El ciclismo en femenino singular

El blog de Ainara Hernando

Andy se la mereció, pero no así

Publicado el julio 22nd, 2010 por ainara | Tags: General

El Tourmalet, los 100 años de los Pirineos, de la primera visita, del paso de Lapize, aquel loco que se escapó de salida, con el Peyresourde, el Aspin, el Tourmalet y el 1279822388_extras_albumes_0Aubisque por delante. 236 kilómetros inéditos, intransitados hasta entonces incluso por los propios diseñadores de aquel mítico Tour de 1910. Los ocho segundos de diferencia entre el primero y el segundo de la general y no solo eso: la rabia que tenía ese mismo segundo, el derrotado por una cadena, sabedor de que sus fuerzas le podrían llevar a vencer a Contador. La impotencia, la venganza que prometía cobrarse. ¿Qué más ingredientes podríamos haber pedido esta mañana antes de que el Tour echara sus últimos chispazos en el combate cara a cara antes de la batalla individual de la contrarreloj? ¡Si hasta la lluvia estaba de parte de la épica! Al final ni llovió -apenas un poco de todo lo que se avecinaba-, ni hubo venganza, ni guerra, ni combate ni nada. La fuerza de las amistades y el miedo a las críticas y a los abucheos, pero sobre todo, el deseo de dejar una conciencia tranquila han podido con todo. Incluso para derribar al Tourmalet.

Decepcionados estamos todos, no lo podemos negar. Así que en medio de toda la negatividad quiero dar mi aplauso del día (esto va camino en convertirse en un clásico: el aplauso y el abucheo del día en cada comentario), a Carlos Sastre. Y con mayúsculas. Se lo he dicho a él y lo reproduzco aquí también: BRAVO CARLITOS POR TENER LOS COJONES DE QUERER HACER CICLISMO DE VERDAD. Hoy vuelve a merecer una gran ovación por haber sido valiente y sobre todo por haberse revelado contra este “ciclismo de niñatos” que él mismo ha reproducido, nunca mejor expresado, al acabar la etapa. De verdad, ¿éste, el ciclismo de las concesiones y de los regalos es el ciclismo que engancha al aficionado? ¿Éste es el ciclismo que pretendemos hacer seguir a la gente que de por sí no es seguidora y un jueves por la tarde pone televisión española para ver la novela de turno y se encuentra con el Tour pero, viendo ningun ataque y ninguna emoción por parte de los favoritos, queremos, de verdad pretendemos que no va a cambiar de canal? Y a nosotros mismos ¿éste es el ciclismo que nos apasiona, el que nos aficionó a seguir este deporte?

Como ya tenemos que aceptarlo todo con el dichoso fair play puedo entender, y digo ‘puedo’ porque hay que hacer realmente grandes esfuerzos por conseguirlo, que se pare cuando un corredor se cae de salida y más si es uno de los hombres importantes de la general. Pero claro, por esa regla de tres, leía hace unos día a Sabino Angoitia, ¿Por qué no se paró cuando se cayó Mayoz? Con toda la razón, claro. Y ahí Sastre no merece ni una sola crítica por haber intentado marcharse de lejos. Por haberle puesto ganas. Por haber querido ganar la etapa, básicamente. Aplaudo a corredores así, con valentía y decisión como la suya hoy para, desde lejos y en la más absoluta soledad, buscar sus opciones. Que era un intento casi imposible lo sabíamos todos, más viendo el ritmo que se ponía atrás con Omega, Rabobank y Astana y envenenado después por el Saxo Bank y con la calidad de corredores que iban delante, aunque de poco ha servido después, ya que era una etapa llamada a “los grandes” de la general, en un final mítico en el Tourmalet.

Mítico por el nombre, nada más, porque esta segunda vez en la historia que se sube hasta arriba donde solo se había llegado en 1974 no pasará precisamente a la historia por ser una de las escaladas más vibrantes al Tourmalet. Si os soy sincera, no me sorprende. Se veía venir, no solo desde hoy, si no desde el mismo día en que Alberto dijo que “ganar en el Tourmalet es secundario, lo importante es París”. Porque claro, como no hay bonificaciones….Ahora resulta que las bonificaciones son más aliciente que pasar a los anales de la historia junto a los nombres más míticos de la historia del Tour de Francia y del ciclismo mundial. No se pueden regalar victorias como esta pero se veía, se predecía que iba a pasar. A Alberto le dolieron muchísimo los pitidos durante dos días seguidos, no le gusta tener a la afición en contra pero algún día entenderá que las actuaciones que uno hace, más si es un personaje público, no son del agrado de todos y si se quiere ganar una carrera como el Tour de Francia hay que atacar, sea bajando o subiendo, y aprovecharse de las oportunidades, de las caídas, de las averías….de todo. El ciclismo es así.

1279819464_extras_albumes_0Pero a fin de cuentas, nada que sorprenda. Todos estamos decepcionados, pero viendo cómo ha hecho la subida Andy, sin que Contador se despegara y sin que le pasara a ningún relevo se veía venir que iba a dejarle ganar para cerrar definitivamente la polémica y hacer ver al mundo entero con hechos y nos solo con palabras que son amigos. ¡Y tanto que lo son! Solo a los buenos amigos se les hacen regalos tan buenos como este. Porque Contador no solo ha despreciado ganar en un lugar mítico si no que ha desaprovechado la ocasión para terminar de zanjar su tercera victoria en el Tour de Francia. Que son solo ocho segundos los que les separan y sí, sobre el papel Andy es inferior -más que inferior podríamos decir- pero ¿y si tiene un día ‘súper’, al estilo de su hermano en la crono de Suiza que le hizo llevarse la victoria en la general final? O, más posible todavía, ¿y si Contador tiene una gravísima avería mecánica durante la crono que le haga perder más de un minuto entre arreglarla, cambiar de bici y volver a ponerse a rodar y con eso Andy Schleck le gana el Tour? Entonces ahí no cabrán lamentos después de tantas oportunidades desaprovechadas.

¡Ah! Y no quiero quitar méritos a la victoria de Andy Schleck. Su equipo ha hecho la carnicería para seleccionar a los favoritos. Él ha atacado, ha tensado a Contador y ha hecho toda la subida, buena parte sin pedir ni un relevo. Se la merece más que nadie, pero no de esta manera.

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