El ciclismo en femenino singular

El blog de Ainara Hernando

¡Esta subida no tiene ningún misterio!

Publicado el Septiembre 7th, 2009 por ainara | Tags: General

No, nos se asusten. No es que me refiera a que la ascensión hasta Xorret del Catí haya decepcionado, ni mucho menos. Hemos presenciado un espectáculo que ya se echaba en falta y se necesitaba en esta Vuelta a España. Una dura ascensión que lo ha tenido todo. El desfallecimiento de Taaramae cuando le ha pasado Gustavo César Veloso, la emoción de esperar hasta elfinal de la etapa para certificar la victoria del gallego, la lucha de David de la Fuente una vez más en busca del triunfo de etapa que reivindique al Fuji-Servetto. Y, por si eso fuera poco, los candidatos a la victoria también nos ha dejado bonitos movimientos, a pesar de la mucha y muy dura montaña que Ueda por delante. Valverde ha gastado algunas de las balas que dice que tanto va a dosificar para atacar a Cadel Evans y a Ivan Basso.

 

Qué alegría da ver a los extranjeros implicarse en la lucha por el triunfo en la Vuelta a España. Y, además, implicarse con tanto ahínco, porque Cadel Evans en ningún momento se ha desentendido de la etapa ni del maillot amarillo, al contrario, solo había que ver el cabreo que tenía en meta porque, a su parecer, Robert Gesink le había cerrado al sprintar. El problema realmente es que el australiano no ha sabido encontrar la posición idónea para hacer los últimos metros y ahí es donde la bala del murciano del Caisse d’epargne ha terminado por herirle desvistiéndole del dorado de líder de la general. Y, por otra parte, asombra también la buena forma de Ivan Basso, especialmente en un puerto como Xorret del Catí, menos adaptado a sus características, más dadas a puertos como el de Aitana, largos y constantes, y no a los tirones de hoy, porque menudas rampitas que había, especialmente en la primera parte de la etapa.

 

La parte final suavizaba bastante, eterna para Veloso se ha hecho al ver la distanciap50201441 mínima con la que contaba para plantarse en meta Suficiente al final para el gallego, eso sí sin escatimar en arriesgar al máximo en la bajada para encarar los últimos metros. En definitiva, una gran etapa, de lo mejor visto en la Vuelta hasta ahora,  especialmente por el puerto final. Entonces, preguntarán ¿por qué eso de que la subida no tenía ningún misterio? Sencillo. Cada día de montaña es un auténtico reto para subir hasta la meta. Sobre todo en los grandes puertos de montaña de Vuelta a España, los accesos, para todos, están muy restringidos y siempre tienes, como se conoce “buscarte la vida”, tanto para subir como para bajar y que algún alma se apiade de ti, te haga un hueco, si es que l obtiene y te suba. Otra cosa es bajar. Entonces tienes que subirte, como muchos compañeros hacen, al primer coche en marcha que ves.

 

Otros somos un poco más previsores y hacemos un pequeño chequeo de los coches, conductores y el espacio libre con el que cuentan para bajar de cada puerto un poco antes de que todo el mundo comience el descenso. Así fue en Aitana, pero no en Xorret del Catí. Ventajoso, sí. Muy cómodo, porque todo estaba fácilmente accesible. La meta apenas distaba de los aparcamientos y los puntos a los que nos era necesario acudir. Qué bien entonces, pensaran. Pues sí, pero no tiene ningún misterio. Hoy hemos llegado a la meta a pie, con solo 200 metros en las piernas…qué aburrimiento, ¡ninguna aventura!, pensábamos. Pero, por otro lado, la comodidad ha premiado, y ello ha ayudado a que todo el trabajo se agilizara mucho más. Después de terminarlo hemos tenido tiempo de juntarnos frente al monumento conmemorativo de las hasta ahora tres ocasiones que la Vuelta a España ha llegado hasta Xorret del Catí. La del 98, con victoria del Chaba Jiménez, la del 2000 y la del 2004, ambas con triunfo para Eladio Jiménez.

 

Y con todo terminado nos hemos puesto rumbo a Alicante, donde ahora mismo me encuentro escribiendo estas líneas y después de haberme dado un pequeño paseíto por la playa, muy cercana, por cierto. Temperatura más que agradable, con algo de viento que, para los que no soportamos los calores, viene más que bien. Mañana nos encaminaremos hacia Murcia, con Alejandro Valverde bañado en oro y a la espera de otro baño, el de masas que se dará en su tierra. En el pelotón faltará Carlos Barredo, que se ha tenido que retirar después de haber pasado la noche en vela, con vómitos continuos. Una pena no poder ver al asturiano en su plenitud después de su magnífica victoria en la Klasika de San Sebastian y tras su ausencia también el año pasado en la Vuelta a España por culpa de su lesión en la mano. Ojalá que se recupere lo antes posible y veamos al Barredo más combativo y peleón que se conoce.

 

¿Quién sube a Aitana?

Publicado el Septiembre 7th, 2009 por ainara | Tags: General

Es lo que tienen las etapas de alta montaña en una vuelta grande. Accesos cortados para todos, incluso para la prensa. Teníamos habilitados autobuses que nos llevaban hasta la meta los últimos siete kilómetros pero que tenían su salida cuatro horassalidas antes del horario en el que estaba prevista la llegada de los corredores. Por tiempo, hemos preferido acercarnos hasta un paso por uno de los muchos puertos en la primera etapa de montaña de la Vuelta. Y digo hemos, porque hoy he estado estupendamente acompañada por mi compañero Alex Andrés Sánchis, con el que, después de la salida en Alzira nos hemos encaminado por las mareantes carreteras valencianas. Abandonaba hoy a mis dos queridas amigas, Laura y Julia, asistentes y siempre pendientes de mi. Estupendas. Pero antes de todo ello hemos tenido la oportunidad de disfrutar por la mañana de la visita de Kike Gutiérrez y Didac Ortega. Ataviados ambos con sus respectivas equitaciones parecían dos ciclistas más participando en la Vuelta a España. Qué pena que ni el Rock&Racing ni el Acqua&Sapone lo estén haciendo.

 

Después de ver el paso por el puerto nos hemos encaminado hacia los últimos kilómetros. Al filo de las tres de la tarde nos hemos instalado y terminado de decidir dónde queríamos preenviar cada uno los últimos kilómetros de la etapa. Alguno en las rampas, otros enfrente del televisor…yo no tenía dudas: a meta. Ya que estábamos allí, ¿nos íbamos a quedar sin ver la subida final y la llegada en directo? Tocaba entonces hacer una especie de auto-stop previo para hacer los últimos y durísimos siete kilómetros hasta la meta. Todos los equipos preparaban bidones y maillots en los autobuses para subir con un solo coche hasta la llegada.

 

Los “afortunados”, pobres desgraciados en aguantar mi presencia ha sido el Caisse aitanad’epargne. Con Vicente Iza, masajista, al volante, paciencia y saber estar infinitas hemos hecho los últimos siete kilómetros. Y claro, yo de paciencia no tengo nada. ¡Vaya siete kilómetros más interminables! Entre el gentío, espectacular en cuanto a cantidad por toda la ascensión, y las rampas hemos tardado una media hora en llegar hasta meta. Allí, la niebla poco a poco iba cerrando el bonito paisaje, una pena, porque por lo poco que se veía era realmente precioso. Al que sí hemos podido ver es a Damiano Cunego dejando a Moncoutié sin su premio más que merecido después de una fuga tan larga, pero así es este deporte, a veces tan justo con los que se esfuerzan y otras veces tan malévolo. El francés estará maldiciéndose a sí mismo a buen seguro en estos momentos y no le será fácil conciliar el sueño, al contrario que a Alejandro Valverde, estrategia perfecta la suya y la de su equipo hoy.

 

Mañana en Xorret del Cati no se desgastarán para defender un maillot amarillo que lo tienen a tiro. Dos segundos con Cadel Evans, un hombre en teoría mejor contrarrelojista que el murciano pero con menos explosividad en montaña. Y, si por algo se caracteriza esta Vuelta es por su gran cantidad de dureza y sus pocos kilómetros contrarreloj, por lo que Valverde disfruta ahora de una gran posición para no cansarse demasiado pero poder controlar bien la carrera con los dos escasos segundos que le separan de Cadel Evans y que mañana pueden auparle al liderato, dada la explosividad de Xorret del Catí y lo adecuada de la ascensión.

 

Lo más rápido que hemos podido, algo más de media hora después de que llegara Cunego a meta, varios compañeros nos hemos infiltrado en el coche de la Radio Gallega y corriendo hasta la sala de prensa para terminar el trabajo del día. Y de ahí, a Alcoy, a descansar, que es a lo que ahora mismo me dispongo, porque yo, como los ciclistas, también noto que se acumula el cansancio poco a poco

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