Por fin despertó el dragón del Tour con ataques y emoción…¡y vaya que sí hemos tenido emoción! Lo estábamos esperando todos, ¿verdad? Un ataque, un movimiento de un favorito…y no podía ser otro que el nuevo patrón y rey del Tour de Francia, Alberto Contador. Llámenme oportunista, aventajada, hooligan….pero este Tour ya es del madrileño, inamovible del amarillo. Qué le vamos a hacer, le sienta tan bien y le gusta tanto, que no vamos a dejar que se lo quite, ¿verdad? Pero claro, con su movimiento en Verbier, el que todos esperábamos, también nos mordíamos las uñas por ver la reacción del “otro” rey, el monarca y antes dictador absoluto Lance Armstrong. ¿Y qué hizo? Pues lo que todos saben, aguantar como pudo, sí, porque la ambición de éste hombre no tiene límites y si no fue a por Contador es simple y llanamente porque no le daban las piernas (después él mismo reconoció que “había intentado salir a todos los ataques”). Etapa, liderato y disparo, de muerte a la carrera, porque dos minutos que le saca a Andy Schleck, cuatro a Sastre y los que le han caído hoy, más los que tenía Evans ya, le hacen totalmente inaccesible.
Pero, como el Tour estaba dormido y este año parece que la carrera, en vez de una, es de tres semanas, la ración de emoción nos ha venido por partida
doble. O triple, porque no me quiero olvidar del “movido” día de descanso en cuanto a declaraciones se refiere. Esuchamos, o yo por lo menos, anodina, un Carlos Sastre enfadado -y de qué manera- con la organización y la prensa. La reacción que tuvo, sus comentarios y retos hacia los periodistas allí presentes me parecen, cuanto menos, criticables y muy fuera de lugar. Sí que hay que darle la razón al bueno de Carlos en sus críticas a la organización, puesto que el Tour ni siquiera se ha dignado a colocar una foto suya en el libro de ruta, como todos los años ha hecho con el ganador de la anterior edición. Tampoco le enfocaron cuando se subió a la rampa de Mónaco en la primera etapa del Tour y apenas han tomado imágenes suyas en carrera, especialmente la primera semana, en esas etapas-sopor en las que se puede aprovechar para sacar en la televisión a corredores destacados, como lo es, sin duda, el dorsal número uno del Tour de Francia.
Pero en lo que, personalmente no estoy nada de acuerdo, es en que se sienta desplazado por la prensa. Es cierto, como él dijo, que este año el Tour está mediatizado por la figura de Armstrong y su convivencia con Contador. Es inevitable. Dijo que “teníamos la carrera que queríamos”, que “hemos creado u líder”, pero sinceramente, la carrera está como está, por los ataques en Verbier, la contrarreloj por equipos, el abanico camino de la Grande Motte….es decir, por las propias situaciones que se han dado en carrera y han situado como más fuertes a Alberto Contador, en primera instancia y a Lance Armstrong tras él, que por cierto, ya tiene mérito, después de cuatro años “bebiendo cerveza”. Tras ellos, un abanico de corredores: Andy Schleck, Nibali…que están al rebufo y en los que tampoco se encuadra el abulense, puesto que está a cuatro minutos del líder de la carrera. Perdónenme la ignorancia pero, cuando un candidato a la victoria está a cuatro minutos del líder a falta de menos de una semana para la conclusión de la carrera, es que ha dejado de ser candidato a la victoria, y mucho más si no ha destacado en cabeza en las etapas destacadas, como es el caso. No seré yo quien le quite méritos, por supuesto, al triunfo de Sastre en 2008 y a su más que intachable carrera profesional. Y en ello encuadro todo. Relación con los medios incluida, que siempre ha sido muy cordial, correcta y educadísima. Por eso extrañan las declaraciones del día de descanso, imagino que por rabia que explotó y enfado, pero nada justificadas porque, para que se hable de alguien, él en potencia es quién tiene que provocarlo, con ataques, desfallecimientos, escapadas o victorias…y eso todavía ha brillado por su ausencia en su persona.
Y, por si no teníamos suficiente, en Bourg Saint Maurice nos llega la victoria merecídisima de Mikel Astarloza. Qué alegría más grande ver a este corredor
triunfar, por fin. Creo poder asegurar que es de esos triunfos de los que todos, o casi todos, nos alegramos. Por la pelea, la lucha, la constancia…no solo de él, que ya ha sido mucha en toda su carrera profesional, si no también de todo el equipo. No ha habido etapa de montaña o media montaña en la que no se haya dejado ver el maillot naranja del Euskaltel-Euskadi, que por fin revalida los triunfos de Laiseka y Mayo. Les tocaba, sin duda. Una pena que no haya sido en los Pirineos, delante de toda la afición vasca, entregada al máximo como siempre, también este año, con su equipo y con todo el pelotón del Tour pero no vamos a hacerle ascos a una golosina tan dulce como ésta, ¿verdad? Personalmente tengo que confesar que me alegro doblemente, como todo vasco, por ser de mi tierra y encima llevar el maillot del equipo, el “Euskadi” que luce y da brillo a mi Comunidad Autónoma por todo el mundo. Zorionak Mikel!