Seguro que a nadie ha dejado indiferente la etapa de hoy, ¿verdad? Vamos a pensar que, mejor eso a un día intrascendente y aburrido de principio a fin en la que absolutamente nada hubiera sucedido y hubiéramos apagado el televisor con la misma desgana que lo encendíamos sabiendo que iba a ser un día trivial. De muchos lados se pueden coger los últimos cuarenta kilómetros de hoy. Muchas críticas se pueden vertir. A todas las partes: corredores, directores…hasta a los motoristas y las a carreteras. Y si nos ponemos, hasta a la lluvia. Pero yo no dudo a la hora de empezar y lanzarme a una preugnta que, creo, todos los que hemos sido testigos de este bochorno de etapa nos hemos hecho. ¿Lance Armstrong y su potente RadioShack hubiera hecho lo mismo de haberse encontrado en la parte delantera sin haber sufrido caídas, intactos y con varios de sus corredores más fuertes ahí?
Mi respuesta, tampoco dudo en esto, es sincera y tajantemente ‘NO’. Y no tenemos que echarle nada en cara por eso, por tener ambición, por querer distanciar al resto de rivales. Porque si no se puede, porque no pueden con Contador en montaña, tendrá que ser en el llano, por la lluvia, por el piso encharcado o aceitoso. Por lo que sea. ¿Que no es ético, como nos cuenta Ivan Gutiérrez antes de marcharse al hotel? Pues no, no hubiera sido ético, pero el mismo ciclista cántabro me reconocía, que “aquí todos somos amigos, pero luego en carrera las amistades se olvidan y somos rivales”. Rivales a los que hoy les ha faltado implicación, ambición y sobre todo ganas de ganar el Tour de Francia. Tanto a los que estaban delante como a Contador y el Astana y a Basso y su Liquigas. Vamos de delante a atrás:
Muchos han criticado el movimiento de Fabian Cancellara y el hecho de haber “obligado” a parar al pequeño grupo de supervivientes que se ha quedado delante y no ha sufrido ninguna caída. Cancellara no tiene culpa de nada. El suizo ha hecho su trabajo, que era defender la posición de los líderes de su equipo. Para eso le pagan y lo pmenos que podía hacer, siendo el líder de la carrera, con el peso que eso le otorgaba, era intentar provocar un parón. Y al final ha conseguido meter la ética y la razón. La sensiblería y la moral dentro del grupito. Repito que él no ha hecho nada malo. Ha defendido sus colores y a sus corredores, que en ese momento estaban detrás, a punto de perder el Tour de Francia, y que no lo han hecho gracias, en parte, al propio Cancellara, pero sobre todo, a la poca involucración en carrera del resto de corredores.
Y en ello buena parte del peso se la lleva el Rabobank. Menchov y Gesink podían haber dado un salto gigante hoy con la sola acción de haberse puesto a tirar. ¿El grupo trasero, con Armstrong, Contador y Basso hubiera logrado finalmente entrar? Nunca lo sabremos, pero lo que es cierto es, que si el equipo holandés se hubiera puesto las pilas, el Caisse d’epargne también hubiera colaborado. El mismo Ivan Gutiérrez así nos lo ha dicho. Además, el Rabobank tenía también delante a Freire, que podía haberse llevado tranquilamente el triunfo de etapa, pues Chavanel y Roelandts viajaban con apenas medio minuto deventaja antes de todo el patrón y el cántabro, por velocidad, se hubiera impuesto. De suspenso clamoroso la actitud de los holandeses.
Tampoco sale impune el Caisse d’epargne. Es cierto que ellos no tienen un gran líder referencial que luche por la general tanto como lo es Armstrong, Contador o el propio Menchov pero, como el Rabobank, también podían haber hecho mucho daño metiendo tiempo desde la segunda etapa en línea a los grandes favoritos. Ellos también tenían que haberse implicado, al igual que el Cervélo, que tenía a Hushovd, como Freire, pendiente de poder ganar la etapa, y con Sastre delante.
Con ellos parados poco iban a tardar en entrar el RadioShack y el Astana con el resto de heridos y perjudicados como Wiggins, Kreuziger o VandeVelde. Más ñoñerías. Porque el mismo Contador ha sido uno de los que ha exigido que se neutralizara la etapa desde ahí hasta el final para que Andy Schleck pudiera entrar en el grupo y terminar la etapa sin pérdida alguna de timepo. Con cosas así es como se empieza a perder el Tour de Francia y lo que es peor, hoy todos han demostrado una falta de ambición increíble.
Las caídas no nos gustan a nadie, eso es indudable. Es mejor tener a todos los favoritos en perfectas condiciones apra que lleguen en sus mejores estados de forma posible a la montaña y que sea ahí, más la contrarreloj, más las diferentes tácticas que se puedan presentar y desbaratar a un corredor y a todo un equipo lo que de verdad decida la carrera. Pero esto es ciclismo, no matemáticas, y cuando las situaciones de carrera dejan este tipo de desenlaces unos, los perjudicados, tienen que intentar solventarlos y los que no lo son, aprovecharse de las circunstancias, porque nunca se sabe donde se puede ganar un Tour. Al final, premio para Chavanel. ¿Como por detrás había caídos él también tenía que haber parado por esta regla? Ha ganado el más valiente, el más peleón y el más luchador. Por lo menos, queda alguno aún que lo es.