Más que ninguno. Un corredor que ha luchado como nadie por estar donde esta, en el Tour de Francia. Ha reclamado durante años un puesto que se merecía y que se había ganado y que nadie, ni él, ni los seguidores, casi ni su propio director, sabía explicar por qué nunca había corrido el Tour de Francia. Llegar y besar el santo. Pero no os creáis que ha sido fruto de la casualidad, del oportunismo de estar ahí o de la suerte del principiante. Nada de eso. La victoria de Purito en Mende está fraguada en la inteligencia y el saber hacer, de eso el catalán sabe y mucho. Joaquim Rodríguez es uno de los ciclistas más inteligentes del pelotón, no solo español, si no mundial y así lo demostró año tras año guiando a sus líderes como grandísimo estratega en el Caisse d’epargne. Hasta que se cansó de ser un gregario y jugó a ser líder. Y vaya que si sabe jugar. Esta victoria en el Tour es la culminación de una enorme temporada, prácticamente impecable, que viene con triunfos desde la Volta a Catalunya, el GP Miguel Indurain, su protagonismo en las clásicas. Purito ha llegado al Tour con 31 años y una carrera larga y triunfante detrás que le han permitido no temblar ni dudar ante situaciones como las de hoy, de la que ha sacado el máximo provecho.
Y lo ha hecho a pesar de que Alberto Contador no ha querido colaborar con él para distanciar a Andy Schleck en la general. Ambos luchaban por la general y muchas críticas le va a caer a Alberto por no haber trabajado con Purito y cederle a él la victoria en pos de conseguir más renta en meta con el luxemburgués. ¿Egoísmo? Yo lo llamo ambición y garra. Alberto es un corredor que le gusta ganar siempre y en todo, sobre todo cuando puede, y cuando sabe que puede. Mende es una de sus cimas más queridas, aquí ha ganado ya en dos ocasiones en la París-Niza y hoy no se ha arrugado: quería la victoria de etapa.
Muchos le llamarán egoísta, en parte con razón, porque hoy podía haber sacado cinco segundillos más de renta quedando como un señor dándole la victoria a Purito pero, sinceramente, ¿creéis que los necesita? El Tour se reduce a 31 segundos, una distancia más que salvable por el madrileño, tanto en las etapas pirenaicas como, sobre todo en la crono. Además, a Alberto le interesa que Andy retenga el maillot amarillo lo máximo posible para no tener que desgastar a su equipo ni soportar ataques de los rivales de los que no sabría a ciencia cierta cómo responder dado el poderío del resto de escuadras. Además, así Contador puede hacer lo que más le gusta: atacar al líder. Con la ventaja que tiene Andy Schleck ahora, Contador puede ganar el Tour de manera tranquila en la contrarreloj y éstos diez segundos que le ha picado en Mende no van a ser los únicos que le caigan al luxemburgués en las etapas de montaña. Antes de salir del Tourmalet, la diferencia será mucho menor, si no vemos ya a Contador de amarillo para entonces.
Además, dado el final que hemos tenido, podemos quedarnos todos satisfechos. Alberto, ambicioso como suele acostumbrarnos, peleando por todo: liderato y etapa y Joaquim Rodríguez que le termina ganando por fuerza propia, no porque su rival se lo haya permitido. ¿Qué más podemos pedir? Metemos a un ciclista como el catalán una inyección de moral increíble viendo que ha podido superar al máximo favorito en el llano, por lo que, si ya le picaba el gusanillo hasta ahora, más se anima para las etapas pirenaicas. Andy con debilidades, más inyecciones de moral, ésta para Alberto y para el propio maillot jaune, que seguro que quiere demostrar que ésto solo ha sido una casualidad, que es por la llegada que no se ajustaba bien a sus características por ser tan corta y explosiva y que querrá resarcirse con lo que llega a partir de ahora.
Lo que llega, ¡casi nada! Todos los Pirineos por delante para disfrutar de ciclismo del bueno y con apenas medio minuto entre los dos grandes favoritos pero con un montón de actores invitados que pueden convertirse en piezas clave para ganar este Tour: Samuel Sánchez, Menchov, Kreuziger, Van den Broeck y el propio Purito que hoy ha ganado con todas las de la ley, sin que nadie le dejará. Así sabe mejor, ante un rival ambicionado deseoso de levantar los brazos. ¿codicioso? Insaciable y con ganas de ganar, simplemente