El ciclismo en femenino singular

El blog de Ainara Hernando

Yo también me acuerdo

Publicado el julio 14th, 2010 por ainara | Tags: General

caidabelokiEs curioso, sí. Lo hablaba precisamente con el actor principal de la historia de hoy, cómo te puedes acordar de cada movimiento, de cada gesto, de absolutamente todo lo que hiciste un día en concreto. Me decía tras la etapa de hoy Joseba Beloki que de este mismo día, siete años atrás cuando se produjo la caída que marcó el principio del fin de su carrera se acuerda de todo. “Hasta de las canciones que llevaba en el mp3”, dice, “y luego de otras cosas más recientes te olvidas completamente pero de aquel día…como si fuera una premonición”. Lo tiene todo grabado. Y no se olvida, claro. En mi caso, no exactamente del todo, pero sí de los acontecimientos y mis reacciones también los recuerdo. Un día antes de ese 14 de julio del 2003 había ganado Iban Mayo en Alpe d’Huez. Yo, una quinceañera apasionada del ciclismo que todavía no había acabado aún la enseñanza obligatoria en el colegio, estaba como loca de contenta. Era lunes, resaca de fin de semana con un espectacular triunfo en una de las cimas míticas del ciclismo mundial a cargo del que por entonces era uno de mis dos ciclistas favoritos, el vizcaino que entonces militaba en el Euskaltel-Euskadi.

Con el subidón en el cuerpo me enganché, como a diario a la televisión. Me tocaba la pequeña ese día, porque a mi madre le había tocado el turno de mañana y quería la pantalla grande y el sofá para descansar y ver “los cotilleos” que yo tanto odiaba, sobre todo en el mes de julio porque me quitaba de ver en la televisión grande las etapas del Tour. Pero en fin, menos es nada, aunque “exiliada” en la televisión pequeña me tocaba verlo. Era 14 de julio, día de Francia. Prometía la etapa de media montaña, más después de que ya habíamos visto ataques de un Joseba Beloki que ese año se mostraba más valiente que nunca, que había pasado a la acción, a las arrancadas, al desafío a Armstrong. A ganar el Tour.

Y ahí estaba el segundo de mis ciclistas favoritos por aquel entonces, ¡mi paisano! Atacando a Armstrong en la Rochette. “¡Vamooooooooos!” gritaba desde casa. “¡No grites!”, se le oía a mi madre desperezada de la siesta que le habían producido los cotilleos en plasma grande. “¡Ama, que Beloki está atacando!”. Se resignó entonces. Me dejó alborotarme a mi gusto. Un silencio de un minuto, el que tardaron ambos, el americano y el vitoriano en coronar la Rochette y de repente otro sobresalto en mi casa. “¡Nooooooooooooooooooooooooo!”. Los que me conocen saben que mi pitido de voz es bastante ensordecedor, que cuando grito, animo o chillo se me oye bastante bien. Aquel sonó fuerte, tanto que mi madre se levantó rápido del salón y vino. “¿Pero quieres dejar de gritar?” Abrió la puerta y me vio llorando mientras en la televisión Joseba Beloki se retorcía sostenido por José Acevedo.

Cuánto ha llovido desde entonces y todavía me acuerdo como si fuera hoy. Hasta me dan escalofríos. Yo, si os soy sincera, ni me fijé en que Armstrong pasó con tanta maestría la campa librando todo: piedras, posibles pinchazos o caidas en medio de la hierba salvaje. A mi solo me importaba Beloki. ¡Qué llorera!. Acabó la etapa y salimos al centro a hacer recados. Me encontré con mi primo, con conocidos de mis padres. Todo el mundo con un :¿Estarás contenta, no? Ayer ganó Iban Mayo. Y mi cara, un poema de tristeza. Ya se me había olvidado el triunfo de Mayo y toda esa alegría.

Después mi padre, cuando me vio esa tarde al llegar él de trabajar. Otra vez tristeza en mi cara y él consolándome. ¿Qué le vamos a hacer? El año que viene le ganará, ya verás. Pero no, no hubo un año que viene, ni el siguiente. Es curioso como, aunque pasen los años se recuerdan este tipo de cosas tan tristes que te quedan marcadas toda la vida. Para Joseba más, claro, que hoy ni ha podido ir a recibir el homenaje que iban a hacerle a él en pleno descenso de la Rochette, que los sentimientos todavía están en carne viva aunque hayan pasado siete años.

Él mismo nos cuenta sus experiencias aquel día y los recuerdos que aún quedan en su blog, que podéis leer pinchando aquí

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