Andábamos en la sala de prensa de Murcia haciendo pronósticos. Al dormir en la capital dos noches seguidas, por la llegada de hoy aquí y la salida mañana del mismo lugar, muchos de nosotros nos hemos decantado por no ir a la salida y pasar directamente por la llegada, así que pronto nos hemos reunido todos y hemos empezado con los pronósticos, porque este año Luca, uno de los encargados de la sala de prensa, no nos ha montado aún la porra, cosa a la que Ramón Orosa de EFE y yo estamos enganchados.
¿Y tu quien crees que va a ganar? Con la referencia de la etapa que el año pasado ganara Simon Gerrans después de seleccionarse el grupo en la Cresta del Gallo entre la dureza de los corredores y lo estrecho del piso nos las prometíamos muy felices. Pozzato al sprint en un grupo reducido decía alguno, Luis León Sánchez, que esta en casa y se lo conoce, adelantaba otro, Nibali que se lanza en el descenso y llega solo, como en el Giro. Ni una ni otra.
El recorrido no podía ser más propicio para las emboscadas, la selección en el puerto y el riesgo en la bajada para buscar la victoria. Pero este año nadie ha estado por la labor. Nadie, o más bien un pequeño granito de arena por parte de cada uno ha hecho la montaña del pasotismo. Y no digo que la etapa haya estado aburrida en su parte final, pero sí que por debajo de las expectativas. Podía haber dado muchísimo más de sí solo por el descenso , la gravilla suelta, las curvas de la subida y la carretera tan estrecha.
Pero como siempre, hoy se ha vuelto a cumplir una frase que yo suelo repetir mucho: las etapas y las carreras no se hacen duras por los recorridos, si no por los corredores y las ganas que éstos tengan de endurecerlas. Y hoy no ha habido ganas para hacerlo, o al menos, no por parte de muchos que podían haber organizado una buena escabechina.
Para quitarse el sombrero el trabajo de Alexander Kolobnev en la subida a la Cresta del Gallo. No ha tenido su premio a través de victoria de etapa de Pozzato, pero el ruso ha estado tremendo. Igual que Vladimir Karpets. “Mira, el Tanque se pone a trabajar”, gritaban sus masajistas en meta.
Allí, en la Avda Miguel Indurain -bonito nombre para una calle- ha llegado Hushovd triunfante. Victoria más que merecida y que premia su inteligencia v para coger la rueda de Bennati hasta el momento oportuno de lanzar el sprint. Hushovd era otro de los corredores por lo que alguno ha apostado en las quinielas, pero pensando que un grupo reducido se quedaría en cabeza para jugarse el triunfo. No ha sido así, los corredores han preferido no arriesgar, o mantener la mente fría, si prefieren llamarlo así, y llegar todos juntos a Murcia, que queda mucha vuelta, y no es cuestión de arriesgar y desgastarse aún.








