El ciclismo en femenino singular

El blog de Ainara Hernando

Descalificación excesiva

Publicado el julio 15th, 2010 por ainara | Tags: General

descalificacionVenga, voy a hacer de abogada del diablo por un día esperando a que me caigan palos, agradecidos como siempre cuando se tratan de vuestras opiniones a modo de respuesta cada día que escribís en este blog. Ya que es lo único que nos ha dado juego en la soporífera etapa de hoy tiraremos de ello para el debate del día que no puede venir iniciada de otra forma que con una pregunta, ¿creéis justa la expulsión de Mark Renshaw del Tour de Francia tras los cabezazos que ha dado a Julian Dean en el sprint final? Mi respuesta es no, pero no por ello quiero decir que no se haya excedido o que debería pasar impune después del feo gesto que ha realizado.

Una sanción tan radical como la expulsión directa de la carrera es demasiado para un corredor que estaba desempeñando su trabajo. Que lo ha hecho de malas maneras, que esas no eran formas. Vale, totalmente de acuerdo. Se merece un castigo pero no una expulsión directa cuando este tipo de maniobras son el día a día de los sprints especialmente en las grandes vueltas y sobre todo en el Tour. ¿Cuántas veces hemos visto roces de este tipo, incluidos codazos y enganchones de manillar por parte de los sprinters? Un sinfín. De buenas a primeras, y sin necesidad de tirar de muchos antecedentes y ni echar la vista atrás ya me sale un nombre: Robbie Mc Ewen. El australiano era uno de los que se peleaba día sí y día también por encontrar su colocación y no le importaba cómo abrirse camino en los sprints y no era descalificado.

¿Por qué esta vez sí? Ni siquiera Renshaw ha interferido en las opciones de Tyler Farrar, para el que Julian Dean estaba desempeñando su labor de lanzador, ni tampoco ha aupado a Cavendish a la victoria tapando al resto, porque el sprint del ‘chico de Man’  distaba mucho de la posición de su lanzador ya fuera de carrera. Por mucho que no estuviera Renshaw protagonizando este altercado no hubiera cambiado nada ni hubiera variado el nombre del ganador.

Esto hace que sean aún más vergonzosos los cabezazos de Renshaw, un hombre de equipo caracterizado por su saber estar y su limpieza a la hora de lanzar los sprints. Esta vez la codicia, la ambición y los nervios le han cegado. Insisto, es un gesto feo, merecedor de una dura sanción, pero no tanto como para llegar a expulsarle.

Porque, claro, aquí podemos abrir la caja de las comparaciones y tirar del antecedente más cercano producido hace tan solo unos días y lanzar la segunda pregunta del día. Si Renshaw por esto, se queda fuera del Tour, ¿por qué no se expulsó a Barredo y Rui Costa tras el lamentable y bochornoso espectáculo que dieron con su altercado? La ley es clara en este sentido y dice que las trifulcas en carrera se sancionan con la expulsión directa pero las que son sin bicicleta en marcha de por medio solo acogen una sanción.

Pero hay ocasiones en la que no podemos ceñirnos a lo que la ley sobre el papel frío que nada ve ni puede cotejar. La pelea entre Rui Costa y Barredo era digna de expulsión y de una multa más que cuantiosa porque fue una discusión acalorada después de cruzar la meta, con cámaras de por medio, es decir, que lo ve todo el mundo y da una imagen lamentable de este deporte. La de Renshaw, en cambio, es en pleno sprint, en una sucesión de acontecimientos, de que su líder es el máximo favorito, de que estaba buscando abrir hueco y lanzar la llegada como otras muchas veces ha sucedido con este tipo de enganchones.

No digo que no haya sido peligroso, porque podía haber provocado un grave incidente cayéndose junto a Dean y arrastrando al resto de sprinters que venía detrás de él. Afortunadamente no ha sido así en un encontronazo que forma parte del arte de los sprints y sus llegadas. Muchos han sido los que han usado a lo largo de los años estos ‘toques’ entre toros para despistar al rival si a todos los hubieran expulsado en cada momento, hubieramos llegado a París sin velocistas.

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