Aguachada es poco…bañada totalmente hemos acabado esta tarde en Valencia. Yo que me venía con mis pantalones cortos y ropa veraniega para darle un último uso antes de que fueran a parar al fondo del armario con el duro invierno del norte y resulta que me traigo conmigo la lluvia en la maleta. La verdad es que las precipitaciones no han sido torrenciales pero ha sido un constante caer agua, a ratos suave y a ratos más fuerte, pero que, como uno de sus muchos nombres bien señala, “calabobos”, te acaba dejando bien mojada. Así he vuelto hoy. Completamente mojada de arriba abajo porque, como os podéis imaginar, por mucha lluvia y bajas temperaturas que hagan, quedarse al cobijo de las televisiones no era menester.
Los que hemos osado enfrentarnos a la lluvia y el frío hemos podido disfrutar de una
nueva exhibición de Fabian Cancellara, nada nuevo por otra parte. El suizo ha recuperado el maillot amarillo en el terreno más propicio. El circuito de Fórmula 1 de Valencia. Porque más que montado en una bici parece ir pilotando un coche. “¿Cómo lo haces?” Le preguntaba un compañero poco después, cuando ya vestía de dorado. “Motivación. Este día era muy especial para mi, me gusta mucho esta ciudad y los eventos deportivos que se organizan en ella”. Pequeños incentivos morales que le han hecho, ya no solo recuperar el liderato, intrascendente viendo lo que tenemos a partir de mañana por delante. Si no meter 50 segundos al segundo clasificado, Tom Boonen que, por cierto, increíble su mejoría en las contrarreloj. Sorprendió en Assen y vuelve a repetir una gran actuación en Valencia, cierto, eso sí, que ambas eran totalmente planas, aspecto que le favorece.
El belga ha caído y eso le ha hecho retrasarse pero, ¿cuánto tiempo? Diez segundos menos, como mucho apenas hubiera restado espectacularidad a la exhibición del suizo, que ya tiene la mente puesta en los Mundiales y ha confirmado su presencia en las dos pruebas, dejando atrás la polémica surgida en torno a su ausencia en la contrarreloj. Vamos, que ya tenemos el relevo al arco iris de Bert Grabsch, con el respeto, por supuesto, a todos sus rivales que, como nosotros hoy con la lluvia, osarán a retarle dentro de unas semanas. Así, como a Cancellara y al resto de corredores que ha saltado a la rampa de salida nos ha caído encima un buen chaparrón. Unido a los 40 grados entre los que sobrevivimos ayer en Xátiva, os podéis imaginar el contraste tan grande que supone.
Con el agua metida en el cuerpo he puesto rumbo a Alzira, de donde mañana sale la carrera para vivir su primer final en alto, el de Aitana. Ducha caliente y una buena cena.
Aquí paso esta noche con dos buenas amigas, Laura y Julia, otras dos de las cada vez más enfermas por este deporte. Hoy, como veis, adelanto un poquito mis horarios, que el cuerpo me pide descanso. Ayer tuve suerte con la verbena ensordecedora y, al poco de terminaros de relatar el primer día de Vuelta a España se callaron (¿estarían conectados a Internet?), y caí dormida al instante. Espero que esta noche sea igual, porque ahora sí que tengo que confesaros que siento un poquito de cansancio. Solo un poco.
