El ciclismo en femenino singular

El blog de Ainara Hernando

Entradas de abril 2010

¿Que no tengo habitación?

Publicado el abril 16th, 2010 por ainara | Tags: General

Madre mía, me voy a poner a escribir en el blog y acaba de cantar un gallo a lo lejos….¡hola a todos! He sobrevivido al laaaarguisimo día, se puede decir que el más largo, de la Vuelta a Turquía, en todos los sentidos y son las dos de las madrugada y aquí sigo dándole a las teclas, ya las últimas, para contaros cómo ha ido el día. Sonaba el reloj pronto para pasar por la ducha y cerrar la maleta. Ayer me decía un compañero siciliano que cada día es un problema más grande lo de cerrarla. Totalmente cierto. Habíamos quedado a las ocho y media en la puerta del hotel, aquellos que quisiéramos ver las montañas blancas de Pamukkale y, la verdad, merecía la pena. A todo correr he desayunado (hoy sin yogurt, que nada más sentarme en la mesa he visto un bol con terrones y no había tiempo para liarme a tortas, o platazos con ellos) y pasadas las ocho y media nos hemos puesto en camino.

Solo puedo deciros que es una auténtica preciosidad las piedras de caliza. ¡Increíbles!DSCN1020 Eso sí, he calculado muy mal el día. Hacía buen tiempo desde la mañana, ya se adivinaba que iba a ser un día de calor, así que me he puesto unos pantalones cortos con medias y las bailarinas. Cuando llegamos a las montañas nos dicen que, para andar sobre la caliza había que ir descalzo….y yo con las medias. “Muy bien Ainara”, he pensado. Si me tiraba al monte descalza me iba a llenar la planta de los pies de blanco y con la posibilidad de que s eme rompieran. Siendo las únicas que he traído aquí era un riesgo grande pero….merecía la pena correrlo. Así que he dejado mis bailarinas en el suelo y como las cabras. Al monte de caliza, fino, sin apenas piedras sueltas y rodeado de piscinas naturales, que dicen, tiene aguas curativas. Lo sean o no, son auténticamente preciosas.

Solo media hora hemos podido disfrutar de Pamukkale porque al poco hemos puesto rumbo a la salida. Unas cuantas fotos, citaciones….y al bus, que tenemos 209 kilómetros…sin contar los que acumulemos cuando estemos perdidos, porque ningún día falla. Bueno pues hoy sí. Cuarta etapa y primer día que nuestro conductor no se pierde para ir a la meta. Hoy s eme ha hecho el viaje muchísimo más corto. Quizá por ir rodada de ayer, por estar mentalizada, o porque hemos hecho dos paradas, una para hacer fotos con una mezquita preciosa y otra para tomarnos un té. Buenísimo por cierto. Eso sí, nuestra guía y varios periodistas brasileños que también siguen la carrera se han quedado alucinados conmigo. Al darme el te he pedido azúcar. Un terrón. Lo meto en el vaso, se diluye y lo pruebo. Uff, muy amargo. Dos más por favor. Nada, sigue amargo. ¿Me das otros dos por favor? Es que me gustan las cosas dulces. Al final le he conseguido sacar sabor….¡con al menos seis terrones de azúcar!,

Dos horas antes de la llegada de los corredores nos hemos plantado nosotros en meta. Entre unas cosas y otras, no me ha dado tiempo a visitar el lugar, pero está todo controlado, mañana se sale del mismo sitio. Con el triunfo, esperado y cantado, de Greipel nos hemos encaminado al hotel. Hoy era también el día que más lejos estaba, a 12 kilómetros. En realidad no es distancia, pero nos ha costado realmente un mundo venir, porque había que cruzar de costa a costa para llegar y con carreteras con muchísimo desnivel. Llegamos al hotel, más tarde de lo normal, por cierto y nos hemosd juntado al menos 70 personas en la recepción para pedir nuestra habitación. Cuando me abro paso, dejo el pasaporte y que no vuelven con llave. Nuestra guía s ehas puesto a discutir con el recepcionista –váyase usted a saber qué decían-, porque en el hotel no habían llegado nuestras reservas. Al final, metiendo presión me nos han dado las llaves.

Con un empleado del hotel me he ido a mi habitación. Y menos mal que ha venido, porque, no os exagero, que está como a cinco minutos andando a paso ligero de la recepción. Total que voy a entrar, y que la llave no funciona. ¡No me j…….que hay que volver!”. Menos mal que mi botones particular me ha dejado su llave mágica, justo para entrar, dejar la maleta, coger las cosas necesarias y bajar a cenar. Con lo grande que es este hotel tiene dos restaurantes. Al que he ido, solo estaban hoy los corredores del Cofidis, los auxiliares del Carmiooro y el equipo Colnago al completo. Al poco de empezar a mirar lo que nos ofrecían para cenar ha aparecido Mattia Gavazzi. “¿Estás sola para cenar? Ven aquí que te hacemos un sitio”. Así que encantada, entre risas nos hemos pasado toda la cena.

Poco después una pequeña charla con Rein Taaramae, el joven estonio que fue líder durante una jornada. Confesaba que cuando perdió el liderato a manos de Visconti estaba “totalmente muerto”, pero hoy ha conseguido recuperar buenas sensaciones. Eso sí, mañana no tomará la salida, aunque se quedará haciéndonos compañía hasta el final de la Vuelta. Un ratito con él y después me he encaminado a la otra parte del hotel, donde estaba el resto de personal. Por allí, entre la discoteca estaba la mitad del pelotón conectado con sus ordenadores. Yo me he encaminado a uno, que le he dejado sin conexión durante unos minutos para charlas con él en una entrevista que veréis en los próximos días publicada. Comprobaréis entonces qué persona es.

DSCN10521El caso es que, entre la entrevista y la charla de después nos han dado las doce. Me voy a encaminar hacia mi habitación, mentalizada de la peregrinación, cuando me encuentro en el bar al manager y al director deportivo del Carmiooro. “Tomas algo con nosotros, ¿no?”. Bueno, no se puede decir que no…rápido, rápido a mi habitación, después de pasar por recepción para cambiar la tarjeta. Como ahora no funcione y tenga que volver….Pero no, menos mal. Ha entrado a la primera. Eso sí, la luz al principio no funcionaba. He rebuscado en la maleta para coger el ordenador y ¡premio! Se hizo la luz. A todo correr otra vez, dos de la mañana, a recepción, porque con lo lejos que está mi habitación no hay conexión, y faltaba de contaros las aventuras del día.

Pero nada, que ni en recepción hay wi-fi. Me he tenido que bajar al bar descubierto, donde ahora mismo la única persona soy yo, y donde hace un frío tremendo. Mañana partimos un poquito más tarde de lo habitual, a las diez y media. Pero da igual, la corneta está puesta para un madrugón, porque estamos, nos han dicho, en una de las consideradas como mejores playas del mundo. Así que mañana por la mañana toca disfrutar de un buen paseo por el mar. Esperemos que merezca la pena. Ahora de momento, me encamino otra vez a mi habitación. Tengo un buen paseo por delante y espero que no ea con retorno porque la habitación no abre o la luz no funciona.

¡Por fin, baño turco!

Publicado el abril 14th, 2010 por ainara | Tags: General

Imagen 238Más de doscientos kilómetros en el cuerpo y aquí estamos, de pie y con las manos en el teclado. Vale, es cierto, que yo no tengo que dar pedales, ¡pero también cansa! ¿Y cuál es el secreto para estar así de fresca a las doce de la noche después de un día largo? Me váis a permitir que os de un poco de envidia….el baño turco. Por fin, después de tantos días en Turquía he podido sacar tiempo para probarlo. Aunque hasta llegar a la piscina ha habido que recorrer unos cuantos kilómetros. En la foto que os muestro, os presento a nuestro conductor. “El turco que no sabe conducir por Turquía”, “El autista”…se ha ganado unos cuantos apodos estos días y claro, como no podía ser menos, hoy los ha confirmado. Se le distingue al menos un poco por el espejo retrovisor.

Salíamos del hotel temprano para llegar casi una hora antes que los corredores a la salida. “A poner vallas”, que diría nuestro fotógrafo Rafa Gómez. Ha merecido la pena, porque así hemos podido ver un poquito de Bodrum, cosa que apenas pudimos hacer ayer, antes y después de la llegada de la etapa. Después de dar una pequeña vuelta por los alrededores y hacernos unas fotos hemos cogido el camino de las tiendas y un poco más lejos de lo que llegué ayer me he encontrado otra de gafas. Bueno, vamos a entrar a ver lo que hay….Por gafas no sería, pero por precio barato tampoco. Me he vuelto a ir con las manos vacías y el sol que se adivinaba entre las nubes, hoy por cierto, más presentes que el resto de días.

Para volver al lugar de la salida he pasado por la tienda de mi amigo con el que no pude hacer negocios ayer y se acordaba de mí. Estaba en la puerta, esperando captar a su próxima presa y me ha dado los buenos días. Al rato nos hemos puesto en marcha. Creo que ha sido el primer día que hemos salido a la primera y bien del pueblo. Hoy me he colocado justo detrás del conductor, así se veía el paisaje. Al contrario que el resto de días, hemos dejado de bordear la costa para meternos en el interior. Por delante 209 kilómetros. Así que, paciencia. Música primero y una pequeña parada para comer y estirar las piernas además de para hacer fotos. Allí hemos coincidido con otro de los autobuses que llevan a periodistas, en el que iba un grupo de brasileños que sigue al Scott Mardones y un luxemburgués.

Como os podéis imaginar, seguidor acérrimo de los hermanos Schleck. Estará con nosotros hasta el viernes o el sábado, después se va a la Amstel Gold Race porque, todo convencido lo asegura, la va a ganar Andy. Y la Flecha y la Lieja se las dejará a su hermano Frank. Un cuarto de horas de charla y vuelta al autobús. He abierto las páginas de “La Sombra del Viento” para leer un poco durante el viaje, así dejar descansar a las orejas de tanta música y distraerme un poco. Entre unas cosas y otras ya parecía que quedaba menos. Parecía, claro. Por si acaso, he echado mano del libro de ruta y, viendo las indicaciones a las ciudades de alrededor se me ha encendido el ánimo. Quedaban menos de 20 kilómetros para llegar.

De repente, nuestro amigo conductor ha dejado la carretera para meterse en el pueblo que estábamos cruzando. Será que hemos llegado y me he confundido yo mirando el mapa? Pues no. Efectivamente, se había perdido. Así que, a buscar el camino de retorno y, en la rotonda maldita, tirar en la dirección contraria donde, por cierto, ya había un municipal, pero que ni se ha inmutado cuando hemos pasado la primera vez, con el autobús de la carrera, de que nos estábamos equivocando. Nuestro conductor tranquilo, eso sí. No ha perdido la calma en ningún momento, ni siquiera cuando ha pisado al máximo el acelerador para llegar antes a Pamukkale. ¡Qué preciosidad de lugar! Apenas nos ha dado tiempo a verlo pero ha sido una auténtica delicia, con las montañas teñidas completamente de blanco por la piedra caliza.

Unas cuantas fotos y la visita a dos tiendas me ha servido para hacerme por fin con unas gafas que me gustaran y no tuvieran un precio desorbitado. Y también para comprarme una muñeca turca que añadir a mi colección de muñecas del mundo que voy comprando en cada sitio al que voy. Quería haberle sacado con el regateo una más, al vendedor. “Para mi madre, que tengo que llevarle un regalo”, le he dicho. Pero nada, ni caso. Tranquila ama, que de aquí a que acabe hay tiempo para gastar, ¡ya sabes que a mi poco me cuesta hacer eso!

“¿Y quién va a ganar hoy?”. Hombre, con la escapada que hay y esta llegada…el más rápido es Visconti, he dicho. Vale, hoy no tenía mérito alguno acertar. Después del trabajo diario, nos vamos al hotel, llegamos a la puerta, comenzamos con el duro trabajo de bajar las maletas del mini-bus (lo peor del día, os lo aseguro) y cuando íbamos a entrar, nuestra guía nos dice que a última hora nos lo han cambiado y estamos en otro, pero no sabía donde estaba, claro. ¡Para variar! Preguntando se llega a Roma, y así, en cuestión de cinco minutos estábamos en nuestro hotel. Al coger la llave de la habitación nos hemos fijado en un cartel que decía: “El baño turco cierra a las diez de la noche”. Eran las ocho y media de la tarde. Perfecto. Corriendo a dejar la maleta, ponerse el bañador y a la piscina.

No he aguantado mucho, con el calorazo que hacía, pero de veras que me ha sentado más que bien. A toda prisa, a cambiarse antes de que cerrasen el comedor y a cenar. No, tranquilos, hoy no he tocado el yogurt. Y lo he visto, me tentaba, pero he hecho un visionado general al comedor y no he visto azúcar por ningún lado así que, por un día se puede perdonar. Lo he cambiado por fresas, que teníamos un cuenco lleno, y he acabado llenando dos platos….Entre charlas sobre la política española y la italiana hemos terminado de cenar y a la habitación, que mañana será un día duro, el más largo de toda la vuelta. Lo de hoy, pues, ha sido solo un experimento. Esperemos que en el hotel de mañana el baño turco también cierre a las diez de la noche.

Terrones de azúcar para el yogurt

Publicado el abril 14th, 2010 por ainara | Tags: General

¡Buenos días a todos! Disculpar que llegue con retraso a mi cita habitual con vosotros. El hotel en el que dormimos hoy es, como los de todos los días, buenísimo, pero, al contrario que el resto de jornadas, hoy no tenemos internet. Pude conectarme tras la etapa en la sala de prensa, pero no después para ofreceros “mi” crónica del día. Otro día con anécdotas, por cierto…

Nos os conté que, al llegar al hotel de ayer, se quedaron mi pasaporte. Típico de hoteles, ¿verdad? Si estás en Europa, das el DNI y hasta el día siguiente no te lo dan. Pues aquí igual, pero por la noche, por si acaso, bajé para ver si me lo devolvían. Nada, que hasta el día siguiente no retornaba a mis manos. “Tienes que venir de seis a ocho de la mañana a recogerlo”. Yo con cara de póker hasta que compruebo que el tío empieza a reírse y me lo desmiente, menos mal, ya me veía pegándome el madrugón para tener i documentación.

Por la mañana, antes de desayunar –el yogur de ayer sí que era natural del bueno, acerté a la primera al coger de uno de los tres cuencos que tenían diferentes- voy a por el pasaporte y me dicen que ellos no lo tienen, que vaya a recepción. Madre mía….que no salgo de este país. Voy a recepción, pregunto por él y una de las chicas se pone a buscarlo. Un checo, un eslovaco, un brasileño, un italiano….y ninguno español. Se mascaba la tensión en el ambiente hasta que de pronto veo pasar uno ante su despistada mirada: “Eyyyy ese, eseeeee!”. Solo faltaba que fuera de otra persona. Pero no, al final hubo suerte y era el mío.

Así que, con el pasaporte en la mano -siempre te veo con él, me dijo después en el comedor Dimitry Gravobsky, del ISD- y tras haber desayunado, volví a la habitación –a un kilómetro de distancia de la recepción, por cierto. Todos los hoteles son grandísimos- y a coger la maleta. Cada día pesa más. Ayer me costó seriamente poder cerrarla y me parece que hoy va a ser la misma canción, o peor. Nuestra guía esta un poco desesperada con mi equipaje. La chica es un cielo: nos espera todos los días, nos atiende a la perfección, se preocupa de llevarnos la comida….ayer hasta nos compró manzanas. Hasta sube el equipaje ella misma al Mini-Bus. Con mi maleta va a hacer músculo en esta vuelta.

Nos plantamos pronto en la salida de Bodrum, un bonito pueblo al que, como sucede siempre desgraciadamente, apenas nos dio tiempo a explorar, porque antes de que los corredores tomaran la salida, nosotros ya estábamos en ruta. Por delante, 166 kilómetros, los mismos que la carrera. A mi, si soy sincera, la distancia no me importa. Me encanta viajar así, con los cascos de la música puesto –ineludibles siempre- y hasta donde sea. Pero os confieso que se hizo un poco largo. Paramos unos minutos en un mirador para soltar piernas y ver el paisaje. Exactamente en el peligroso descenso por el que se aceleró la fuga que terminaría decantando la victoria. Y cuado digo parar, lo digo literal.

No os podéis imaginar qué ritmo de crucero que llevaba nuestro conductor. Ese que se pierde cada dos por tres, sí. En la bajada yo pensaba que nos salíamos, y eso que iba atrás y no veía el cristal de frente, solamente de un lado, pero con eso me bastó para ver la velocidad que llevaba hasta que llegó al mirado y frenó en seco. Yo creo que, más que por estirar las piernas, lo hizo para poder frenar bien antes de encarar la última parte de la bajada.

Al llegar a Marmaris, viendo que quedaban aún bastantes kilómetros m fui a una tienda cercana que había visto al entrar de gafas. Con el sol que tenemos aquí y con las mías rotas se torna casi imprescindible. Resultó ser una tienda de marcas, y como tal, la más barata de las que me gustaban costaba unos 300 euros. Nos os quiero decir el resto… “No puedo pagarte tanto dinero”, “¿Y cuanto estás dispuesta a darme?”. Ya empezamos con el regateo…. Pues nada, al final no nos pusimos de acuerdo y me marché, habiendo perdido un maravilloso tiempo y sin gafas.

Con eso llegaron los últimos kilómetros. “Hoy es terreno escarpado,PC050395 ¿sabes quién puede ganar? Visconti”. Le había dicho yo por la mañana a una compañera. ¡Bingo! Para la próxima apuesto, aunque sinceramente no era muy difícil de adivinarlo, con el trazado que tenía la etapa y viendo que el anterior día ya lo había probado, sabiendo cómo es su carácter. Una victoria, por cierto, de la que me alegro mucho. Visconti es un joven corredor muy prometedor y que necesita lucirse para poder aspirar a lo que se merece: un equipo de alto nivel en el que desplegar todas sus cualidades.

Después de ofreceros los textos del día, me encaminé al hotel. Entre descargar la maleta, llegar hasta la habitación –la de hoy está a dos kilómetros lo menos- se hizo la hora de la cena. Y otra vez a vueltas con el yogurt. Acerté con él, pero esta vez faltaba el azúcar. “You have sugar please?”. Hasta que me entendieron los camareros estuve un buen rato pero al final conseguí sacarles un “¿Cuántos quieres?”. Hombre, siendo sobres, con dos o tres me vale. Pero no, la cosa es que no eran sobres. ¡Eran terrones! Así que el camarero tuvo que volver a traerme unos cuantos más. ¿Y como hago yo ahora para fundir esto con el yogurt? Cogí un plato y empecé a dar golpes a los terrones. Imagináis el ruido y la cara d asombro de la gente de mí alrededor. “¡Moderna tecnología! ¿De donde eres? ¡Ah, España! Allí sois inteligentes”. Me dijo un camarero que se acercó. Bueno, al menos no me ha echado del restaurante.

Así que ahora voy a ver si en el desayuno tengo más suerte y, con los cafés hay sobres de azúcar para el yogurt. Aunque primero tengo que llegar hasta allí, con lo lejos que está. Así voy abriendo el apetito para un día que se pronostica largo.209 kilómetros hasta Pamukkale. Eso, si no nos perdemos….

Conductor perdido

Publicado el abril 12th, 2010 por ainara | Tags: General

¡Buenas noches a todos! Os saluda alguien que casi no sabe donde está, después de un día PC050349de acumulación de kilómetros en mi particular “cuenta”. Salíamos de Kusadasi al filo del mediodía. Una localidad preciosa, por cierto, al lado del mar, muy turística, aunque apenas nos ha dado tiempo a ver nada, porque hemos llegado al poco de que empezara la presentación de equipos y, entre escuadra y escuadra no daba el tiempo para ver nada. De lo que sí ha dado tiempo ha sido para que se rompan mis me dije “no te sobres Ainara, que llevar otras cosas por el por si acaso vale, pero gafas….” Y resulta que al final las iba a haber necesitado más que otra cosa.

En fin, con la maleta cargada en un mini-bus que nos llevaba hasta la salida y la meta, un poquito antes de terminar el control de firmas nos hemos subido camino del final de la etapa. Teníamos que salir antes que los corredores, porque la carretera era la misma para todos, pero con la tranquilidad de nuestra guía poco a faltado para que nos quedáramos detrás de la carrera. Entre Pepe Xagarós, jefe de prensa del Xacobeo-Galicia y yo, no hacíamos más que repetirle a nuestra guía que si no salíamos antes que los corredores no íbamos a llegar antes: “We will wait for a minute and then we’ll go”, nos decía. Sí, sí, tu espera que ya verás la gracia que nos va a hacer veles pasar, con el mini-bus aquí aparcado y estar viendo después durante más de 1mm kilómetros largas hileras de coche.

Al final hemos conseguido hacerles arrancar con unos minutos, pocos, de adelanto con respecto al pelotón. Aunque por poco nos vuelven adelantar, porque en el primer giro, nuestro conductor se ha confundido de carretera y hemos tenido que girar para volver a meternos en el recorrido de la etapa. El paisaje hasta la meta, bordeando la costa meridional egea ha sido realmente precioso, pero no os voy a negar que también se ha hecho un poco largo. Sobre las tres de la tarde hemos llegado a la meta. Directos a ver cómo iba la carrera para comprobar que los corredores iban con un ritmo muchísimo más lento de los normal. Menos mal que no nos hemos quedado atrasados porque hubiéramos muerto a ese ritmo.

Mientras esperábamos, he podido disfrutar de la compañía de Silla, periodista de “Io pedalo” y del jefe de prensa del Carmiooro, con quien he visto los últimos kilómetros de la etapa en los que, como los pronósticos indicaban, se ha impuesto André Greipel. Ventoso y Pacheco, muestras bazas al sprint, no lo han hecho mal, especialmente el cántabro, que ha empezado a sprintar bien colocado, pero después ha visto como un motón de corredores le superaban.

Con el trabajo hecho hemos puesto camino del hotel con nuestro bus, nuestra guía y nuestro conductor, que una vez más se ha perdido. En el camino nos hemos topado con uno de los auxiliares del Xacobeo-Galicia y ya puesto, nos lo hemos llevado hasta el hotel desde el que os hablo ahora, después de haber cenado ya y haber compartido una agradable charla posterior. Hoy, por cierto, al ir a coger el yogurt en la cena, algo en lo que no fallo ni un solo día, estando fuera o en casa he apuntado otra de las anécdotas del día. Aquí en Turquía, por lo visto en estos primeros días, el yogurt lo colocan al lado de las ensaladas, por eso de echarlo como salsa, al estilo del Kebab. Había tres cuencos con diferentes yogures, todos blancos, dos con “tropezones” y uno solo.

El último, por lo que me decía el cocinero, era el natural. El solo. Lo que no tenían era azúcar, así que después de coger el yogurt, la he pedido para el asombro del ‘metre’. Al raot, me ha venido con un cuenco relleno de azúcar. Lo he volcado en el yogur y, cuando me iba a llevar la primera cucharada a la boca, me ha llegado un amargo olor a la nariz. “Ufff, esto no es yogur natural…”, he pensado. Pues no, evidentemente no lo era. Debía ser un tipo de salsa de yogur amarga.¡ Bueno, para aquel entonces ya no, después de haberle echado medio kilo de azúcar! Así que al final me he quedado sin yogur antes de irme a dormir. Parecerá una tontería, pero el cuerpo lo está echando en falta. Esperemos que mañana en el desayuno pongan del bueno, nada de amarguras. Habrá entonces doble ración.

That is dangerous madamme, that is forbidden!!

Publicado el abril 12th, 2010 por ainara | Tags: General

nikon 145Ya empezamos con la ruta….y los considerables retrasos para escribiros! Hoy lo hago desde Kusadasi, de donde mañana sale la segunda etapa de la Vuelta a Turquía. Para llegar hasta aquí nos hemos tragado una hora de vuelo, con media hora de retraso en Estambul y otra más de viaje en autobús hasta el hotel, donde hemos llegado al filo de las once y media de la noche y con el comedor abierto para que cenáramos todavía. ¡Menos mal! Porque llegábamos todos muertos….

Como habéis podido comprobar, hoy se ha puesto en marcha la Vuelta a Turquía con la inesperada victoria de André Greipel. No es que asombre verle sumar triunfos a su palmarés, a eso ya estamos de sobra acostumbrados. Lo que sorprende es que lo haga en una contrarreloj. No suele ser atípico que los sprinters destaquen en las primeras posiciones de una etapa de esta modalidad con tan pocos kilómetros, pero es que el recorrido no era ni mucho menos llano. Solo los primeros kilómetros se rodaban en plano y después venía un repecho con adoquines durísimo en el que muchos corredores, como mi compañero de viaje Arkaitz Duran se han dejado un considerable tiempo que les ha llevado a perder varios segundos en la general.

Solo con deciros que hasta él mismo estaba sorprendido por su victoria….el circuito era para hombres de fuerza, técnico. Nada de potencia en base a la velocidad. Pero con las moles que tiene Greipel por muros es capaz de todo: rapidez, llano, repechos…. Lo más positivo es ver que un corredor como él, sprinter nato, es capaz de sortear tan bien las subidas. ¡Qué pena que no le podamos ver midiéndose contra Mark Cavendish  en los sprints de las grandes vueltas! Las llegadas masivas ganarían en emoción…

Lo mejor del día ha venido durante la etapa, como no podía ser menos. Yo me he buscado mi rinconcito particular en pleno repecho para hacer fotos. He estado más de media etapa ahí puesta, quieta y bien arrimada a la valla para no molestar a los corredores, hasta que ha venido una armada de policía que no tenía otro trabajo más en la agenda que tocar la moral. “Madamme, that is forbidden”. El único que sabía inglés no conseguía decirme nada más que eso. Imaginaros cuando me he puesto a rebatirle que podía ponerme ahí para hacer fotos. “That is dangerous”. Bueno, al menos sabe decir peligroso….

Al final, por no discutir más y viendo que estaba echando mano del walkie (me llevaban a la cárcel, seguro) me he colocado detrás de las vallas para seguir con mis fotos. Así hasta que, cuando en la curva, a unos 100 metros de mi aparecía Andrea Tonti un hombre se ha cruzado de un lado al otro de la carretera para hablar con los mismos policías que me habían echado a mi cinco minutos antes. Yo me he puesto a gritar como una loca porque el tío ni se ha dado cuenta de que venía un corredor. En ese momento, mis gritos estaban encaminados a que el amable hombre se apartara y no me fastidiara la foto, pero es que a los 20 segundos ha vuelto a cruzar la carretera, cuando Tonti estaba a escasos 10 metros de él. Por cuestión de milímetros no le ha tirado al suelo en plena subida.

Poco más tarde de terminar hemos vuelto al hotel, para mostraros todas las imágenes de la carrera, enterarnos de lo que sucedía por ahí arriba, con la victoria de Samuel Sánchez en Amorebieta y la de Cancellara en Roubaix. No he tenido ocasi´n d verla, cosa que me fastidia un mundo, pero por lo que me han dicho vía mensajes de móvil ha sido impresionante. Cuando vuelva a España buscaré los videos en Youtube. Y digo cuando vuelva a España porque aquí el portal de videos más famoso en Internet esta vetado, no podemos acceder de ninguna manera a sus videos.

Así que, con la maleta cerrada (ha costado un poco por cierto, y eso que estamos en el segundo día y venía con la grande….), otra vez de vuelta al movimiento. Con lo rápido que nos habíamos acostumbrado a lo de dejarla en un mismo hotel por más espacio de tiempo que un día… ¡se acabó lo bueno! A las seis de la tarde nos encaminábamos hacia el aeropuerto de Estambul para coger un avión camino a Izmir, al sur del país. Después de bastante tiempo esperando para facturar, eterno, porque nos hemos juntado toda la carrera ahí, más el resto de gente que volaba. Han tenido que fletar dos aviones para poder llegar todos a la vez, y eso que una parte de la expedición ha tenido la suerte de viajar una hora antes.

Entre llegar al aeropuerto, coger la maleta (qué ilusión cuando ha salido la mía, Giampaolo Cheula se ha quedado alucinando con mi explosión e júbilo) y el viaje en autobús, hemos llegado al hotel casi a media noche. Un poco cansados y hambrientos. Así que lo primero ha sido, después de dejar los equipajes en las habitaciones, bajar al comedor. Y de ahí, directamente a dormir. Mañana espera la primera etapa en línea y se parte “pronto”, a las nueve de la mañana tocará la corneta.

Mezquitas y bazar

Publicado el abril 11th, 2010 por ainara | Tags: General

Después de recuperar fuerzas tras el viaje ya estamos en marcha. Con la victoria de Chris Horner sobre Alejandro Valverde y con las piedras de Roubaix preparadas para recibir a las bestias inmundas que se atreven a rodar por encima de ellas, por aquí abajo comienza también la Vuelta a Turquía. El día previo a la carrera fue para nosotros una jornada de aprovechamiento al máximo para conocer Estambul. O lo que pudimos más bien, porque en una ciudad tan grande como esta con un solo día apenas te da tiempo de ver muchas cosas. Por la mañana nos fuimos al centro histórico para dar un bonito paseo por las mezquitas. La primera, la azul evidentemente.

Para entrar, como en toda mezquita que se precie, tuvimos que quitarnos el calzado. La peor parad que Sabine Jacob, que vino en bailarinas sin medias ni calcetines y andó completamente descalza por la mezquita. Pero no fue la única, porque al cruzar la entrada, me vieron los pantalones cortos y las medias y me dijeron que así imposible entrar. Y eso que las medias eran totalmente negras. Daba igual. Me dieron una sábana y me recubrieron por completo de la cintura para abajo. Al entrar, cogí un fular y me lo puse en la cabeza, para completarlo. Os podéis imaginar lo que parecía, una musulmana al completo.

 De ahí visitamos unos palacios de los antiguos dominadores del imperio otomano, disfrutamos de una buena comida y seguimos con la ruta. Teníamos planificado, con una guía, una visita al museo Sophia, pero unos cuantos decidimos escaparnos al bazar. ¡A gastar!

Aunque tampoco creáis que, por lo menos por mi parte, me dejé muchas liras turcas. Más que nada porque te vuelven la cabeza como un bombo, desde que te acercas a una de las tiendas, te ven, te gritan “Vamos chicaaaa ven aquí!”. Y no os digo nada si nos escuchan hablar en español, directamente te dicen: “Hola Mariaaaaaaaaaa!”. Nos erímos un buen rato cuando nos lo decían. El resultado, un par de pulseras, un llavero y poco más. Pero paciencia, que la Vuelta a Turquía es larga y quedan muchas ciudades, y bazares, por visitar.

Tras conseguir salir del bazar, enorme, un auténtico laberinto, cogimos un Taksui hasta el hotel. Sí, sí. Taksi, que aquí se escribe así. Nos subimos a uno, le decimos el nombre del hotel y comienza a encaminarse hacia allí. Un poco temerario pero bueno, conduciendo al fin y al cabo cuando, a los cinco minutos, DSCN0836nos para y nos dice que nos bajemos, que nos lleva otro taxista que estaba detrás. Os podéis imaginar nuestra cara. Ya pensábamos que nos dejaba ahí tiradas. Pero nada de eso, el otro taxista nos esperaba unos metros más atrás y directas al hotel.

Para que veáis el resultado de un agradable día, os dejo una foto con una de las mezquitas detrás y yo en muy buena compañía, la de Javier Guillén, organizador de la Vuelta, y el organizador de la Volta a Catalunya, que vinieron también ayer y se marcharán mañana para ver la primera etapa de la carrera, la prólogo que abre hoy la Vuelta a Turquía. Así que yo me voy ya mismo a desayunar, que se nota el hambre, y a vestirme a todo correr, porque en breve partimos hacia el centro de Estambul desde donde comienza la crono…y me dejan en tierra

¿La VISA? ¿Qué es eso?

Publicado el abril 10th, 2010 por ainara | Tags: General

¡Buenas noches a todos desde Estambul! Me gustaría deciros esta frase en turco, pero el tiempo que llevo aquí aún no me ha dado para aprenderlo. Ya he escuchado un poco el idioma, he afinado el oído y hemos llegado a traducir algunas palabras… pero creo que esta semana vamos a tirar del inglés para que nos saque de más de un apuro.

A las seis menos cuarto de la mañana, puntual como nadie. Este desgraciado teléfono nunca falla. “¡Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiingggggg!”. Buff, ¿pero a estas horas ya estarán las calles puestas? Pues sí, lo estaban. Después de terminar de cerrar la maleta y vestirme a toda prisa, he enfilado la calle hasta el lugar acordado. La hora…ya no era la justa, todo hay que decirlo. Cinco minutos de retraso para llegar y ver que no se asomaba nadie por la calle. ¿Me habrán dejado en tierra? ¿Me habré confundido de hora y en vez de a las siete menos veinte hemos quedado a las ocho menos veinte? Ya estaba empezando a preocuparme cuando por uno de mis flancos  ha aparecido Arkaitz Duran, tan adormilado o más que yo para poner rumbo a Bilbao.

Una horita hasta la capital de Vizcaya (que no del País Vasco, por mucho que su alcalde se empeñe) y otra más de espera. Entre facturación de maletas y cafés se ha hecho corto. Todavía sin despertar nos hemos subido al avión rumbo a Barcelona. Otra hora más de viaje y estábamos en el Prat. Hasta las doce del mediodía no teníamos el siguiente vuelo, el que nos llevaba directamente a Estambul. Lo llevábamos todo bien calculado, aunque hemos tenido que coger las maletas, salir y volver a entrar para facturar en el segundo vuelo, pues no se permitía hacer de tránsito, es decir, de seguido hasta Turquía. Bueno, así hacemos tiempo, hemos pensado.

Nos ha sobrado, claro, y eso que de la puerta de salida del avión hasta la cinta donde se recogían los equipajes teníamos un largo rato a pie. Entre eso, el paseo hasta el mostrador para facturar hasta Estambul y la vuelta a bajar ya quedaba menos. Y ya que estábamos en el Prat hemos aprovechado para dar una vuelta por las tiendas, que no son pocas por cierto, y avituallarnos antes de subir al último avión. Poco después ya estábamos echando mano del pasaporte para cruzar el control y subirnos al avión. Cuatro horas de vuelo –Arkaitz dormido y dándome envidia mientras yo era incapaz, como siempre, de sumirme en el coma profundo- y ya estábamos en Estambul.

Al bajar del avión, como os podéis imaginar, nos hemos guiado por las flechas de la salida del aeropuerto y la recogida de equipajes. El resto de indicaciones las hemos obviado. Incluso una en la que señalaba unas cabinas denominadas “VISA”. Entre el atontamiento, recién bajados del avión y las ganas de llegar al hotel ni siquiera nos hemos parado a pensar. Nos hemos ido directamente a pasar el control de pasaportes cuando, sufriendo una infumable cola, detrás nuestro se ha colocado un chico español que nos ha preguntado: “¿Habéis pagado ya en la VISA, verdad?”, nos dice. “La VISA ¿qué es eso?”. Os podéis imaginar nuestra expresión, mirándonos con cara de póker por no haber caído en la cuenta….que aquí se paga por entrar en el país.

Así que hemos dejado la cola que no avanzaba para desembolsar 15 euros por entrar en Turquía y vuelta a empezar otra vez, con más gente que antes porque entre que hemos ido, hemos pagado y hemos vuelto se ha acumulado gente de tres o cuatro vuelos a la vez, entre ellos los alemanes del Columbia, los italianos del Liquigas y el Skil-Shimano. Al fin hemos conseguido pasar, no sin algún retraso más de lo debido. Por mi, además, porque al dar el pasaporte… ¡la máquina no lo leía! Yo callada detrás del cristal y sin articular palabra. Ya me veía cogiendo el avión de vuelta a España. Al final hemos “cruzado la pasarela” de la aduana y a todo correr a por la maleta. “Véte fijándote bien en la gente que viene de la cinta nuestra, que seguro que alguno se lleva nuestra maleta después de tanto tiempo esperando”, bromeaba Duran. Nos reíamos los dos, pero en nuestro interior atesorábamos ese miedo que no ha desaparecido hasta que hemos visto nuestros equipajes abandonados en la cinta, parada ya.

De ahí, a buscar a la persona que tenía que llevarnos al hotel. ¿Quién era, cómo, dónde estaba? Era todo un misterio. Solo sabíamos que era gente de la organización de la carrera. Al poco de salir nos hemos topado con ellos y nos han llevado al autobús. Después de meter las maletas, a salvo ya, nos hemos puesto en marcha hasta el hotel, junto con los auxiliares del Columbia y la dirección de la Volta a Catalunya, que ha venido hasta aquí también para conocer la carrera. Así hasta ahora, desde el hotel Polat, que es desde donde os hablo. Una impresionante torre  las afueras de Estambul, con piscina que todavía no he podido catar por falta de tiempo, sauna, gimnasio….Mañana veremos más cosas, mientras los corredores aprovechan para soltar piernas por espacio de unas horas nosotros nos vamos a conocer Estambul. Mañana os cuento la experiencia, si es que no me han cambiado por un camello. Imposible… ¡ni siquiera llego al valor de uno!

A la pasión turca

Publicado el abril 9th, 2010 por ainara | Tags: General

Estambul1No penséis mal con este título, que os veo venir, pero es un buen modo de atraer vuestra atención, ¿verdad? Es la una y veinte de la madrugada y os escribo a esta hora, tan tarde, porque hace apenas cinco minutos que he terminado de hacer la maleta. Otra vez con la casa a cuestas para componer “una vida en fuga”, como suele decir mi buena amiga Sabine Jacob. Pues sí, otra vez en ruta y por el titular os podéis imaginar cuál es mi destino, porque, si todo sale según lo previsto, mañana a estas horas estaré en Estambul. ¿Cómo?, ¿por qué? ¿dónde? ¿para qué? Mil preguntas acechan…y puedo deciros que a mi también, porque en plena éxtasis de Samuel Sánchez en Arrate hoy, donde hemos asistido a la victoria del asturiano y su desquite rabioso después del pajarón que le sobrevino en la primera etapa del País Vasco, en ese mismo momento, a menos de 24 horas de coger el avión tan solo tenía una vaga idea de que iba a marcharme.

Para no perder las buenas costumbres, casi todo, como siempre a última hora. A las ocho de la tarde, después de volver de Arrate en compañía de Gorka y Joseba Beloki, además de sus hijos, he recibido la confirmación del vuelo y cuestión de horas hemos puesto la maquinaria en marcha. ¿Por qué? Imagino que muchos os haréis a la idea: el domingo comienza la Vuelta a Turquía en la que, entre otros, estarán André Greipel, que parte como favorito, Francisco Ventoso, Angelo Furlan, Francesco Chicchi o Francisco Pacheco como réplicas al sprinter alemán. En cuanto a la presencia española dos serán los equipos que hablarán nuestro idioma: el Footon-Servetto y el Xacobeo-Galicia, aunque la mayoría de las esperanzas estarán puestas en el citado Ventoso, al frente del Carmiooro.

Sí que, me bajo de la bicicleta en la Vuelta al País Vasco. Con pena, no os lo voy a negar. Estábamos cogiendo el ritmo a la carrera, sobre todo hoy, con una etapa realmente bonita y con lo que queda por delante y lo ajustado de la general, promete. Pero eso no significa que dejemos de daros toda la información de la carrera con nuestras correspondientes y ya clásicas galerías de fotos así que no perdáis de vista nuestra web para manteneros puntualmente informados de la carrera vasca y por supuesto de la Vuelta a Turquía, de la que os ofreceremos todos los días los detalles, las fotos…y por supuesto este particular diario de carrera.

La maleta ya está hecha (la he terminado justo antes de ponerme a escribiros). Esta vez voy con la grande, la misma que me llevé a la Vuelta a Chihuahua. Allí con más razón, puesto que fueron dos semanas fuera de casa. Pero ya sabéis como son estas cosas: Voy a llevar este pantalón por si acaso, y estas camisetas también. ¡Ah! Y un par de chaquetas por si hace frío, que nunca esta de más (dicen que a los de mi tierra se nos conoce porque siempre llevamos una chaqueta bajo el brazo aunque el sol abrase, así que yo no voy a ser menos). Mañana a las nueve menos cuarto sale desde Bilbao el avión que nos dejará en Barcelona y, de allí directos a Estambul. Por cierto, el tema del pasaporte y DNI todo en línea: fue lo primero que miré ayer cuando me confirmaron que iba. Mañana os cuento.

La consagración de ‘Purito’

Publicado el abril 4th, 2010 por ainara | Tags: General

DibujoNo es nuevo el pelotón. Mucho menos un desconocido. Todos saben quién es y de dónde viene Joaquim Rodríguez pero es ahora, casi una década después de conseguir el paso al profesionalismo cuando de verdad está encontrando el catalán sus mejores sensaciones y es también ahora cuando disfruta de llevar las riendas de un equipo. Merecido, sin duda después de una carrera impecable y en la que ha sabido aprovechar sus, pocos, momentos en los que ha podido ser protagonista.

Su desgranada trayectoria desde que pasó en el 2001 de la mano de Manolo Sáiz a la poderosa ONCE-Eroski y su posterior paso al Saunier Duval empezaron a hacerle un nombre en el pelotón internacional, especialmente cuando se convirtió en Campeón de España en ruta en el 2007. Pero llegó el cheque de Eusebio Unzué y el Caisse d’epargne y, claro, la vida del ciclista es corta. Y el dinero, jugoso. ‘Puito’ aceptó la oferta y se hizo fraile. Eso fue, precisamente lo que le tocó. Hacerse monje, meditar. Orar. Pocas han sido las ocasiones en las que hemos tenido la oportunidad de verle predicar de verdad. De subirse al altar y leer sus mejores sermones en los años que ha vestido con el negro del Caisse d’epargne. Oscurecido para él, en un equipo que incomprensiblemente no le llevaba ningún año al Tour de Francia y reservaba su fulminante punta de velocidad para lanzar a Alejandro Valverde.

Aprovechó sus oportunidades mejor que nadie. Desterrado por su propio equipo del Tour de Francia, respondió con una victoria en la Klasika de Ordizia el mismo año que se alzó con una victoria en la Tirreno-Adriático. El año pasado comenzó la temporada igual, con un triunfo en el alto de Montelupone que provocó el centro de atención de los dirigentes del Katusha. Pero no acabó ahí. Después de quedarse un año más en casa durante el mes de julio ganó una etapa en la Vuelta a Burgos y reservó fuerzas para la Vuelta a España. Aquella fue la última carrera en la que se ponía a las órdenes de un jefe de filas, Alejandro Valverde, que acabaría ganando la ronda. Un mes antes, ‘Purito’ había firmado su contrato de liberación. Para ser jefe, por fin de una empresa. Maduro, 30 años. Experimentado. Y ganador. Quién mejor. Tensó, eso sí, la cuerda hasta el final, “tanto que casi se rompen las negociaciones”, comentó durante la Vuelta a Burgos. Quería quedarse en el Caisse d’epargne y solo puso una condición: correr el Tour de Francia. Eusebio Unzué volvió a darle la misma respuesta que cada año: No.

Así, ‘Purito’ hizo las maletas en pleno mes de agosto y se sacó el carnet de nacionalidad rusa. Solo un mes tardó en demostrar al que sería su nuevo equipo que su fichaje no era una equivocación. El catalán salvó el papel de la selección española con su medalla de bronce y una intensa presencia en carrera durante toda la prueba. Brillante. Igual que su inicio de temporada. Por fin con los galones en la espalda, lo que le ha faltado en todos sus anteriores años y que siempre ha merecido. La París-Niza fue el primer gran examen. El test para medir si la presión de las riendas le pesaban. Para nada. Y lo refrendó poco después, con su triunfo en la Volta a Catalunya demostrando saber gestionar a la perfección su estado de forma en un recorrido excesivamente suave para él pero al que supo sacarle el mayor rendimiento. Igual que a su equipo. Vladimir Karpets y Joan Horrach fueron sus escuderos de lujo. Con ellos, además de la ayuda de Xavier Tondo, consiguió día tras día minar la moral del que fuera su compañero Luis León Sánchez y terminar venciéndole. Solo fue el prinicipio.

En la lluviosa mañana del sábado 3 de abril, el autobús del Katusha se apostaba cercano a la plaza donde se congregaba el inicio del GP Miguel Indurain. Los auxiliares del equipo divagaban ante el desenlace de la carrera: “Joaquim está mejor pero no tiene tanto equipo como Valverde”, decían. ‘Purito’ callaba y sonreía. Pillo, como acostumbra. Poco después daría una magistral lección a Valverde en la basílica del Puy. Celestial. Segunda misa del catalán y esta vez cara a cara contra el Caisse d’epargne, pues fue el equipo de Unzue quien controló la carrera desde el inicio para después ver cómo el corredor al que dejaron escapar en agosto del año pasado les vencía en su propia casa.

Ahora llega la Vuelta al País Vasco y no hay duda que Joaquim Rodríguez es el gran favorito para llevarse la victoria. Dice que llega en buena forma, sin atisbos de cansancio después de la Volta a Catalunya, que el descanso de una semana ha sido suficiente. No se esconde, claro. Él tiene las riendas, las de la propia carrera que le señala como indiscutible hombre a batir y las del Katusha, con un espléndido Alexander Kolobnev en GP Miguel Indurain que volverá a cat6 (47)ser su hombre de confianza además de Luca Mazzanti, Horrach y Karpets. Merecidos todos esos galones después de años acumulando méritos que no se le han valorado.

Ahora ‘Purito’ toma las riendas, consagrado y confirmado como uno de los puntales de nuestro ciclismo. El Katusha ha salvado a uno de los mejores corredores de nuestro pelotón y nos ha traído con su fichaje espectáculo y rivalidad con el Caisse d’epargne. Para los intereses del aficionado de a pie, del espectáculo, su cambio ha sido positivo. Y no hay duda que a él mismo le ha sentado más que bien, no sólo deportivamente, si no también en el terreno personal. Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena y con Joaquim Rodríguez se cumple. Con 30 años, aún tiene tiempo de demostrar todo aquello que pidió y se le negó en el Caisse d’epargne. La Volta a Catalunya, País Vasco y el GP Miguel Indurain deben ser solo terrenos de ensayo frente al Tour de Francia. Allí deberá decirle a Eusebio Unzué a base de victorias, como está haciendo ahora, que se equivocó al no darle más responsabilidad primero y dejándole marchar después.

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