El ciclismo en femenino singular

El blog de Ainara Hernando

¿Que no tengo habitación?

Publicado el abril 16th, 2010 por ainara | Tags: General

Madre mía, me voy a poner a escribir en el blog y acaba de cantar un gallo a lo lejos….¡hola a todos! He sobrevivido al laaaarguisimo día, se puede decir que el más largo, de la Vuelta a Turquía, en todos los sentidos y son las dos de las madrugada y aquí sigo dándole a las teclas, ya las últimas, para contaros cómo ha ido el día. Sonaba el reloj pronto para pasar por la ducha y cerrar la maleta. Ayer me decía un compañero siciliano que cada día es un problema más grande lo de cerrarla. Totalmente cierto. Habíamos quedado a las ocho y media en la puerta del hotel, aquellos que quisiéramos ver las montañas blancas de Pamukkale y, la verdad, merecía la pena. A todo correr he desayunado (hoy sin yogurt, que nada más sentarme en la mesa he visto un bol con terrones y no había tiempo para liarme a tortas, o platazos con ellos) y pasadas las ocho y media nos hemos puesto en camino.

Solo puedo deciros que es una auténtica preciosidad las piedras de caliza. ¡Increíbles!DSCN1020 Eso sí, he calculado muy mal el día. Hacía buen tiempo desde la mañana, ya se adivinaba que iba a ser un día de calor, así que me he puesto unos pantalones cortos con medias y las bailarinas. Cuando llegamos a las montañas nos dicen que, para andar sobre la caliza había que ir descalzo….y yo con las medias. “Muy bien Ainara”, he pensado. Si me tiraba al monte descalza me iba a llenar la planta de los pies de blanco y con la posibilidad de que s eme rompieran. Siendo las únicas que he traído aquí era un riesgo grande pero….merecía la pena correrlo. Así que he dejado mis bailarinas en el suelo y como las cabras. Al monte de caliza, fino, sin apenas piedras sueltas y rodeado de piscinas naturales, que dicen, tiene aguas curativas. Lo sean o no, son auténticamente preciosas.

Solo media hora hemos podido disfrutar de Pamukkale porque al poco hemos puesto rumbo a la salida. Unas cuantas fotos, citaciones….y al bus, que tenemos 209 kilómetros…sin contar los que acumulemos cuando estemos perdidos, porque ningún día falla. Bueno pues hoy sí. Cuarta etapa y primer día que nuestro conductor no se pierde para ir a la meta. Hoy s eme ha hecho el viaje muchísimo más corto. Quizá por ir rodada de ayer, por estar mentalizada, o porque hemos hecho dos paradas, una para hacer fotos con una mezquita preciosa y otra para tomarnos un té. Buenísimo por cierto. Eso sí, nuestra guía y varios periodistas brasileños que también siguen la carrera se han quedado alucinados conmigo. Al darme el te he pedido azúcar. Un terrón. Lo meto en el vaso, se diluye y lo pruebo. Uff, muy amargo. Dos más por favor. Nada, sigue amargo. ¿Me das otros dos por favor? Es que me gustan las cosas dulces. Al final le he conseguido sacar sabor….¡con al menos seis terrones de azúcar!,

Dos horas antes de la llegada de los corredores nos hemos plantado nosotros en meta. Entre unas cosas y otras, no me ha dado tiempo a visitar el lugar, pero está todo controlado, mañana se sale del mismo sitio. Con el triunfo, esperado y cantado, de Greipel nos hemos encaminado al hotel. Hoy era también el día que más lejos estaba, a 12 kilómetros. En realidad no es distancia, pero nos ha costado realmente un mundo venir, porque había que cruzar de costa a costa para llegar y con carreteras con muchísimo desnivel. Llegamos al hotel, más tarde de lo normal, por cierto y nos hemosd juntado al menos 70 personas en la recepción para pedir nuestra habitación. Cuando me abro paso, dejo el pasaporte y que no vuelven con llave. Nuestra guía s ehas puesto a discutir con el recepcionista –váyase usted a saber qué decían-, porque en el hotel no habían llegado nuestras reservas. Al final, metiendo presión me nos han dado las llaves.

Con un empleado del hotel me he ido a mi habitación. Y menos mal que ha venido, porque, no os exagero, que está como a cinco minutos andando a paso ligero de la recepción. Total que voy a entrar, y que la llave no funciona. ¡No me j…….que hay que volver!”. Menos mal que mi botones particular me ha dejado su llave mágica, justo para entrar, dejar la maleta, coger las cosas necesarias y bajar a cenar. Con lo grande que es este hotel tiene dos restaurantes. Al que he ido, solo estaban hoy los corredores del Cofidis, los auxiliares del Carmiooro y el equipo Colnago al completo. Al poco de empezar a mirar lo que nos ofrecían para cenar ha aparecido Mattia Gavazzi. “¿Estás sola para cenar? Ven aquí que te hacemos un sitio”. Así que encantada, entre risas nos hemos pasado toda la cena.

Poco después una pequeña charla con Rein Taaramae, el joven estonio que fue líder durante una jornada. Confesaba que cuando perdió el liderato a manos de Visconti estaba “totalmente muerto”, pero hoy ha conseguido recuperar buenas sensaciones. Eso sí, mañana no tomará la salida, aunque se quedará haciéndonos compañía hasta el final de la Vuelta. Un ratito con él y después me he encaminado a la otra parte del hotel, donde estaba el resto de personal. Por allí, entre la discoteca estaba la mitad del pelotón conectado con sus ordenadores. Yo me he encaminado a uno, que le he dejado sin conexión durante unos minutos para charlas con él en una entrevista que veréis en los próximos días publicada. Comprobaréis entonces qué persona es.

DSCN10521El caso es que, entre la entrevista y la charla de después nos han dado las doce. Me voy a encaminar hacia mi habitación, mentalizada de la peregrinación, cuando me encuentro en el bar al manager y al director deportivo del Carmiooro. “Tomas algo con nosotros, ¿no?”. Bueno, no se puede decir que no…rápido, rápido a mi habitación, después de pasar por recepción para cambiar la tarjeta. Como ahora no funcione y tenga que volver….Pero no, menos mal. Ha entrado a la primera. Eso sí, la luz al principio no funcionaba. He rebuscado en la maleta para coger el ordenador y ¡premio! Se hizo la luz. A todo correr otra vez, dos de la mañana, a recepción, porque con lo lejos que está mi habitación no hay conexión, y faltaba de contaros las aventuras del día.

Pero nada, que ni en recepción hay wi-fi. Me he tenido que bajar al bar descubierto, donde ahora mismo la única persona soy yo, y donde hace un frío tremendo. Mañana partimos un poquito más tarde de lo habitual, a las diez y media. Pero da igual, la corneta está puesta para un madrugón, porque estamos, nos han dicho, en una de las consideradas como mejores playas del mundo. Así que mañana por la mañana toca disfrutar de un buen paseo por el mar. Esperemos que merezca la pena. Ahora de momento, me encamino otra vez a mi habitación. Tengo un buen paseo por delante y espero que no ea con retorno porque la habitación no abre o la luz no funciona.

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