Jornada tranquila para los corredores en el Tour de Francia. Lo que es sinónimo, o al menos, en el 99% de los casos lo es, de soporífera y aburrida para el espectador. Bonito día para salir a pasear con la bicicleta, bajo un sol resplandeciente, sin apens nubes, con tranquilidad y sin demasiado calor. ¡Qué largos se nos han hecho los kilómetros hasta que el pelotón, gracias al Cervélo, no ha despertado en los úlimos veinte!. Poco se puede resaltar de los otros 130 kilómetros, salvo la caída de Amets Txurruka. Pequeño pero bravo el ciclista de Markina.Tenía buenos golpes en el codo y, lo más preocupante, su clavícula derecha, la misma que se rompió en la Vuelta al País Vasco y que le están examinando mientras yo os escribo estas líneas en la Clínica Courleancy de Reims. Esperemos que finalmente no sea una fractura, aunque todo apunta, desgraciadamente a que así será. En todo caso, bravo por él, se merece más que un aplauso por haber tenido el coraje para terminar la etapa.
Dicho esto, nos metemos de lleno a analizar el sprint que es lo más destacado del día y que nos deja una confirmación de lo que todos sabíamos, o al menos temíamos: que Mark Cavendish no está pasando por sus mejores momentos. Empezó la temporada a contrapié, la operación de sus muelas y la tardanza de su recuperación le obligó a cambiar todos su planes en los primeros meses del año. No ganó, ni siquiera en la Clásica de Almería, donde fue batido por Theo Bos. Hasta finales de marzo, en la Volta a Catalunya, no se estrenó. Después Romandía, con aquel feo gesto celebrando su victoria. Y California. Nada más.
Parco de tiunfos de llegaba al Tour de Francia. A todos nos inspiraba poca confianza pero después de su reinado el pasado año y sabiendo que esto es el Tour, que motiva, que te agranda a uno mismo, que te hace sacar el todo por el todo, al menos cabía una esperanza de que, con la semana de recuperación entre Suiza y la ronda gala, estaría a punto para luchar por conseguir, al menos, el mismo número de éxitos que la pasada temporada, pero ya hemos podido comprobar que no es así, y los presagios que nos deja para próximos sprints tampoco invitan a pensar en el optimismo.
Cavendish ni siquiera se ha quedado a las puertas de ganarle a Petacchi. Ni siquiera ha podido mantenerle la rueda desde que se ha lanzado el italiano en los últimos trescientos metros. El inglés ha protagonizado un reventón espectacular, increíble, inédito para él. Todo esto, por supuesto, sin desmerecer ni por un
segundo la justa victoria de Petacchi. El italiano ha vuelto a ejecutar la misma táctica que en la primer etapa en línea: sprint desde lejos. Parece mentira, un corredor de la generación más antigua del pelotón y que siga conservando ese punto, un punto de explosividad que con los años, es innegable y ley de vida, va desapareciendo, se va ahogando. Este aspecto se hace muchísimo más visible entre lo sprinters (no hay más que ver a Robbie McEwen como va acusando la edad). Pero Petacchi es inmune al paso de los años.
Enorme, Insuperable el italiano. Mucho va a tener que mejorar Mark Cavendish en los próximos días si quiere repetir la buena actuación del pasado año o me temo que, si sigue por este camino, acabará bajándose de este Tour mucho antes de lo previsto. Hoy todo era perfecto. Las calles adecuadas, sin caídas, el equipo le ha hecho un trabajo prácticamente perfecto…solo le falta ese punto de fuerza y velocidad que tiene, porque lo del año pasado no fue flor de un día, pero que sigue si encontrar esta temporada.