ellos. Tuvieron la mala suerte de que el primero de los cuatro abandonos que han sufrido fue el de Manuel Cardoso, el hombre quizá con más ‘chispa’ y talento para anotarse una victoria de etapa pero en este Tour hemos sido testigos de la confirmación que las buenas prestaciones de Rafa Valls en el comienzo de temporada no fueron cosa de un día. El ciclista valenciano ha sido una de las grandes sorpresas de la ronda gala y se avecina como uno de los hombres llamados a ser el futuro generacional del ciclismo español. Hasta dónde puede llegar es todavía una incógnita, pero su segundo puesto en la primera llegada en alto del Tour no se lo quita nadie. Logró aguantar su punto de forma también en los Pirineos y se dejó ver camino de Ax3 Domaines. Balas de fogueo pero, a la vez, importantes detalles que dejan entrever un futuro alentador. También debutó en el Tour Arkaitz Duran del que se esperaba que llegara un poco más lejos en montaña o tuviera presencia en las escapadas, al igual que Eros Capecchi. Ninguno de los dos lo consiguió, pero ambos llegaron a París.
CERVÉLO TEST TEAM
Pobre rendimiento pero de buen partido. Carlos Sastre, como se esperaba, pronto acusó el fuerte ritmo de los favoritos, claramente superiores a él pero frente a la edad, que no perdona, el abulense sacó casta y calidad, que de eso anda sobrado, para buscar sus opciones conocedor de sí mismo mejor que nadie. Tuvo protagonismo a base de intentos desde lejos, de no parar cuando Samuel Sánchez se cayó a favor del ciclismo atacante y lejos del ‘fair play’ instalado en el pelotón. Lo intentó, y por ello poco cabe reprocharle. Lástima que no fuera capaz de coger las escapadas buenas que llegaron a meta en las etapas montañosas. Aún así, el Tour del abulense no ha sido malo, sobre todo porque él ha rendido al máximo al contrario que el pasado año y por ello nada tiene que reprocharse. Les faltó rascar victoria de etapa con Thor Hushovd, claramente superado por Cavendish y Petacchi. Nada pudo hacer el campeón noruego en los sprints ni siquiera para conseguir puntos que sumar a la clasificación de la regularidad de la que partía como favorito y que sorpresivamente le arrebató el veterano sprinter transalpino.
LIQUIGAS-DOIMO
Como equipo, la decepción más grande del Tour de Francia junto al RadioShack. Ivan Basso era la gran incógnita de la ronda gala después de un Giro agotador y fatigoso. Se esperaba con expectación su rendimiento en julio para saber si había recuperado los esfuerzos de la ‘corsa rosa’ y pronto, demasiado pronto se pudo comprobar que no. No solo él, también su gregario de confianza, Sylwester Szmyd acusó los esfuerzos del mes de mayo y apenas se vio. Tampoco hizo falta, porque ni siquiera Kreuziger, que había preparado a conciencia este Tour ha sido protagonista. Llegó más lejos que Basso en montaña pero no fue capaz de aguantar el ritmo de los grandes favoritos. Acaba noveno, un resultado que le satisface, pues sus objetivos pasaban por entrar en el top-ten. Un resultado pobre para un equipo tan potente al que solo se le ha visto a base de escapadas por parte de Daniel Oss, Kristian Koren y Kuchynski.
BMC RACING TEAM
La edad y los esfuerzos previos no perdonan y este año lo ha podido comprobar mejor que nadie Cadel Evans. Ya el año pasado se despidió prematuramente de la lucha por el podium y esta vez ha sido igual a pesar de haber vestido el amarillo. Del cielo al infierno en menos de un día. Lejos quedan sus gloriosos tours en los que amenazaba siempre con arrebatar el amarillo en las cronos finales, cosa que nunca llegó a suceder y que tampoco parece que volverá a repetirse. Como equipo decepcionó también, pues Burghardt, Morabito, Hincapie, Bookwalter y Ballan no rindieron al nivel que se les esperaba, especialmente los dos primeros después de sus exhibiciones en la Vuelta a Suiza. Llegaron demasiado pasados de forma al Tour de Francia y pronto empezó a descender su pico de forma tan espléndido allá por el mes de junio. De Hincapie y Ballan, sobre todo por su experiencia también se esperaba más y luego apenas pareció que el 3 de julio se colgaron un dorsal en Rotterdam.
HTC-COLUMBIA
Triunfadores y derrotados casi a la par. Se podría decir que salen más victoriosos que perdedores. Los objetivos principales del HTC-Columbia pasaban por sumar el mayor triunfo de etapas al sprint y así ha sido. El Tour ha visto resucitar al Mark Cavendish de las grandes tardes que año pasado avasallaba a sus rivales. El británico ha ganado incluso sin su lanzador, Mark Renshaw, del que tanto se hablaba que era pieza fundamental y casi única de sus victorias. Cavendish ha demostrado en esta edición del Tour que no es así y además ha conseguido reponerse tras un inicio de temporada aciago. Ha salido del túnel más reforzado que nunca. Pero, por otra parte, las aspiraciones de hacer una buena general han hecho aguas. Tony Martin acudía con la lección aprendida del año pasado después de que llegara un tanto pasado de forma. Parecía que llegaba con el punto justo para afinar en carrera y llegar a su mejor momento en los Alpes y aguantaría en las montañas pero pronto se vio que no iba a ser su año. Igual que Rogers que, después de imponerse en California y Andalucía, el equipo tenía puestas sus esperanzas en él para la general. Ninguno de los dos ha cumplido pero se llevan el gran premio de consolación de cinco victorias de etapa y la resurrección de Mark Cavendish
SKY
Sin llegar a ser decepcionantes, sí que se esperaba más del Sky. El que no se salva de la quema es Bradley Wiggins. Después de su magnífico Tour del 2009 se presentaba en esta edición como uno de los grandes candidatos al podium y ni siquiera lo ha olido en un año que centró casi en su totalidad en la ronda gala, pues al Giro acudió con el objetivo de prepararse para el mes de julio. Está visto que al inglés le salen mejores carreras cuando no las prepara, pues de la misma forma acudió al Tour del año pasado y acabó en cuarta posición. Enseguida se vio que el Wiggins del año pasado no se iba a ver en este Tour, ya en los Alpes era incapaz de aguantar el ritmo y los Pirineos, lejos de servirle para resurgir terminaron hundiéndole más. Absolutamente desaparecido, al igual que Thomas Lökvist. Ni en escapadas ni en llegadas de pequeño grupos, ni en alta ni en media montaña. No se ha visto al sueco en ningún terreno, casi parece que ni siquiera ha corrido. Flecha y Boasson Hagen han salvado el puestómetro y la presencia en escapadas y Geraint Thomas se dejó ver en la montaña de la primera semana pero los Pirineos se les hicieron largos. El primer Tour del rico equipo inglés se salda con un “Necesita mejorar”.
LAMPRE – FARNESE VINI
Dos victorias de etapa y el maillot verde es mucho más de lo que se podía esperar no solo de Alessandro Petacchi en su regreso al Tour de Francia si no de todo el equipo Lampre. Los dos sprints en los que el sprinter de La Spezia se impuso fueron en el arranque del Tour, cuando Cavendish aún no había encontrado su golpe de pedal y se aprovechó de los malos momentos por los que atravesaba el británico. La primera victoria de Petacchi fue merced a una caída que eliminó precisamente a Cavendish y también a Freire, al estilo de la archiconocida de Suiza que provocó el gran incidente que después dejaría fuera del Tour a Boonen y Haussler. Bien es cierto que con ellos, probablemente Petacchi no hubiera sido tan protagonista pero ha sabido aprovecharse de esas ausencias y sacar el mayor partido posible de las idas y venidas de Cavendish. Oportunista pero también merecido ganador del maillot verde de la regularidad que peleó hasta el último día con Thor Hushovd y que demuestra que su tren todavía sigue siendo veloz. Damiano Cunego se marcha sin una victoria de etapa que otro año más se le resiste. Y no ha sido por no pelearla. Ha estado atento a las escapadas importantes en las etapas de montaña y ha probado suerte en prácticamente todas. Tendrá que esperar, al menos un año más. El resto, según lo esperado: Bole y Gavazzi se han encargado de trabajar para Petacchi, al igual que el joven Malori, el farolillo rojo de este Tour que en su debut ha conseguido ya su carnet de ciclista llegando a París.
QUICK STEP
Balance más que positivo el que pueden hacer los belgas de este Tour de Francia. Dos victorias de etapa a cargo de Sylvain Chavanel, portador también del liderato en las dos mismas jornadas. Pineau batiéndose por el maillot de la montaña en la primera semana y media de carrera y una presencia constante, casi diaria, en las fugas protagonistas de cada día. Solo faltó coronar el pastel con la guinda de Carlos Barredo en la mítica etapa pirenaica, la misma que tuvo a Armstrong escapado y donde el asturiano se mantuvo cuarenta kilómetros en fuga con una intentona desde lejos en solitario en la parte final. A un kilómetro de la meta fue neutralizado el bravo corredor asturiano. Derrota en caliente pero que sirvió para limpiar la fea imagen de su trifulca con Rui Costa en la sexta etapa.
OMEGA PHARMA – LOTTO
La quinta plaza de Jurgen Van den Broeck es más de lo que se esperaba del Omega en este Tour. Dani Moreno también se dejó ver en montaña con los mejores y peleó por aguantar con ellos hasta el final. Tras su bonito Giro, se esperaba más de Matthew Lloyd, pero como a Ivan Basso, los esfuerzos se acaban pagando. Cumplieron con nota, a base del quinto puesto en la general y presencia en las escapadas.
GARMIN – TRANSITIONS
Cara y cruz en un mismo equipo. El en Tour con menos abandonos de la historia no podía faltar como cabeza de lista el de Christian Van de Velde. Definitivamente está gafado en este año que también le vio caerse en el Giro de Italia donde salía con grandes aspiraciones para la general y tuvo que aplazarlas al Tour de Francia. Quedan pospuestas de nuevo, igual que las de Tyler Farrar. Sin victoria de etapa, caído, con lágrimas y heridas se marchó de Tour antes de tiempo en sprinter norteamericano. La cara del equipo la puso Ryder Hesjedal, una de las grandes sorpresas del Tour. Aguantó en montaña y acabó séptimo convirtiéndose en el nuevo descubrimiento del Garmin para las lucha por la clasificación general en la ronda gala durante los próximos años. Millar y Zabrisikie no cumplieron como se esperaba de ellos y Julian Dean salvó los últimos sprints. De lanzador a sprinter de primera fila pasó tras la retirada de Farrar y cumplió con dos segundos y un tercer puesto.
BBOX BOUYGUES TELECOM
El gran Tour del ciclismo francés vino encabezado, con permiso de Chavanel y Pineau, por el Bbox Telecom. Voeckler y Fedrigo alargaron la fiesta con dos victorias de etapa consecutivas que encumbraron al equipo y les hicieron a ellos aún más grandes. Confirmaron que sus triunfos el año pasado no fueron flor de un día ni fruto de la casualidad. Pero además de eso, Anthony Charteau devolvió el premio al mejor escalador al ciclismo galo que no lo veía desde los brillantes años de Richars Virenque. Un Tour más que completo para el Bbox Telecom
MILRAM
Por debajo de lo esperado rindió el Milram en el Tour de Francia. Se esperaba mucho más de Gerdemann, que ni asomó en montaña con los mejores, ni buscó sus opciones en escapadas. Completamente desaparecido el alemán, tampoco el resto del equipo levantó cabeza. Ni Fabian Wegmann ni Nikki Terpstra mostraron su habitual perfil batallador. Tampoco Gerald Ciolek se dejó ver apenas en los sprints.
AG2R-LA MONDIALE
Una victoria de etapa y muchísimo protagonismo. Más que un buen resultado el del ag2r-La Mondiale. Riblon les dio la gran alegría en la primera etapa pirenaica con una victoria de prestigio para el equipo. Recuperaron a Rinaldo Nocentini, el gran protagonista de la escuadra el año pasado después de su rotura de pierna a principios de año. Bastante ha hecho el italiano con llegar hasta París y tontear en alguna jornada con las escapadas. La gran decepción del equipo puede ser la de Nicolas Roche, de quien se esperaba al menos más protagonismo y apenas se la ha visto. Pero queda tapado por el top-20 en la general con John Gadret, el ciclocrossman que ha aguantado en montaña hasta los últimos tirones de gracia de los favoritos.
FRANCAISE DES JEUX
La victoria de Sandy Casar en Saint Jean de Maurienne es mucho más de lo que cabía esperar por parte, tanto del corredor como de todo el equipo. Batió a Luis León Sánchez en la que se presuponía iba a ser una victoria casi cantada del murciano. Casar jugó con la veteranía de su. Redondeó su triunfo aún más el espléndido Tour de los franceses y salvó los papeles de la Française des Jeux en la ronda gala. Se esperaba muchísimo más de Remy di Gregório, al que apenas se le vio.
COFIDIS-LE CREDIT EN LIGNE
En un Tour marcado por las victorias de etapa francesas Cofidis ha sido de largo el equipo más flojo, no solo entre los galos, si no también de toda la carrera. Han acusado la ausencia de David Moncoutie en las etapas de montaña que les podría haber dado protagonismo cuando no una victoria de etapa. Rein Taaramae ha sido unas de las decepciones de la carrera después de venir de una progresión ascendente y casi imparable en vueltas de una semana y en la Vuelta a España del año pasado se esperaba más de él. Aún así es joven, ha acabado el Tour por primera vez, ya tiene su carnet de ciclista y de ahí, tiene que seguir su progresión. Volverá y lo hará mejor pero éste no ha sido su año. Solo se le ha visto en una escapada y pronto evidenció claras muestras de debilidad. Moinard, y especialmente Minard hicieron un gran inicio de carrera pero los Pirineos se les atragantaron. Se esperaba mucho más de ellos.